The Judge's Daughter/Church on Sunday

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Dom Mayo 30, 2010 6:48 pm

Mi igual quiere capitulo DANCING BUNNY
mira la firma xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Dom Mayo 30, 2010 6:49 pm

Scattered.Pictures escribió:Mi igual quiere capitulo DANCING BUNNY
mira la firma xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Dom Mayo 30, 2010 6:52 pm

creo que después lo pondré en la foto xD... me da paja hacerlo ahora Cool xD
Exijo que Celes suba capitulo ¬¬ xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Lun Mayo 31, 2010 9:16 pm

A pedido del público! (?) Y ya en cuanto tenga tiempo de abrir el photoshop, voy a poner "Team Billie" en mi firma, no desespereis! (?)
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Chapter 11: Finish the camp with a career.

La adolescente se encontraba esa mañana en su cabaña, guardando todas sus cosas en su bolso. Ya había llegado el último día, y en todo el campamento, no había pasado nada tan emocionante… exceptuando el hecho de que casi se ahoga, y sin contar lo sucedido en la ducha. Lo que ella podía considerar “emocionante” se podía dar con Gabriel, que también era el último día que estaba ya que ambos debían volver a la escuela esa semana. No tenía significado especial alguno todo lo sucedido con ese desesperante ser que la atormentaba. Si lo pensaba dos veces, le estaba enteramente agradecida por salvarla, pero seguramente que si se volvían a ver, sería todo como siempre… Bueno, nada sería igual, pero sería como siempre refiriéndose a las peleas.
Salió afuera buscando algo para hacer, ya había terminado con sus cosas. Decidió ir a caminar, dar una vuelta más antes de irse, y de paso, pensar en lo ocurrido. El día era fresco, por lo que llevaba un suéter puesto, pero a pesar de eso, el sol se colaba entre las hojas de los árboles, haciendo que el ambiente sea muy agradable. El bosque no era tan espeso, a través de los troncos se podía ver el campamento, pero el sendero era bien pronunciado al lado del río. No quería acercar ni su cabeza al río, le traía los recuerdos más confusos de su vida de solo pensar en la noche anterior. Tal vez si hubiera estado con alguien hubiera accedido a dar una vuelta.
Se empezó a escuchar una voz a lo lejos. Rose agudizó el oído y la siguió, hasta que sus ojos alcanzaron a ver al que cantaba. Billie estaba sentado debajo de un árbol de vista al río, con los ojos cerrados, y cantaba con una voz que hizo que a ella le de ternura esa imagen. Parecía que no le prestaba atención al mundo, y ni él se daba cuenta de que su voz era más elevada de lo que pensaba. Ella sonrió y se quedó observándolo sin decir absolutamente nada. Él dejó de cantar.
– ¿Se te ofrece algo? – inquirió abriendo los ojos lentamente.
Rose se puso colorada y comenzó a balbucear cosas, agachando la cabeza. Él se levantó y se acercó, enmudeciéndola por completo. Después de la noche anterior, no había tenido el valor para hablarle y siquiera pronunciar un simple “gracias”, por lo que ese color sonrosado de sus mejillas no desaparecía.
– No me molesta que estés aquí, si es por eso que te pones nerviosa – dijo al verla tan avergonzada.
Ambos se quedaron en silencio, Rose con la cabeza agachada y Billie mirándola, esperando que reaccione. Él se dio vuelta para irse, pero ella lo tomó del brazo deteniéndolo, por lo cual la miró sorprendido.
– Yo… – comenzó a decir con la vista clavada al piso – Billie, muchas gracias por ayudarme y perdón por haber pensado mal cuando me dijiste que no me cubra – soltó hablando con rapidez.
– De nada – dijo después de unos segundos de quedarse mirándola –. Pero no me pidas perdón por eso, es natural que reacciones así, aunque iba a decirte que podías vestirte tranquila… Pero prefiero que me pidas perdón por otras cosas.
Ella no aguantó más y salió corriendo, nunca se atrevió a mirarlo a los ojos. Billie la observaba alejarse, sin detenerla. Por un lado, le había agradado que se acerque a darle las gracias, pero por otro temía que ella confunda sus sentimientos por lo que él pretendía. No la amaba y nunca podría darle nada de lo que ella esperaba más allá de una relación sexual, cosa que sabía también que Rose no entendería. La veía como una “niña atractiva”, o algo así, ni siquiera como amiga… Una amiga no le hubiera dicho cosas tan desagradables como le había dicho el día anterior. Pensando en esto, dio un sonoro suspiro, y alguien se acercó a él.
– ¿Qué pasa, Billie? – preguntaron a sus espaldas.
Él se dio vuelta y se encontró con Matt, que lo miraba seriamente. Ante esto su expresión no cambió demasiado. Levantó las cejas y lanzó un leve resoplido.
– Nada especial – respondió agachando la cabeza levemente.
– No lo creo… Para ti no será especial, pero para mí mi hermana lo es – repuso haciendo que el otro abriera grande los ojos y lo mirara. Matt sonrió con algo de ironía – Yo… sé lo que pasó anoche, Bill…
Los dos se quedaron en silencio, se escuchaba solo la brisa del viento pasar cerca de sus oídos. La mirada de Matt no reflejaba odio ni nada por el estilo, más bien decepción. Y Billie no sabía qué decir ni como reaccionar, estaba defraudando a su amigo. ¿Por qué no los había interrumpido si los había visto? No lo entendía, realmente Matt era una persona a la que nunca había entendido. Tenía reacciones tan inesperadas a veces, que no parecían propias de su personalidad, aunque su personalidad incluía esa forma de ser. Al parecer, su amigo había notado lo desconcertado y preocupado que estaba debido a su expresión, que era la que habría puesto ante cualquier situación de pánico.
– Descuida, yo sé que no llegó a ocurrir nada más… pero los vi – siguió hablando calmadamente –. Yo… no quiero esto para Rose.
– ¿A qué te refieres? – cuestionó con un hilo de voz.
– Yo sé como es esto, Billie, tú no la amas. Y ella… es una niña – contestó con algo de tristeza –. Ella… es demasiado para mí. Por favor, no juegues con sus sentimientos, te lo pido como amigo…
– Yo no pretendía eso – lo interrumpió antes que siga –. Matt, yo sé todo lo que tú la quieres, y siempre lo tuve en cuenta. Pero anoche… no sé, fue un impulso. Es que la verdad no pensé en nada, y tampoco tuve presente que se trataba de ella… También me di cuenta recién que no debo acercarme más a Rose de esa manera… porque ya está confundida ahora… y no lo hago solo por ti. Yo no quiero que nuestra amistad se arruine, ni quiero que ella sufra – explicó con sinceridad.
– Entonces por favor, cumple con lo que dices. No quiero que te acerques a Rose otra vez – repuso antes de irse, con un tono un poco más cortante en la voz.
Dio la vuelta y se alejó, dejándolo solo a Billie otra vez. Él permaneció cabizbajo unos minutos, algo confundido. Le había prometido a Matt que no volvería a tocar a Rose, pero sufría por eso. Creía que en algún momento se le iba a empezar a hacer inevitable, y no sabía por qué. Pero su amigo tenía razón, y como lo había prometido, no se volvería a acercar a ella.
Se volvió a sentar bajo el árbol y cerró los ojos, pero ya no le daba la voz para volver a cantar algo.

Rose llegó corriendo rápidamente al sector donde estaban las cabañas. Dio un par de pasos caminando hacia atrás, dirigiendo la mirada hacia el lugar de donde había venido, hasta que chocó con alguien. Se dio vuelta rápidamente.
– Oh, lo siento, Gabriel – se disculpó al chico, que también se estaba dando vuelta.
– No importa, todo bien – repuso sonriéndole –. Eh… Rose, podés decirme Gaby si querés, no es necesario… – comentó sin completar su oración.
– Ah, de acuerdo – aceptó sonriendo, con sus mejillas algo más rosadas de lo común, como lo estaban cada vez que él se acercaba –. ¿Qué estabas haciendo?
– Caminaba. No tengo nada para hacer, y tampoco nada para aprovechar lo poco que me queda acá – contestó haciendo una mueca de desagrado. Vaciló unos instantes y luego dijo: – Emm… me enteré lo que pasó anoche… Bueno, es que me asomé a la puerta para ver…
– Lamento haberte despertado… – musitó avergonzada.
– ¡No, para nada! No te preocupes por eso, tontita. Yo estaba por preguntarte si vos te encontrabas bien, me preocupé… – explicó él lanzando una pequeña risa.
– ¿En serio te preocupaste? – inquirió sonrojada, con una oculta sonrisa en los labios.
– Más vale. Por suerte ese chico Billie te salvó, ¿no? – comentó haciendo que la expresión soñadora de la chica cambiara por completo a esa cara de pesadez que ponía cada vez que oía aquel nombre.
– OK, sí… Sí, él me ayudó – reconoció agachando la vista.
– Ahora veo por qué estaban tan abrazados cuando lo conocí, parece que te aprecia mucho – dijo dejándola pensativa.
– No… – musitó con la vista clavada al piso –. Es decir… puede ser, pero en realidad no nos llevamos tan bien…
– Ah… que raro… – comentó algo serio. Se quedaron en un incómodo silencio unos segundos, sin mirarse –. Rose, ¿querés que vayamos a dar una vuelta en bote? Si es que no le tenés miedo al agua por lo de anoche… – invitó tímidamente y lanzando una risita a lo último.
– ¡Claro! – aceptó sonriendo y gustosa.
Los dos caminaron hasta el lugar donde alquilarían un bote por un rato. Rose estaba completamente feliz, por fin la estaba pasando bien, y con la persona que quería. Tal vez le era favorable el hecho de que Gabriel era una persona muy sociable, que le gustaba llevarse bien con los demás, y que no era prejuicioso; él nunca le tomaría idea a una persona por actitudes superficiales; además era muy divertido entablar una conversación con él.
Unos minutos después ya se encontraban en el río, los dos remando y conversando animadamente de todo un poco. A ella le agradaba esa tranquilidad, solo esperaba que nada los interrumpa. Se quedaron en silencio unos segundos. Luego él rió.
– ¿Qué sucede? – inquirió extrañada.
– Es que… me da gracia… – contestó decidiéndose a no seguir su oración.
– ¿Qué cosa? – insistió ella, con una leve sonrisa en los labios. Él se acercó más a ella dejando los remos a un lado.
– Es que yo antes… ¿como te lo digo? – musitaba con su mano en el mentón –. Yo hace mucho que había intentado hablarte… es decir, fuimos al mismo colegio y curso por un par de años, y me hablé con todo el mundo… pero nunca había intentado hablar con vos, creo que… no me di cuenta de que eras una muy buena persona… o tal vez me daba vergüenza hablarte – explicó sonriendo –. Perdón por ser… tan superficial.
Era irónico que él le esté diciendo eso, precisamente a ella, y lo entendía, pero igual la confusión rondaba por su mente.
– ¿Tu vergonzoso? ¿Y de mí? ¿Pero por qué? – Cuestionó incrédula y lanzando una pequeña risa.
– Porque… – susurró sin completar su oración.
Comenzaron a acercarse poco a poco, dejando los remos de lado. Cuando sus caras estaban lo suficientemente cerca, un chorro de agua les cayó encima, haciendo que se alejen instantáneamente y ambos den un grito en forma de queja.
– ¡Ups! Lo sentimos, no nos dimos cuenta – se disculparon desde otro bote.
Rose se giró furiosa para encontrarse con el que los había mojado con el remo: Billie. Estaba que estallaba de furia, y se notaba en su mirada. Al lado de él estaba Mike, que recién caía de lo que pasaba.
– Oh Rose, lo sentimos en serio… Yo, por lo menos, lo digo en serio – se disculpó el chico castaño mirando de reojo a su compañero.
– ¡Se alejaron muy rápido! – gritaron a sus espaldas… y cartón lleno.
En otro bote se acercaban Matt y Tré, ya estaban todos y parecía que no faltaba nadie para terminar de arruinar el momento de Rose y Gabriel. El chico afortunadamente sabía inglés básicamente, así que les dijo que no se hagan problema por ella, que no podría haber dicho algo sin decirlo de mala manera, y aunque a él también le había molestado un poco.
– Es que nosotros somos los más rápidos en todo – presumió el chico de ojos verdes volviendo a retomar el tema de conversación anterior.
– Sí, como no… – ironizó Tré blanqueando los ojos.
– No nos has visto a nosotros, Billie – desafió Matt.
– Seguro que llegamos hasta donde está ese árbol – dijo señalando con el dedo – mucho más rápido que ustedes.
– Billie, mejor cállate, ya estoy algo cansado – le susurró Mike al oído.
– ¿Te arrepentirás? Gaby y yo seguro somos más rápidos – saltó una vocecita de repente.
Billie y Rose se miraron con odio unos segundos, y repentinamente fueron interrumpidos por un grito.
– ¡YA! – se oyó la voz de Tré.
Instantáneamente los tres botes comenzaron a moverse a toda velocidad. Apenas reaccionaron, los dos empezaron a remar con toda la fuerza que tenían, sin importarles nada más que ganar. Los dos pasaron rápidamente al bote de Matt y Tré, pero iban empatando entre ellos.
Se dedicaron una mirada en un momento, y Rose levantó el remo haciendo que le salpique agua en los ojos a Billie. Él, que estallaba de furia, enganchó su remo con el de ella, haciendo que se le caiga al agua. Rápidamente, Gabriel extendió su brazo para alcanzarlo, mientras que ella, en lugar de hacer eso, se estiró enganchándose del bote de los otros dos, por lo que se detuvieron bruscamente. Billie se abalanzó sobre ella tratando de alejarla y gritándole, pero Rose parecía pegarse más cada vez que la empujaba
– ¡Perra! ¡Suelta el bote! – gritaba él furioso.
– ¡Tú tiraste mi remo! – reclamó la adolescente de forma caprichosa.
Ninguno de los dos pudo decir nada más, porque los botes comenzaron a separarse hasta lograr tal distancia que los dos cayeron al agua, y Rose se agarró rápidamente de Billie para no hundirse. Se miraban con odio sin decir una palabra mientras flotaban en el río, y los cuatro observaron como lentamente Matt y Tré atravesaban la “meta”. Unos segundos después los dos estaban gritando de la bronca que sentían.
– Vaya caída… – comentó Mike acercándose más para ayudarlos y conteniendo lágrimas de risa, siempre teniendo cuidado él también de no recibir ningún golpe de los dos.

Hermosas, dos caps para ustedes NINJA

Chapter 12: I’m not a vagabond, I only want to talk with you.

El camino de vuelta estuvo muy pesado. Nadie hablaba, y Rose se había asegurado de sentarse lo más lejos posible de Billie, no quería ni acordarse de que existía. Para colmo, pasarían la noche bajo el mismo techo, ya que se quedarían los tres a dormir con Matt.
Apenas bajó del auto, agarró su bolso (con ayuda de su padre) y subió a su habitación. Los demás, en cambio, se tomaron su tiempo para bajar las cosas y todo lo demás, ayudándose entre ellos. Matt sabía que Rose seguía molesta por lo ocurrido en la mañana, y que no bajaría o saldría de su habitación hasta que Billie no se vaya.
El joven subió las escaleras, se acercó y golpeó la puerta de su hermana. Cuando le indicaron, entró y encontró a la adolescente tendida en la cama, mirando al techo y jugueteando con una pelotita de tenis. Rose tiró la pelota con fuerza en dirección a su hermano, que atrapó antes que le impacte en la cara.
– ¡Hey! ¿Por qué te la agarras conmigo? – inquirió sentándose en el borde de la cama. Ella vaciló un instante.
– No lo sé… – musitó siendo indiferente y sin decir la verdad. Matt hizo una mueca de desagrado.
– Si tanto te molestaba perder, no le hubieras echo caso a Billie y no se hubieran peleado – reprochó seriamente, y ella se incorporó de golpe.
– Tú mismo ya has dicho por qué me la agarré contigo – repuso haciendo que su hermano la mire extrañado –. Porque por TU culpa conocí a Billie Joe Armstrong. Sí, me gusta la banda, y cuando me contaste que los conocías me puse muy feliz, pero nunca creí que existiera una persona tan…
–… Insoportable – interrumpió el chico.
– Sí… Eso iba a decir… – dijo quedadamente.
– Ya sabía… Es que él dijo lo mismo – explicó sorprendiéndola –. “Me habías hablado muy bien de tu hermana, pero nunca creí que existiera una persona tan insoportable, esperaba otra cosa de ella”.
– ¿Eso dijo? – preguntó en un susurro.
– Sí, antes de que suba – aseguró dejándola muda –. Escucha Rose, trata de llevarte mejor con él. No te pido una amistad, sólo basta de gritos y peleas. ¡Ya nos tienen cansados!
– Creo… que lo intentaré… – aceptó cabizbaja.
Su hermano sonrió, le levantó el mentón para verla a los ojos y se quedó observándola.
– Gracias bonita – musitó sonriendo.
Luego ella también sonrió y lo abrazó. Le pidió si se podía quedar con ella, y él aceptó; la arropó como cuando eran más chicos, cuando él se quedaba a cargo de la casa mientras sus padres trabajaban y cuidaba de su hermana cinco años menor que él.
Un rato después llamaron a la puerta. En el umbral se asomaron las cabezas de Mike, Tré y, tratando de parecer más desinteresado, Billie. Matt sonrió. Se habían quedado dormidos, su hermana seguía abrazada a él, con la cabeza apoyada en su pecho y rodeada por su brazo. El chico se alejó lentamente con cuidado de no despertarla, y luego se estiró dando un bostezo.
– Que tierna imagen… – comentó Tré con tono de dulzura. Su amigo sonrió perezosamente.
– Ya no está molesta – les contó mirándola dormir.
– Mejor, cuando lo está es irritante… – repuso Billie cruzándose de brazos.
– Yo creo que a partir de ahora las cosas van a mejorar – dijo mirando a su amigo –. Ya verás, por lo menos, confío en que las peleas van a cesar…

Al otro día, el despertador de Rose se prendió con la misma radio de siempre sonando. Perezosamente, alzó su mano y la apagó. Se incorporó refregándose un ojo y bostezó. Unos minutos después, se levantó y se puso su uniforme rápidamente para no sufrir el frío que hacía. Se lavó los dientes y se peinó; luego bajó a desayunar, agarró su mochila y salió de la casa. Al llegar al colegio comenzó su jornada escolar normalmente. Le contó a Amy todo lo sucedido en el campamento con su familia, menos lo de Billie, creía que debería contárselo en otro momento. Como era de esperarse, contó con lujo de detalles lo sucedido con Gabriel, con cierto brillo en los ojos.
A la salida, las dos chicas caminaron hasta la parada del autobús como todos los días, solo que Amy no lo tomaba, era solo para acompañar a su amiga.
– Ay, Rose, me acordé que tengo que volver temprano a casa hoy – recordó la chica algo apenada.
– No te preocupes, capaz que vaya caminando a casa igualmente, está tardando mucho el autobús y no estoy demasiado lejos – repuso la rubia sonriendo.
– OK, chau, nos vemos mañana. Cuidate – saludó alejándose.
– ¡Tú también! – dijo caminando en la otra dirección.
Rose caminaba tranquilamente, aunque se sentía algo perseguida. Una cuadra después de comenzar a caminar, un autobús se alejó delante de sus narices, lo que hizo que se moleste.
– Estúpido autobús… – murmuró con odio.
– Sí, ¿no? Siempre que estás parado esperando no viene ningún bondi, y cuando no esperas pasan quince delante tuyo – agregó una voz a sus espaldas.
La reconoció al instante. Se dio vuelta y se encontró con el chico de ojos color miel.
– Ga-Gaby… – tartamudeó mientras se dibujaba una gran sonrisa en su rostro.
– Que suerte que te alcancé – comentó frenándose en frente de ella.
– ¿Para qué querías verme? – cuestionó nerviosa.
– ¿Vamos a dar una vuelta a la plaza? – preguntó sin responder a la pregunta formulada.
– Claro – aceptó felizmente.
Caminaron hasta la plaza más cercana, hablando tranquilamente. Rose creía que era su día de suerte y ya estaba soñando con terminar con lo que Billie había interrumpido en el río. Al llegar, dieron una vuelta y luego se sentaron en un banco expuestos al sol, ya que hacía frío y era agradable recibir sus rayos. En un momento se quedaron en silencio, Rose miraba desinteresadamente hacia cualquier otro lado, recostada contra el respaldo del asiento. Al girar su cabeza hacia él, se dio cuenta que la observaba.
– ¿Qué sucede? – inquirió dedicándole una sonrisa.
– Solo… me acordaba lo de ayer, cuando estábamos en el bote – contestó agachando la cabeza, también sonriendo.
– No me hagas acordar, por favor. La estaba pasando bien hasta que llegó Billie – repuso haciendo una mueca de desagrado.
– Yo… no me refería a cuando llegó Billie – musitó haciendo que se quede en silencio y sin habla –. Si él no hubiera llegado…
– ¿Qué? – lo incitó a seguir, ya que se había quedado mudo.
– Yo te hubiera dicho… que sos hermosa… y…
– ¿Y? – insistió acercándose y tomándole la mano. Él sonrió.
– Y te hubiera besado…
– ¿Cómo? – musitó sonriendo y acercando su rostro.
– Así – musitó terminando de acercar su rostro al de ella.
La besó dulcemente, haciendo que Rose se sienta la chica más feliz de la tierra. Después le rodeó la cintura con sus brazos también, y ella rodeó el cuello de él. La besaba de una manera tierna y dulce, que hacía que ella se sienta inocente y protegida a la vez por el abrazo.
Se separaron para verse a los ojos y ambos sonrieron y chocaron sus narices. Él la acariciaba lentamente, y ella simplemente lo miraba.
– Rose… ¿querés ser mi novia?
– Sí – salió de su boca con una sonrisa –. Sí, sí quiero.
Lo besó nuevamente mientras él sonreía. Después se levantaron y dieron una vuelta más agarrados de la mano. La cara de felicidad de Rose era imborrable, ya no le importaba nada ni nadie, estaba de la mano de Gabriel, ¿qué más podía desear? Lo único que llegaría a lamentar es que los hayan visto, prefería que nadie se entere por el momento. Si supiera que el que había visto todo era Billie Joe…
Siguieron caminando hasta que llegaron a la parada del autobús, donde justo había uno parado, esperando que termine de subir gente. Rose miró a Gabriel.
– ¿Te vas? – inquirió él comprendiendo.
– Sí… – contestó quedándose en silencio un instante –. Pero no quiero.
– Ya nos veremos mañana – repuso tomándola de la cintura –. ¿Sí?
– OK – aceptó sonriendo levemente.
– Te amo – musitó con su rostro a centímetros del de ella.
– Y yo a ti – repuso terminando de acercarse.
Le dio un beso algo corto y después se alejó rápidamente antes que se vaya el vehículo. En el camino viajó sentada, muy tranquilamente, y pensando en que ese había sido un gran día. Ese sueño que comúnmente tenía, se había echo realidad, y ya no tenía que preocuparse, porque no iba a despertar.
Al bajar, caminó media cuadra hasta llegar a la puerta de su casa. Tenía la mano en la puerta para entrar pero se detuvo. A un costado estaba sentado en la vereda Billie Joe. Llevaba una gorra puesta, con la visera baja, por lo que no se percató que ella había llegado. Se acercó a él y se paró en frente con las manos en su cintura.
– ¿Ahora eres vagabundo o algo por el estilo? – se burló haciendo que reaccione de repente.
– Ah… ahí estás… No, no soy un vagabundo, solo quería hablar contigo a solas y no iba a poder si me ve tu hermano – explicó seriamente.
– OK, dime qué quieres y luego te podrás ir – repuso sentándose al lado de él en el piso.
– No, no me pienso ir. Después voy a entrar a hablar con tu hermano un rato, Mike y Tré supongo que vendrán después – contradijo arqueando una ceja.
– ¿Acaso están casados ustedes cuatro? – rió irónicamente.
– Emm… Nop, pero te confesaré algo… tu hermano y yo estamos en eso… – contestó haciéndola reír. Él se quedó mirándola.
– ¿Qué sucede? – preguntó al ver la forma en que la miraba.
– Me di cuenta… que es la primera vez que hablamos sin pelearnos, hasta ahora – contestó bajando la mirada y sonriendo levemente.
– Sí… Bueno, supongo también que es porque estoy de buen humor – contestó sonriendo también.
Se quedaron en silencio unos segundos, pero ya no eran silencios incómodos y llenos de odio como los de antes. Era simplemente como estar con un conocido más. Rose se aclaró la garganta y le dirigió la mirada.
– Billie… ¿Querías hablar de lo que pasó ayer? – preguntó tímidamente.
Él se quedó en silencio, cabizbajo. Parecía que estaba depresivo, o por lo menos esa imagen de él en ese instante. Pero era todo lo contrario. De repente comenzó a reír y ella lo miró muy extrañada.
– En parte sí – contestó de una vez entre carcajadas.
– ¿Y por qué ríes? – dijo confundida.
– Porque me acordé de todo lo que te hice – contestó con risa. Al ver la cara de desagrado de la chica se explicó mejor –. Tienes que reconocer que son cosas graciosas.
– Porque no te pasan a ti – repuso seriamente, aunque después se le escapó una risita –. Oye… En serio esto asusta, ¿por qué no estoy deseando tener un arma en la mano para dispararte?
– ¿Eso pensabas cada vez que peleábamos? Que curioso, yo deseaba pasarte por encima con un auto… Y te aseguro que no soy tan bueno delante del volante – agregó de manera simpática. Rose se hizo la ofendida y él rió –. Lástima que… seguro vamos a terminar mal otra vez…
– Ya, no juegues – dijo incrédula y dándole un ligero golpe en el hombro.
– Es en serio – repuso seriamente. La chica se puso seria también y lo dejó continuar –. Rose, ya sé por qué estás de buen humor… y con ésta me debes dos.
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Me voy porque me cortan la cabeza! NINJA (?)

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Lun Mayo 31, 2010 9:35 pm

wa!!!! quiero que Rose viaje lalalalalal (8) ... la pelea en el rio es lo mejor xD... me imaginaba la pelea y me cagaba sola de la risa xD... sigue Very Happy

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Mar Jun 01, 2010 2:10 am

– ¿Acaso están casados ustedes cuatro? –

^ morí xDDD ese Gaby no me cae bien D: anda a saber...muy preparado todo lo que le dijo,no se no me gusto y yo le digo que no si me pregunta (? xD,okay,quiero saber que le debe! me quede con la intriga Crying or Very sad

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Mar Jun 01, 2010 5:25 pm

Porque no quiero ir donde todos van, y odio la navidad
Muchos dirán "eso está mal" no quiero ser normaaaal

AMO EL CUARTETO. Los fui a ver dos veces en vivo Very Happy
Bipolar está horrible Sad

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Mar Jun 01, 2010 7:52 pm

Scattered.Pictures escribió:wa!!!! quiero que Rose viaje lalalalalal (8) ... la pelea en el rio es lo mejor xD... me imaginaba la pelea y me cagaba sola de la risa xD... sigue Very Happy

Esas peleas onda "empezamos a discutir y no terminamos nunca más" creo que están muy inspiradas en la relación que llevo con un amigo mío... Antes igual era peor, ahora conversamos más tranquilamente NINJA Pero pasaba muchas veces que íbamos con todos los pibes y todos se quedaban en silencio y lo único que se escuchaba eran nuestras dos voces peleando TODO el tiempo Laughing Y siempre nos querían golpear Smile A pesar de todo, lo quiero xD

Whatsernamee escribió:– ¿Acaso están casados ustedes cuatro? –

^ morí xDDD ese Gaby no me cae bien D: anda a saber...muy preparado todo lo que le dijo,no se no me gusto y yo le digo que no si me pregunta (? xD,okay,quiero saber que le debe! me quede con la intriga Crying or Very sad

En un rato estaría subiendo cap x) Pero quiero abrir el photoshop para:
- Hacer la imagen de mi firma e incluir el "Team Billie" de una vez D:
- Hacer un par de imágenes que me faltan de Westbound Sign [2º parte de Scattered, coming soon NINJA]
- Editar algunas fotos que le tengo ganas desde hace bocha Razz
Y también tendría que terminar el cap de Having a Blast, antes de que Roxxie me golpee e.e Smile

Renacuajo.Tripolar escribió:Porque no quiero ir donde todos van, y odio la navidad
Muchos dirán "eso está mal" no quiero ser normaaaal

AMO EL CUARTETO. Los fui a ver dos veces en vivo Very Happy
Bipolar está horrible Sad

YO FUI UNA VEZ WOOT Y la última que estuvieron en el Flores, no fui porque era el cumpleaños de mi prima... Y no podía no ir a la fiesta de Lulu WUB En fin, a mí sí me gustó Bipolar... Pero Raro siempre va a ser lo mejor :3 Y hay un chabón que hace shows en la plaza de San Miguel que es IGUAL a Roberto O.O ♥ xDDD

Edit: Team Billie! Very Happy

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Miér Jun 02, 2010 11:00 pm

Amo el team Billie en tu firma WUB tenes que poner el siguiente cap xD y,soy la única que no fui a ver el Cuarteto de Nos D:,si parece que si xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Jue Jun 03, 2010 10:13 am

Celes perdón que no lea tu fic, ojalá no te lo tomes a mal, te sigo amando plenamente, y si tenés muchas ganas la leo, pero no me atraen para nada las fics u.u

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Jue Jun 03, 2010 6:21 pm

^ No bldo, no me molesta xD No pretendo que todos las lean y eso, en realidad escribo para mí misma, sólo que mi prima [Lulu ♥ xD] cuando empecé me dijo que lo suba, y la verdad es que me dio igual Razz Y después no me molestó compartirlo, y se hizo costumbre, y bueno... ya llevo no sé cuántas historias MIERDOSISIMAS, pero en fin xD Estoy más orgullosa de las últimas que estoy escribiendo todavía, pero esta es como de hace bocha... Creo que del 2008, si mi memoria no falla o.O Y eso xD
Para las dos que si leen [tristisima xD], en cuanto termine de darle clases de inglés a mi hermana, subo cap NINJA

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Jue Jun 03, 2010 6:24 pm

Gracias por aceptar mi desinterés, y confío en que es muy buena Fic Smile leí unos renglones del primer capítulo xd

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Jue Jun 03, 2010 8:09 pm

^ ENCIMA DEL PRIMERO, RT! u.u Noo, es caca (: Leer los primeros renglones de Having A Blast sería distinto... Y sería quedarse con la idea de que la mina es una egoísta, egocéntrica de mierda, psicópata, etc... Porque lo es xD Esta no, es una tarada... Por eso tenemos de firma, Team Billie! (: Porque aguante BJ en la fic... No la estúpida de Rose ¬ xd

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Jue Jun 03, 2010 8:48 pm

Rose abajo!, Bj arriba! Blink! xDDD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Jue Jun 03, 2010 9:01 pm

^ Of course, little girl NINJA
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Chapter 13: The note and all the summer clothes.

– ¿Qué vas a hacer para que yo me enoje y terminemos peleados? – inquirió Rose, por más estúpido que sonara.
Billie no contestó, sacó un cigarrillo y lo prendió, dándose cuenta que ella lo perseguía con la mirada.
– Me extorsionarás, ¿no? – Adivinó después haciendo que él la mire de repente – Con lo que viste hoy y con lo que descubriste el otro día. Sé que me viste con Gabriel…
Él no contestaba, parecía que Rose le hablaba a la pared, ya que él se tomaba tiempo para pensar qué decir, sin terminar dándole la razón. Cuando iba a llevarse el cigarro a la boca, ella se lo arrebató y le dio una pitada.
– Contéstame – exigió lanzando el humo prácticamente en su cara.
– Por lo que vi el otro día… – comenzó a decir sentándose de costado para verla mejor, le quitó el cigarrillo otra vez y le hizo un gesto de burla – ya te he dicho que quiero algo a cambio. Ahora no me hubiera importado, pero ya te había pedido algo antes, así que sigue en pie.
– ¿Y por lo de hoy? – cuestionó haciendo una mueca de desagrado. Billie le echó el humo en la cara, dejando su rostro cerca del de ella.
– No sé, tendré que pensarlo – contestó mirándola a los ojos. Luego apoyó su mano en el piso y se impulsó para levantarse.
La joven lo miró extrañada y lo detuvo agarrándolo del pie, por lo que quedó recostada en el piso.
– ¿Pero de qué depende? – preguntó cuando él le dirigió la mirada.
– De lo que vaya a pasar – se limitó a responder.
Quiso seguir caminando pero ella no lo dejó. Se dio vuelta otra vez y la miró inquisitivo.
– ¿De lo que vaya a pasar con qué? – insistió nuevamente sonriendo.
Él se agachó hasta quedar a la altura del rostro de la chica, poniéndose de cuclillas y luego dio un suspiro.
– Supongo que de lo que vaya a pasar con nosotros, no lo sé. En realidad deberían ser raras las circunstancias, y teniendo en cuenta que ahora tienes novio – decía pensativo.
– Un momento, ¿qué tiene que ver? ¿Qué me ibas a pedir a cambio de no decirles nada a mis padres de que escapé de casa? – lo detuvo arqueando una ceja. Billie rió.
– Oh Rose, eres tan inocente. ¿En serio no tienes idea? Que genio… – rió el chico levantándose.
Rose lo soltó y se quedó congelada. Esa idea se le había cruzado por la mente, pero no quería creerlo. ¿Pero cómo iba a ser posible? ¡Estaba pensando en Billie Joe, cualquier cosa podía esperarse de él! Resopló con molestia y se levantó del piso. El chico ya había entrado, y ella lo siguió, abrió la puerta y entró en su casa.
Al entrar al living se encontró a su hermano hablando con Billie. Lo saludó, sin hacerle caso a la “molestia”, y se dirigió a las escaleras. De repente, su hermano le llamó la atención.
– Rose, después quiero hablar contigo – dijo a sus espaldas.
– ¿Para qué? – inquirió con curiosidad, dándose vuelta.
– Qué ansiosa que es la gente… – comentó Billie mirando hacia cualquier otro lado.
– Después te lo digo – dio como respuesta y haciendo caso omiso al comentario.
La chica lo miró extrañada, y le dirigió una mirada a Billie con enfado, que en realidad observaba como si no tuviera nada que ver, así que se quedó tranquila por ese lado.
Rose subió a su cuarto y tiró su mochila en un rincón. Después se cambió y agarró su skate, saliendo de la habitación tranquilamente. Bajó las escaleras y entonces se encontró con su hermano y Billie otra vez, que venían de la cocina.
– ¿A dónde vas, pulga? – cuestionó Matt deteniéndola.
– Es obvio, ¿no? – dio a modo de respuesta.
– ¿Pero no comes nada? Te vas a descomponer – advirtió dispuesto a subir las escaleras.
– No tengo hambre – repuso dirigiéndose a la puerta.
– Claro, la gente enamorada también pierde el apetito con frecuencia – murmuró Billie de repente.
Ella se congeló al instante y después lo fulminó con la mirada, mientras él reía entre dientes. Matt, en cambio, no había oído nada. La adolescente salió de la casa sin hacer caso, siempre recordaba lo que le había dicho a su hermano.
Iba por la calle sobre su skate tranquilamente, sin prestar demasiada atención. Al llegar a una esquina, divisó a un chico que reconoció al instante en la vereda de en frente, vestido con un jean gastado, un cinto y una remera rallada roja y negra. Cruzó rápidamente tomando velocidad hasta que lo alcanzó. Saltó desde su skate y se le colgó del cuello.
– ¡Mierda! – gritó dándose vuelta.
– Hola Nick – saludó simpáticamente.
– Ah, Rose… Pelotuda, me asustaste – dijo con risa.
– Lo sé – repuso con risa –. Lo siento, es que te vi tan tranquilo que no me aguanté.
– Que graciosa – se hizo el ofendido, pero después rió.
– ¿Dónde ibas? – inquirió ella.
– A mi casa, es que estoy de vacaciones y los chicos son todos estudiosos, ¿viste? – ironizó haciéndola reír.
– Sí, claro… – acotó blanqueando los ojos.
– Bueno, y están en el colegio. Así que estoy solo – terminó de contar haciendo una mueca de desagrado.
– OK, ya no. Ahora estás conmigo. Al menos que quieras que me vaya – repuso arqueando una ceja.
– No, boluda – la frenó con risa –. Me va a hacer bien tu compañía.
Rose sonrió y siguieron caminando hacia la pista de skaters. Iban conversando tranquilamente, y cuando llegaron comenzaron a practicar turnándose, ya que Nick no tenía skate. Estuvieron un rato hasta que se sentaron a conversar. Siempre había estado con todos conversando y pasándola bien, pero nunca había hablado con Nick a solas, era algo diferente a cuando estaba con los demás. O probablemente él estaba diferente ese día por algún motivo, no lo sabía. Discretamente quería tocarle el tema, no por chismosa, sino porque se preocupaba por su amigo.
En un momento se quedaron en silencio absoluto. Nick miraba hacia cualquier lado, y Rose pensaba en cómo sacar el tema. La sorprendió que de repente, él rompiera el silencio.
– ¿Crees que… está mal la diferencia de edad? – inquirió sin ser concreto.
– Si te refieres a relaciones o parejas… No, yo no creo que esté mal para nada – respondió ella encogiéndose de hombros.
Se quedaron en silencio y él agachó levemente la cabeza. Rose sonrió adivinando y lo tomó del brazo.
– ¿Te gusta alguien? – preguntó con brillo en los ojos. Él sonrió levemente y asintió sin mirarla – ¡Sí, lo sabía! – exclamó emocionada. Él lanzó una pequeña risa.
– Y por eso te pregunté eso – comentó todavía sin mirarla.
– Pero no importa mi opinión, lo que importa es la opinión de ella… o él – repuso lo último algo avergonzada –. ¿Quién es?
– Sabía que me ibas a preguntar eso – rió Nick –. Pensá bien, es menos que yo, la conoces, tiene tu edad…
– ¡Yo! – bromeó haciéndolo reír. Después se quedó pensando hasta que se le vino una persona a la cabeza –. ¿Ale?
Él no contestó, se quedó en silencio y simplemente suspiró, lo que fue suficiente como para que ella confirme que si. Dudó unos segundos antes de seguir hablando, probablemente su amigo ya le había confesado lo que sentía y lo había rechazado.
– Oye… ¿Ya hablaste con ella? – inquirió en un susurro.
– No, no sé qué decirle – contestó rascándose la cabeza.
– ¿Me estás cargando? Solo dile que te gusta, y ya – dijo con tono de obviedad.
– Pero, ¿no crees que ella me va a decir que no porque soy más grande, no soy nada atractivo y ni siquiera tengo un trabajo como la gente? – se menospreció haciendo una mueca de desagrado. Ella lo imitó.
– No seas idiota. Primero: la edad no tiene nada que ver, además le llevas cuatro años más o menos, ni que fueran veinte. Segundo: sí que eres atractivo, tu estilo además es el que le gusta a ella… Diría que intentas se una copia de Sid Vicious, pero en fin… – él rió y negó con la cabeza, sin interrumpirla –. Y tercero: te aseguro que el trabajo no le va a importar. Además, yo sé que irás consiguiendo mejores, eres joven y tienes secundario completo, quédate tranquilo por ese lado – terminó dando una palmada en su hombro.
– Gracias Rose – musitó sonriendo.
– De nada. Te deseo suerte con ella, hacen linda pareja – repuso también con una sonrisa.
– Ojala tengas razón – dijo Nick finalizando el tema.
Estuvieron un rato más, hasta que comenzó a lloviznar, humedeciendo la tierra de toda la ciudad. Rose y Nick se fueron a sus casas, probablemente después llovería peor. Pero aún mojándose ligeramente, la chica iba sobre su skate sin ningún apuro; una de las sensaciones que más le gustaba sentir era la del agua de la lluvia recorriendo su cuerpo.
Al llegar a su casa, entró rápidamente y se quitó el calzado quedando en medias, ya que estaba llena de barro. Pasó por la puerta de la habitación de su hermano al subir a su cuarto, y escuchó risas y voces. Sin hacer caso, se metió en su habitación y se cambió. Encima de su cama, encontró un bolso. Lo abrió y escarbó dándose cuenta que era toda su ropa de verano, que había permanecido guardada allí, en unas cajas, y que aparentemente recién las habían sacado. Al lado del montón, levantó una nota, de la cual pudo distinguir la letra de su madre. El papel tenía escrito lo siguiente:
“Aquí te dejo la ropa que seguramente usarás. Que ya te haya dado permiso yo, no significa que te olvides de tu padre, debemos hablar los cuatro, tu hermano también. Fui a la casa de tu tía, vuelvo en la noche. En el refrigerador hay algo para que comas, cuídate y cuida a tus hermanos. Mamá.”
– ¿Qué voy a usar esto? – se le escapó cuando terminó de leer.
Volvió a leer la nota y volvió a mirar la ropa. No estaba loca, era ropa de verano. Sus shorts, remeras de mangas cortas, traje de baño, todo eso que usualmente no usaba en esa época del año, ya que estaban en pleno invierno. Solo podría servirle esa ropa a alguien que viva en el otro extremo del mundo. ¿Y a qué se refería su madre con eso de “no te olvides de tu padre”?
Nada de eso tenía sentido, solo hasta que se detuvo al leer nuevamente la nota, en la parte que decía “debemos hablar los cuatro, tu hermano también”. Esa era la explicación a todo. Revisando en su cabeza, recordó que Matt debía hablar con ella, probablemente de ese tema.
Justo en ese momento, tocaron a la puerta y unos segundos después, Matt entró en la habitación. Se sentó a su lado y suspiró.
– ¿Y los otros tres? – inquirió refiriéndose a sus amigos.
– Están en mi habitación, les dije que bajaba a buscar algo – contestó como restándole importancia. Rose hizo un gesto de comprensión, y cuando le iba a preguntar sobre el tema de la nota, él le ganó de mano y habló primero – Mike y Tré… te vieron en la pista de skaters.
– Sí, allí es donde estaba – concordó ella.
– Lo sé… pero dijeron que no estabas sola – musitó mirándola de reojo y muy seriamente. Ella rió.
– No, no estaba sola. Ellos tienen razón. Estaba con Nick – explicó la joven con una sonrisa.
– ¿Quién mierda es Nick? – preguntó su hermano con desagrado.
– Es un amigo – contestó aún así sin convencerlo –. En serio, quédate tranquilo… Es más, hoy lo ayudé a que se decida de decirle a una amiga nuestra que le gusta.
– ¿Eres Celestina ahora? – bromeó con risa.
– Algo así, pero yo no soy bruja – respondió su hermana sonriendo.
– Sí, como no… – repuso blanqueando los ojos.
Ella le dio un golpe en el brazo haciéndose la ofendida mientras él reía. Entonces lo recordó y cambió de tema bruscamente.
– Matt, ¿me puedes explicar por qué mamá me dejó esta nota? – cuestionó entregándole el papel.
El chico lo leyó en silencio y después observó el montón de ropa. Al verla lanzó una risa, negando con la cabeza.
– Eso venía a explicarte – dijo mirándola nuevamente –. Lily es la más ansiosa – rió y dejó el papel a un lado.
Rose lo miró inquisitiva, entonces él decidió contarle de una vez y sin dar más vueltas.

Should I stay or should I go, cha-nana-nan-nan ♫ NINJA

Chapter 14: Should I Stay or Should I Go.

Matt, sin decir nada más, se recostó apoyando su cabeza en la almohada con una misteriosa sonrisa en sus labios. Rose frunció el entrecejo y se quedó mirándolo, pero él no le prestaba atención. Entonces ella agarró un almohadón y se lo tiró en la cara, haciendo que él de exalte. La miró de reojo y le tiró el almohadón otra vez, pero ella lo atrapó sin que llegue a su cara.
– ¡Vamos, idiota! ¡No te hagas el difícil! – espetó insistentemente. Él se incorporó.
– No me hables con ese tonito – aclaró antes de comenzar –. OK, a lo que Lily se refería es que…
– ¿Qué? – inquirió ya que no continuaba.
– Me dijo que en vacaciones de invierno puedes venir conmigo a California – soltó de una vez.
La adolescente se quedó sin habla. Tenía los ojos y la boca muy abiertos, y estaba totalmente paralizada. Su hermano pasó su mano delante de su cara, haciéndola reaccionar.
– Hey, ¿te agradó o no la noticia? – inquirió al ver su expresión.
– S-sí… No, es que… La verdad no me lo esperaba… – admitió pasando su mano por su nuca.
– ¿Entonces me acompañas? – volvió a preguntar para asegurarse.
– ¡Por supuesto! – contestó más animada –. ¿Pero y tu trabajo? ¿Por cuánto tiempo son tus vacaciones? – Matt rió.
– Bonita, ¿no recuerdas para quién trabajo? Mi propio padre no me va a privar vacaciones – contestó levantándose y dirigiéndose a la puerta.
– Abusivo – le dijo ella seriamente.
– Yo también te quiero – respondió irónicamente.
Salió de la habitación y cerró la puerta detrás de él. La chica se quedó pensando en la noticia. Hacía unos días atrás deseaba más que cualquier otra cosa irse de viaje a California, pasarla bien con su hermano visitando ciudades como Los Ángeles y San Francisco, pero ahora las cosas eran distintas. Sabía que si viajaba iría a Berkeley, en compañía de, nada más y nada menos, Billie Joe. No sabía si podía decir que su compañía era molesta, de hecho, no lo era tanto como antes. Lo que más le preocupaba era que la obligue a pagarle los “favores” que le debía, ya que tendrían más tiempo a solas y más oportunidades para que él la presione. Pero pensándolo de otra manera, ¿sería capaz él de llegar al extremo de hacer algo contra la voluntad de ella? No, nunca haría algo así. Ella hablaría al instante, y además él era molesto, pero no una mala persona. Si ella decía que no quería, no pasaría nada y punto.
Por su cabeza pasaba ahora un solo nombre: Gabriel. Él era otro de sus motivos por los que no sabía si viajar o no. Por un lado quería viajar, pero por otro, sabía que esas vacaciones serían distintas. Estaba él, que antes pensaba que ni siquiera estaba interesado en ella, Amy y sus nuevos amigos, los primeros que se interesaban en ella por quién era y no por lo que poseía o porque su padre tenía mucho dinero. Sí, si se quedaba iban a ser unas vacaciones inolvidables igualmente. ¿Debía quedarse o debía irse? Lo que tenía a favor y en contra era muy paralelo en número, no la ayudaban demasiado. Quedaba solo en la decisión de ella, debía fijarse más allá de las vacaciones y pensar en lo que ella quería que pase y con quién quería que pase. Por el momento no hablaría con sus padres ni daría una respuesta, estaba recién a fines de junio, y las vacaciones eran en las últimas semanas de julio, comienzos de agosto. Casi un mes para pensarlo, para planear como quería que pasen las cosas sin que la apuren… ¿Era suficiente tiempo en realidad?

– ¿Por qué habría de pensarlo tanto? – inquirió Billie extrañado.
– No lo sé. Ayer me dijo que no estaba segura – contestó Matt pensativamente.
Se encontraban los dos en el departamento alquilado, conversando. Era viernes, al otro día los esperaba un descanso (en realidad a ellos no, nunca hacían nada). Matt le contaba a Billie que Rose probablemente viaje con ellos en las vacaciones, pero que no estaba segura. Cuando la joven se lo comunicó a su hermano, éste se sorprendió mucho. Es que pensaba que ella realmente quería viajar, pero al instante preguntó si era por Billie. A esto, la rubia contestó que no, naturalmente, pero porque realmente no era por él, aunque no era suficiente como para convencer a su hermano. Él sabía que no había mucha simpatía entre los dos y pensaba que por eso ella no quería viajar.
– Por favor, ¿acaso es la decisión de su vida? Son solo dos semanas de estúpidas vacaciones – espetó blanqueando los ojos.
– Sí, por eso. Pienso lo mismo, no sé por qué lo tiene que pensar tanto – opinó Matt encogiéndose de hombros.
Era estúpido preguntarse eso, no había mucho que decidir. Con solo decir “si, viajemos” o “no, no quiero” alcanzaba. Pero para Rose sí significaba mucho. Ella no sabía tampoco que verdaderamente ese viaje podría cambiar parte de su vida, ¿en qué la cambiaría? Aquella adolescente con un futuro por delante se encontraba con dos caminos para seguir ahora, y no lo sabía reconocer. No sabía que si elegía quedarse, pasarían cosas muy distintas a las que podrían llegar a pasar si se iba. Tal vez hubiera sido mejor que se haya dado cuenta, que haya podido ver esa encrucijada mucho antes de tomar una decisión tan a la ligera.

Casi tres semanas después de la contestación de Rose a su hermano, la chica seguía sin dar un sí o un no. Ya había hablado con su padre igualmente. Rob era un hombre muy permisivo con sus hijos, por lo que no costó demasiado convencerlo. De esa manera, su hija ya estaba exclusivamente a cargo de su hermano mayor, estaba en ella si iba o no. A pesar de que faltaba un poco más de una semana para que viajen, ella no le había dicho nada a Matt, no porque no supiera, sino que lo había olvidado por completo.
Ese jueves iba caminando de la mano de Gabriel, conversando tranquilamente. El chico la había invitado a su casa al día siguiente, pero ella rechazó porque ya había quedado para verse con sus amigos en el lugar de siempre. Entonces arreglaron rápidamente y quedaron en que el próximo jueves Rose iría a su casa, ya que recordó que si viajaba, viajaría el viernes. Justo después llegó el autobús, subió rápidamente y saludó a su novio por la ventana al alejarse el vehículo.
Con su cabeza en otro mundo, como muchas otras veces, llegó a su casa tranquilamente. Al entrar, reinó un silencio repentino, que la extrañó un tanto. Al lado de la puerta, su madre siempre le dejaba notas avisándole si había salido por algo en especial. Efectivamente, encontró una que decía:
“A la salida del colegio llevaré a tu hermano a que lo revise el médico. Se quedan los dos solos, cuídense. Mamá.”
Quería decir que Matt estaba en casa también. Eso la alegró, hacía mucho que no estaba con su hermano a solas. Le agradaba porque la pasaban muy bien juntos. Usualmente, ponían música a todo volumen, mientras el más grande preparaba algo para que los dos coman, y ambos cantaban haciendo locuras y caras raras. Después raramente salían a dar una vuelta y terminaban siempre comprándose algunas cosas como muñequeras, parches de bandas y, por supuesto, las infaltables golosinas. De más estaba decir que ella era una máquina de hablar, y él también, aunque prefería más escucharla. Sí, era una excelente relación de hermana-hermano, que rara vez se veía, pero ellos eran la excepción.
Entró al living y miró hacia las escaleras. Se había detenido a ver si escuchaba algo, pero parecía que no había nadie en casa.
– ¡Ya llegué! – gritó esperando respuesta, que inmediatamente obtuvo.
– Sí, ya veo, no es necesario que grites – espetó una voz que no era precisamente la que quería escuchar.
Se dio vuelta y lo vio, hundido en su sillón con una gorra puesta y como si recién hubiera despertado, estaba Billie, que tenía una cara de dormido difícil de disimular. Rose suspiró algo apenada, de verdad le hubiera gustado pasar un rato a solas con su hermano. Encima de todo, no era precisamente la persona más indicada para interrumpir; últimamente si lo veía a Matt nunca lo iba a ver separado de Billie, Mike o Tré. El chico levantó la vista al ver que ella no decía nada y se quedó observándola.
– ¿Qué haces aquí? – inquirió Rose después de unos segundos.
– Vine a visitar a Matt, porque Mike y Tré…
– Debe estar arriba, voy a buscarlo – lo interrumpió sin querer escuchar sus justificaciones.
Billie frunció el entrecejo mientras la observaba dirigirse a las escaleras.
– Él ya me recibió – la detuvo.
– Ah, OK – dijo sin mirarlo –. Entonces me voy arriba, nos vemos.
– Espera, Rose – la volvió a detener parándose rápidamente.
La chica se dio vuelta y lo miró esperando a que hable, pero él no decía nada. No sabía muy bien qué decir, solo quería expresar lo que pasaba por su mente en ese momento.
– Sí, ¿qué pasa, Billie? – insistió al ver que no hablaba.
Él se acercó hasta que quedó frente a ella, mientras pasaba su mano por su cabeza. Dio un suspiro.
– ¿Te molestó que haya venido? – preguntó después. Rose no contestó, se quedó mirándolo, como si supiera que tenía más por preguntar –. ¿Te… molesta estar conmigo? – terminó de preguntar.
Ella bajó la cabeza, pensando qué contestar y cómo hacerlo. Cuando Billie se había dado vuelta para volver a su asiento, pensando que había sido la pregunta más estúpida de su vida, la voz de ella la detuvo.
– Sí… – musitó casi inaudible. Él se dio vuelta y se quedó quieto mirándola con algo de decepción –. Pero… no porque seas molesto…
– ¿Entonces por qué? – inquirió apenado.
– No lo sé – contestó levantando la vista –. Cuando estoy contigo… siento que todo me molesta, aunque no me hagas nada. Y a la vez siento que… esa molestia me agrada… Sé que es extraño, pero tal vez signifique que nuestra relación no sería la misma si no nos lleváramos como nos llevamos.
El chico sonrió comprendiendo y agachó levemente la mirada. Puede que sea verdad lo que decía, porque no sería lo mismo si esa Rose y ese Billie Joe se llevaran tan bien como amigos de toda la vida. Si él no la molestara y si ella no fuera tan histérica con su presencia, quizá ni siquiera hubiera existido esa atracción de él hacia ella, no hubiera existido ningún tipo de rose en el campamento.
– Entonces quieres decir que no vendrás a California porque viajarías conmigo – comprendió rompiendo el silencio.
– Eso era lo que querías saber, ¿no? – rió ella.
– Sí, era eso – confirmó asintiendo también con la cabeza.
– OK – dijo dándose vuelta para irse.
– ¡Hey! ¿No me vas a decir? – la detuvo agarrándola del brazo, quedando mucho más cerca que antes involuntariamente.
– OK… Te lo diré – musitó mirándolo a los ojos.
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... And remember one thing! You must HATE Rose, because Team Billie will change your fucking life! (?) NINJA

Scattered! Así la termino de una vez, que el 29 tengo que empezar con Westbound Sign! xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Jue Jun 03, 2010 10:07 pm

oh yeah!....come on, join the Team Billie, have fun! xD

A mi me suena que Bj tendrá algo con la dasdada¬¬ de Rose xD [ el dasdada = rabia xD]

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Jue Jun 03, 2010 10:33 pm

No saquen hipótesis sobre como me cayó el personaje, solo que si una obra literaria no me nombre no vale la pena (re egocéntrico el chabón xddd)
Edit.: Celes no pienses que soy así, fue solo un chiste y ojalá sepas que soy una buena y honesta persona WUB

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Vie Jun 04, 2010 2:01 am

mucho amor en el aire xD,esta muy claro que Celes odia a Rose sino no le diría todo lo que le dice (?), perdón por mi falta de imaginación pero a Nick me lo había imaginado tipo Cobain ._. (nadie me diga nada,gracias xD)RT también quiere ser Team Billie no? Rolling Eyes

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Vie Jun 04, 2010 2:31 pm

^ Le conviene ser del Team Billie ¬¬ No sé, siempre la destesté un poco, pero no sé si la odiaba... Es que me daba bronca, tomaba decisiones muy taradas xD Pero es la personalidad que le tocó... Y salió de mi imaginación ._. Yo a Nick me lo imaginé siempre más ramonerito WUB Igual, aguante Jimmy u_U No figura casi nada, y en un principio pensaba hacerlo aparecer más... Pero aguante Jimmy u_U xDD Me fui a conseguir monedas para viajar, después a tocar un rato con los pibe' NINJA y a casa dentro de unas... 5 horas (?) xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Vie Jun 04, 2010 5:49 pm

Emh por más que me lo expliquen no entendí que es Team Billie, pero si quieren soy Neutral
¿No sería medio hipócrtia? es que ni leí la Fic.

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Vie Jun 04, 2010 7:15 pm

^ Naah, no sería hipocrita... Bueno, da igual xD Es decir, no molestaría si lo pusieras, pero tampoco estas obligado a hacerlo xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Vie Jun 04, 2010 8:58 pm

capitulo D: xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Vie Jun 04, 2010 9:44 pm

^ IDEM!

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Vie Jun 04, 2010 9:58 pm

Gracias por hacerme acordar (Y)
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Chapter 15: Rapunzel goes to California.

En ese momento se quedaron en silencio los dos, mirándose fijamente. Billie esperaba la respuesta y Rose pensaba muy bien lo que iba a decir. ¿Por qué tanto interés? Ese era un asunto del que debía hablar con Matt. ¿Las explicaciones a Billie Joe? Solo para quitárselo de encima de una vez.
– Sí – respondió con brevedad. Él se quedó sorprendido, por lo que ella continuó –. Sí voy a viajar a California contigo.
Billie la soltó instantáneamente, algo incómodo, pero ella no se alejó, todavía tenían que hablar. Ahora le tocaba a ella su parte del interrogatorio. Y como pasaba de costumbre, siempre que le tocaba a ella sacarse dudas, algo los interrumpía.
Matt bajó las escaleras, estaba envuelto en una toalla y se quedó mirándolos a ambos.
– ¿Qué sucede? – inquirió extrañado.
– Nada… Rose quería hablar contigo de algo, no sé de qué – mintió rápidamente.
– Aja, y ya querías averiguar, ¿no? – adivinó arqueando una ceja.
– No Matt, solo le pregunté cuánto le había costado su correa para la guitarra… Me gustó, y quiero una nueva… – volvió a mentir fingiendo molestia.
– Ah… – dijo en realidad sin creerle nada –. ¿Y… cuánto te sale?
– Oye, ¿por qué te interesa tanto? Solo me preguntó…
– No sé – contestó Billie interrumpiendo a Rose. Ella lo miró esperando que continúe, al igual que Matt –. No manejo dinero argentino, amigo. No tengo idea. Por eso estábamos calculando…
Todos se quedaron callados entonces. Rose sin saber qué decir, Billie con la misma expresión convincente de antes y Matt sin creerle nada aún. La chica suspiró.
– Yo no sé ustedes, pero me voy a mi cuarto a cambiarme. Estoy cansada – dijo pasando por al lado de su hermano. Éste la detuvo el brazo.
– Después subo y me dices lo que me tienes que decir – avisó mientras la soltaba.
– De acuerdo – dijo para después subir las escaleras.
Matt se acercó a Billie esperando que diga algo. Él lo miró de reojo y luego se cruzó de brazos.
– Sabes que no sucedió nada malo – dijo tranquilamente.
Su amigo asintió y se mordió el labio inferior, pensaba qué decir.
– Lo sé, Billie. Confío en ti.
Se dio vuelta para subir a cambiarse.
– ¿En serio? No parece – rió con ironía haciendo que se detenga repentinamente.
– Pues, créelo. Cuando tú me dice que no has hecho nada, te creo, porque en verdad no lo has hecho. Y si hubieras echo algo… yo no te hubiera preguntado – contestó sin darse vuelta siquiera.
Siguió subiendo y el chico de ojos verdes se quedó solo otra vez. Se desplomó en el sillón y cerró los ojos. En ese momento solo comenzaron a salir palabras de su boca, comenzando a cantar la primera canción que se le vino a la mente.
My brain is hanging upside down... And I need something to slow me down... – su voz fue disminuyendo. No tenía fuerza para seguir, solo “descansaría” los ojos antes de que vuelva Matt.

Ya a la noche, Rose estaba en su cuarto. Se había terminado de bañar hacía minutos, y pasaba su cepillo sobre su largo cabello rubio. Esperaba poder hablar con su hermano antes de acostarse, pero había estado encerrada en su habitación toda la tarde (a no ser por la media hora que había estado en el baño), ya que eran pocas las ganas que tenía de cruzarse con Billie Joe.
Seguía peinándose cuando golpearon la puerta. Se detuvo e indicó que entren, mirando a ver quien iba a ingresar a su habitación. Su hermano apareció en el umbral. Sonrió y se acercó.
– ¿Qué hacías, mi Rapunzel? – preguntó sentándose a su lado.
– ¿Rapunzel? Ya no sabes qué apodos raros ponerme, ¿no? – rió dejando el cepillo de lado.
– Siempre voy a encontrar infinidad de apodos para ti… No te puedo describir con una sola palabra – ella sonrió cuando terminó de hablar, al igual que él.
– Creí que te habías olvidado que quería hablar contigo – admitió agachando levemente la cabeza.
– Sabes que nunca me olvidaría – repuso él –. Y creo que ya sé de qué me quieres hablar.
– No me extrañaría, me conoces muy bien, Matt – comentó con sinceridad.
– Si tú lo dices…
– Quiero hablarte de lo de ir a California – soltó de una vez.
– Me imaginaba – acotó haciendo que se detenga –. Continúa.
– Sí voy a ir – terminó de decir.
Matt asintió y simplemente se levantó y se dirigió a la puerta.
– Ya sabía que vendrías – dijo deteniéndose un instante –. Y me alegra.
– ¿Cómo que sabías? – inquirió confundida.
– Siempre fuiste una persona que hacía las cosas sin importarte que haya algo grande interrumpiendo. Nunca dejas que lo demás afecte tus decisiones – explicó, aunque seguía sin entender –. Sabes perfectamente que pasarás más tiempo con Billie Joe, pero ir de vacaciones a California lo quieres desde que yo comencé a ir, más que cualquier otra cosa. Y me parece bien que no dejes de ir solo por él.
Después se calló y salió de la habitación. Rose esbozó una pequeña sonrisa y suspiró. Tal vez su hermano no tenía razón del todo, ella iba porque nada se lo impedía, y además, era una oportunidad que no podía dejar pasar.
Cualquiera pensaría que Matt la investigaba, que estudiaba su vida o algo así. O por la manera en que se trataban, por la facilidad con la que salían las palabras más dulces de la boca de él cuando se refería a ella. Simplemente se habían criado juntos, y era una de las personas que más amaba, tanto él a ella como ella a él.

Al otro día, después del colegio, Rose esperó en su casa a que Luly la pase a buscar. Irían juntas a encontrarse con los demás, por lo que se sacó el uniforme de colegio rápidamente y se puso un jean, una remera rallada blanca y negra y unas zapatillas del mismo color. Hasta que ella llegó, agarró una guitarra (que en realidad era de su hermano) y salió a la vereda a tocar. Se sentó en la puerta y comenzó a tocar la primera canción que se le vino a la mente. Mientras tocaba también cantaba, no le importaba que la poca gente que pasaba la miren de manera extraña, aunque aún así gustosos de su voz y su manera de tocar. Se detuvo al escuchar que le hablaron.
–Hey, esa canción… ¿es mía? – inquirió parándose en frente.
Rose levantó la vista y se encontró a la sombra de Billie Joe, que esperaba una respuesta. Ella volvió a clavar su vista en el piso, poniéndose instantáneamente colorada.
– Es The Judge’s Daughter, ¿no es así? – insistió sonriendo.
– Sí, es esa – contestó sonriendo forzadamente.
El chico volvió a sonreír y se sentó a su lado. Ella lo miró y le dio la guitarra al ver que él le hizo señas dándole a entender que quería tocar.
– Me gustó como tocaste – comentó después.
Rose iba a decir algo, pero él comenzó a tocar interrumpiéndola. Parecía haberlo echo a propósito, como para querer olvidar que había reconocido algo bueno en ella; no quería ceder y reconocer que tocaba muy bien, a pesar de que la canción en sí no era de las más difíciles que había. La adolescente escuchaba atentamente la letra y lo observaba tocar.
Lo hacía con tanta dedicación, con mucho empeño, como si fuera la última canción que tocaría en su vida. Se notaba que lo que hacía le encantaba y daba todo de él para mejorar cada vez más.
Well, I’m a waste like you, with nothing else to do… May I waste your time too… – terminó de cantar y la volvió a mirar. Lanzó una risa –. Esa canción la escribí hace unas semanas, se me ocurrió una vez que había salido a caminar solo por aquí.
– ¡Está genial! – exclamó sonriendo.
– Gracias – musitó entregándole el instrumento otra vez –. Todavía no se la mostré a Mike y a Tré, pero ya me imagino más o menos cómo me acompañarían ellos.
– El final estaría bueno repetir el último verso, como para que termine de una manera no tan repentina… Oh, y me encantaría que empiece con sonido de baquetas, no sé por qué, pero quedaría bien… Y podrían terminar como empiezan, bajando la velocidad y eso, sería original – opinó entusiasmada. Billie rió y se quedó mirándola con una sonrisa – Oh, lo siento. Bueno… es que no debería meterme…
– No, para nada, me gustó tu idea. La tendré en cuenta – repuso guiñándole un ojo. Rose sonrió poniéndose algo colorada otra vez –. ¿Tocarías algo más?
– Emm… OK, creo que…
– ¡Rose! – le gritaron a lo lejos interrumpiéndola.
Ambos se giraron a la vez. A lo lejos se acercaba una chica vestida completamente de negro, con un largo cabello despeinado por el viento. La rubia sonrió al reconocer a Luly acercarse. Su amiga se acercó y saludó. Al dirigirse a Billie se quedó congelada. Él la miró extrañado.
– Ho-hola, ¿cómo estás?… - musitó tímidamente.
– ¿Qué me dice, Rose? – preguntó a la chica, que entendió lo que le pasaba a su amiga cuando empezó a balbucear.
– Ella… ¡Ella dice que es agradable verte! – dijo nerviosa.
– Que bueno es verte de nuevo…
– Vamos idiota, no entiende lo que le dices – espetó levantándose –. ¡Además ya lo habías conocido antes!
– Hey, toma tu guitarra – le alcanzó el instrumento él.
– ¡Gracias, adiós! – dijo rápidamente y sujetando a la chica para alejarse juntas.
Cuando caminaban, Rose guardaba la guitarra con algo de dificultad en la funda sin detenerse, y reinaba el silencio, que era roto solo por el sonido de los autos y otras cosas.
– Ya sé que ya lo había visto – recordó Luly, rompiendo el silencio –. Pero me pongo nerviosa. La última vez fue igual. Y siempre quise preguntarle por los otros dos, para conocerlos también.
– OK, pues prepárate, porque allí vienen – señaló observando a Mike y Tré acercarse.
– ¿Qué? – dijo sin entender. Después miró hacia donde Rose miraba y la imitó –. ¡Ay, no! No, no puede ser…
– ¡Hey! – la frenó deteniéndola de los hombros y dándole una ligera cachetada en la cara –. Cálmate, ¿si? Son personas, no extraterrestres.
– Pero son los de una de las bandas que más me gustan – repuso mirando de reojo a los dos chicos.
Rose simplemente la observaba ruborizarse, y un suspiro. Negó con la cabeza y pasó su mano por su cabello. Después giró su cabeza al escuchar que la llamaban, Mike y Tré ya estaban prácticamente delante de ellas.
– Ay, Dios… - murmuró Luly llevando su mano a su boca.
– Creí que no creías en Dios – dijo su amiga arqueando una ceja.
– ¡Es que no lo hago! – exclamó totalmente nerviosa.
– ¡Hola! – dijeron a su lado.
Ambas giraron y Luly dio un gritito que, a pesar que se puso totalmente colorada, pasó desapercibido. Rose saludó a los dos y después los presentó. Debía hacer de traductora otra vez, y para colmo, no dejaban de hablar más. Un rato después, y cuando ya se aburrió, decidió sacar a su amiga de allí.
– Hey Luly, los chicos deben estar acordándose de toda nuestra familia… Mejor vamos antes que se enfaden más – recomendó interrumpiendo.
– Ah… OK – dijo apenada.
Se despidieron de Mike y Tré (que iban camino a la casa de Rose) y siguieron caminando. El silencio reinaba hasta que Luly recordó algo.
– Sabes que… ¡Nick y Ale están saliendo! – exclamó felizmente.
– ¡Qué bien! Sabía que le iría bien – murmuró lo último.
– Aunque… Ella me comentó que tiene un problema – repuso después –. No es grave, pero si importante. Va a ser mejor que lo hablemos a solas con Liana también.

One, two, three, four, five, six, seven, eight, nine, ten...

Chapter 16: I’m confused.

Llegaron a la pista de skaters, donde se reunían siempre. Sus amigos las divisaron a lo lejos, y empezaron a gritarles cosas sobre cómo usar los relojes o cómo llegar a la hora arreglada a un lugar.
– Pedazo de perras, ¿con quién se habrán estado revolcando que llegan tan tarde? – espetó Jimmy con tono burlón.
– Hermanito, sabes que yo no hago esas cosas con cualquiera – respondió Luly irónicamente.
– ¡Puta! ¡Nunca dijiste que no lo hacías! – exclamó el chico con algo de enojo.
– ¡Soy una persona, no un androide, pelotudo! – gritó la chica.
Seguían discutiendo, pero nadie les daba importancia, excepto Rose. Ella miraba con preocupación. Al verla, Liana le habló al oído.
– No te preocupes, son hermanos. Pelean así todo el tiempo – luego le dedicó una sonrisa, a la cual ella respondió a modo de darle la razón.
Estuvieron sentados largo rato, de a momentos oyendo las pesadas peleas de Jimmy y Luly, pero pasándola bien al fin. Rose se preguntaba si cuando ella peleaba con Billie los demás se sentían así de fastidiados… Era desesperante en verdad. Un rato después, Jimmy y Nick fueron a comprar algo para tomar entre todos, y las chicas se quedaron hablando.
– Ale, ¿pudiste solucionar tu problema? – inquirió Luly a su amiga.
– ¿Qué problema? – preguntó Liana con cara de extrañeza.
– Eso mismo me pregunto yo – acotó Rose.
– Contales – dijo Luly.
Ale suspiró y se pudo algo colorada, no sabía por dónde empezar. Balbuceó un par de cosas y se detuvo. Tomó aire, y sus amigas empezaron a insistir.
– Vamos, no tengas vergüenza – insistió Rose.
– Sí, sabes que podes contarnos todo – agregó Liana.
– Bueno… Como saben… Nick y yo estamos saliendo – comenzó mientras jugueteaba con sus manos.
– Sí, los vimos todos pegoteados hoy… – comentó la rubia lanzando una risita.
– ¿Y qué problema tenés? – volvió a preguntar Liana, que en realidad ya se imaginaba de qué se podía tratar el tan famoso “problema”.
– Bueno, es que… Yo nunca estuve con nadie… de la otra manera, chicas…
– ¡No me digas que tenés miedo de abrirte de abrirte de piernas! – exclamó otra vez Lily haciendo comillas a la palabra “miedo” con sus dedos.
Luly y Rose estallaron en carcajadas de repente, mientras Liana seguía esperando respuesta a aquel comentario (que parecía que iba en serio) y Ale pasaba su mano por su cara dando un suspiro, estaba algo colorada.
– ¡No, estúpida! Solo es que… Yo quiero a Nick… pero… ¿Y si no es con él con el que tengo que empezar? – aclaró cabizbaja. Rose suspiró dejando de reír.
– Escucha, Nick es un gran chico. Creo que si necesitas tiempo para pensarlo, él lo entenderá – opinó con total sinceridad.
– Claro, es lo mismo que le dije yo – agregó Luly.
– Y aunque no fuera el “amor de tu vida” y todo eso, tenés que tener tu primera vez un día, y siempre va a terminar siendo con alguien que quieras mucho en ese momento. En este momento quieres a Nick – explicó Liana sonriendo.
– Además yo creo que si en un futuro lo tuyo con nick no llega a funcionar, serán grandes amigos – terminó Rose con otra sonrisa en el rostro.
– Sí, sobre eso pienso lo mismo – dijo más animada –. ¡Gracias perras!
Las cuatro se abrazaron y al separarse vieron a los chicos acercarse. Habían comprado un par de cervezas y una caja de cigarrillos (lo que alcanzó) y se sentaron a charlar entre todos como antes, solamente que ahora con el “escabio”, como decían los amigos argentinos de Rose.
Ella se había quedado pensando en la charla con Ale. Si bien le había aconsejado, a ella le pasaba lo mismo con Gabriel. Lo amaba, ¿pero era realmente la persona con la que quería tener su primera vez? Debía pensar y hablarlo con él. No quería “causar problemas” ni nada por el estilo, pero tampoco quería hacer algo de lo que después se arrepentiría. En un momento en el que estaba colgada, con la vista perdida mientras pensaba, le alcanzaron la botella sacándola de sus pensamientos. Ya habría tiempo para preocuparse por eso. Solo esperaba no olvidarlo para que no la agarre desprevenida aquel momento tan incómodo.

– ¡Te voy a extrañar, Rose! – exclamó Amy cuando salieron del colegio.
Su amiga la miró raro. Iban en completo silencio, y la joven había salido con ese tema de golpe. Rose rió levemente.
– Yo también te extrañaré mucho, Amy. Pero no te preocupes, no es tanto tiempo – repuso sonriendo.
– Mañana ya no venís al cole, ¿no? – inquirió adivinando.
– No, por eso voy a ir hoy a la casa de Gaby – contestó ella.
Y sí. La semana se había pasado volando, la última semana de clases, con muy mal tiempo, por cierto. Era pleno invierno y hacía un frío que le congelaba hasta los huesos a alguien que salía desabrigado a la calle. El vago sol rara vez aparecía en las calles, generalmente cubiertas por un cielo gris.
Ese jueves, las dos amigas salieron del establecimiento como de costumbre. Solo que Rose esperaría a su novio en la plaza, ya que iría a la casa de él. Amy debía ir en otra dirección. Al despedirse, se tiró encima de ella y la abrazó.
– Cuidate, acordate de mí, y te quiero mucho – le dijo como si fuera una madre.
– De acuerdo, tú también te cuidas – repuso la rubia. Amy rió.
– Y me conservas ese acentito centroamericano que tanto me gusta – agregó sonriendo. Ambas rieron y la morocha se alejó saludándola con la mano.
La adolescente se sentó a esperar. Gaby tenía gimnasia ese día, por lo que salía más tarde de lo común. Un rato después, le taparon los ojos desde atrás y le susurraron al oído:
– ¿Quién soy?
– Mmm… no lo sé… Tal vez con un beso me dé cuenta… – respondió sonriendo.
Gaby le sacó las manos de los ojos y la besó en los labios dulcemente.
– ¿Esperaste mucho? – inquirió mientras ella calzaba su mochila.
– No, no tanto. Hace un rato se fue Amy – contestó ella.
– Ah, menos mal… – murmuró tomándola de la mano.
Caminaban tranquilamente como todos los días. Rose no conocía la casa de Gabriel, ni a su familia. Estaba algo nerviosa por eso. ¿Y si le caía mal justo a sus padres? No sabía ni qué pensar, ahora solo le tocaba dejarse llevar por la situación.
Al llegar, el chico abrió la puerta de una casa enorme, con una fachada muy bonita y elegante con los ladrillos sobresalidos. Al igual que muchos del colegio donde iba, se notaba que la familia de Gabriel no estaba tan mal económicamente. Sabía que el padre del chico trabajaba en alguna empresa para autos en un puesto muy importante, pero no recordaba exactamente. Solo que por eso, su novio sabía mucho de automóviles. Aún así, cuando le preguntaba por ellos muchas veces no sabía qué responder; decía que su padre pocas veces estaba con él, como aquella vez en el campamento, y su madre era igual. Antes de llegar, había dicho felizmente que iban a estar en casa. Estaba más entusiasmado él que ella con la idea, tal vez porque pasaría tiempo con ellos y tratando un tema que consideraba de importancia.
El silencio reinaba el lugar. Estaba todo limpio y ordenado, nada fuera de lugar. Gabriel gritó que había llegado luego de unos instantes de sentir el frío silencio, pero nadie contestó. Se dirigió a la heladera y encontró una nota pegada. La leyó rápidamente y luego suspiró profundamente.
– Mamá llegará tarde y mi papá también. Siempre trabaja hasta la noche, debí suponer que hoy también – le contó al ver lo curiosa que estaba. Tiró el papel a un lado sin querer volver a hablar de ello.
– Oh… que pena, me hubiera gustado conocer a tu familia – repuso apenada. Él se sirvió agua y se quitó el calzado.
– Ponete cómoda, ¿querés algo para tomar? – ofreció extendiéndole el vaso.
– No, gracias. Solo me quitaré los zapatos. Son molestos – contestó haciendo una mueca de desagrado. Él rió y se volvió a quedar en silencio otra vez. Rose lo seguía mirando algo apenada, se acercó y lo tomó del rostro –. No estés mal, vendré otro día… Y conoceré a tus padres, ¿si? Pero no te pongas mal…
Él sonrió levemente y la abrazó mientras ella pasaba su mano por su cabello. Luego se separó un tanto.
– Vení que te muestro algo – dijo tomándola de la mano.
La condujo escaleras arriba y a través de un pasillo, realmente era grande la casa. Abrió una de las puertas y entraron a la habitación.
– Mi pieza – dijo señalándola con una sonrisa.
El lugar estaba lleno de posters de bandas que le gustaban, y en un estante, arreglado con toda prolijidad, una colección entera de autos a escala.
– Esos me los regala mi viejo. Son modelos de Ferrari – comentó tirándose en su cama, que estaba justo al lado del estante. Rose sonrió y se sentó a su lado, mientras los observaba atentamente.
– Están muy buenos, se ven caros…
– Supongo que sí, pero como mi padre trabaja en esa empresa me los trae de su trabajo – explicó recostándose sobre la almohada.
– ¡Quién lo diría! Todavía juegas con autitos…
Él lanzó una risa y le arrojó un almohadón mientras ella también reía. Se quedaron en silencio luego, y él se incorporó para sentarse a su lado. La acarició y la besó dulcemente.
– ¿A qué hora salís mañana? – inquirió separando su rostro.
– No sé, le tengo que preguntar a mi hermano – contestó cabizbaja.
Él la sujetó del mentón y le levantó la vista.
– Te amo – susurró con ternura.
Después se acercó y la volvió a besar, ésta vez sin separarse. Siempre se daban besos largos e interminables, pero aquel era distinto. Parecía, y era medio obvio, que Gabriel quería pasar a mayores, pero Rose no se daba cuenta. Para ella era otro maravilloso momento con él, ¿qué otras intensiones podría tener?
Gabriel se acercaba cada vez más, sin separar sus labios de los de ella, hasta que llegó a estar recostado encima de su cuerpo. La acariciaba lentamente, dando besos cada vez más profundos e intensos, pero aún así tiernos y dulces. Su mano comenzó a descender, acariciándole el cuerpo suavemente. Llegó hasta donde culminaba la pollera de colegio y comenzó a acariciarle la pierna, metiendo su mano por debajo de la prenda. Hizo que se sienta algo incómoda, no sabía por qué. Se le estaba presentando la misma situación que Ale, ¿y cómo debía reaccionar ella ahora?
No quería detenerlo, le daba vergüenza hacerlo, pero no quería que siga porque había decidido que por el momento no pasaría con él. Lo amaba, era su novio, un chico muy bueno, pero no quería llegar a eso aún, algo le decía que no debía hacerlo. Abrió los ojos cuando se le cruzó por la mente un nombre que no quería mencionar.
Cuidadosamente dejó de besarlo y colocó su mano para separarlo de ella unos centímetros. El chico miró sin entender, y ella se ruborizó. Comprendió al instante.
– No querés – musitó agachando la cabeza.
– Yo… Estoy confundida – repuso de la misma manera que él y desviando la mirada.
Él se incorporó y se sentó al borde de la cama. Dio un suspiro y se quedó con la vista clavada en el piso, dándole la espalda a Rose. Mientras, ella permanecía sentada mirándolo durante unos segundos, y después agachó la cabeza mientras que una lágrima rodaba por su mejilla. ¿Gabriel resultó ser de esos chicos que solo se interesaban en las chicas para acostarse con ellas? ¿No la amaba de verdad? De solo pensar en eso comenzó a llorar cada vez más fuerte. Se acurrucó y escondió su cabeza entre sus brazos, que abrazaban sus piernas. Se quedó en ésta posición hasta que le levantaron la mirada. Gabriel la miraba directamente a os ojos, y secó sus lágrimas. Después para sorpresa de ella, sonrió levemente.
– Sabes que… al principio, cuando me dijiste que estabas confundida, pensé que… no me querías – comenzó a decir agachando la mirada. Rose prefirió no hablar y dejarlo continuar –. Después te escuché llorar, y me di cuenta de lo egoísta que había sido al pensar eso. Yo te entiendo, Rose. No quiero verte llorar así nunca más, porque me di cuenta de que es algo que me pone más mal a mí que a vos. No me importa que no quieras estar conmigo de esa manera, yo te voy a esperar, porque te amo – musitó lo último y la besó levemente. Ella no paraba de llorar –. ¿Por qué estás mal si no es por eso? – inquirió inseguro. Ella rió.
– No lloro de tristeza ahora, tonto. Yo también te amo, y me emociona lo que me dijiste, soy una maldita sentimental – contestó pasando su mano por su cara y secándose las lágrimas.
Ambos rieron y él la abrazó para comenzar a besarla. Había tenido suerte de encontrar a alguien como él. Gabriel había resultado ser la persona que ella esperaba; comprensivo, amable, sincero, y sobre todo, la amaba de verdad. No se arrepentía de pasar su último día en Argentina con él, le había servido para aclarar varias ideas que rondaban por su cabeza hacía bastante tiempo.

Y otro más porque las amo NINJA xD

Chapter 17: Everything’s gonna be alright.

Rose dormía tranquilamente en su cama esa mañana. Eran como las cuatro de la madrugada, demasiado temprano, aún hasta para levantarse temprano a estudiar antes de ir a la escuela. Su pieza estaba bien arreglada, a no ser por la cama, y a un lado de la puerta se encontraban un par de bolsos. Además de esos bultos, también se encontraba su guitarra, acomodada prolijamente en su estuche.
En la puerta, se asomó levemente la cabeza de Matt. Espió y entró sigilosamente. Enchufó el amplificador y conectó un cable, dejándolo en el piso, todo cuidadosamente para no hacer ruido y no arruinar la pequeña broma. Antes de irse, acercó lo más que pudo el aparado a la cama, cerca de la oreja de Rose, luego salió y se escucharon murmullos en el pasillo. A los pocos segundos, se asomaron un par de ojos verdes por la puerta, que brillaban intensamente llenos de ansias de hacer alguna maldad. Billie espió y entró sigilosamente. A diferencia de su amigo, él llevaba su guitarra en la mano. Agarró el cable y la conectó. Le subió el volumen a los micrófonos, y cuando estaba todo listo se puso unas orejeras, solamente para que cuando Rose despierte se enoje más, y a modo de burla. Se acercó y prendió el amplificador, colocándole también la distorsión a la guitarra. Comenzó a tocar lo primero que se le vino a la mente, lo más pesado que se le ocurría… aunque parecía que solamente hacía ruido. Al escuchar el sonido retumbar en su oreja literalmente, Rose se sobresaltó y se levantó de repente dando un grito. Respiraba agitadamente y con los ojos asustados clavados en Billie Joe, que seguía tocando.
– ¡Te voy a matar! – gritó con odio.
– ¡Hola Rose! ¿Cómo dormiste? – gritó también, no con odio, pero es que había tanto ruido que ni siquiera la había oído de verdad.
– ¿Qué dijiste? – le gritó sin entender.
– ¡Lo siento, no te oigo! ¡Es que estoy tocando y el volumen está muy fuerte! – volvió a decir en vano, ninguno de los dos se escuchaba.
La chica resopló con enojo y saltó de la cama. Billie la perseguía con la mirada. De repente el sonido se terminó, él se dio vuelta y vio a Rose con el enchufe en la mano. Dejó su guitarra a un lado, justo cuando la adolescente se le tiró encima. Estaba furiosa.
– ¡Loca! Yo no fui el de la idea – decía Billie igualmente riendo. Ella se detuvo y permaneció pensativa unos segundos.
– Matt… – murmuró con odio –. ¡Matt, basura!
En eso entraron en la habitación Matt, Mike y Tré, riendo a más no poder. Habían estado observando todo. Chocaron manos con Billie, que también reía. Entonces los interrumpió un grito que provenía desde la planta baja.
– ¡Matt! ¡Rose! ¡O se callan o les tiro todas sus malditas guitarras a la basura! ¿Acaso quieren que venga la policía por la queja de los vecinos? – espetó la madre de los dos, completamente furiosa.
Todos se quedaron callados, y Rose resopló blanqueando los ojos.
– ¿Qué mierda hacen ustedes aquí? – preguntó a Billie, Mike y a Tré.
– Solo vinimos para ver cómo te despertabas tan temprano y tan feliz… Literalmente saltas de la cama todas las mañanas – bromeó Billie, aunque era el menos indicado para hacerlo. Ella lo miró con enojo.
– No, es que salimos dentro de un rato. El avión sale a las siete de la mañana, y para que salgamos todos juntos nos quedamos a dormir – explicó Mike.
– Pero esto ya lo teníamos planeado desde hace rato – confesó Tré riendo entre dientes.
– Muy graciosos – espetó aún enojada –. ¿Se pueden ir? Si salimos dentro de un rato debo guardar bien el amplificador… Debí haberlo echo ayer.
– Me llevo el cable, es mío – avisó su hermano.
Salieron de la habitación y la dejaron sola para que se cambie. Dentro de ella, había quedado un sentimiento de venganza, tenía que planear algo para que la cosa no quede “dispareja”.
Se cambió rápidamente; se puso un jean ajustado y gastado, una remera de mangas cortas y un buzo arriba. Después se dirigió al baño y ahí se internó. Estuvo demasiado tiempo, hasta que su madre golpeó la puerta.
– Rose, ya deben salir, perderán el avión – avisó ella.
– ¡Ya bajo! – exclamó desde el otro lado de la puerta.
Terminó de arreglarse y salió rápidamente. Agarró su mochila y guardó algunas cosas, ya que ese sería su “bolso de mano”. Antes de salir, echó un vistazo a su habitación, para recordar cómo había quedado, cada cosa en su lugar. Cerró la puerta y corrió escaleras abajo.
– ¿Tanto demora ésta pendeja? – espetó Billie.
Lo que faltaba… Justo lo había dicho cuando Rose se encontraba ya pisando el último escalón y llegando al living.
– Ésta pendeja tiene nombre; y si demoro, es mi problema – repuso ella pasando a su lado.
Billie miró asombrado preguntándose de dónde había salido, ya que no la había visto bajar.
– Bueno… ya es hora. ¡Nos vamos! – dijo Rob saliendo desde la cocina.
– Mamá, ¿tú no venías? – inquirió Rose al ver que su madre estaba en pijama.
– Iba a acompañarlos, pero tu hermano no puede faltar a la escuela hoy y debo quedarme con él – explicó la mujer.
– Ah, está bien… – musitó la adolescente. Se acercó y la abrazó –. Adiós, mamá.
– Cuídate mucho, hija – dijo apretándola con fuerza involuntaria –. Y cuida a tu hermano.
– De acuerdo – rió la joven.
Después de despedirse todos, agarraron los bolsos que se encontraban al lado de la puerta y partieron. Rob los llevaría al aeropuerto, por lo que todos tiraron el equipaje en la parte de atrás del auto. Aproximadamente fueron dos horas de viaje las que estuvieron arriba del vehículo. Rose se había quedado dormida en brazos de Matt, no quería levantarse.
– Que haragana – musitó Billie mirándola unos instantes; después clavó su vista en el oscuro paisaje de la ventanilla.
– Mejor no hables de haraganes… – comentó Mike con risa.
Billie arqueó una ceja, e iba a decir algo pero Rob lo interrumpió.
– Llegamos a Ezeiza, muchachos. A bajar las cosas. Matt, despierta a tu hermana – avisó el mayor deteniendo el auto.
Al detenerse, los cuatro chicos bajaron primero, después bajó Rob, y por último Rose, que tenía una cara de dormida difícil de ocultar a cualquier persona. Agarraron sus bolsos y se dirigieron a averiguar por dónde debían ir. Se acercaron a la recepción a preguntar.
– Buen día, señorita – saludó Matt –. Quisiera saber por dónde debemos pasar para tomar el vuelo a Los Ángeles, California.
– ¿Los Ángeles? – inquirió en un susurro su hermana.
– Sí, es que no sé por qué mierda no viajamos directamente a Oakland. Tu hermano nos complicó la vida… Debimos comprar el pasaje de ida y vuelta – contestó Tré también en voz baja, ya que Matt seguía hablando con la mujer.
– Señor, el vuelo a Los Ángeles está por salir; si no se apuran, me temo que no tendrán tiempo de dejar los bolsos – dijo haciendo que Matt abra bien grande los ojos.
– OK, OK, ¿por donde? – preguntó apurado.
Apenas la mujer levantó la mano para señalar, todos salieron corriendo, más que apurados. Rob se ocupó de los bolsos mientras ellos iban hacia la entrada. Rose hacía torpes movimientos con su mochila, por lo que tropezó al llevar los cordones de sus zapatillas sueltos. El primero y único que la vio fue Billie. Intentó llamar a los demás, pero no lo escuchaban. Rápidamente la ayudó a levantarse, pero además, la levantó y la llevó mientras corría.
– ¿Qué demonios haces? – se sorprendió la muchacha.
– Solo corro, al menos que quieras que te deje…
– ¡No! – exclamó interrumpiéndolo.
– Entonces cierra la boca y no te quejes – espetó sin volver a hacerle caso.
Llegaron a la puerta por donde debían ingresar y sacaron los pasajes justo cuando estaban por cerrarla. La mujer que se encontraba allí les dijo que se ubiquen rápido, y así lo hicieron. Caminaban rápido, pero ya más tranquilos; el único problema era que habían perdido a Matt, Mike y Tré, ¿no podían haberlos esperado?. Habían logrado dejar los bolsos a tiempo, así que la única que llevaba algo era Rose: una mochila al hombro y su buzo en una mano, que se había sacado porque le había agarrado calor al correr.
Al entrar en el avión, una azafata los tuvo que ubicar en sus asientos, ya que quedaban pocos lugares y era difícil encontrarlos. Rose ya estaba sufriendo porque debería viajar con Billie todo el camino, sentada a su lado, y para colmo, no tenía idea de dónde estaban los demás. Otra cosa que lamentaba era no haberse despedido de su padre, no lo habían cruzado al dirigirse al avión. Cuando se iban a sentar, se quedaron quietos justo antes de chocar mientras se miraban. La joven se aclaró la garganta.
– Disculpa, pero YO me iba a sentar del lado de la ventanilla – aclaró de mala manera.
– Lo único que faltaba… – murmuró con enojo –. YO llegué primero, no eres ninguna princesita como para que te esté dando todos los gustos.
La corrió de su camino y se desplomó en su asiento. Ella lo miró unos segundos y después frunció el entrecejo. Lo estiró de la ropa esperando que se corra, pero era obvio que no podría contra él por más que intentara.
– ¡Ya deja de molestar! – exclamó bajando la visera de su gorra dispuesto a dormirse.
En ese momento no le importó parecer una chiquilina, ya le tenía colmada la paciencia desde hacía rato, y la actitud que iba a tomar era involuntaria, más fuerte que su razonamiento. Todo ocurrió en cuestión de segundos. Rose se acercó, le tomó el brazo y lo mordió fuertemente, descargando también parte de su ira más que nada. El chico saltó del asiento dando un grito y queriendo desprenderse, pero ella no lo soltó hasta que no le dio tiempo de escabullirse y tirarse sobre el asiento de forma victoriosa.
– ¡Perra! ¡Eres una maldita perra! – le gritaba haciendo muecas de dolor y pasándose la mano por el lugar en que le había mordido.
– Y tú eres el gato entonces – dijo sin hacerle caso.
La azafata volvió a decirles que se sienten y dejen de hacer demasiado ruido (sobre todo que Billie deje de insultar). Unos minutos después debieron abrocharse los cinturones y despegaron. Ella notó que su compañero se había puesto algo tenso en ese momento, tal vez había sido su imaginación.
Hasta un rato después, el viaje era tranquilo. Ambos se habían quedado dormidos ya que se habían levantado temprano y tal vez el mal humor se debía a eso. Cerca del mediodía, el cielo se nubló y se empezaron a escuchar relámpagos bastante fuertes. Esto hizo que la adolescente abra lentamente los ojos con algo de pereza. Se frotó los ojos y dirigió su mirada a Billie, que escribía algo en una libreta sin prestarle atención. Se lo notaba nervioso, golpeaba la lapicera contra el papel constantemente y movía el pie sin cesar. Cuando le iba a preguntar si le pasaba algo, el lugar tembló, haciendo que ambos se queden paralizados en el asiento al igual que el resto de los pasajeros. Por un parlante se les recomendó abrochar sus cinturones ya que estaban pasando por una tormenta y se iban a sentir turbulencias. Así lo hizo Rose, pero Billie ni siquiera se movía. Estaba pálido y respiraba agitadamente; parecía que sudaba en frío. Ella comprendió que tenía pánico, verlo así era raro. El avión volvió a temblar. ÉL cerró los ojos fuertemente, apretando tan fuerte su mano al brazo del asiento que parecía que lo iba a rasgar con sus uñas. Instantáneamente, Rose se acercó y le puso el cinturón. Él la miró de repente. Ella le sonrió y le extendió la mano. La tomó y le dedicó una casi imperceptible sonrisa, que se borró cuando se sintió otro temblor. Su mano presionó fuerte la de Rose, haciendo que ella haga un gesto de dolor. Con la otra mano le tocó el hombro y sus miradas se fijaron.
– Tranquilízate, todo va a estar bien – musitó viéndolo con compasión.
– Yo… Lo sé… p-pero… – tartamudeó dando un suspiro a lo último y cerrando los ojos.
Le ponía mal verlo así. Estaba muy acostumbrada a verlo haciéndose el superado en todo, por lo que esa actitud de debilidad se le hacía muy extraña. Al ver que no pudo continuar hablando, lo abrazó fuertemente. Billie al principio dudó en responder, pero era algo sincero y espontáneo, le agradó que de verdad quiera ayudarlo. Lo rodeó con sus brazos y se quedaron en ésta posición, todavía agarrados de la mano, y él haciendo presión cada vez que sentía un temblor (aunque no tanto como antes).
– Gracias – musitó de manera casi inaudible.
Rose lo miró, estaba más tranquilo. Ante esto, sólo pudo sonreír.
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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Vie Jun 04, 2010 10:54 pm

xDDDDD! no seas mala con BIllie tiene miedo a los aviones nada mas xD (me re quede porque no enconctraron a los otros,chan ._.)

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Sáb Jun 05, 2010 1:01 pm

Ya me voy haciendo una idea de lo delirante que es esta Fic; "Billie tiene miedo a los aviones" xd
Si haces quedar a BJ como un cagón me gusta, me gusta Smile

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Sáb Jun 05, 2010 1:10 pm

^ BJ es cagón, manipulador, sexópata, pedófilo, y demás cosas en esta fic xDDDD! Pero creo que no es tan tarado como en otras confused Y hablando de BJ tarado... Quiero que Amanda suba I fought the law D:

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Sáb Jun 05, 2010 1:14 pm

JAJAJA WOOT estoy pensando seriamente en leerla después de ver como describís a BJ (no, no es cierto Neutral) xd
Edit.: véase mi firma (A)

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Sáb Jun 05, 2010 2:17 pm

¡No me digas que tenés miedo de abrirte de abrirte de piernas! <--- csm! como me rei con eso xDD, poruqe Rose no se quedo en Argentina mejor ah! ¬¬ xDDD....
ahora el fic se pone bueno Cool . Pobr Bj, todo cagado en el avión xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Sáb Jun 05, 2010 2:58 pm

Shocked ¿Celesita donde aprendiste esas cosas? sos muy chiquita para eso Crying or Very sad no quiero que andes asi con chicos eh.

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Sáb Jun 05, 2010 3:02 pm

xDD No, no soy así de todas formas e.e En realidad, me da igual andar o no xD Pero no soy igual que la protagonista de esta e.e Si la conociera la odiaría ¬ *principios del Team Billie salen a la luz* (?

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Sáb Jun 05, 2010 3:19 pm

Celes... por que no haces un topics con los principios del Team Billie (? :3, solo sugiero xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Sáb Jun 05, 2010 3:26 pm

Yo no tengo idea lo que es el Team Billie, solo me uní para darle el gusto a Celes y porque tenía ganas de hablar escribir como cavernícola scratch

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Sáb Jun 05, 2010 3:37 pm

^ xDDDDDDD! Celes hacerlo a veces (?)

Naah, ni da... lo hablamos acá, además, no tengo ganas de flasharla todavía... tengo que terminar con un trabajo de cultura, en el que tengo que chamuyar bastante, y después tengo que terminar de una fucking vez el cap de Having A Blast... para el cual también necesito imaginación xD Y anoche entrevisté a la Ale y fue quemar varias neuronas más, so... después xD En todo caso, después subo cap acá *la conformaba*

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Sáb Jun 05, 2010 7:14 pm

la media explicacion xDDD...ok Laughing
capitulo! WOOT

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Sáb Jun 05, 2010 7:51 pm

Subo cap sólo porque tengo necesidad de comentar algo: EL CUARTETO DE NOS TOCA EL 19 DE JUNIO EN EL LUNA PARK! WOOT No puedo creer que se lo dije a mi hermana de lo más normal Laughing Y quiero ir, pero no sé confused Está $70 la entrada... Debería cobrarle a mi vieja las clases de inglés de mi hermana que me debe, y seguro que me alcanza WOOT Igual, Renacuajo, Wharser, díganme qué onda, si se prenden vamos! WUB
Y volviendo al tema principal... Here you go NINJA
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Chapter 18: You ruined my record.

Billie y Rose se habían quedado profundamente dormidos otra vez. Ya la tormenta había pasado, y el vuelo era tranquilo y relajante. El chico comenzó a despertar, abriendo lentamente los ojos verdes y mirando hacia todos lados. Entre sus brazos estaba la rubia, que dormía sin enterarse de nada. No podía despertarla, no quería que se enoje, así que pensó en correrla sigilosamente para que no despierte.
Antes de que pueda hacer nada, un chico alto, flaco y rubio de ojos azules se paró en frente de él, con una expresión de sorpresa en su rostro. Billie se paralizó.
– ¿Qué demonios hicieron? – inquirió Mike imaginando cualquier cosa.
– No seas idiota, Mike. ¿Qué podemos hacer en un avión? – espetó su amigo recostando a Rose suavemente contra el otro asiento –. No sucedió nada, en serio.
– Yo te estuve buscando desde hace un montón, más que nada por tu pánico y porque Matt quería saber de Rose. Aunque veo que…
– Veo que nada. Ella me ayudó – explicó interrumpiéndolo –. En serio Mike, fue horrible. Pensé que en cualquier momento me agarraba un infarto.
– ¿Peor que antes? – inquirió acomodándose a su lado.
– Mucho peor que otras veces – confirmó dando un suspiro. Después de dudarlo, siguió hablando –. Pero… No sé qué fue lo que logró ella… Te juro que cuando me abrazó… yo ya no estaba solo – dijo dirigiéndole la mirada a ella.
– Que raro… Precisamente con ella no te llevas demasiado bien – comentó su amigo levantando una ceja.
– Lo sé, por eso lo digo. Creo que sintió lástima por mí… Pero yo sufría y ella… parecía sentirlo más – explicó pensativo. Sacudió la cabeza riendo –. Que estupidez, no puede ser…
– ¿Por qué no puede ser? Está bien que se lleven mal, pero por ahí ella te quiere muy en el fondo – repuso Mike.
– Puede ser… Esto es raro – dijo con cara de extrañeza –. Pero en serio Mike, que nunca ningún abrazo hizo que verdaderamente me sintiera aliviado y reconfortado como el de ella en ésta ocasión.
El rubio sonrió y luego cambiaron de tema. Siguieron hablando el resto del viaje, no faltaba mucho para llegar. Cuando llegó el momento, Mike debió irse a su asiento ya que iban a aterrizar. En eso, Rose comenzó a despertar.
– ¡Qué siestita! – comentó Billie con risa.
Ella blanqueó los ojos y comenzó a mirar por la ventana. Al rato, les dieron la orden de abrocharse los cinturones, y así lo hicieron. Él se encontraba nervioso otra vez, aunque no tanto como antes. Cuando estaba todo listo, se sujetó fuerte y no aguantó más.
– Ro-Rose… ¿puedes…? – titubeó extendiéndole la mano.
– Claro, pero… – dejó sin completar su oración y tomó su mano.
Cuando iba a seguir hablando, una azafata se les acercó a preguntarles si se les ofrecía algo, más que nada porque notaba lo nervioso que estaba billie, y lo nervioso que había estado con la tormenta. Ninguno de los dijo nada, así que se fue, dejándolos solos otra vez.
Ella ya no pensaba preguntar lo que iba a decir antes que la mujer la interrumpa, ahora solo guardaba silencio. Seguía sujetando la mano de Billie, pero no lo miraba, no podía hacerlo. De repente escuchó la voz de él dirigirse a ella.
– ¿Quieres saber una cosa? – musitó sin mirarla.
La chica giró hacia él y se quedó mirándolo.
– ¿Qué? – inquirió extrañada.
Tardó en contestar, quizás estaba eligiendo sus palabras, la manera de decir o explicar esa rara situación que se le había presentado. Dio un suspiro y decidió hablar.
– Esa tormenta fue una de las peores experiencias que tuve. Nunca me había agarrado tanto pánico como en esa ocasión –hizo una breve pausa –. Entonces tú me tomaste la mano. En ese momento… arruinaste mi record – terminó sonriendo.
Rose no sabía qué decir. Todavía lo tomaba de la mano, pero eso no importaba. Sonrió también. Estaba siendo sincero sin vergüenza alguna por primera vez con ella. Igualmente, tenía una duda, que no tardó en intentar quitársela.
– ¿Qué es lo que te pudo haber ayudado de mí? Yo… solo hice lo que cualquiera hubiera echo, supongo; o tu chica, o tus amigos… – repuso sin comprender.
El chico, tranquilo y dispuesto a contestar, lanzó una carcajada y dio un suspiro. Se acomodó mejor girándose hacia ella, quedando sus ojos a la misma altura y frente a frente. Abrió la boca para hablar y lo interrumpió una voz femenina que provenía desde la puerta.
La misma azafata que se les había acercado antes, les indicó a todos los pasajeros que podían ir descendiendo del avión. Ambos quedaron con los ojos muy abiertos y totalmente sorprendidos. ¿Ya estaban en tierra firme? Rose se echó sobre la ventanilla para confirmarlo, haciendo que en ese momento su mano pierda contacto con la de Billie. Efectivamente, ya se encontraban en Los Ángeles. Habían aterrizado y ninguno de los dos se había dado cuenta, cosa que sorprendió tanto a Rose como a Billie.
– Oye, vamos. Tenemos que buscar a tu hermano y a mis amigos – ordenó él, levantándose mientras ella seguía mirando por la ventana.
– De acuerdo – aceptó sin mirarlo.
Desabrochó su cinturón y calzó su mochila al hombro para después seguir a Billie. Al bajar entre la multitud de gente, se encontraron con los otros tres jóvenes, y de ahí en más no se separaron. Recogieron sus bolsos y se dirigieron a pedir un taxi que los llevaría a Berkeley.
Matt estaba muy callado esa noche. Desde que se encontraron no había dicho ni una sola palabra a nadie. No se notaba demasiado (personas como Tré hacían que la situación no sea notoria), pero su hermana lo notó y la preocupó. Cuando subieron al vehículo, se acercó a hablarle, pero él la evitó. No lo hizo con enojo, pero sabía que eso significaba que hablarían después y que no era el momento. Hasta entonces, Rose se preguntaría qué habría echo mal para que esté así.
Viajaron en silencio, Mike y Tré dormidos, y Matt supuestamente también, aunque la menor notaba a leguas que no lo estaba realmente. Dirigió su mirada a Billie; él estaba más que despierto después de haber dormido todo el viaje, al igual que ella. Suspiró y recostó su cabeza en el brazo de su hermano y lo abrazó.
Un rato después, llegaron al primer destino. Mike y Tré se quedaron en sus casas, y ahora se dirigían a dejar a Billie, hasta donde ella sabía. El taxi frenó frente a la casa del chico, no tan lejos de la casa de los otros dos, y él bajó primero. Se dirigió a la puerta donde estaba Matt y lo “despertó”.
– Hey, llegamos – dijo tocándole el brazo.
– ¿Umh? Ah… OK, de acuerdo, ya bajo… – dijo con pereza.
– ¿Cómo es eso de “ya bajo”? – preguntó la rubia deteniéndole.
– Oh, no te lo he dicho. Estaremos en la casa de Billie algunos días, y tal vez otro día alquilemos algo, o iremos a algún hotel – contestó él saliendo del auto.
– ¡¿Qué?! – exclamó sorprendida. Luego bajó el tono de voz –. Me cagaron…
Su hermano ya no la oía. Seguramente no lo había olvidado y lo había echo a propósito para que no le reproche nada. Pues bien, había sido una buena elección. Rose tenía mil cosas distintas por qué quejarse, pero no podía decírselas, él se había ido rápidamente. Resopló con enojo y bajó del vehículo. Sacó del baúl su bolso y su guitarra, y siguió a su hermano, que había entrado a la casa.
El lugar no era del todo grande, pero tampoco era una pocilga. Se podía decir que era adecuado para alguien soltero, adecuado para Billie Joe.
Su hermano y el amigo de éste llegaron a donde estaba ella, conversando de cualquier cosa. Se quedaron en silencio unos segundos.
– Hey, yo tengo otra habitación que no ocupo… Ella puede dormir ahí y nosotros dos en mi habitación – comentó Billie pasando su mano por su nuca.
– No, tú no te preocupes. Dormimos juntos. Después de todo, estamos más acostumbrados ella y yo que tú y yo… ¿Qué dices, Rose? – opinó Matt.
– Sí, está bien. No tengo problema – contestó encogiéndose de hombros, con algo de enfado reflejado en su forma de decir las cosas.
– De acuerdo, entonces lleven sus bolsos, es por aquí – les hizo señas para que lo siguieran y así lo hicieron los hermanos.
Había una sola cama grande, pero quedaron en que Rose dormiría del lado de la almohada y Matt con la cabeza a los pies, solo para mayor comodidad. Después Billie se despidió y se fue a acostar, se quedaron los dos solos.
Matt se sacó la remera y levantó la sábana para taparse, mientras ella iba al baño a cambiarse. Unos minutos después, salió con su pijama puesto, e hizo lo mismo que su hermano, pero no se tapó.
– ¿Cómo puedes taparte con el calor que hace? – reprochó mirándolo con extrañeza.
– Vamos, no es tanto. A la noche tendrás frío – repuso restándole importancia.
– Como digas – dijo finalizando el tema.
Apoyó su cabeza en la almohada; era tarde, pero no tenía sueño. Había dormido todo el camino.
– Rose… – oyó la voz de Matt que la llamaba.
– ¿Sí? – inquirió curiosa.
– ¿Cómo estuvo el viaje? – preguntó en susurros.
– Tranquilo… – se limitó a responder sin querer hablar demasiado del tema.
No quería comentar demasiado sobre lo ocurrido, no estaba seguro que Matt sepa el miedo a volar que había tenido Billie, y aún si lo supiera, creía que no era necesario estar contándoselo si ya lo sabía.
– Rose… – volvió a llamar el chico.
– ¿Qué? – preguntó otra vez con risa.
– Te quiero – musitó cerrando los ojos para dormir.
– Yo también, Matt – repuso imitándolo.
Se quedó dormida al rato, por la fuerza, pero es que si no lo hacía al otro día estaría echa un zombi.
Al otro día, se despertó con el sonido de un portazo. Levantó levemente la cabeza. Estaba tapada hasta el cuello por una ligera tela, el primero en quien pensó fue en Matt. Se incorporó refregándose los ojos y reconoció la figura de su hermano frente a ella.
– Lamento haberte despertado – se disculpó colocándose su remera.
– No importa, ya no tengo sueño – repuso ella.
– Te veías con frío anoche, por eso te tapé – explicó ahora calzando sus zapatillas.
– Ah… gracias – agradeció sonriendo levemente.
– Baja rápido ya que despertaste, vendrán Mike y Tré a desayunar – dijo poniéndose frente a ella.
– De acuerdo. Me cambio y voy – aceptó sonriendo.
El chico la besó en la frente y salió de la habitación. Bostezó y se estiró todavía en la cama, y luego saltó de ésta para dirigirse al baño. Se cambió y se lavó los dientes. Miró por la ventana al estar en el pasillo. El día era soleado, nada comparado con lo que era Buenos Aires aquellos días. Allá en su hogar debía estar haciendo mucho frío, y lo que más le molestaba del invierno era la humedad. Se sentía bien sabiendo que no lo pasaría tanto ese años por lo menos durante dos semanas, aunque esperaba que el cambio de clima no le afecte.
Se cambió y llegó a la cocina, pero no había nadie. Llamó a su hermano, y como éste no contestó, se puso a revisar los estantes para ver si podía ir preparando el desayuno. Tenía las narices en la lacena cuando se aclararon la garganta detrás de ella. Instantáneamente se dio vuelta y se encontró con Billie. Estaba solamente en boxers, y rascaba su despeinado cuero cabelludo con cara de dormido. Iba a decir algo pero él se adelantó, a la vez dirigiéndose a la heladera.
– ¿Qué haces ahí? – espetó sacando una jarra con agua.
– Buscaba algo para preparar el desayuno, pero veo que no tienes nada – contestó blanqueando los ojos.
– Confórmate con que vives aquí – repuso con molestia.
– Error – corrigió ella –. Yo estoy DE PASO aquí, no viviendo.
– Es lo mismo – replicó riendo irónicamente.
Hubieran seguido discutiendo, pero se escucharon voces desde la puerta. Entraron Matt, Mike y Tré, el primero con una bolsa de cosas que seguramente había comprado para desayunar. Todos se quedaron mirándose en silencio cuando se encontraron.
– ¡¿Qué haces así, idiota?! ¿No ves que estás en frente de mi hermana? – reaccionó Matt con enojo.
– Ya, no te pongas así, no fue a propósito…
– Sí, claro – lo interrumpió con ironía.
– No fue a propósito, Matt. Es mi casa, y mi costumbre. Lo olvidé, ¿si? – espetó molesto –. Mejor me voy porque a tu hermanita se le van los ojos…
– ¡Ven acá! ¡Billie! – ordenó el otro, pero no le hizo caso.
Ambos salieron de la habitación discutiendo, y los demás se quedaron sin decir nada. Tré suspiró.
– Y encima de todo, caíste tú también en la discusión – comentó a Rose, que estaba de brazos cruzados.
– Sí. Si siguen peleando así por idioteces, no los voy a soportar a ninguno de los dos – dijo haciendo una mueca de desagrado.
– No te preocupes, tu hermano siempre es así cuando recién baja de un avión – repuso Mike restándole importancia.
– Espera a hoy a la noche – agregó Tré con tono cómplice.
– ¿Hoy a la noche? – inquirió sin comprender.
– Iremos al Gilman. Matt siempre tuvo suerte con las chicas – explicó Mike riendo.
Rose sonrió y se quedó pensando. Ya se empezaba a poner ansiosa, su hermano le había hablado tanto de aquel lugar y las buenas bandas que tocaban… Seguro la pasaría genial esa noche.

Listen to The Frustrators, you fuckers! NINJA

Chapter 19: I won’t owe anything to anyone.

Se encontraban sentados frente a la televisión los cuatro amigos. Matt seguía enojado con Billie, por lo que ninguno de los dos se hablaba. En realidad, el verdaderamente enojado era Matt, ya que el otro simplemente molestaba con disimulo.
El silencio lo rompió una pequeña explosión. Todos se giraron. Era Billie que comía chicle y hacía globos a cada rato. Volvieron a concentrarse en la televisión. Unos minutos después se volvió a oír, pero hicieron oídos sordos. Cuando parecían haberlo olvidado, el chico volvió a hacerlo.
– ¡¿Ya puedes dejar el maldito chicle en paz?! – espetó cansado de que encima le mastique prácticamente en la oreja.
– Se supone que son para masticar, ¿no? – contestó levantándose y yéndose.
Se quedaron mudos otra vez. Matt sentía que faltaba algo además de la molestia de Billie Joe, algo importante. Entonces recordó.
– ¿Dónde está Rose? – preguntó a los otros dos.
– Es tu hermana, no la mía…
– Ni idea – acotó Mike. Luego se quedó pensando. Si Billie había ido a molestar a la chica, prefería encontrarlos él y no Matt –. Fíjate en tu habitación.
– De acuerdo, ahora vengo – repuso levantándose.
Apenas Matt se levantó de su asiento, Mike lo imitó y fue en busca de Billie. Se dirigió a la puerta, y ahí lo vio.
Su amigo observaba a Rose, que estaba sentada en el piso con una guitarra. Mike le iba a hablar, pero él se sentó al lado de la joven tomándola por sorpresa.
– Otra vez tocando una canción mía – dijo sonriendo. Ella rió.
– Te tengo que ser sincera… me encantan – confesó poniéndose colorada.
– ¿Mis ojos? – musitó divertido.
– Ya quisieras – rió agachando la vista.
– En serio, no tiene nada de malo, sé que soy hermoso – bromeó con un gesto de grandeza y haciéndola reír otra vez –. Nada de malo…
– Entonces dime tú qué te gusta de mí – lo interrumpió desafiante. Él la observó unos segundos y luego sonrió con complicidad.
– De ti…
– Hola amigos, ¿qué hacen? – Llegó de repente Mike, sentándose con ellos –. Rose sigue tocando esa canción, está muy buena…
– Mike, ¿qué demonios…? – se detuvo al ver que el chico lo miraba diciéndole que le siga la corriente indirectamente, luego se dio cuenta por qué.
Justo en ese momento apareció Matt. Los miró de reojo, especialmente a Billie.
– ¿Qué hacen? – preguntó.
– Tocaba un rato antes de ir a bañarme, ya va a ser de noche, y entonces…
– Llegó Mike, y yo lo seguí – interrumpió Billie con naturalidad. Rose asintió, ya había entendido la reacción de Mike.
– ¿Así que tocarán hoy? – inquirió sentándose de una vez.
– Sí, ya teníamos reservado un lugar hoy desde hace mucho. Y tocaremos una canción nueva, pero no tiene nombre – contestó el de ojos verdes.
– Yo no quiero ponerle Wasting your time, es muy… obvio – replicó Mike.
– ¿Es la que me enseñaste el otro día? – preguntó Rose.
– ¡Ya sé! – saltó nuevamente Mike –. Sassafras Roots!
– Me gusta, tiene sentido.
– No sé qué sentido le encuentras sin dejarnos una vez más como drogadictos, pero en fin. Eso era lo único que nos faltaba – rió Billie.
– ¿Pero practicaron esa canción? – inquirió nuevamente ella.
– Sí, por supuesto – contestó Mike.
– Y te sorprenderá, te lo aseguro… – le susurró Billie guiñándole un ojo.
Rose lo miró extrañada, pero aún así sonrió. Agachó la cabeza y después se levantó, dándole la guitarra a su hermano.
– Voy a bañarme y cambiarme para hoy. Toma tu guitarra – le dijo pasando a su lado.
– De acuerdo – dijo aunque ella no lo oyó –. ¿Y Tré?
– Viendo televisión. Se debe haber quedado dormido, siempre hace lo mismo antes de tocar para “ahorrar energías” – contestó Mike con risa.
Se quedaron un rato más afuera, tocando y cantando. Matt ya no estaba enojado con Billie, pero aún así no hablaban mucho. Estuvieron allí hasta que anocheció, cerca de las 9 ya que era pleno verano. Entraron en la casa y se cambiaron, después de unas duchas. Billie, Mike y Tré debieron ir antes para preparar algunas cosas, ya habían ensayado sonido, habían revisado instrumentos, pero siempre preferían fijarse en los detalles, más que nada Billie. Por ese motivo, no habían visto a Rose. Tampoco sabían que ella ya estaba en el Gilman Street, esperando con Matt. Cerca de las 11 comenzaron a tocar. Los temas más nuevos los dejaron para el final, habían tocado como por una hora. Entre el público se encontraba la rubia y su hermano, saltando y cantando las canciones, disfrutando del show. Él trataba de protegerla para que no se meta donde se encontraba la gente más bruta, pero eso era precisamente lo que ella quería. Empujarse mutuamente con todos, salta, cantar, pasarla bien; no en un costado con un montón de pendejas mimadas… aunque ella lo era.
– Quiero dar las gracias a la persona que menos aguanto en este maldito mundo por ayudarme a componer la canción… Si no les gusta como suena, las quejas son para ella – dijo Billie en un momento y luego rió –. Esto es Sassafras Roots.
Luego comenzó a tocar la canción que le había enseñado a ella antes que a nadie. Rose comenzó a saltar y cantarla, se la había aprendido con facilidad. Se sorprendió cuando a lo último Billie cantó tres veces el último verso y la canción iba terminando al igual que como empezó; era como ella había recomendado. Entonces le había dado las gracias a ella. Se quedó parada mirándolo con asombro, ya habían terminado de tocar, y…
– ¡Ah! ¡Espera! – exclamó al caer al piso.
Un hombre muy corpulento la había tirado. La gente la aplastaba, se estaba asfixiando. Estiró el cuello. Matt estaba en una esquina algo oscura con una chica, no la veía. Seguían pasando encima de ella, sin dejar que se pueda levantar. De repente le llegó una mano, que tomó sin dudar. Al levantarse se cruzó con los ojos de Billie Joe. La abrazó y la sacó de ahí rápidamente.
– ¿Estás bien? – preguntó después corriéndole el pelo de la cara.
– Sí, gracias… – contestó sonriendo –. Digo, por acordarte de la canción y por… sacarme de ahí.
– No fue nada. Que bien que te hayas dado cuenta que hablaba de ti – comentó con risa.
– Sí, como para que no me dé cuenta – repuso blanqueando los ojos. Él rió brevemente.
– Vamos con Mike y Tré. Tu hermano está… algo ocupado – dijo mirando de reojo hacia donde estaba Matt con la chica.
Rose hizo una mueca de desagrado, estaba celosa, pero nada podía hacer. Era la vida de él; después de todo, a ella tampoco le gustaba que se metan en la suya. Pasaron el resto de la noche los cuatro juntos. Tomaron, fumaron, rieron, anduvieron por todos lados, no habían estado mucho en el 924 de la calle Gilman. Rose y Billie no se estaban peleando como siempre, simplemente se llevaban bien. Les alegraba a los dos, odiaban tener mal humor cada vez que se veían. Y para los que siempre presenciaban las peleas, también era un alivio.
Eran las 5:30 de la mañana. Los cuatro estaban sentados en el cordón de la vereda, Mike y Tré algo pasados de copas. Billie fumaba tranquilamente, y Rose se cubría del viento que había, aunque a pesar de eso, no hacía frío. El sol les llegó a sus rostros. Éste brillaba detrás de los edificios, árboles y oscuras nubes de tormenta, comenzando a elevar la temperatura igualmente. Mike suspiró.
– Amigo, creo que voy a casa – balbuceó dando un bostezo.
– OK, ¿vas con Tré? – inquirió al ver que el otro no se podía ni levantar.
– Sí, que se tire en el sillón y que se conforme, maldito idiota… – contestó restándole importancia –. Adiós.
– Nos vemos, Mike – dijeron Billie y Rose al unísono.
Mike levantó a Tré, y éste le rodeó el cuello con un brazo. Comenzaron a alejarse, hasta que desaparecieron de vista. Billie terminó el cigarrillo y se levantó.
– Vamos, tu hermano no va a querer que llegues tan tarde a casa – le recomendó a ella, que lo miraba alzando una ceja.
Se levantó y guardó sus manos en sus bolsillos.
– ¿Ahora tú eres el hermano mayor? – replicó divertida.
Él iba a contestar algo, pero sintió que pequeñas gotas alcanzaban su cuerpo. Unos segundos después se había puesto a llover bastante fuerte, pero el sol no había desaparecido. Rose sonrió mirando a su alrededor. Le gustaba la lluvia, y ni hablar si había sol acompañando, cosa que rara vez pasaba. Una leve sonrisa apareció en los labios de él, pero luego inmediatamente la tomó de la mano y le ordenó que corra, no estaban lejos de su casa. Al principio reprochó, pero después la obligó a correr, e iban riendo y ya sin importarles si estaban empapados o no. Era una experiencia única; además de que ya de por si le gustaba mojarse, sentía algo especial al reír con él; los rayos del sol que chocaban con su cara y con las gotas parecían formar miles de arco iris, era hermoso. Así chocaron con la puerta de entrada, y sus cuerpos ahora no eran alcanzados por la lluvia. Se miraron agitados y rieron, luego entraron en la casa.
– ¡Matt! ¿Estás en casa? – gritó Billie dirigiéndose a la cocina.
– Billie, ¿puedes darme algo para que me seque? No sé donde está… – dejó su oración incompleta al ver que no la oía –. ¿Me estás escuchando?
– Sí… claro. Solo que tu hermano no está… – contestó en un hilo de voz.
– ¿Y? – preguntó acercándose. Dudó antes de contestar.
– Nada, no tiene nada de malo… ni de bueno… OK, olvida lo que dije – respondió tartamudeando y pasando a su lado.
Ella lo sujetó del brazo, como un impulso repentino y más fuerte que cualquier tipo de voluntad.
– Dime – ordenó mirándolo a los ojos.
Vaciló unos segundos, con nerviosismo y sin saber cómo reaccionar. Se iba a dar vuelta, pero se arrepintió y, ya respirando de manera entrecortada, la besó repentinamente, tomándola del rostro y como si hubiera sido una bomba que había estado esperando para estallar. Ella se separó instantáneamente después de reaccionar.
– Oh, no puede ser… Lo siento, en serio Rose, yo… – ella lo calló colocando su mano en sus labios.
Lo miró unos instantes acariciándole el rostro y después o besó nuevamente. Él estaba confundido. ¿Rose lo había besado? De cualquier manera, ese tipo de contacto no podía existir entre ellos. Se separó lentamente y se quedó mirándola, antes de empezar a tartamudear otra vez. Odiaba ponerse tan nervioso cuando su conciencia se metía donde no la llamaban.
– No, Ro-Rose… yo… Es por… por tu hermano – musitó haciendo fuerza de voluntad contra sus propios impulsos.
– Pero… ¿qué es lo que tú quieres? – inquirió sin dejar de buscar sus ojos, que se desviaban a todos lados menos a los de ella. Él rió.
– Desde hace mucho quiero que me pagues las que me debes, y tú me entiendes bien… Pero es imposible, te traeré una toalla – repuso alejándose.
Ella lo siguió, se había metido en su habitación, y estaba ahora con las narices metidas en un cajón, revolviendo todo sin encontrar nada. Le colocó la mano en la espalda haciendo que se detenga instantáneamente y que gire hacia ella. Quedó estupefacto cuando ella misma se sacó la húmeda remera que la cubría y agachaba la cabeza. Solo algunas mechas del pelo cubrían sus pechos delante de él.
– ¿Qué… qué…?
– No le deberé nada a nadie – lo interrumpió sin mirarlo todavía.
– No tienes que hacer nada por obligación – repuso levantándole la mirada.
– ¿A ti te parece que si fuera por obligación estaría con mis pechos descubiertos delante de ti? – replicó casi inaudible.
Se acercó y comenzó a besarlo, ésta vez no se detuvo. Billie aprovechaba cada segundo y cada movimiento, le acariciaba la espalda causándole escalofríos. Se quitó su remera haciendo que la piel de su pecho haga contacto con la de ella, y comenzó a avanzar. Se tiró encima de ella apenas se asomó a la cama, los movimientos eran cada vez más bruscos y apasionados. Se deshizo de su pantalón y desabrochó el de ella, metiendo la mano por dentro mientras la besaba. Sacó la prenda cuidadosamente, y besando desde su vientre, subiendo por sus pechos y llegando hasta su boca otra vez. Rose se estremecía con cada nuevo contacto que sentía, nunca hubiera pensado que él le causaría todas esas cosas a la vez; cada vez le costaba más respirar con normalidad. En sus labios se detuvo, dando besos más pequeños hasta que se alejó para poder hablar, aunque tampoco podía omitir demasiadas palabras.
– ¿Estás segura…? – preguntó seriamente mirándola a los ojos.
Rose lo observó unos interminables segundos con atención. Había comenzado a transpirar, y estaba tan agitado como nunca lo había visto. Pensó en todo, pero no podía dejar que su razón se meta en ese momento, donde todo había sido un impulso; prefirió cerrar los ojos y no pensar en nada.
– Sí – contestó en un susurro –, sí lo estoy.
Lo besó nuevamente y luego él descendió hasta llegar hasta donde terminaba la última prenda que quedaba. Levantó la vista y sonrió maliciosamente, mirándola de reojo. Ella alzó una ceja y rió al escuchar que tarareaba una canción de strip a la vez que le quitaba la prenda.
– ¡Qué idiota eres! – exclamó con risa.
– Demasiado – musitó volviéndola a besar.
Besaba su vientre mientras descendía con lentitud hasta que llegó a su parte íntima. Rose se puso colorada, al verla volvió a reír. Comenzó a besarla haciendo que de la boca de ella comenzaran a escaparse involuntarios gemidos, y luego siguió jugando con su lengua. Sentía que iba a estallar, sus manos se aferraban a las sábanas y se apretaban en sus puños, sintiendo un placer que nunca imaginó que sentiría. Billie se alejó y se acercó a su oído sin poder seguir viendo como ella lo disfrutaba mientras él la observaba. Ambos estaban excitados; ella respiraba agitadamente, lo tomó de la cara y lo besó.
– Por favor, ahora me quiero divertir yo – le susurró haciéndose el enojado.
Ella sonrió con complicidad y rozando la piel de él con sus dedos, quitó sus boxers y lo dejó completamente desnudo. Volvieron a besarse; él se acomodó rodeándola con sus piernas y así se introdujo lentamente dentro de su cuerpo dando un gemido. Ella en cambio, dio un pequeño grito de dolor casi inaudible, pero que lo hizo detenerse.
– Lo siento… lo había olvidado, ¿quieres que me detenga? – preguntó inseguro.
– No… está bien – contestó sonriendo levemente.
Él sonrió y la besó mientras ella rodeaba su cuello con sus brazos y sentía como la embestía con fuerza. Rose hizo una mueca de dolor alejando sus labios de los de Billie, pero intentando disimularlo. Se sujetó de sus hombros cuando sintió una lágrima recorrer su rostro, que fácilmente se podía confundir con sudor. Billie lanzó un leve gemido de dolor que se diferenció de los demás fácilmente, al sentir que ella se aferraba con tal fuerza a su cuerpo que le clavaba las uñas. Pero no se detenían. Poco a poco el dolor fue desapareciendo, las manos de Rose se relajaron, al igual que el resto de su cuerpo. Él gemía directamente a su oído, su cálido aliento se percibía perfectamente. Ella lo imitó, y luego simplemente, se dejó llevar por la situación. Cada vez sentía más placer, cada vez disfrutaba más de cada movimiento, juntos llegaron al máximo placer que podían sentir a la vez.
Billie se tumbó al lado de Rose, con una mano en su pecho y otra por encima de su cabeza. Respiraba agitadamente y estaba todo transpirado. La chica estaba igual, pero con los ojos cerrados, a punto de dormirse. La sujetó del rostro haciendo que lo mire y la observó unos segundos. Sus ojos verdes se abrieron lentamente y chocaron con los de él, que sonrió levemente.
– Fue genial – musitó satisfecho. Ella suspiró calmando y recuperando el ritmo de su respiración de una vez.
– Lo mismo digo – repuso con cara de complicidad.
Él rió y la abrazó haciendo que apoye su cabeza sobre su pecho, acariciándole la espalda y haciéndola estremecer. Para ese entonces, la cama ya no estaba cubierta por las sábanas prácticamente. Nunca hubieran imaginado que amanecerían juntos algún día.
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Se la cogió el muy sexópata NINJA Pasen y lean la entrevista de la semana: AleKerplunk! Very Happy [clic here].
Emm... y eso. En cuanto termine el trabajo [no, todavía no lo terminé], voy a comer algo, y ahí hablaré con mis viejos para preguntarle si tienen plata para Celes :3 [un año, sólo uno y trabajo para pagarme mis giladas, lo juro (?) y a la vez... OH FUCK! -.-] En fin... LISTEN TO THE FRUSTRATORS, YOU FUCKERS! [por si no quedó claro el mensaje subliminal entre los caps (?)]

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Dom Jun 06, 2010 4:41 pm

OMFG! no me di cuenta que subiste ayer ¬¬ xD, ahora falta que ubieras subido Having a Blast y listo ¬¬, soy despistada xD
:O! hasta que consiguio lo que queria Rose, que pasará ahora?
Spoiler:
como si no supiera xD



EDIT: hasta que hice una firma con Team Billie WOOT

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Dom Jun 06, 2010 4:53 pm

Pero es que acabo de subir Having A Blast! :O! xD De verdad, incluso pasé por tu flog y puse algo del Team Billie Very Happy xDDD Si sos despistada Smile xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Dom Jun 06, 2010 4:55 pm

csm! si que lo soy Crying or Very sad xD...cuando termine de hacer mi tarea de 10 paguinas de word lo leo xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Dom Jun 06, 2010 4:58 pm

^ TERRIBLE D:! Yo por fin terminé uno de los trabajos que tengo atrasados y hasta hice el dibujo que me pedían :3 Pero quedó medio caca D: En fin, a tomar mate con mi papu :3 y después no sé xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

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