The Judge's Daughter/Church on Sunday

Página 4 de 7. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por roxxiie.GD el Lun Jun 28, 2010 11:56 am

osea BILLIE SOS UN CALENTON ¬¬ xD wee no qeria irme sin comentar esta fica :3 la amo demaciado *_*

roxxiie.GD
Pedestrian
Pedestrian

Femenino Mensajes : 1335
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 22
Localización : Buenos Aires, Argentina

http://www.fotolog.com/dropxroll

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Lun Jun 28, 2010 1:59 pm

^ Es una caca, Roxx D: (U) Lee Yesterday, hasta yo creo que vale más la pena Smile (? xDD
__________________________________________________________________________________________

Chapter 30: I’m just a parasite wasting your time.

Pensaba en Matt. Pensaba en él y las cosas que había hecho sin detenerse a pensar en que lo había traicionado. La persona que tenía al lado también pensaba lo mismo, aunque con menos cargo de conciencia. El problema eran las promesas. Promesas que no debió hacer si sabía que no las iba a cumplir. Por la cabeza de Billie Joe circulaban más sus errores que sus logros ahora… Y no sabía qué hacer.
Por otro lado, la rubia además de pensar en su hermano y la relación que éste tenía con el chico de ojos color verdoso, tenía otro nombre más para sumar a la lista: oír la palabra “Gabriel” era penoso y angustiante, no como lo hubiera sido tan solo algunos días atrás. No quería retroceder el tiempo para “corregir” acciones que ni siquiera consideraba errores, pero no podría mirarlo a los ojos al volver a Argentina. No podría decirle “te amo” con la misma naturalidad con la que lo había hecho en otras ocasiones, ni volver a hablarle con la misma inocencia y ternura con que lo hacía antes. Quizás su hermano tenía razón, había cambiado tan repentinamente, que ni siquiera había dado tiempo de acostumbrarse a esos cambios; pero ella no quería sentirse más madura, no pretendía serlo, porque no lo era. Pensaba en sus padres; para ambos, ella seguía siendo una niña. Y no eran los únicos, todos la veían así, como una colegiala, una “princesa”. Se podrían sorprender de ver las reacciones que tenía. Seguía siendo una niña, y lo demostraba con acciones sin sentido, repentinas y propias de su edad.
– Iré a verlo – musitó rompiendo el silencio producido aquella mañana.
Billie solo se limitó a asentir a modo de respuesta y aceptación. ¿Estaba haciendo mal? Tenía miedo de no tener fuerzas suficientes como para mirar a Matt y no lograr mentir diciendo que todo marchaba bien. Ella necesitaba tanto apoyo como él, y simplemente lo notó y se lo brindó, acercándose y abrazándola acogedoramente.
– Seguro le encantará verte – dijo sonriendo y contagiándole la sonrisa a la joven.
Rose se aproximó y le dio un leve beso en los labios, al que respondió de a poco y con delicadeza. Y entonces solo debió esperar. No se quería imaginar a su hermano en un estado deplorable, esperaba no verlo así. Tenía la sensación de que se pondría a llorar si lo veía triste, dolorido o algo por el estilo, después de todo, no tenía idea cómo era el tratamiento, solo sabía que era difícil.

Esperó así hasta el domingo por la tarde. En ese trayecto de tiempo, siguieron las cosas como estaban antes, ella pasando los días junto a Billie y bastante seguido con Mike y Tré; su compañero de casa siguió viéndose con Adrienne, y a no ser por los dos amigos, nadie sabía del trato y extraña relación entre ella y él.
Esa tarde estaba sola. Billie no la había acompañado ya que había quedado de ver a Addie, así que Mike la acompañó, solo para que no vaya sola.
– Gracias por traerme hasta aquí, Mike – dijo cuando estaban en la puerta.
– Sabes que no fue nada, pero por favor, no peleen con Billie. Sé que fue egoísta por no acompañarte, pero aunque yo no viva con ustedes sé lo insoportables que son cuando pelean… Parecen dos niños – comentó luego blanqueando los ojos.
– Ay Mike… Si no te conociera, pensaría que él te ha mandado a decirme esas cosas, pero sé que lo dices de corazón… y eso creo que es lo más decepcionante – repuso pensativa. Él lanzó una risa.
– Es preferible que te lo diga yo y no otra persona – murmuró guiñándole un ojo –. OK, ahora me voy. Debo ver a Tré, y ya estoy llegando tarde.
– De acuerdo. Gracias por el consejo – agradeció con una tímida sonrisa.
– No es nada. Pero en serio no te enojes con ese enano idiota. Aunque bueno, si tú entiendes su situación seguro ya no estás tan enojada – repuso haciéndola reír.
– Sí, lo entendí desde el primer momento – dijo agachando la cabeza –. Saludos a Tré.
– Y tú dale saludos a Matt y dile que pasaré a verlo estos días – dijo después de darle un beso en la mejilla.
Ella asintió y se metió en esa clínica buscando algún doctor que la lleve con su hermano. Luego de un rato se encontraba caminando por un pasillo al lado de una mujer bastante joven, que la conducía a la habitación, era una enfermera. Al llegar, golpeó la puerta y después de oír una voz desde adentro, la abrió entrando sigilosamente. La rubia estaba impaciente, hizo a la mujer a un lado y entró de una vez, encontrándose con la cara de sorpresa de su hermano. A ambos se les dibujó una amplia sonrisa en el rostro y unos segundos después, la joven estaba ya tirada encima de él, rodeándolo con sus brazos casi por completo y sin importarle que casi lo hubiera hecho caer de su asiento. La enfermera se sintió algo incómoda y salió de la habitación luego de unos segundos, aunque ellos no lo notaron.
– Perra, pensé que te habías olvidado de mí – dijo fingiendo enojo.
– No seas idiota, jamás lo haría – espetó mirándolo de reojo –. ¡Matt, te extrañé mucho! ¿Te tratan bien? ¿No has tenido que acercarte a las drogas? ¿Esa mujer que me trajo te atiende siempre?
– Hey, hey… Espera a que te conteste una pregunta por vez – la frenó riendo. La muchacha se ruborizó –. Y espera otra cosa… – Se levantó y se acercó a la puerta. Al abrir se encontró con la enfermera, tratando de escuchar lo que hablaban –. ¿Se te ofrece algo, Laura?
– N-no… lo siento… yo no… – tartamudeó mirándolo nerviosamente. Luego agachó la mirada y salió corriendo.
– Eso no es algo que me deje tranquila sobre este lugar – comentó Rose haciendo una mueca de desagrado.
– El lugar no es el problema – corrigió sentándose a su lado –. Ella lo es – su hermana rió y luego hubo un silencio –. ¿Vamos a caminar afuera? Tienen un jardín muy agradable.
– OK, si piensas que me gustará – aceptó levantándose.
Caminaron hasta una especie de puerta trasera, que en realidad solo daba a un sector al aire libre, pero después venían más habitaciones y más del edificio. El sol que se estaba ya ocultando todavía llegaba a acariciar el pequeño jardín con sus rayos, haciendo que los rubios cabellos de Rose brillen intensamente. Una mujer echaba agua fresca a las plantas, por lo que se sentía el intenso aroma a tierra fresca y húmeda. Ella suspiró profundamente y él sonrió mirándola de reojo.
– Es muy bonito lugar – dijo sonriéndole también.
– Sí que lo es. Y aquí está la respuesta a tu pregunta… o a una de ellas, por lo menos. No fue necesario que me inyecten ninguna droga. Este ambiente es muy tranquilo, y los doctores me han ayudado mucho. Ellos mismos se sorprendieron de mi resistencia – contó orgulloso.
– Y no sabes lo contenta que me pone oír eso – felicitó con un abrazo –. Sé que te será fácil salir de esto, solo recuerda que tienes todo mi apoyo.
– Eso es lo que estuve haciendo, Rose. Siempre que necesitaba de esa basura, pensaba en ti, y todo lo que me habías dicho. Y solo me detenía, y no me agarraba ningún tipo de ataque. Siempre pensé en ti – repuso acariciándole el cabello.
En esa situación, ¿debería contarle algo de lo sucedido con Billie? Tan hermoso momento, no quería echarlo a la basura. Además no servía de nada, en una semana estarían nuevamente en otro país, lejos de todo problema, no creía que fuera necesario comentar nada.
Solo siguieron conversando, ahora sentados en unos bancos, recibiendo los últimos rayos de sol. Ya de noche, la chica se levantó, debía irse. No era lo que quería, pero no le permitían quedarse, ni a él salir. El muchacho la acompañó alargando la despedida.
– Supongo que vendré a verte en la semana… y luego prepararé las cosas para esperarte ya lista para que nos vayamos. No te preocupes por nada – avisó acomodándole el cuello de la camisa.
– Sí, mami – dijo con voz de niño chiquito. Luego ambos rieron –. Ya, no te preocupes tanto, eres demasiado chica para hacerlo.
– Lo sé, no me retes. Solo trato de hacer las cosas bien.
– Y yo también sé eso. No te preocupes, estoy muy conforme con cómo manejas las cosas, y también muy orgulloso – musitó acariciándole la mejilla.
Ella lo miró con ternura, reprimiendo unas lágrimas, que igualmente cayeron cuando las ocultó al abrazarlo.
– Gracias – susurró dando un suspiro.
– Hey, qué sensible estás. Vamos, no llores, no pasa nada, ¿si? – animó dando unas palmadas en la espalda.
– Últimamente estoy así, debe ser por todo lo que pasó – pensó en voz alta, secando sus ojos con sus mangas.
– OK, pero ahora basta de sensibilidad. Tienes que ser mi nena caprichosa, gritona y alegre – bromeó sacándole una sonrisa –. Eso es… Te quiero, Rose.
– Y yo a ti, Matt – dijo dándole un beso en la mejilla –. Adiós.
– Adiós muñeca – fue lo último que le dijo.
La joven salió del hospital y caminó hacia la casa donde se hospedaba. Fácilmente olvidó el tema de su hermano, le preocupaba ahora otra cosa. No era nada agradable andar solo de noche por esas calles, pero no tenía nadie que la acompañe. Se sentía perseguida, y para empeorar la situación, le tenía miedo a la oscuridad, por lo que cuando vio la casa de Billie casi corrió hasta la puerta.
De seguro el chico pasaría la noche afuera, por lo que cerró bien las puertas y se dirigió al living. Allí se tiró en el sillón, mucho más tranquila a mirar televisión. Fue en busca de algo para comer, no tenía hambre, pero ansiaba algo dulce mientras miraba con atención una película que la había atrapado bastante. Terminó con una bolsa de galletas sin darse cuenta y luego se fue quedando dormida de a poco. Despertó solo cuando se oyó la canción final de la película. Se refregó los ojos y decidió irse a acostar, tenía mucho sueño. Tiró la bolsa vacía de galletas y tomó un vaso de agua. Cuando estaba por apagar la luz de la cocina, se detuvo repentinamente al sentir como si todo girara a su alrededor. Con una mano se tomó la cabeza y con la otra se sostuvo de la pared.
– Tranquila, Rose… solo fue un leve mareo – se dijo a sí misma teniendo sus ojos cerrados.
Tragó saliva con dificultad y se incorporó respirando profundamente. Cuando pensó que se sentía mejor, volvió a estirar la mano hacia el interruptor de la luz y otra vez todo le volvió a dar vueltas en la cabeza, pero con más brusquedad. Alarmada, intentó acercarse a la mesa para tomar asiento. Corrió la silla, pero antes que pueda sentarse su vista se tornó borrosa, para luego ponerse en negro completamente. Estaba más pálida que lo común, y parecía que comenzaba a sudar por más que intensos escalofríos le recorrían en ese instante todo el cuerpo. Sus piernas se aflojaron y sus débiles rodillas no soportaron más. Cayó al suelo ligera como una pluma, tan lentamente que si hubiera habido alguien hubiera tenido tiempo de sostenerla. Pero estaba sola. Aquella noche era una de las que Billie debió haber pasado en su casa. Rose estaba sola, desmayada en el piso por una extraña razón a la que no tenía explicación, mas nadie podía ayudarla.

Tengo que ser siempre el mejor, mejor que nadie máaas (8) Atraparlos mi prueba es, entrenarlos mi ideaal (?) (8)

Chapter 31: I’m afraid.

Por la mañana, un débil sol se asomó por detrás de las casas del barrio. Aunque ya iba a ser el mediodía, las nubes cubrían el cielo impidiendo el aumento de la temperatura; una tormenta se acercaba a saciar aquellos días de intenso calor.
El joven corpulento y rubio caminaba tranquilamente hacia la casa de su amigo. Tenía una personalidad muy especial, fácilmente se lo podía imaginar uno sonriendo constantemente. Él era una persona que emanaba mucha energía positiva.
Al llegar a su destino, intentó entrar sin avisar, como solía hacer, pero la puerta que estaba bajo llave lo impidió. Se extrañó ante esto, y frunció el entrecejo mientras se agachaba levemente a espiar por la cerradura. Adentro, las luces seguían prendidas, cada vez era más extraño. Se le ocurrió entrar por atrás, esa puerta nunca estaba cerrada. Se dirigió allí, pero por más que intentó, no pudo. Entonces divisó una pequeña ventana al costado. Acercó algo para pararse arriba y asomó la cabeza a la ventana que daba a la cocina.
– ¡Rose! – gritó Tré cuando la descubrió tendida en el piso.
Saltó de aquel lugar casi cayéndose, pensando con más desesperación la manera de entrar. Recordó que la ventana de Billie debía estar abierta, así que corrió hacia allí, y efectivamente, consiguió entrar. Corrió a la cocina y sostuvo a la joven en sus brazos.
– Mierda, ¿qué sucedió? – murmuraba con nerviosismo sin saber qué hacer.
La levantó en brazos y la recostó en el sillón cuidadosamente. Luego agarró el teléfono y llamó a la única persona y más sensata que se le ocurrió en el momento.

Mike escurrió un pañuelo después de mojarlo en agua y lo colocó sobre la frente de la joven. Trataban de reanimarla, y era la única manera que se les ocurría. Tré ya estaba mucho más tranquilo.
– Te juro Mike, la vi tirada así en el piso y por un momento pensé que estaba muerta – comentó después de dar un suspiro.
– No seas trágico. Ahora solo duerme, supongo. Pero no está enferma, seguro fue la presión – examinó viéndola dormir –. Ya cálmate, se pondrá bien.
– OK, pero que despierte ya. Eso es lo que me pone nervioso – repuso fingiendo molestia y haciendo reír a su amigo.
En ese momento se oyó el ruido de la puerta y unos segundos después, Billie apareció en el umbral de la puerta. Su cara de completa tranquilidad y que demostraba lo placentera que había sido su noche se transformó por completo al ver a su amiga desmayada.
– ¡¿Qué sucedió?! – exclamó acercándose instantáneamente.
– No lo sé, la encontré así – contestó Tré.
– Si tú no sabes qué le pudo haber pasado, menos deberíamos saber nosotros, y aún así hicimos especulaciones – espetó Mike con molestia.
– ¿Estás queriendo decir que es mi culpa? ¡Yo ni siquiera estaba en casa! – se defendió el chico, que sostenía a Rose.
– Precisamente. Me molesta que la utilices de esa manera, Billie Joe. Es una niña todavía, y tú solo la llamas para acostarte con ellas las noches que los tíos de Adrienne no están en casa. Es una lástima que tu madre se haya tomado vacaciones, así estaría en casa y esto no hubiera pasado. No sé si recuerdas que es la hermana de tu amigo y una PERSONA – reprochó cada vez más enojado, como si hubiera querido decir eso desde hace mucho tiempo.
– ¿Por qué me reclamas estas cosas ahora? Yo hablé con Rose muchas veces, Mike, no tienes por qué meterte. ¿Acaso te gusta? ¿Por eso lo dices? – dijo directo a su cara.
En ese momento, Mike se incorporó y lo tomó del cuello de la remera lleno de furia, no podía soportar que trate así a una persona, sea quien sea. Billie no parpadeaba, lo miraba fijamente y también enojado, pero no con odio. Ninguno de los dos lo sentía. El guitarrista sabía que todo lo que le dijera su amigo era por su bien. El problema era que ambos tenían distintos puntos de vista en ese sentido, y algo que para Mike estaba mal le molestaba de Billie, que no lo creía así.
– ¿Me vas a golpear? Ya hazlo, Mike, no tengo todo el día…
– ¡Hey, hey, hey, esperen un segundo! ¡Sepárense ya! – dijo Tré haciendo que su amigo suelte la prenda del otro y que retroceda –. No quiero volver a ver que se peleen así, y mucho menos por algo como esto. Ya vamos, Mike.
– Ve tranquilo… No morirá solo por quedarse con un monstruo como yo – ironizó sin mirarlo refiriéndose a la chica.
– ¿Mike? – musitó Rose con debilidad al ser el primero en divisar. Él iba a contestar pero se le adelantaron.
– ¡Ya despertaste! ¡Qué bien! Ahora que Mike te cuide, a él le interesa mucho lo que hagamos o dejemos de hacer – dijo Billie despectivamente.
– ¿De qué hablas? – inquirió ella frunciendo el entrecejo.
– Billie, termina esto aquí. Deja de decir idioteces y por primera vez piensa en las personas que están a tu alrededor sin querer acostarte con ellas, o pensar que eres el ombligo del mundo – lo calló de inmediato –. Debo irme, Rose. Lo siento, pero ahora te quedas en “mejores manos”. Vamos, Tré.
– Adiós, Bella Durmiente – le murmuró Tré a Rose con una sonrisa. A Billie solo lo saludó con la mano y algo apenado.
Apenas cerraron la puerta, la chica lanzó una mirada fulminante al chico, que la observaba con desinterés.
– ¿Peleaste con Mike? – preguntó sorprendida.
– No me hagas preguntas ahora, me voy a dormir – dio a modo de respuesta.
– Alto, no puedes hacer esto. Al final pasa lo que tu amigo quería decir, no estaba tan equivocado – lo detuvo enojada.
– Es obvio que te pondrás del lado de él, nunca me darás la razón a mí, porque te conozco. Pero recuerda de todas las veces que hablamos de nosotros, Rose, ¿estás segura de que lo que dice Mike está tan acertado? – espetó acercándose, cansado de la situación.
– ¡Sí! – gritó directo a su cara. Él se quedó mudo y a ella comenzaron a salirle lágrimas de los ojos –. Ya sé que hablamos muchas veces, Billie. Lo entiendo, sí que lo entiendo, pero realmente parece que no te importo. Ayer en la tarde te enojaste porque me fui a ver a Matt y porque te iba a dejar solo, y justo Adrienne llamó para decirte que estaba sola en su casa cuando ya se te había ido el enojo – ironizó con tono despectivo –. No… no sé qué me pasó anoche… solo sé que tú no estabas. Nunca estás cuando yo te necesito… pero cuando tú me necesitas yo sí estoy.
Su voz se apagó y solo pudo agachar su cabeza para llorar en silencio. El joven desvió la mirada, apenado de verla así. Tenía razón, pero no podía reconocerlo, su orgullo era superior. De alguna manera tenía que demostrar su arrepentimiento, no sabía cómo, no era bueno para esas cosas. La rodeó con sus brazos, pero ella no contestó, solo se cubría la cara con las manos. Él le corrió las manos y quedó con su rostro entre sus manos.
– Por favor… no llores. No me gusta verte así – musitó haciendo que sus narices rocen.
Alcanzó a tocar levemente sus labios, pero ella corrió la cara alejándolo. Se soltó de sus brazos y corrió a su habitación sin querer mirar atrás.
¿Había razón para llorar así? Tal vez era un dolor que había estado reprimiendo desde hace mucho tiempo, y justo estaba sensible ese día, quizás por eso había quebrado con tal facilidad. Se sentía cansada, sin ganas de nada; al estar en la cama, Rose solo quiso descansar. A pesar de haber despertado hacía un rato, cayó en un profundo sueño; tal vez lo hacía para evitar a Billie, que estaba detrás de la puerta y no sabía si entrar o no.

– ¿Cómo está Billie? – inquirió Mike queriendo aparentar desinterés, aunque ella notaba lo preocupado que estaba.
– No me preguntes a mí… Trato de alejarme de él – respondió Rose de la misma manera.
Un par de días después se habían encontrado los dos en la calle, de casualidad. La joven no quería pasar demasiado tiempo junto a su compañero de vivienda, así que había salido a caminar, y en una pequeña plaza divisó al bajista sentado, mirando a su alrededor. No sabía si esa casualidad era un impulso para convencerse a sí misma si estaba bien lo que iba a hacer, pero la situación era perfecta para que actúe ahora o nunca. Iba a ser difícil encontrar a Mike solo en otra oportunidad.
– ¿Crees que tengo razón? – preguntó arqueando una ceja. Ella pensó antes de contestar.
– Yo no sé realmente lo que siente Billie hacia mí – comenzó dubitativa –. Él… es raro. Probablemente le importo más de lo que me imagino, pero gracias por ser la primera persona que se interesa en lo que siento desde que llegué aquí – dio a modo de respuesta con una sonrisa. Él sonrió también y agachó la mirada dedicándose a mirar sus pies.
– Por lo que dijo Billie… No sé si llegaste a oír, pero yo contigo…
– Tranquilo, sé que no pretendes… nada más que una amistad – lo interrumpió adivinando lo que iba a decir.
– Sí, eso. Son cosas que dice cuando está enojado – comentó pensativo.
Se produjo un silencio, que parecía que ninguno de los dos quería romper. Ella se aclaró la garganta.
– Mike, ¿por qué no hablas con él si no quieres estar distanciado? – cuestionó –. Me doy cuenta tu interés. Es tu amigo después de todo, no pueden pelear por algo así.
– Entiendo que no era para tanto, ¿pero sabes una cosa, Rose? Billie es una de las personas más orgullosas que he conocido en mi vida. Si voy a hablar con él, pensará que estoy cambiando mi punto de vista por el de él, y todo será como antes – explicó haciendo una mueca de desagrado –. Quiero que por primera vez reconozca que no está del todo bien lo que dice.
– Creo que es algo parecido a lo que quiero hacer yo. En realidad, de todas las veces que peleamos, siempre viene él a pedirme disculpas – comentó haciendo comillas con los dedos a la frase “pedirme disculpas” –. Pero siempre lo único que hace es comprarme con acciones, nunca reconoce lo que hizo mal, sé que me entiendes.
– Igual insisto en que su relación es muy extraña – dijo frunciendo el entrecejo –. ¿Estás segura de que no lo amas más que como amigo, Rose?
Esa pregunta la había invadido muy de repente. No podía contestar con un simple “sí” tan naturalmente y sin dudarlo. ¿Por qué? ¿Por qué no podía negar un amor que supuestamente no existía? Tal vez se le podía decir “obsesión”… No, ni siquiera esa era la palabra. Eso no significaba que no quería a Billie Joe, pero no lo amaba de la manera en que su amigo le estaba preguntando. Conclusión:
– Sí – contestó haciendo que él la mire más tranquilo –. Estoy segura.
En realidad, pensándolo mejor, era una respuesta que necesitaba un largo tiempo de meditación. Mike también pensaba lo mismo, y solo se limitó a alzar sus cejas antes la respuesta de la muchacha.
Aquel jueves por la tarde, el sol se estaba ocultando perezosamente detrás de las casa del barrio. En aquella plaza, quedaban pocos niños columpiándose en las hamacas, pocas parejas tomadas de la mano y pocos hombres y mujeres solitarios fumando de manera pensativa. Rose se puso de pie con sus manos en los bolsillos de sus pantalones y Mike la imitó, solo que se quedó observándola, esperando que diga o haga algo. Ella alzó su mirada y sin más vergüenza dijo:
– ¿Me acompañas a casa?
– Claro, vamos – aceptó asintiendo con la cabeza, y con una espontánea sonrisa.
En el camino trataron de omitir aquellos temas que los atormentaban a ambos. Iban conversando de cualquier cosa, riendo, como cualquier par de amigos haría. La compañía de Mike le hacía bien a Rose; era una persona con la que, según ella, se podía hablar y confiar cualquier cosa, le agradaba tenerlo de amigo.
Así como Amy era su mejor amiga, creía que él se había convertido en un mejor amigo en ese poco tiempo compartido. El tiempo no importaba, el interés que ponían el uno por el otro hacían que se den cuenta de eso, y que al momento de decirlo estén seguros de sus palabras.
La rubia reaccionó y recordó lo que quería decirle a Mike exactamente. Si no se lo comentaba a él, no creía que iba a tener el valor de hacerlo a nadie. Se había quedado callada, sin atreverse a hablar. Él, que caminaba a su lado, no lo notaba, también pensaba, solo que en cosas de menos importancia. Un nerviosismo y ansiedad la había invadido, haciendo que comience a caminar más rápido, con su vista clavada en el piso por completo. El chico se extrañó, pero solo se limitó a seguirla, ya con esa pequeña duda implantada.
Ya al estar en frente de la casa de Billie, la tuvo que sostener del brazo para que no vaya directamente adentro sin siquiera despedirse. Ella lo miró unos segundos a los ojos y luego agachó la mirada rápidamente.
– Rose… ¿hay algo que quieras decirme? – preguntó seriamente sin soltarla.
Sin mirarlo, logró soltar algunas palabras después de unos segundos.
– Tengo miedo, Mike – musitó casi inaudible.
– ¿De qué? ¿Qué sucede? – volvió a preguntar con preocupación.
Ella cerró los ojos y tragó saliva con dificultad. Cómo había empezado todo, la manera en que los había conocido. Esas imágenes le venían a la mente en ese momento y transcurrían en fragmentos de segundos. Era increíble como después de todo lo ocurrido, estaba a punto de confiarle a su amigo algo de tal importancia no solo para ella.
__________________________________________________________________________________________

Ando remodelando mi blog ._. No sé por cuánto tiempo va a estar tan deformemente como ahora Smile xD Subo Yesterday y desaparezco NINJA

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por roxxiie.GD el Lun Jun 28, 2010 3:32 pm

no, a mi me gusta :3 gracias a esta fica nos conocimos mas i mas y somos hermanas (?

roxxiie.GD
Pedestrian
Pedestrian

Femenino Mensajes : 1335
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 22
Localización : Buenos Aires, Argentina

http://www.fotolog.com/dropxroll

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Lun Jun 28, 2010 3:40 pm

WOOT! Es verdad WUB

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Lun Jun 28, 2010 8:43 pm

NaturalxDisaster escribió:Ando remodelando mi blog ._. No sé por cuánto tiempo va a estar tan deformemente como ahora Smile
Remodelás tu Blog pero no te tomás la molestia de hacerte seguidora del mío ni del de Romi Laughing
Y eso tendría que haber estado en el Topic de Blogs, ¿para que lo hice? u.u xd

Renacuajo Tripolar
Peacemaker
Peacemaker

Masculino Mensajes : 7812
Reputación : 1
Fecha de inscripción : 13/05/2010
Edad : 19
Localización : Renacuajolandia

http://meowmania.jqln.org/

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Mar Jun 29, 2010 12:14 am

Spoiler:
RT:AJAJAJAJA ^ feo a vos te siguen 4 a mi 1 (y el único que me sigue sos vos,so.. no te quejes Smile) me mato tu firma con el tipo de volver al futuro (ves? puedo reconocerlo y no soy fan #1 Cool )

Me mato el cap,MIke es muy tierno WUB quiero el proximo *-*

Whatsernamee
Redundant
Redundant

Femenino Mensajes : 13486
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 19
Localización : Buenos Aires,Argentina

http://twitter.com/Heroesxcons

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Mar Jun 29, 2010 5:12 pm

Spoiler:
Jajaja pero el cuarto que me sigue soy yo mismo xddd
Y si, lo reconociste, pero no es "el tipo" de Volver al Futuro, es Dr. Emmett Lathrop Brown, alias "Doc". JA Cool

Renacuajo Tripolar
Peacemaker
Peacemaker

Masculino Mensajes : 7812
Reputación : 1
Fecha de inscripción : 13/05/2010
Edad : 19
Localización : Renacuajolandia

http://meowmania.jqln.org/

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Mar Jun 29, 2010 6:32 pm

Spoiler:
"Alias Doc" xDDDDD! (L)
Yo te iba a seguir, pero creo que recién lo innaugurabas (?) y no estaba el coso para seguirte D: (U) Y el de Whatser sí que lo sigo... creo e.e (?)

Después tal vez suba x)

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Mar Jun 29, 2010 6:33 pm

Jajaja no, no lo seguís pero gracias por ir a seguirlo Laughing ahí me fijo.
Spoiler:
Fuck esto tendría que estar en mi Topic

Renacuajo Tripolar
Peacemaker
Peacemaker

Masculino Mensajes : 7812
Reputación : 1
Fecha de inscripción : 13/05/2010
Edad : 19
Localización : Renacuajolandia

http://meowmania.jqln.org/

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Miér Jun 30, 2010 1:39 am

Spoiler:
A mi no me importa que no me sigan pero que el no se queje XD y I'm sorry señor RT por no poner "Doc" XD la próxima le pongo "chabon" y listo NINJA (?

Whatsernamee
Redundant
Redundant

Femenino Mensajes : 13486
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 19
Localización : Buenos Aires,Argentina

http://twitter.com/Heroesxcons

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Dom Jul 04, 2010 5:01 pm

Celesita, sé que no tenés por qué hacerlo ya que yo no le doy bola a tu FIC aunque sea del Team Billie pero me gustaría mucho que seas una lectora, además de que te cae mal Crepúsculo igual que yo Smile
Luna Llena.
Sory for spamming.
AGUANTE TEAM BILLIE Sherlock <3

Renacuajo Tripolar
Peacemaker
Peacemaker

Masculino Mensajes : 7812
Reputación : 1
Fecha de inscripción : 13/05/2010
Edad : 19
Localización : Renacuajolandia

http://meowmania.jqln.org/

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Dom Jul 04, 2010 8:11 pm

^ xD leí esto después de leer tu fic igual (: Y no, no me gusta Crepúsculo... pero lo tuyo sí me agradó e.e xD Además, no sabía que escribías y menos que escribías bien, porque me gustó la redacción y demás Smile De verdad está bueno, pero... creo que debí haberlo dicho en el otro tema xDD

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Lun Jul 05, 2010 8:05 pm

Celes... quiero capi D:! xD

Scattered.Pictures
Peacemaker
Peacemaker

Femenino Mensajes : 7527
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 19/05/2010
Edad : 23
Localización : Santiago, Chile

http://www.fotolog.com/desertsongg

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Lun Jul 05, 2010 8:26 pm

^ No es necesario que digas más u_U (?) xDD
__________________________________________________________________________________________

Chapter 32: I don’t wanna make the same mistake.

– ¡Hoy vuelve Matt! – exclamó la niña al bajar las escaleras y encontrarse con su madre esa mañana.
Estaba completamente feliz de ver a su hermano luego de un mes de que éste se había ido de vacaciones. Él era su mayor influencia, su ejemplo y sobre todo, una de las personas que más amaba aquella niña que estaba lista para entrar en la adolescencia.
– Así es, amor. Toma asiento en el comedor que ya les llevaré el desayuno a ti y tu hermano – dijo la mujer muy amablemente. Estaba igual de feliz que su hija.
Esa mañana transcurrió rápido, aunque no para la pequeña rubia. Subió a su habitación, que parecía el calco de la de al lado, en la que dormía su hermano mayor. Insistió en practicar con una guitarra acústica que su padre le había regalado; era nueva en eso, pero se esforzaba por mejorar un poco todos los días.
Solo se detuvo al escuchar ruidos en la planta baja, que le indicaron la llegada de la persona que esperaba. Salió corriendo y al ver al joven de tes pálida y cabello marrón en el living se abalanzó sobre él. El joven la recibió en brazos y le dio un beso en la frente.
– Te extrañé demasiado, Rose – dijo sonriendo.
– Yo también. Que sea la última vez que te vas – amenazó con el dedo índice en alto. Él rió.
– Es la primera vez que me voy, y estoy pensando seriamente en no volver a hacerlo.
Él mentía. Ella lo sabía. Solamente ambos pensaban en engañarse a sí mismos y creer esas palabras.
– Pero si es lo que te hace feliz… Creo que no tendré problemas en que viajes otra vez a California. – Ella mentía.
Aquella tarde estaban Matt y Rose en la pieza del joven. Él le enseñaba guitarra, aunque ella parecía no oírlo. Lo miraba sonriendo levemente, pensando en lo feliz que estaba de tenerlo a su lado. Cuando se dio cuenta de esto, él se detuvo y la miró inquisitivo. La niña solo pudo reaccionar dándole un abrazo.
– Te extrañé – musitó con cierto toque de inocencia.
Él sonrió y la sujetó con sus brazos también, aunque la guitarra estorbaba.
– Hey, sé de una canción que te va a gustar, escucha – dijo haciendo que se aleje un momento para dejarlo comenzar a tocar algunos acordes.

Princesa en un sueño de colegiala,
¿Puedo hablar contigo por favor?
Estoy teniendo problemas con el control
Y es todo por ti.
Hoy seguía cayéndome,
Pensé que era la calle
Así que miré abajo a mis zapatos
Estaban en el pie equivocado

Encuentro difícil ser yo mismo,
¿Me lo puedes explicar por favor?
Y no creo que sea mi salud
Tú eres la única culpable
Eres la única que deseo tener
Y ahora mi novia se está enojando
No puedo decir que esto sea sano

Hoy mientras estaba caminado
Chocaste contra mí
Dijiste “perdóname” y te fuiste
Mientras yo caía de rodillas
Recé al tipo en el cielo
Del que me hablaron mis hablaron
Pregunté por ti, pero no hubo respuesta
No hay señales de tu amor

Encuentro difícil ser yo mismo,
¿Me lo puedes explicar por favor?
Y no creo que sea mi salud
Tú eres la única culpable
Mi novia me dejó en el teléfono
Estoy patéticamente abandonado aquí solo
No puedo decir que esto sea sano

¿Podemos encontrar una manera
Así te puedas quedar?
Creo que voy a estallar.

Cuando dejó de tocar, se quedó unos instantes en silencio. Su hermana lo miraba con ternura, con una leve sonrisa en sus labios.
– ¿Cómo se llama la banda? – preguntó rompiendo el silencio.
– Green Day.


Al recordar, una sensación de nostalgia la invadió. Se alejó de Mike lentamente. Estaba abrazando al bajista de una de las bandas que más le gustaba, esa que había conocido hacía dos años gracias a su hermano. Habían pasado momentos muy divertidos con él y Tré, el baterista. Y estaba teniendo un gran problema con Billie, la voz que más le gustaba oír.
– Tengo que contarte algo. No sé si es eso exactamente a lo que le tengo miedo, ni siquiera sé si es miedo. Pero es extraño y creo que estallaré si no lo cuento – dijo con la voz apagada.
– Tienes que afrontar tus miedos – repuso Mike –. Si no quieres estar sola, entonces cuenta conmigo. Yo estaré para ayudarte y no importa lo que vayas a decir… porque tienes una mano con la que puedes contar.
Logró sacarle una sonrisa con mucha facilidad. Las palabras del joven venían desde lo más profundo de su corazón. En esos momentos, sabía que tener amigos como él valía la pena… o como Amy.

– ¡Me voy, mamá! ¡Enseguida vengo! – avisó la niña ya en la puerta de su casa.
– ¡De acuerdo, mándale saludos a Amy de mi parte! – gritó la mujer desde la cocina.
Rose ya había cerrado la puerta y prácticamente corría hacia la casa de su amiga. Llevaba un pequeño paquete con un gran moño verde encima, que contenía el regalo de la niña por el día de su cumpleaños número trece.
Al llegar, la rubia tocó la puerta y unos segundos después la madre de Amy abrió.
– Pasa, Rose. Amy está en su habitación – anunció la mujer amablemente.
– Gracias – se limitó a decir pasando a su lado.
Se dirigió a encontrarse con su amiga, a la cual saludó con un gran abrazo que parecía interminable, le tiró de las orejas trece veces, y luego la niña abrió el regalo: unas zapatillas que al lado traían un paquete más pequeño. Lo abrió y dejó deslizar sobre su mano un colgante de una llave. Levantó su mirada hacia Rose, y divisó en su cuello uno similar con la forma de un pequeño corazón. Sonrió y la abrazó fuertemente.
– Siempre que tengas esa llave, tendrás la entrada libre a mi corazón – dijo sin separarse de ella.
Momentos que no valían la pena echarlos por la borda eran esos. Muchas veces cuesta recordar promesas, pero la amistad es de a dos, y antes de recordar tratos que tal vez no le hacen bien a nadie es mejor pensar en qué es lo mejor para cada uno. La amistad se cuida, ya que es algo tan frágil que se puede perder o quebrar con facilidad. Aquellos momentos no valía la pena desperdiciarlos y mucho menos por algo como lo que se presentó no mucho tiempo después.
– ¡Pero tú eres mi amiga! ¡Pensé que lo eras! – gritó llorando, directo a la cara de la morocha.
– ¿Sabes una cosa, Rose? Yo pensé que si podía entrar en tu corazón, vos también podías entrar en el mío – espetó mirándola con remordimiento.
La rubia se quedó muda, con el rostro empapado en lágrimas de ira y celos. Miró hacia otro lado sin poder asimilar su acto como un error, para ella no lo era. Amy esperaba que reaccione así, pero también esperaba comprensión, algo que Rose no había tenido en cuenta.
– Uno no elige de quién enamorarse, amiga. Yo no me enamoré de Matt para arruinarte la vida, porque lo que menos quiero es eso. Espero que me entiendas.


La rubia suspiró cerrando los ojos levemente. Las palabras que se amontonaban en su boca estaban por salir después de ese pequeño recuerdo. No quería que pase con Mike lo mismo que con Amy. No esperaba que por su egoísmo se produzca una pelea que aunque se pueda reparar luego, dejaría una marca profunda en la relación.
– Mike, yo… tengo un atraso – musitó mirándolo a los ojos, observando como cada palabra podía impactar en él como estrujones en el estómago.
Él abrió levemente la boca y se quedó paralizado, mientras ella agachaba la mirada para que no vea la cantidad de lágrimas que salían de sus ojos.
– ¿Es-estás segura? – tartamudeó casi sin poder hablar. La adolescente asintió cabizbaja y luego, silencio –. Él… no lo sabe, ¿cierto?
– No – salió de su boca como un leve suspiro –. Mike, no sé qué hacer. ¿Cómo se lo digo a Billie? ¿Cómo se lo digo a mi familia? ¿Y con qué cara miraremos a Matt si llega a ser verdad?
Él la abrazó mientras ella lloraba entre sus brazos. Estaba totalmente desconcertado, no podía responder justamente él a esa pregunta, no sabía la respuesta. No era algo seguro, lo sabía, ¿y si lo era? ¿Y si esa joven dentro de unos meses daba a luz un hijo de Billie Joe? ¿Cómo manejaría él la situación? Solo pudo cerrar los ojos con fuerza al pensar en esto, y dar un gran y profundo suspiro.
– ¿Qué hago, Mike? Sé que fue mi error, pero no puedo sola, no lo lograré. Quiero que alguien me ayude – suplicó entre sollozos.
El chico se separó unos centímetros y pasó su mano por la cara de ella tratando de secar las lágrimas.
– Creo que lo primero que tienes que hacer… Es decirle a Billie – opinó tragando saliva con dificultad. Rose asintió lentamente escuchando con atención –. Habla con él. Yo estoy seguro que no te dejará sola en algo como esto, ¿está bien?
– Pero y si él…
– Él, nada. No digas nada, Rose. No hagas especulaciones de lo que puede llegar a decir o no, porque te acobardará más – la interrumpió antes que diga nada –. Billie es un chico inteligente. Entenderá cada palabra y la situación en sí.
– Sí, y luego querrá dispararse los testículos – musitó con ironía. Mike hizo caso omiso al comentario.
– No te arrepientas y díselo…
– ¿Qué es lo que me tiene que decir? – se oyó una voz que los congeló a ambos.
Ambos giraron sus cabezas hacia el umbral de la puerta de entrada. A Rose comenzaron a recorrerle escalofríos por todo el cuerpo, parecía que quería desaparecer de ahí en ese momento. Y Mike solo esperaba que no haya oído de más, prefería que se entere bien de todo. Ambos estaban inmóviles ante la presencia de Billie Joe en ese momento, que los miraba acusadoramente con sus ojos verdes entrecerrados y el ceño fruncido. Dio un par de pasos hasta que estuvo delante de ellos y colocó sus manos en sus bolsillos.
– Estoy esperando – dijo mirándolos a ambos alternativamente –. Si pensabas decirlo, dímelo ahora, Rose.
La rubia no podía ni moverse en ese momento. Al reaccionar, agachó su cabeza y clavó su mirada en el piso, queriendo a la vez no soltar todo lo que tenía para decir.

Qué harían si lo dejo ahí y tienen que esperar MÁS para saber cómo sigue? Smile

Chapter 33: Now my girlfriend’s getting mad.

Había caído la noche, y los tres seguían parados en el mismo lugar. Nadie se atrevía a hablar, después de lo último que había dicho Billie. En ese momento, la adolescente levantó la vista y trató de pronunciar algunas palabras, aunque solo pudo decir:
– No es algo que te pueda decir ahora, Billie.
Él se quedó callado, no respondió. No le había hablado mal, se la notaba sensible, por lo que prefirió no hablarle o decirle algo de mala manera. Dirigió su mirada a Mike, que no se atrevía a mirarlo. Éste se dio cuenta que lo observaba, pero trato de hacer caso omiso.
– Rose, mejor me voy – soltó con voz casi inaudible.
– De acuerdo – dijo asintiendo levemente.
– Mike, ¿puedo hablar contigo un momento? – se oyó la tímida voz de Billie en ese momento. Él asintió y se acercó a su amigo apartándose un tanto –. Yo…
– Bill, primero habla con ella. No quiero que me preguntes qué sucede porque además no lo sé – mintió lo último.
Sabía que su amigo se estaba asegurando la verdad de las cosas, pero él no abriría la boca hasta que Rose no lo haga primero. Sabía también que no era solo por interés. Mike necesitaba la amistad de Billie, y viceversa; en cierto modo, también era una manera de reconciliación.
– Ya me voy – anunció nuevamente.
Se acercó a Billie y luego de dudarlo unos segundos le dio un abrazo amistoso. Ambos sonrieron, el rubio algo amargadamente y luego se acercó a Rose. Le iba a dar un beso en la mejilla pero ella lo interrumpió.
– No te vayas, Mike. No me dejes sola – pidió de manera que solo él podía oírla.
– Hey, mírame – dijo haciendo que levante la mirada –. ¿Qué te he dicho? Debes afrontar tus miedos, y éste es uno de ellos aunque no parezca. Todo va a estar bien.
La besó en la frente y comenzó a alejarse mientras su amigo los miraba totalmente extrañado. Se acercó a ella, que ni quería mirarlo. Observaba a Mike alejarse como si su última salvación se estuviera desvaneciendo. Pero sabía que en ese caso su amigo había hecho lo que pudo. Tampoco habían podido hablar mucho, ya que justo los había interrumpido Billie; por eso no estaba segura si contarle lo que le ocurría. Unos brazos la rodearon desde atrás haciendo que se sobresalte y salga de sus pensamientos.
– Billie… – musitó al sentir el calor de su cuerpo.
– ¿Qué sucede? – preguntó apoyando su cabeza sobre el hombro de ella, quedando sus rostros uno al lado del otro.
Se dio vuelta hasta encontrarse con sus ojos, que esperaban una respuesta pacientemente y con curiosidad. Luego de unos interminables segundos observándolo, agachó la mirada y colocó su mano sobre su pecho alejándolo. Sorprendentemente para ella, él no opuso resistencia; dejó de rodearla con sus brazos y la observó. Sin querer decir nada, se dispuso a irse adentro y encerrarse en su habitación, pero cuando había pasado por su lado, él la detuvo.
– Lo siento, Rose – musitó Billie cabizbajo. Ella se paró en seco y giró hacia él.
– ¿Qué cosa? – inquirió sin moverse del lugar.
– Todo – rió con resignación –. Hice todo mal. Te traté mal, te llevé por un mal camino… Es verdad lo que decía Mike la otra vez.
Todo mal. Tal vez no del todo, pero si opinaba así de las otras cosas, no se quería imaginar lo que diría cuando le informe que probablemente sea padre dentro de un tiempo. Ese comentario acobardó un tanto a Rose, pero al mismo tiempo le agradó que vaya a pedirle disculpas. Suspiró sonoramente, y al ver que no se atrevía a mirarla, se acercó y lo abrazó haciendo que él también responda.
– Sí que me importas, Rose, lamento no haberlo demostrado – musitó sintiéndose contenido por el abrazo.
– Lo sé. Lo sé, Billie, por eso te perdono.
Se quedaron abrazados durante varios minutos. La joven debía soltar lo que tenía para decir, no lo podía ocultar. Separó su rostro para mirarlo a los ojos, pero él se adelantó a hablar.
– Te voy a extrañar – susurró con cierto dolor involuntario demostrado en su voz.
– Yo no creo que dejemos de vernos – repuso dispuesta a comenzar de alguna manera.
Antes de que pueda seguir, Billie se acercó repentinamente y comenzó a devorar sus labios, con ansias y deseos de más de ella. No quería detenerlo, sentía cada movimiento, cada manera distinta de recorrer su boca, la manera en que su lengua saboreaba cada lugar. Deseaba que ese dulce sabor no acabe, se le hacía difícil pensar en el momento en el que debieran alejarse. Poco a poco fue cediendo, y ella dejó de responder mientras él daba pequeños besos en la comisura de sus labios.
Ambos tenían los ojos cerrados aún, sus corazones latían rápida y furiosamente, junto con sus aceleradas respiraciones que parecía que nunca se podrían reponer. En ese momento, era el único sonido que oían, y a esto se le sumó una voz femenina que ninguno de los dos esperaba oír en ese instante.
– Billie… – musitó con dolor y reprimiendo las ganas de llorar.
Los dos giraron instantáneamente y el chico se paralizó al ver a Addie observando la escena. Rose miraba extrañada, se imaginaba que podía llegar a ser la famosa Adrienne, pero aún así su cara de extrañeza no se podía disimular.
– No, Addie… – logró decir dejando de sostener la cintura de la rubia, que dio unos pasos hacia atrás.
Se dio vuelta dispuesta a irse, con demasiado dolor como para seguir viéndolo a los ojos. Rápidamente él la detuvo del brazo. No podía dejarla ir tan fácilmente y perder todo lo que había conseguido de ella, no quería. Por un capricho estaba perdiendo a la mujer que más amaba y no sería algo que podría soportar.
– Suéltame, no es necesario que me agarres como si me fuera a escapar. Si quieres decir algo, dilo. Yo sabré en qué momento irme – replicó Adrienne mirándolo con falso desinterés.
– Por favor, no fue mi intención herirte…
– Ya sé que no lo fue, pero sí querías jugar conmigo y con esta pendeja – espetó sin poder mantener una postura de dureza.
– ¡No es así! Ella es solo mi amiga…
– ¡La estabas besando como si estuvieran a punto de hacer cualquier cosa aquí mismo! ¿Así tratas a tus amigas? ¡Qué interesante! – ironizó totalmente enfadada.
– Pero…
– Es verdad lo que dice – se oyó la voz de Rose, que apagó la de Billie por completo –. Yo soy solo su amiga. Eso que hizo recién no debió haber ocurrido. – “Al igual que muchas otras cosas”, pensaba para sus adentros –. No me importa si me crees o no, no es mi problema en realidad, ni quiero que pienses que lo defiendo a muerte, porque no es así. Sólo quería dejar en claro las cosas, fue una confusión. No volverá a ocurrir – finalizó mirando seriamente a Billie Joe.
Se dio vuelta y no corrió adentro porque sus piernas no respondían demasiado, pero sentía un gran nudo en el estómago, y una gran decepción y remordimiento. La situación había hecho que se decida a no decir nada por el momento sobre el asunto mencionado a Mike; una fría y triste solución se le había cruzado por la cabeza, sólo quería un problema menos de encima.
Billie miró a Addie, que se encontraba al borde del llanto. Se aproximó y trató de abrazarla, pero ella se alejó dándole la espalda.
– No voy a negar lo que pasó, porque lo viste todo y me odiarías más si lo hiciera – comenzó a decir con tristeza –, pero sólo debes saber que yo a ti te amo, Addie. Y que si vas a olvidar, a hacer de cuenta que nada de lo nuestro sucedió por un error así, me destrozarás el corazón.
Ella no podía decir nada. Al oírlo sólo pudo llorar. Quebró en ese momento, cubrió su rostro con sus manos y salió corriendo. Él no la siguió, tenía razón en estar así. Sentía que una parte de su vida se iba detrás de la decepción y de ella. Al mismo tiempo, pensaba en que actos como los de recién sólo los causaba Rose.
Esa chica hacía que pierda el control, no podía explicar lo que sentía al observar detenidamente su cuerpo, su rostro, sus ojos… sus labios. Parecían llamarlo constantemente, no querían que se aleje de ellos.
Dio un par de pasos hasta que alcanzó la pared de su casa y cayó recostado contra ésta. Lo estaba perdiendo todo por una obsesión: sus amigos, su novia, el control de sus actos. No comprendía ni él mismo lo que le pasaba. Cansado de no poder ni siquiera llorar, prácticamente corrió a su habitación y revolvió en su cajón entre la ropa. Sacó una bolsa con varios cigarrillos de marihuana que tenía hacía algunos días y se tiró en algún rincón de su habitación, el primero en el que cayó. Comenzó así a olvidarse y desligarse de sus problemas. Uno, dos, tres… y perdió la cuenta. Sólo sabía que estaba consumiendo demasiado y muy rápidamente, pero ya no le importaba. Había pasado ya un largo rato de la escena fuera de su casa, y en ese tiempo logró que fuertes alucinaciones invadan su mente como horribles fantasmas. Todo era extraño y de ese todo se reía o reaccionaba espantándose un tanto para terminar contra la pared con sus ojos cerrados.
Una figura se fue dibujando delante de él; se la veía borrosa, pero era una mujer. Cuanto más esperaba que fuera la persona deseada, más se formaba la silueta con esas características. Y la persona que deseaba en ese momento era…
– ¡Rose! – gritó extendiendo la mano a esa falsa imagen creada por su juguetona mente.
La figura se desvanecía poco a poco, y más desesperado se ponía. Se arrastraba detrás de un completo nada, con abundantes lágrimas recorriendo su rostro, sin dejar de gritar aquel nombre que parecía que dolía cada vez que salía de su boca.
Unos minutos después se abrió la puerta de la habitación. La rubia ingresó rápidamente ya que lo había oído gritar con tal desesperación que ya la había asustado. Al verlo en el suelo y la bolsa con la droga tirada en un rincón, se abalanzó sobre él.
– ¡Billie! ¿Qué sucedió? – exclamó tomándolo entre sus brazos invadida de preocupación.
– Oh, sí. Yo sabía que no te irías – musitó abrazándola con fuerza.
– Billie, escúchame. ¿Cuánto fumaste? – preguntó tomándolo del rostro tratando de mantener la calma. Él comenzó a contar con los dedos de su mano.
– Uno… y luego otro… ¿por qué uno más uno es dos? – preguntó cambiando de tema y lanzando una risa.
– OK, olvídalo. ¿No consumiste nada más? – trató de averiguar y no ponerse a llorar en ese momento al no saber qué hacer.
– No, mami – contestó con voz inocente.
Ella suspiró y acarició su rostro mordiéndose el labio inferior. Lo abrazó luego de manera que quedó la cabeza de él sobre su pecho. Estaba muy nerviosa, él había logrado ponerla nerviosa, su expresión no lograba cambiar; si lo hacía, comenzarían a salir las lágrimas.
– No hagas eso – pidió él mirándola de reojo.
– ¿Qué cosa? – inquirió confundida.
– Morderte el labio… Me pone nervioso. ¡¿Y sabes que hay personas que no tienen tus labios?! Como yo. Lo único que quiero ahora, Rose, es morder tus labios – contestó avanzando tan bruscamente que quedó sobre ella, que estaba ahora recostada sobre el piso.
Sin dudarlo más, la besó intensamente, con brusquedad, sin dejarle maneras de que escape de él. Literalmente le mordió el labio inferior cuando sus manos se metieron debajo de la ropa de la chica, y ella solo abrió la boca para lograr calmar su agitada respiración. Morían en ese beso tan apasionado, él no podía permitir que se aleje de su lado; deseaba tenerla, hacerla suya de una vez por todas. En ese momento, no importaba dónde. Los suspiros y gemidos leves que se oían provenir de ella al sentir las manos de él tocando su cuerpo, lo incitaban a hacer todo de una manera más salvaje. Tener a Rose, en ese momento se había convertido en una necesidad.
__________________________________________________________________________________________

Qué día jodido, y todavía tengo una semana por delante -.- xd Goodnightfolks!

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Renacuajo Tripolar el Lun Jul 05, 2010 8:38 pm

The Judge's Daughter escribió:– Ya me voy – anunció nuevamente.
Amé esta parte (???)


Última edición por Renacuajo.Tripolar el Lun Jul 05, 2010 8:50 pm, editado 1 vez

Renacuajo Tripolar
Peacemaker
Peacemaker

Masculino Mensajes : 7812
Reputación : 1
Fecha de inscripción : 13/05/2010
Edad : 19
Localización : Renacuajolandia

http://meowmania.jqln.org/

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Lun Jul 05, 2010 8:41 pm

dasdsadadadas como se pasa la pena Bj ah! ¬¬ xD.... creoq ue quede satisfecha(?, pronto pediré mas NINJA xD

Scattered.Pictures
Peacemaker
Peacemaker

Femenino Mensajes : 7527
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 19/05/2010
Edad : 23
Localización : Santiago, Chile

http://www.fotolog.com/desertsongg

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Lun Jul 05, 2010 8:47 pm

^ Es un gay e.e Pero igual estoy de su lado porque Rose es maricona (: xDD

Renacuajo.Tripolar escribió:[quote=The Judge's Daughter]– Ya me voy – anunció nuevamente.
Amé esta parte (???)[/quote]

Cool xDDD!


_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Miér Jul 07, 2010 10:22 am

¿por qué uno más uno es dos? – preguntó cambiando de tema y lanzando una risa.

si BJ dice eso en este estado,que diria Tré ._. (?)

Whatsernamee
Redundant
Redundant

Femenino Mensajes : 13486
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 19
Localización : Buenos Aires,Argentina

http://twitter.com/Heroesxcons

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Miér Jul 07, 2010 12:52 pm

Why does one and one makes two? ♫ Laughing No sé, siempre quise verlos fumados, principalmente a BJ o a Tré e.e porque aksjfhaskjfa O.O si son flasheros en su estado normal, fumados deben ser terribles e.e Igual había un par de oportunidades en que sospecho que BJ estaba medio loco... pero no recuerdo cuales xDD Sí se nota que en algunos conciertos de antes está re aceleradito y demás, pero... eso ya no lo provoca la marihuana u.u (U)

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Camilaa el Dom Jul 11, 2010 2:29 am

ya termine de leerlo woooow esta muy bueno WUB espero el otro Very Happy

Camilaa
Pedestrian
Pedestrian

Femenino Mensajes : 1225
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 22/03/2010
Edad : 21
Localización : Santiago

http://www.facebook.com/#!/CamilaIdiot

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Dom Jul 11, 2010 3:31 pm

^ O.O wow, thanks! xD en un rato, probablemente 1313 en cuanto termine de buscar info para mi tía

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Vie Jul 16, 2010 3:50 pm

terminaste de buscar la info para tu tia(???) xDDD!!!!. Capitulo Crying or Very sad xD

Scattered.Pictures
Peacemaker
Peacemaker

Femenino Mensajes : 7527
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 19/05/2010
Edad : 23
Localización : Santiago, Chile

http://www.fotolog.com/desertsongg

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Vie Jul 16, 2010 5:02 pm

^ IDEM Crying or Very sad

Whatsernamee
Redundant
Redundant

Femenino Mensajes : 13486
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 19
Localización : Buenos Aires,Argentina

http://twitter.com/Heroesxcons

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Sáb Jul 17, 2010 12:44 am

^ Ups O.O Ahora subo Yesterday también Very Happy (?)
__________________________________________________________________________________________

Chapter 34: Time to say goodbye.
Agitados. Sintiendo sus cuerpos más unidos que nunca. Parecía que había vapor en el ambiente, mas sólo era su imaginación. Billie estaba dentro de Rose, que lo abrazaba recorriendo con los brazos toda su espalda, queriendo cinco segundos para poder dar un respiro profundo, el aire parecía no llegarle a los pulmones. Él con una mano la sujetaba de la cintura, mientras que con la otra se aferraba a las sábanas; el efecto de las drogas parecía que iba desapareciendo a esas horas de la noche, pero sus actos no dejaban de ser tan apasionados y desesperados como los del comienzo.

Abrió sus grandes ojos verdes de repente, esperando que haya sido un sueño lo que había oído. Tragó saliva con dificultad y se dio vuelta. Efectivamente, había pasado la noche junto a él, estaba a su lado, lo estaba viendo. Pero no había sido ella la drogada, no podía haber imaginado aquello.
Prefirió no pensar más en algo tan estúpido. Se levantó sigilosamente cubriéndose con la ropa de ella que iba encontrando tirada.
Viernes por la mañana, no podía ser que ya dos semanas habían pasado desde que llegó a ese lugar, y justamente al otro día debería irse. Sus padres, había hablado con ellos un par de veces, pero las palabras no salían de su boca con naturalidad. Habían acordado con su hermano no contarles nada del problema que éste tenía, por lo menos no por el momento. ¿Y cómo decirle a una mujer como Lily, tan insistente y que los sobreprotegía tanto, que Matt no estaba cada vez que llamaba sin contarle la verdad? Las excusas que había inventado eran una más descabellada que la otra, pero en cierta manera convencían a la mujer, quedaba “satisfecha”.
Decidió comenzar a preparar las valijas, a la mañana siguiente debería salir temprano. Desayunó algo demasiado rápido, pero aún así había comido demasiado. No quería ni siquiera pensar en que podía ser un embarazo. “No todas las mujeres son regulares”, se dijo a sí misma cuando observó lo mucho que había estado comiendo los últimos días. Pero no podía haber tanta casualidad, ni tanto atraso. En solo pensar en eso se le erizaban los pelos de la piel. Al mismo tiempo, se sentía rara. Estaba sentada en el sillón pensando, y algo en ella hacía que sienta una extraña sensación. Se llevó la mano a su vientre, sintiendo nada y a la vez sintiendo todo. “Una mujer se da cuenta esas cosas, sólo por el echo de ser especial”, recordó que le había dicho su madre cuando estaba embarazada de Todd. A la vez, podía llegar a ser su mente que le jugaba malas pasadas, ¿pero de esa manera tan insistente? Dio un profundo y lento suspiro mientras una lágrima surgía de sus ojos por algún tipo de emoción.
Justo después de haberla echo desaparecer, detectó pasos detrás de ella, que se detuvieron a poca distancia. Se dio vuelta y observó por unos instantes a Billie, que recién se levantaba, por lo que estaba en ropa interior. Dio vuelta la cabeza rápidamente sin querer verlo a los ojos. Él, en cambio, se acercó y se sentó al lado de ella, como si fuera a propósito. Se miraban de reojo, sólo él quería entablar una conversación.
– Me acosté contigo, ¿verdad? – preguntó por más obvia que podía ser la respuesta. Sin embargo, Rose no contestó y se encogió de hombros –. Vamos, Rose. Estaba drogado, no ebrio, lo recuerdo bien…
– ¿Entonces para qué preguntas? – espetó hablando por primera vez.
– Mi intención era llegar a que… perdón por lo de ayer. Sé que debes estar enojada porque te negué ante Addie y al final…
– No sé qué me pasó ayer – interrumpió con la vista clavada en el piso –. Yo sabía todo eso, pero… no sé por qué lo hice – dijo encogiéndose de hombros, con una amarga sonrisa en el rostro.
– Yo… no sé qué decirte – musitó agachando lentamente la cabeza.
– Dime una cosa – siguió mirándolo de repente –. Ayer cuando estaba contigo…
– ¿Si? – preguntó al ver que no continuaba. Ella se quedó dudando unos segundos, y después siguió.
– Billie, hubiera jurado que me decías “te amo” al oído – susurró haciendo que se dibuje una expresión de desconcierto en el rostro del chico –. Sé que puede sonar estúpido, que pudiste haberlo dicho por cualquier cosa o… no lo sé, quizás fueron solo palabras. Sólo quiero saberlo de ti.
Se tomó su tiempo para contestar. Trataba de recordar bien lo que había pasado. Se le venía la imagen de él y ella juntos, y recordaba lo que había sentido, pero era una laguna de sensaciones de la que no pescaba una conclusión. En ese momento sólo atinó a mentir, lo que mejor sabía hacer en ocasiones como esa.
– No lo recuerdo – dijo encogiéndose de hombros –. La verdad es que…
– La verdad es que estás mintiendo – interrumpió ella –. Vamos Billie, estabas drogado, no ebrio…
– ¡Pero es la verdad! – Se defendió molesto, más que nada por la última ironía –. Tal vez es como dijiste tú. Como son cosas que tal vez salieron de casualidad, no las recuerdo porque no eran de importancia.
– OK – dijo no muy convencida.
– Hey, ¿recuerdas ayer cuando estaba Mike? Tú me tenías que decir algo – recordó cambiando de tema.
Rose se paralizó y su mente comenzó a analizar la situación rápidamente: no estaba segura del embarazo; él estaba con Addie; no se amaban entre ellos como para formar una pareja; y lo más doloroso… si ella estuviese embarazada, ya tenía la solución que podía darle a todo, por más frustrante que fuera. La mano de Billie pasó por delante de sus ojos “despertándola”, haciendo que se sobresalte.
– Hey, ¿qué sucede? ¿Me vas a decir? – insistió extrañado.
– Yo… – comenzó algo colgada aún –. Ya te lo dije.
– ¿Qué? – inquirió sin comprender.
– Sí, sí, te quería hablar para que no estemos más peleados – mintió de la manera más creíble –. Y tú me hablaste de lo mismo.
– Ah… qué raro – murmuró dubitativo –. ¿Estás segura que era eso?
– Por supuesto – aseguró de manera tan creíble que ella llegaba a convencerse de sí misma.
Tema finalizado. Luego de algunas palabras más, la rubia se levantó del sillón y se encerró en su habitación a hacer las maletas. La solución al problema era simple. La palabra “aborto” había cruzado por su cabeza en un momento de desesperación. Al llegar a su casa buscaría ayuda, debía confiar en que todo iba a estar bien. Y al mismo tiempo, ¿deseaba hacerlo?
Cando terminó de guardar las cosas, se recostó en la cama, simplemente a dejar correr el tiempo. Se sentía algo descompuesta también, y como no quería desmayarse como la última vez, prefirió acostarse. Se quedó dormida, ya cuando por la ventana se veía el sol escondiéndose. Se había pasado muy rápido el día, su último día en California. Le hubiera gustado que todo sea distinto.
Ya era de noche cuando despertó, y una pequeña corriente de aire entraba por la ventana. La puerta se abrió y Billie asomó la cabeza, sonrió y entró por completo con un par de vasos. Se acercó y dejó el de ella sobre la mesita de luz, y bebió el contenido del suyo. La chica sonrió y él se alejó el vaso para también hacerlo, causándole risa al verlo con la boca llena de chocolate.
– Gracias – dijo aún riéndose y tomando su vaso de chocolate entre sus manos.
– De nada – contestó bebiendo otra vez.
No tomó demasiado, dejó el contenido por la mitad ya que no tenía demasiadas ganas y se le revolvía el estómago aún. Él, en cambio, terminó con su vaso rápidamente. Ella volvió a reír al verlo manchado otra vez. Hizo un gesto raro tratando de mirarse sus mismos labios y le restó importancia haciendo una mueca.
– ¿Me limpias? – pidió estirando sus labios más bien directo al rostro de ella.
– No tengo con qué…
– Entonces improvisa – repuso mirándola con complicidad.
Se quedó pensando y luego sacó un pañuelo de su bolsillo, que comenzó a frotar sobre los labios de él, que protestaba tratando de alejarse.
– Ya deja de quejarte y quédate quieto. Tú querías que te limpie – ordenó con risa.
– Pero no de ésta manera. Y pareces mi madre queriendo quitar una mancha de mi maldita cara – se quejó sosteniéndole la mano para que se detenga.
– No tengo cara de mamá sustituta, no digas idioteces – rió lanzándole un almohadón.
– ¡Hey, ven aquí!
Se abalanzó sobre ella antes que se aleje y le arroje otro almohadón, y comenzó a hacerle cosquillas. La chica intentaba defenderse, pero sólo podía reír y moverse desesperadamente tratando de sacarle sus manos de encima.
– ¡Basta! Basta, Billie, en serio – pidió igual riendo.
– ¿Por qué? – vaciló haciéndola sobresaltar tomándola por sorpresa con unas leves cosquillas en la panza.
– Porque sí, no soporto las cosquillas… Soy muy cosquilluda – contestó sosteniéndole las manos.
– OK, suéltame, te prometo que no te toco más – dijo esperando.
Ella lo soltó y él se recostó a su lado mirando al techo. Luego la miró y sonrió al ver que le observaba. Levantó la mano y le acarició la mejilla mientras la sonrisa se desvanecía poco a poco.
– Tengo que admitir que será raro estar sin ti – comentó algo apenado. Ella le tomó la mano que la acariciaba, entrelazando sus dedos.
– Yo también. Mucho más de lo que te imaginas – dijo mirándolo a los ojos.
– Oye… tienes una mancha de chocolate… ¿La puedo quitar? – murmuró aproximándose. Ella sonrió y asintió.
Acercó su boca a la de ella y posó sus cálidos labios comenzando a saborear los de ella. La chica no respondía, dejaba que él la bese prefiriendo sentir cada contacto con más detenimiento. Cuando dejó de sentirlo, abrió los ojos lentamente y sonrió. Lo abrazó y él la rodeó con sus brazos observándola dar un pequeño bostezo con aires soñolientos.
– ¿Tengo que pretender que lo de anoche fue una especie de “despedida”? – inquirió con risa.
– Como quieras decirle – contestó mirándolo a los ojos –. Sólo sé que ahora quiero quedarme así el resto de la noche.
Billie sonrió y la besó en los labios. Luego también dio un pequeño bostezo y sus ojos se fueron cerrando.

Qué triste que es ese chabón ._.* ♥ xD Pero no más que yo e.e NINJA

Chapter 35: No clues about your love.
El día había comenzado, pero no aún para Rose. Dormía en su cama, abrazada a la almohada. En eso, Billie entró en la habitación y se tiró en la cama al lado de ella, haciendo que despierte por el movimiento. Él apoyó su mentón sobre sus manos y esperó a que se despierte del todo con una sonrisa inocente en el rostro.
– Billie, ¿qué pasa? – fue lo primero que dijo.
– Te vine a despertar porque ya está el desayuno – contestó con simpleza.
– Que amable de tu parte… – se detuvo al dar un involuntario bostezo – prepararlo.
– Gracias, pero ya levántate. De todos modos ibas a tener que hacerlo, ya que sale temprano el avión, ¿no? – inquirió bajando el tono de voz.
– Así es – contestó ya más despierta.
– OK, ¡entonces cambiate y te espero! – anunció levantándose.
Le dio un beso en la mejilla y salió de la habitación prácticamente corriendo. La chica quedó extrañada por el buen humor y la “felicidad” que lo había invadido esa mañana, pero aún así se levantó y se cambió rápidamente para alcanzarlo. Al llegar, se sentó a la mesa, esperándolo. No sabía dónde se había metido, pero el desayuno preparado en frente de ella era una señal de que había estado allí. Demasiado tentada como para esperar, estiró su mano para alcanzar una tostada, pero en ese momento, unos brazos la rodearon desde atrás e hicieron que se detenga.
– ¿No pensabas esperarme? – acusó Billie directo a su oído.
– Sólo una tentación, ¿dónde estabas? – preguntó rápidamente.
– Hablaba por teléfono solamente – contestó tomando asiento al lado de ella.
Se quedaron en silencio unos minutos mientras comían. La muchacha no lo miraba, estaba sumida en sus pensamientos, soñando despierta como solía hacerlo. Él, en cambio, de a ratos la miraba de reojo, preguntándose por qué tanta seriedad, así como ella se preguntaba por qué él estaba tan animado. “Quiere deshacerse de ti, Rose, y ahora está feliz porque te vas”, pensó irónicamente por dentro. Ya era demasiada su duda.
– Estas de buen humor hoy – comentó sin mirarlo. Él se volteó hacia ella, mirándola atentamente.
– Quiero que… por primera vez te sientas cómoda, como debiste haberlo estado estas semanas – explicó sabiendo por qué hacía ese comentario.
– ¿A qué te refieres?
– Bueno, Rose, sé que en el tiempo que estuviste aquí no la pasaste del todo bien. Hubo cosas desagradables y encima de todo ahora te vas. Pues, quiero que hagamos de cuenta que es un día común y corriente, sin pensar en que debes viajar, sin preocuparse y sobre todo… sin pelear – contestó sonriendo. Ella también lo hizo y lo miró con ternura.
– Gracias – musitó algo ruborizada.
– De nada, aunque sean sólo un par de horas – dijo haciendo una mueca de desagrado –. ¿Cuándo vendrá Matt?
– Él no vendrá aquí, irá al aeropuerto directamente. Ya arreglamos el traslado y eso – contestó mientras él hacía un gesto de comprensión.
– Bueno, mira la hora… no quiero que… pierdas el vuelo – vaciló levantándose de la mesa.
Ella sólo asintió y se quedó a terminar. Le agradaba la idea de Billie, pero… no quería que termine. En ese momento no quería pensar en la idea de irse, quería permanecer allí. Miró la hora, el reloj indicaban las 10 de la mañana en punto, en un par de horas estaría viajando. ¿Lo estaría realmente? A pesar de que la situación era obvia, ella sentía como si fuera un día común en la casa de Billie Joe. Se había acostumbrado tanto, que ya lo consideraba su hogar. Al mirar la taza que él había dejado, notó que no había tomado casi nada de su contenido.
Seguía sentada cuando le taparon los ojos desde atrás, y una voz distorsionada e inventada susurró un gracioso “¿quién soy?” a su oído. Ella rió y se quedó pensando.
– ¿Mike? – dijo haciendo que las manos se alejen.
– Y Tré – completó él –. En realidad él habló, porque a mí me ibas a reconocer.
– Lo sé, por eso supuse que eras tú – dijo sonriendo. Luego se abalanzó sobre él –. Creí que no te vería antes de irme…
– No, ¿cómo crees que no te vendría a ver? – repuso abrazándola con fuerza. Tré se aclaró la garganta sonoramente.
– ¡Y a ti también! – exclamó abrazándolo también –. Gracias por lo del otro día. Si tú no me hubieras encontrado me hubiera quedado ahí tirada.
– Cualquiera hubiera hecho lo mismo en mi lugar – replicó restándole importancia –. Lo que importa es que tú estás bien.
– Eso creo – luego de separarse de Tré, miró a su alrededor –. ¿Dónde está Billie?
– Él nos abrió la puerta, no lo sé – contestó Mike.
– Qué raro… – murmuró pensativa.
– Oye – llamó su atención el bajista –. Luego debemos hablar tú y yo.
Rose asintió, sabía a qué se refería, y debía explicarle a Mike toda la situación. Tré los miró extrañado, pero no comentó ni preguntó nada al respecto. Mientras la joven lavaba las cosas que había usado y limpiaba la mesa, los dos chicos estaban junto a ella conversando tranquilamente. Un rato antes de las 11 decidieron irse, pero en un momento en el que Tré pasó al baño, el otro se acordó de lo que debían hablar.
– ¿Le dijiste todo a Billie? – preguntó ni bien se aseguró que estaban solos.
– Yo… no, Mike. No lo he hecho – contestó agachando la mirada.
– ¡¿Qué?! ¡Rose, esto no es un juego! ¡Estamos hablando de un hijo, es algo importante! – exclamó igualmente murmurando.
Al ver la reacción de su amigo, la chica pensó que nunca entendería su decisión, por lo que sólo se le cruzó una idea por la cabeza. Era mejor no meter a Mike en ese asunto, no quería causarle problemas ni que se haga mala sangre, y mucho menos por preocupaciones ajenas. Levantó la vista y lo miró sin parpadear.
– Es que no entiendes, Mike. ¡No le he dicho a Billie porque no estoy embarazada! – mintió como una profesional –. Fue sólo una horrible y falsa alarma.
– ¿En serio? – inquirió sorprendido.
– Sí, en serio. Ya estoy más tranquila.
– ¿De qué hablan? – se oyó la voz de Tré entrando en la habitación con curiosidad.
– De nada importante – contestó Mike sin quitarle la vista de encima a la rubia –. Creo que debemos irnos.
– Sí. Billie está en su habitación, recién lo vi. Sólo por si te interesa – anunció encogiéndose de hombros.
Se dirigieron a la puerta y se despidieron. Al abrazarlos a ambos, una pequeña lágrima rodó por la mejilla de la chica, aunque rápidamente la ocultó. Mike no quería irse, no sabiendo que cuando vuelva su amiga ya no iba a estar. Y Tré no decía demasiado; prefería no comentar nada, pero sabía que ninguno de los dos quería alejarse. Así desaparecieron los dos, al dar la vuelta en una esquina bajo el rayo de sol.
Rose se dirigió a su habitación, recogió algunas cosas y se calzó su mochila al hombro con la maleta en una mano. En ese momento, esa dejaba de ser su habitación. Llamó un taxi y mientras esperaba dejó sus cosas y las pocas que habían quedado de su hermano en la entrada. Como un impulso, caminó hacia una de las habitaciones y se quedó observando desde la puerta. Billie estaba allí, sentado en el piso recostado contra su cama, de espaldas a ella. Se acercó y se sentó a su lado, tomándolo por sorpresa.
– ¿No pudiste cumplir con lo que querías? – preguntó haciendo que la mire a los ojos.
– ¿Por qué lo dices? – murmuró alzando una ceja.
– Bueno, porque en un “día normal” no creo que estés con esa cara porque sí – contestó sonriendo.
– ¿Y qué sabes si es por ti? – refutó cruzándose de brazos. Parecía un niño caprichoso y enfadado.
– De todos modos, me estás contestando, y si te contestara mal estaríamos peleando. Tampoco querías eso, ¿no?
Él la miró de reojo y luego suspiró. Era verdad lo que decía, pero no quería reconocerlo. Rose lo abrazó apoyando su cabeza en su hombro, mientras él le acariciaba el cabello. En ese momento, se oyó la bocina del taxi desde afuera, y con algo de decepción en ella, se alejó de él, que ya no la miraba ni podría hacerlo a los ojos. Lo tomó del mentón y con algo de inseguridad acercó su rostro al de él y comenzó a besarlo. Esta vez había nacido de ella, sin ninguna provocación o algo por el estilo. Ese beso tan espontáneo y corto, terminó al oír nuevamente el llamado del taxi. Alejó su rostro y pasó su mano por el de él sintiendo su piel por última vez, y se alejó rápidamente.
Billie cerró sus ojos fuertemente esperando que termine. Cada segundo sentía que aún tenía posibilidades de salir corriendo a decirle que se detenga. Y de repente, oyó el sonido de la puerta de entrada, tan claramente que no le quedaban dudas de que se había ido. En ese momento creyó enloquecer. Abrió los ojos e inexplicablemente abundantes lágrimas comenzaron a recorrer su rostro. Tomó su cara entre sus manos mientras sollozaba en silencio.
– Dios… si existes, ¿por qué haces que sienta esto? Yo no amo a esa niña, ¿por qué necesito que ella sí lo haga? – exclamó levantando su vista al cielo.
Como era de esperarse, nadie contestó. No esperaba una respuesta, sólo una solución en su cabeza. ¿Qué sentía? Ni siquiera él podía explicarlo. Preguntar a un ser inexistente para él no tenía caso, ni una explicación al por qué lo hacía. Sólo quería tenerla a su lado, y sin embargo, no había señales de su amor.

Matt dormía esa mañana tranquilamente. Tenía todo preparado, sólo debía cambiarse y salir de ese lugar. El reloj despertador sonó a las 10 y se levantó rápidamente. A las 12 salía el avión, por lo que a las 11 estaría saliendo hacia el aeropuerto de Oakland a encontrarse con su hermana. Al terminar, salió de su habitación con las valijas en la mano y pidió un taxi.
– ¡Matt! ¡Qué raro verte por aquí aún! Habría jurado que me dijiste que a las 11 te irías – saludó una chica que pasaba a su lado, de la cual se había hecho amigo.
– Sí, por supuesto. Precisamente estoy por llamar a un taxi – contestó con el teléfono en la mano.
– Pero Matt, son las 11:15. Deberías estar yéndote si quieres llegar para las 12. Además debes pasar por la recepción a avisar que te vas – explicó alarmada.
– ¡¿Cómo dices?! – exclamó abriendo grande los ojos.
Miró el reloj y efectivamente, iban a ser las 11:20. Desesperando marcó el número y pidió un taxi. Se despidió de la chica y corrió a hablar en la recepción. No comprendía qué le había sucedido, su reloj se habría atrasado, no había otra explicación al problema. Se hermana lo iba a estar esperando, y él seguía en la maldita clínica de rehabilitación. Llegó jadeando a la recepción, y una mujer pudo observarlo tratando de pronunciar unas palabras mientras lo miraba alzando una ceja y masticando chicle. En otra oportunidad la habría tratado con la misma indiferencia, pero estaba desesperado, se quería ir ya mismo de allí.
– Me retiro del hospital – anunció recobrando la respiración.
– ¿Tiene autorización del médico y la constancia de algún traslado o el alta? – Se tomó su debido tiempo para articular cada palabra con determinada paciencia.
– Sí, sí. Ya me registraron eso – contestó nervioso.
– Apellido y nombre, por…
– Harrington, Matt – interrumpió impaciente.
La mujer se giró y comenzó a buscar en un cajón su nombre entre otras cientos de carpetas, sin ningún apuro y sosteniéndose los lentes cuando se le caían demasiado. Por fin encontró la dichosa carpeta, la revisó y confirmó lo que él decía. Dejó el objeto sobre el escritorio y se agachó comenzando a buscar algo. Sacó un par de hojas y se las entregó en la mano con una lapicera.
– Llene esto y luego espere a que venga el médico a firmarlo. Luego podrá irse – dijo fríamente.
– ¿Qué? Escuche, no tengo tiempo. Tengo un avión que tomar, y estoy llegando demasiado tarde – suplicó desesperado.
– Lo siento, pero es para completar lo último de su diagnóstico. Le aseguro que el médico ni siquiera perderá tiempo leyéndolo, pero el lugar donde vaya a estar en el otro país debe saber detalladamente su situación, hasta desde su punto de vista – explicó encogiéndose de hombros.
Resopló con disgusto y comenzó a llenar las dos largas hojas con tal desesperación que parecía que saldría fuego de su lapicera. Algunas preguntas las debía redactar él, y eso lo desesperaba aún más. De a momentos miraba el reloj de pared de reojo. Las 11:35, el taxi debía estar esperando afuera, y él ahí, todavía con más de una hoja que llenar, y un médico que esperar. Cuanto más se apuraba, más rápido parecía pasar el tiempo, y más torpes eran sus movimientos. En un brusco movimiento, rompió un pedazo de la hoja, maldijo entre dientes y trató de seguir. Al terminar se lo entregó a la mujer rápidamente y sólo quedaba esperar. Era desesperante estar allí, y a pesar que ya no había vuelta atrás, quería seguir mintiéndose a sí mismo pensando que iba a poder llegar a horario.

Y otro más porque... Billie es un pobre infeliz NINJA (?)

Chapter 36: I’m destined for anything... at all.
– Pasajeros con destino a Buenos Aires, Argentina, favor de ir acercándose a la puerta para abordar – se oyó que dijo una voz que retumbó en todo el lugar.
– ¡Mierda! Matt, ¿dónde estás? – murmuró Rose caminando en círculos sin cesar.
Se encontraba sola aún, en el aeropuerto, y su hermano no llegaba. Se sentó finalmente sosteniendo su cara entre sus manos, y simplemente esperó. Por alguna extraña razón, lo que más le preocupaba no era el hecho de viajar. Sólo esperaba que su hermano esté bien, y si no llegaba a tiempo, ¿qué problema había? Quería permanecer en California, y parecía que la suerte estaba de su lado. El próximo lunes debería comenzar la escuela otra vez. No se trataba sólo de eso, allí se encontraría con Gabriel otra vez. ¿Cómo mirarlo a los ojos? ¿Cómo acostumbrarse a un sabor de labios tan distinto? Tenía un leve presentimiento de que, a pesar de que amaba a su chico, no podría olvidar a Billie Joe con facilidad; y simplemente era su amigo… ¿Amigo o algo más? Ya ni siquiera sabía lo que significaba ese hombre para ella. Al oír su nombre, sólo podía entrar en una duda que provocaba sensaciones sin explicación.

Billie estaba tirado en un sillón y de a ratos miraba la hora de reojo. Cuando las más locas ideas cruzaban por su mente, sólo cerraba los ojos con fuerza y trataba de controlarse. Sentía como un frío vacío dentro de él, y no quería pensar que la razón de esa sensación era ella, no quería reconocerlo. Pero cuanto más pensaba, siempre terminaba en la misma palabra, el mismo nombre, la misma cara, la misma persona: Rose. ¿Ese sentimiento era amor? Estaba enloqueciendo, pero creía que no podría vivir sin ella. Moriría si no la volvía a ver, sin decirle lo que sentía, sin oír su voz otra vez, pero ¿qué podía hacer? Ella se encontraba en el aeropuerto en ese momento, para viajar a Argentina, y él patéticamente allí solo. Faltaba poco para que salga el avión, y de repente, una idea le vino a la cabeza. Era algo estúpido, pero debía intentarlo aún así. Se paró y corrió a la puerta con las llaves en mano. Miró hacia la casa del vecino y salió de la de él. Un hombre mayor se encontraba sacando la basura en ese momento. Tenía la barba crecida y era algo calvo, y tampoco se molestaba en cuidar tanto su aspecto. Miró a Billie de reojo y cuando se dio cuenta que se dirigía hacia él, se puso nervioso.
– ¡Hey! ¿Cómo estás, Marvin? – exclamó el joven dándole un golpe amistoso en la espalda.
– Bi-Billie Joe, muy bien, ¿y t-tu? – preguntó sonriendo forzadamente.
– Bien, gracias… qué bueno que estés bien… tú siempre tartamudo, mi amiguito… – murmuró mirándolo con una sonrisa falsa –. Escúchame, Marvin, tienes que prestarme el auto.
– ¿Q-qué? P-pero Billie Joe, t-tú no tienes p-permiso… O tengo entendido que t-tu madre n-no te pe-permitió que me mo-molestes en su ausencia – repuso con algo de miedo de cómo pueda reaccionar.
– ¡Sí, lo sé! Pero sé conducir, amigo. No te preocupes, que no le pasará nada a tu precioso auto – replicó restándole importancia y omitiendo por completo el tema de su madre. Luego se fijó en el bolsillo del hombre, de donde colgaba un juego de llaves –. ¿Ahí están las del auto?
– Sí, p-pero…
– ¡Gracias entonces! Ay amigo, cuánto te lo agradezco – lo interrumpió luego de quitárselas de un manotazo.
– Espe-espera, por favor…
– Sigue yendo a tratarte tu problema para hablar, sigue viendo a la chica de la cafetería, ¡sigue siendo tú, Marvin! – decía para no escucharlo. Se subió al vehículo y lo puso en marcha –. Ah, y aféitate un poco. Te quedará mejor.
– ¡A-Armstrong, espe-espera! – gritó ya cuando Billie había arrancado bruscamente y se había alejado a toda velocidad.
– Mi madre… – musitó Billie ya a unos metros de su casa, con una risita –. ¿Por qué será que le molesta tanto que moleste a ese hombre? Es tan divertido…
A él ya no le importaban los estúpidos problemas que le podía llegar a hacer una persona como Marvin, sólo conducía aplicando lo poco que sabía del tema para llegar a tiempo. Era un viaje de más de media hora, pero debía intentarlo, no podía darse por vencido. Iba tan concentrado en lo que quería conseguir que ni siquiera controló su velocidad al estar en la autopista. De repente, una sirena se oyó detrás de él, y por el espejo vio un auto de policía acercarse. Maldijo golpeando el volante y redujo la velocidad hasta detenerse.
– ¡Maldición, no puede ser! – exclamó más que furioso.
– ¿Le pasa algo? – preguntó un oficial de policía desde la ventana del auto.
– Sí, sí me pasa. Estoy llegando tarde a una oportunidad que puede ser única en mi vida, por eso iba tan rápido – espetó mirándolo con enojo.
– Qué pena por usted. Su permiso de conducir – pidió sin ningún tipo de compasión.
– Yo… no lo tengo… lo olvidé – mintió sin mirarlo.
– Lo lamento, señor…
– Armstrong – completó él.
– Señor Armstrong, pero deberá acompañarme – dijo haciendo que la cara de Billie se desfigure.
– ¡¿QUÉ?! ¡No, por favor, debo llegar al aeropuerto de inmediato! ¡No puede llevarme ahora! – suplicó, aunque al hombre parecía no importarle –. Una multa, ¡lo que sea! ¿Nunca ha estado a punto de perder algo que tal vez no pueda recuperar jamás? ¿Nunca lo ha vuelto loco una mujer? Mire, yo no sé qué me sucede, pierdo el control de mí mismo, sé que si no me deja ir, sería capaz de hacer cualquier cosa por escapar. Si quiere lléveme usted al maldito aeropuerto, y luego me encierra el tiempo que quiera, pero no haga que la pierda, por favor.
Estaba jadeante de sólo hablar. No sabía cómo todo eso había salido de adentro de él, pero era la verdad. El oficial dio un suspiro sin mirarlo y se quedó callado unos momentos, mientras Billie perdía esperanzas.
– Suba a mi auto – dijo luego.
– ¿Qué? – soltó decepcionado.
– Que suba a mi auto, ya. Y ni una palabra de esto a nadie, luego viene conmigo – dijo dirigiéndose a su vehículo.
Él sonrió más que contento y se cambió para sentarse al lado del oficial. Una vez ubicado, el auto avanzó camino al aeropuerto.
– Dime, chico, ¿es tu novia la que vas a buscar? – preguntó con interés al hombre.
– Es sólo la única que deseo tener ahora conmigo.
Luego de un rato en el auto, por fin llegaron a destino, el tiempo parecía correr más rápido de lo normal. Billie salió corriendo y se aproximó a la recepción. Miró la hora en un reloj de pared. Eran más de las 12, era obvio que había llegado más que tarde.
– Disculpe, ¿en qué puedo servirle? – se oyó la voz de una mujer detrás del mostrador.
– El vuelo a Buenos Aires, ¿no se retrasó por alguna casualidad? ¿Ya se fue? – preguntó y en ese momento su corazón comenzó a latir fuertemente.
– Déjeme ver… – revisó de una manera inaguantable para él –. No, señor, me temo que el avión se fue hace más de quince minutos. Los pasajeros entraron tarde, pero aún así, ya despegó.
Tragó saliva con dificultad y no pudo decir nada. Se alejó del mostrador y se desplomó en una de las sillas donde esperaban otras personas. Agachó su rostro y lo cubrió con sus manos. Se quedó en ésta posición, pensando en que la había perdido. Rose se había ido, y él ya nada podía hacer. No contaba con el dinero para viajar, apenas entre él y sus dos amigos pagaban para hacer sus CDS, y muchas veces con ayuda. ¿A qué debía recurrir? La última vez que había recurrido a la droga como solución, ese tipo de ritual lo había completado estando con ella. No quería ver a nadie, sólo encerrarse en su habitación, como hacía cuando era niño y se enojaba con su madre. Su vista se fijó en sus zapatillas. Estaban en el pie equivocado, ¿cómo no lo había notado? ¿En su cabeza no quedaba lugar ni para fijarse en ese pequeño detalle?
– Rose… – musitó mientras una lágrima intentaba salir de sus ojos verdes.
Suspiró sonoramente sin dejar de sentir esa dificultad al respirar, esa sensación que su madre decía que era angustia. Dolor inexplicable en el pecho, tal vez era mejor desahogarse con alguien… pero con nadie quería hablar.
Sintió un perfume cerca de él, uno que no podía confundir. Abrió los ojos, sin moverse de su posición, y sintió que le tocaron el hombro.
– ¿Billie Joe? – oyó una vocecita delante de él.
Levantó la mirada, y ahí estaba. No estaba alucinando, era ella. Lo miraba extrañada, con el ceño fruncido. Rose se encontraba delante de él, que encontraba hermoso hasta el último cabello rubio de ella.
– ¡Rose! – exclamó poniéndose de pie de un salto.
La tomó entre sus brazos y la besó, tan repentinamente que ella no había podido reaccionar. Seguía con sus ojos abiertos, viendo tan de cerca cada movimiento suave que él daba, sin comprender aquel acto desesperado. Se alejó despacio, tomando la cara del chico con su mano derecha, mirándolo atentamente a los ojos.
– ¿Qué… fue eso? – logró decir quedadamente.
– Pensé que te había perdido – musitó mirándola con ternura.
– ¿A qué te refieres? – seguía sin entender.
– Rose… yo te amo – contestó dejándola sin palabras.
Los ojos de la joven se abrieron quedando más grandes que lo común. Billie dirigió su vista a su blanco: los labios de Rose. La acarició observando que estaba muy ruborizada y que en ese momento desviaba los ojos a cualquier lado. En el momento en el que se miraron fijo, él aproximó su rostro y la besó otra vez, sintiendo como toda esa angustia y desesperación iban desapareciendo. Sus brazos descendieron hasta tomarla de la cintura, acariciando a la vez todo su delicado cuerpo. No pensaba en nada, sólo que tenía los labios que más deseaba en ese momento, los besaba sutilmente y ya nada existía mientras lo hacía. De a poco, ella dejó de contestar, se alejó un poco para mirarlo a los ojos.
– ¿Qué sucede? – preguntó sin alejarse ni un poco.
– Es que… Esto es raro, Billie. Estoy muy confundida, no sé qué decir – contestó desconcertada.
– Tú… ¿no me amas? – musitó alejándose y agachando la mirada.
– No lo sé, Bill. Esto es extraño, pensé que tú eras más fuerte que yo. Recuerda que tú amas a Addie, no confundas lo que tal vez es una necesidad en amor…
– Eres más que una necesidad, Rose. Mira, yo antes pensaba que sólo estaba contigo para tener sexo – Rose blanqueó los ojos –, me gustabas de una manera en la que no sentía más que eso…
– ¿Y no pensaste en que puede seguir siendo así? – interrumpió ella con recelo.
– Sí. Precisamente por eso lo digo. Lo pensé, y mucho. No sé qué me sucede, cuando estoy contigo, el resto del mundo ya no importa. Rose, te amo – le dio un corto beso tomándole la cara con sus manos –. Esa es la descripción perfecta para lo que siento.
La chica se quedó muda, sin saber qué decir. No sabía qué pasaba por su mente en ese momento. Tal vez no era la ocasión para pensar, sino para oír a su corazón. Quería contestarle algo que los deje conformes a los dos, pero se le hacía difícil pensar o reflexionar. Él la abrazó y apoyó su cabeza en el hombro de ella.
– Rose, sólo dime lo que sientes, y sea lo que sea, yo lo entenderé – susurró a su oído, cerrando los ojos y simplemente esperando oírla decir algo como una especie de sentencia.
__________________________________________________________________________________________

Me compraron Alicia en el País de las Maravillas NINJA Se van todos a la mierda (?) MAÑANA TOCO WOOT Y la muestra de hoy estuvo genial WUB Goodnightfolks! xD

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Sáb Jul 17, 2010 2:07 pm

dsasadadasda la wea tierna WUB , Billie es tan tierno acá y tonto a la vez por que Rose o le dice que la ama y el si! dsadsada yo me entiendo ¬¬ xDDD!. Yesterday! WOOT

Scattered.Pictures
Peacemaker
Peacemaker

Femenino Mensajes : 7527
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 19/05/2010
Edad : 23
Localización : Santiago, Chile

http://www.fotolog.com/desertsongg

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Greenxxday el Sáb Jul 17, 2010 3:51 pm

kjsadfkjhaksdhajsdk hace tiempo que no pasaba a ver esta fic, y weon, moricí con este capitulo akjhjad billie tierno culiao WUB hay que ver que dirá rose, quiero más!! WOOT

Greenxxday
Letterbomb
Letterbomb

Femenino Mensajes : 1474
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 30/05/2010
Edad : 18
Localización : Conce

http://www.fotolog.com/heroesxconss

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Dom Jul 18, 2010 2:42 pm

no sabes lo que dice pero yo siiiiiiiiiiiiiiiiiii Cool xD

Scattered.Pictures
Peacemaker
Peacemaker

Femenino Mensajes : 7527
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 19/05/2010
Edad : 23
Localización : Santiago, Chile

http://www.fotolog.com/desertsongg

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Dom Jul 18, 2010 6:24 pm

asdljfhaksfasfas .______________. !!! el mejor capitulo EVER! *-*!

Whatsernamee
Redundant
Redundant

Femenino Mensajes : 13486
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 19
Localización : Buenos Aires,Argentina

http://twitter.com/Heroesxcons

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Camilaa el Mar Jul 20, 2010 4:23 am

loooo mejorrr!! este cap lo mejor WUB

OTRO OTRO OTRO !!!! Laughing

Camilaa
Pedestrian
Pedestrian

Femenino Mensajes : 1225
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 22/03/2010
Edad : 21
Localización : Santiago

http://www.facebook.com/#!/CamilaIdiot

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Miér Jul 21, 2010 3:22 pm

Greenxxday escribió:kjsadfkjhaksdhajsdk hace tiempo que no pasaba a ver esta fic, y weon, moricí con este capitulo akjhjad billie tierno culiao WUB hay que ver que dirá rose, quiero más!! WOOT

Scattered.Pictures escribió:no sabes lo que dice pero yo siiiiiiiiiiiiiiiiiii Cool xD

Surprised! Sos demasiado mala, le haces burlas D: xDDDD

Whatsernamee escribió:asdljfhaksfasfas .______________. !!! el mejor capitulo EVER! *-*!

I don't think so u.u (U) xDD Hay otros mejores 1313 (?)

Camilaa escribió:loooo mejorrr!! este cap lo mejor WUB

OTRO OTRO OTRO !!!! Laughing

Marcha otro capítulo para el tema de The Judge's Daughter Smile

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Miér Jul 21, 2010 3:50 pm

Perdón por tardar tanto, tengo excusas para nada buenas para explicar mi ausencia:
1- Estaba mi prima en casa y me la pasaba boludeando con ella, y en ningún momento estaba en la computadora [sólo entraba dos segundos para poner el countdown en facebook, que es para lo único que me sirve ultimamente, al parecer xD]
2- Después del sábado, me costó bastante estar de ánimos... Hubo muestra, tocamos y salió genial WOOT Pero después pasó algo que... dolió un poco x) Y bueno, si no fuera por Lulu capaz que habría estado depresiva toda la semana y eso, pero en fin (R) *para más detalles sobre la muestra, vean mi blog más tarde xD*
3- Mi hermana hizo revivir mi adicción a los Sims 2 D:! Así que estos últimos dos días estuve SÚPER enviciada, creamos una familia y ahora Billie tiene una hija [Addie *-* xDD] y se dedica a la pintura [tiene todos los puntos completos de creatividad Cool vo' fijate (?)], Mike es un chef casi profesional, le mete los cuernos a la mina [y la mina también a él xD con lamisma tipa! xDDD] y vive feliz en una casa de dos pisos con jacuzzi Cool, y Tré es padre de familia, tuvo gemelas [Charlie y Lucy (R) *-*] que parecen el demonio dividido en dos cuerpos y que estan volviendo locos a sus padres D: Tré y la esposa van a colapsar en cualquier momento, casi ni duermen T.T HACE DÍAS QUE NO TIENEN SEXO D:! Pero son medianamente felices (I) Y todo eso en dos días xDDD
Terminadas mis excusas, los capítulos Smile
__________________________________________________________________________________________

Chapter 37: I cannot call this sane.

– ¡Maldición! – gritó al salir de aquel lugar.
Caminaba en círculos sin saber qué hacer, analizando la situación. Matt estaba parado fuera del lugar donde se estaba tratando su adicción. Eran más de las 12:30, el avión se habría ido hace rato. El taxi también se había cansado de esperar, por lo que no pudo ir ni siquiera a buscar a su hermana. Pensaba en Rose, que debía estar esperándolo, no creía que podía haberse ido sin él.
Decidió ir a la casa de Billie, tal vez ella estaba de regreso, y si no era así, le pediría ayuda a él para que la busquen. Iba cargado con su bolso, caminando bajo un fuerte rayo de sol. La casa de Billie no quedaba tan lejos, nada lo estaba realmente, pero era agobiante aguantar el intenso calor en esa época. Al llegar, oyó que lo llamaron cuando atravesaba el pequeño jardín delantero.
– ¡Hey, t-tú! ¿Co-conoces a Ar-Armstrong? – preguntó el tartamudo señor Marvin.
– Sí, estoy viviendo con él por unos días – contestó mirándolo con extrañeza –. Y con mi hermana, ¿sabe usted dónde están?
– De la-la niña n-no sé. Pe-pero ese ch-ico se llev-vó mi auto hoy – contestó molesto.
– De acuerdo, si lo veo le diré que se lo regrese – dijo intentando finalizar el tema, le desesperaba el problema para hablar de ese hombre.
– Q-que no se t-te olvide – advirtió alejándose, aún así sin causar algún tipo de intimidación en Matt.
“¿Para qué querría Billie Joe un auto?”, se preguntó para sus adentros. Entró en la casa y dejó sus bolsos a un costado. Comenzó a llamar para verificar si había alguien en el lugar, pero parecía que estaba solo. Estaba preocupado, Billie no aparecía y de esa forma sabía menos sobre Rose. Se dirigió a su habitación, estaba totalmente vacía, ya las cosas de la chica tampoco estaban donde las había guardado al llegar. “Debe estar con Billie”, se le cruzó por la cabeza en un momento, sintiéndose más tranquilo de que no estaba sola en un aeropuerto con las valijas.
Salió al pasillo y pasó en frente de la desordenada habitación de su amigo. La observó y cerró la puerta, pero al dar unos pasos se detuvo y retrocedió. Había tenido un efecto tardío a lo que había visto. Abrió la puerta y se acercó a la cama, totalmente desordenada. Lo que encontró, contradijo todas sus hipótesis que indicaban que Rose estaba en buenas manos.

– Gracias por sacarme de ahí, Mike – agradeció Billie mientras iban caminando.
– No fue nada… ¿Quién diría que a los 20 años ya tendrías antecedentes por conducir en exceso de velocidad? – comentó lanzando una risa.
– Quién lo diría… Por lo que veo, no valieron la pena – comentó indirectamente sin querer mirar al lado suyo.
Rose caminaba cabizbaja sin decir una palabra. Hubiera discutido en otra ocasión, pero no podía, no estando en esa situación. Reprimía las lágrimas ante el enojo del chico, no podía soportar saber que estaba sufriendo por su culpa, por no tener una respuesta sensata.
Subieron a un taxi que los alcanzaría a sus casas, viajando también completamente mudos. Mike llegó primero, se acercó a Billie y le dio un abrazo con unas palmadas en la espalda; luego se acercó a Rose.
– Hey… me alegra que no te hayas ido – murmuró sonriendo para tratar de levantarle el ánimo.
– Yo pensaba igual. Sinceramente ahora, no lo sé – repuso sin mirarlo. Él la abrazó fuertemente.
– Habla con él y sólo haz lo que sientes – le susurró al oído antes de irse.
Ella asintió, como una niña que se aferra al más simple consejo que le llega cuando está en problemas. Sentía que a pesar de haber dado ya una respuesta a Billie, todavía tenían mucho por hablar.
Mike se fue y el vehículo se puso en marcha. Su acompañante miraba por la ventanilla fijamente, presionando su puño con fuerza, como si estuviera reprimiendo algún tipo de sentimiento. Ella de a momentos lo miraba de reojo. Parecía que se castigaba sola, porque lo veía tan lejano de donde estaba, que lograba hacerla sufrir.
El auto se detuvo y Rose bajó rápidamente a sacar su bolso del baúl mientras Billie pagaba al taxista. Con movimientos torpes, la chica se acercó a la puerta de entrada, el auto se alejó y él ya estaba prácticamente a su lado. La puerta estaba abierta, por lo que intentó ingresar, pero se enredó en sus pies y cayó al suelo, todo debido a los nervios. El chico corrió el bulto y le tendió la mano mirándola a los ojos por primera vez desde que habían salido del aeropuerto. Ella la tomó y se levantó, pero inmediatamente él desvió la mirada, sin moverse del lugar, pero sin atreverse a dirigirla a ella. Sin embargo, la rubia esperaba poder hablar, en ese preciso momento.
– Lamento haberte decepcionado – musitó con la voz afectada.
– Creo que no eres tú la que se debe poner a llorar ahora – repuso fríamente.
Rose quebró en ese momento. Lloraba con la cabeza agachada, sin poder moverse del lugar. Lo destrozaba por dentro, lo hacía sentirse culpable de algo en lo que nadie tenía la culpa. Le tomó el rostro con las manos intentando secar sus lágrimas, simplemente pudiendo preguntar:
– ¿Por qué lloras?
– Porque… no me gusta verte mal. Y porque estoy estúpidamente sensible estos días. Yo no sé qué decirte, Billie Joe. Es que jamás pensé que podrías amarme tú a mí sin que yo también sienta lo mismo. Y ahora me presionas de ésta manera… Muchas veces pienso que no tengo iniciativa propia, porque me dejo influenciar por los demás. Y trato de cambiarlo, pero con cosas como ésta no puedo – explicó tranquilizando un poco su voz.
– No sé qué es lo que quieres entonces. Pero te amo, Rose. Seré egoísta al no aceptar tu decisión, pero no puedo controlar lo que siento – dijo aproximando su rostro al de ella.
– No, Billie – musitó dando un paso hacia atrás.
– Por favor, no puedo alejarme sin besarte – dijo tomándola de la cintura y presionándola contra su cuerpo.
Tenía la vista clavada al piso, si lo miraba terminarían besándose y mucho más. Ese no era el momento para ese tipo de cosas, no creía que vuelva a haber ese momento después de lo sucedido. Y sin embargo, al mirarlo de reojo, veía sus labios desesperados, sus ojos verdes totalmente hipnotizados. Lo miró fijamente, recorriendo cada detalle de su rostro con sus ojos, sintiendo su respiración tan cerca que se unía a la de ella y era lo único que oían. Sin esperar más, lo besó repentinamente, sintiendo como él contestaba al instante. Sentía algo más en ese beso que lo que sentía en todos los demás, no podía explicarlo. La confusión y el deseo de tenerlo luchaban desesperadamente por lograr ganar dentro de ella, mientras que Billie avanzaba y su único objetivo era beber más del cuerpo de la joven.
– Billie… – logró salir de su boca ya cuando lo sentía a él recorrer su cuello.
La tenía acorralada contra la pared, sin maneras de escapar. Parecía que las últimas veces lo hacía para asegurar su lugar junto a ella.
– Billie, espera… – pidió tragando saliva con dificultad, pero él no la oía –. ¡Billie!
– ¡Te dijo que la sueltes, mal nacido! – se oyó un grito lleno de furia.
Ambos levantaron la vista y en ese momento, Matt impactó su puño en el ojo del chico con toda la fuerza que tenía. Rose dio un grito retrocediendo y luego cubrió su boca, mientras Billie estaba en el piso conteniendo el dolor.
– ¡Hijo de perra, te dije que no te acerques a mi hermana! – farfulló dándole una patada en el estómago, por lo que el otro empezó a toser tratando de recuperar el aire.
– ¡Matt, déjalo, no lo toques! – suplicó la adolescente sosteniéndolo de la ropa y mirándolo con los ojos llenos de lágrimas.
– ¡Tú no me toques a mí! – se alejó mirándola con odio –. Eres una egoísta, maldita puta, te acostaste con él, ¿no es cierto?
– ¿Y qué hay si lo hice? No me hables de egoístas, porque yo también puedo comenzar a decir lo egoísta que fuiste tú – espetó sin quitarle los ojos de encima en ningún momento –. ¿Y cómo puedes sacar esa conclusión?
– ¡Esto! – mostró sacando un sostén y tirándoselo con desprecio –. ¿Se te hace conocido?
Rose tomó la prenda entre sus manos y la observó. Era de ella, hacía varios días se le había perdido.
– ¿Cómo…?
– Vivo contigo desde que naciste y la única mujer en ésta casa eras tú – interrumpió con tono burlón –. Eso estaba en la cama de éste idiota. No creo que haya llegado ahí de casualidad.
Billie intentó levantarse en ese momento, y la chica se agachó inmediatamente a ayudarlo. Lo observó unos segundos, viendo lo difícil que se le hacía respirar aún y lo hinchado que se le iba a poner el ojo derecho.
– Lo siento – musitó entre sollozos.
– Eres una mierda, los dos lo son. ¡Mentirosos, hipócritas! – gritó totalmente enojado.
– Matt, ya basta. Entendimos lo enojado que estás, ¿pero puedes fijarte en el daño que haces? – espetó Billie rodeando con un brazo a la chica.
– ¡Suéltala! – ordenó dirigiéndose a él.
– ¡Matt, no! – gritó su hermana ya tarde.
Él golpeaba a Billie sin tener piedad de los gritos de la joven. Lo tomó del pelo y con la otra mano comenzó a golpearlo en el estómago, el otro chico no se podía defender. Matt era más grande que él y además lo único que sentía el chico de ojos verdes en ese momento era una sensación de desmayo.
– ¡Matt, basta! ¿No ves que está muy mal? – le pidió Rose tomándolo de la ropa.
Su hermano se detuvo soltando al chico, que cayó al piso tosiendo y tenía el labio partido. Ella lo miraba llorando, parecía que no era su hermano al que estaba viendo a los ojos en ese momento. Y él no quería verla. Tal vez lo que no se había tomado el tiempo de notar su hermana era lo drogado que estaba. Había caído en una repentina depresión mandando a la mierda todo lo logrado. No se detenía a pensar en lo que hacía, y de esa manera, levantó su mano y le dio una fuerte cachetada a la chica. Ella cayó al suelo y no se atrevió a moverse, de a poco escondió su cara entre su brazo apoyado contra el piso y siguió llorando.
– No la vuelvas a tocar – dijo Billie que estaba de pie en ese momento.
Lo tomó por sorpresa a Matt y lo golpeó con tal fuerza en la cara, que quedó desmayado en el piso. Luego cayó de rodillas sin poder permanecer un segundo más aguantando el dolor. Respiraba con dificultad con los ojos cerrados débilmente, hasta que sintió una mano en su frente. Rose se abalanzó sobre él llorando desesperadamente, y haciendo que le duela sin querer en uno de los lugares donde Matt lo había golpeado. Acarició su cabello sintiendo su dulce perfume junto a él, parecían hacer que se sienta mejor.
– Lo siento, lo siento mucho – sollozó sin soltarlo.
– No lamentes esto, tarde o temprano se tenía que enterar. El problema fue que lo hizo de la peor manera y se nos fue de las manos a ambos… Rose, me estás ahorcando – dijo intentando sonreír.
– Oh, lo siento… Pero mira como estás. Me asusté mucho, Billie, tuve mucho miedo de que te haga algo – repuso acariciando su mejilla –. No quería que pasara, fue mi culpa…
– Ya, ven aquí, estaré bien – la calló abrazándola otra vez. Se quedaron en silencio unos segundos, solamente abrazados, sintiendo protección mutua –. Lo único que debes lamentar es hacerme sentir lo que siento por ti… tú eres la única culpable.
Rose se quedó muda sin atreverse a mirarlo, y en ese momento sólo pudo aferrarlo con más fuerza a su cuerpo.

Me dieron ganas de escuchar Mal Nacidos NINJA No somos más los niños de ayer, ahora aprendimos a comparaaar gente de acá y gente de allá, y ya nos dimos cuenta de las clases que haaay ♫ Escúchenlos, están muy buenos xD

Chapter 38: What’s the difference this time?

Esa tarde, ya entrando la noche, se recostó por fin dejando descansar su cabeza sobre la almohada. Estaba muy dolorido, pero aún así, podía mantenerse despierto. Unos instantes después, entró en la habitación ella, la chica rubia de ojos grandes y verdes. Adoraba verla, sentirla cerca, oler su perfume, tocar su delicada piel, era lo que hacía que sienta cosquillas en el estómago, hacían que para él valga la pena todo lo que habían pasado. La joven se acercó a paso apresurado, se sentó en el borde de la cama y mojó con algún tipo de desinfectante para heridas la venda que tenía en la mano. Le corrió el pelo de la cara y apoyó el paño limpiando y curando las heridas, con sumo cuidado y delicadeza. Ninguno decía nada, la mirada del chico la ponía nerviosa, a pesar de que igualmente no lo veía porque no se atrevía a hacerlo. Él le tomó la mano e hizo que detenga lo que estaba haciendo, sin decir nada.
– Billie, deja que te cure – pidió con un hilo de voz.
– Estoy bien ya, no importa – repuso sonriendo –. ¿Tu hermano sigue dormido?
– Sí, si despierta será raro – contestó agachando la mirada. Se quedaron en silencio unos segundos hasta que continuó –. Por mi culpa volvió a consumir esa mierda – soltó enojada con ella misma.
– No, no te culpes por eso – musitó incorporándose y abrazándola –. Todo lo que haga Matt es decisión de él…
– Pero si nosotros… Si yo no hubiera hecho nada, él no hubiera pensado en drogarse, no te hubiera golpeado y no hubieran dejado de ser amigos… Porque lo conozco, y querrá matarte de nuevo cuando te vea – replicó molesta. Él dudó unos segundos y luego suspiró.
– ¿Te arrepientes de lo que hicimos? – inquirió de una manera casi inaudible, algo dolido por como le habían llegado las palabras.
– Lo siento, no quise decir eso – se disculpó apenada –. Pero de a momentos llego a pensar que estuvo mal, Bill.
– ¿Por qué crees eso?
– Porque… Ahora pretendes más de lo que éramos antes – explicó con lentitud, para no ser brusca.
– Rose… Si yo pudiera retroceder el tiempo lo haría, para no llegar al extremo de acostarme contigo – dijo luego –. Pero no porque luego terminaríamos así. Sé que si nunca hubiera pasado nada entre nosotros, ahora te amaría igual. ¿Recuerdas cuando comenzábamos a llevarnos mejor? Bueno… pienso que de a poco nuestra relación hubiera ido mejorando y terminaríamos igual que ahora.
– ¿Entonces por qué retroceder el tiempo? – refutó blanqueando los ojos.
– Para poner un poco de amor en todas esas veces que estuvimos juntos. Para sentir que no estaba llevando a la cama s un “trasero bonito”, como me dijiste una vez y que estaba pasando la noche con la persona que amo – explicó dejándola atónita.
Se quedaron en silencio sin decir una palabra. Billie comenzó a acariciarle la mejilla, que se había tornado de un colorado más intenso que lo común. Le levantó la mirada, y despacio fue aproximándose para besarla. Ella también avanzó y besó sus labios con sutileza, actuando mientras él simplemente la sentía besarlo, y de a ratos contestaba saboreando con su lengua lo dulces que eran los labios de la niña.
Se acomodó quedando encima de ella, cada movimiento que daba era suave y lento, nada comparado con la brusquedad de las veces anteriores. Sus manos cálidas le recorrían el cuerpo lentamente y con cuidado, brindándole tal confianza que se sentía segura de él, y estaba inmóvil en el lugar, dejándose llevar.
“Si despierta será raro”; contaban simplemente con esa suposición para olvidarse completamente de Matt. Aún así lo hicieron. Al momento de quitarse la ropa y sentir sus cuerpos unidos de una manera tan íntima, no se acordaron de nada. Cada movimiento, gesto o acción, iban con más sentimiento por parte de él, sintiéndose completo, agitado y enamorado. Y ella lo sentía entrar en su cuerpo de la manera en que nunca lo había hecho, sintiendo además el resto de su piel rozándola constantemente, sintiéndose amada por primera vez.
– Te amo – le susurró claramente al oído, haciendo que esa frase se camufle tras un leve gemido de placer, mientras embestía nuevamente tomándole la mano.
Al sentir un intenso calor recorrerle todo el cuerpo y un máximo placer que parecía hacerlo estallar, se detuvo lentamente, dejando descansar su cabeza sobre los pechos de ella, que subían y bajaban constantemente y con rapidez, escuchando atentamente su corazón latir tan aceleradamente que parecía que no podría ir más rápido. La acariciaba, sus manos estaban sólo para eso en ese momento, recorría cada curva de su cuerpo con lentitud. La oía, respiraba con paz y tranquilidad, dando un suspiro de vez en cuando. Olía su perfume, que parecía invadir la habitación entera, o tal vez la tenía demasiado cerca. La amaba, era feliz estando de esa manera, aunque sabía perfectamente que no duraría para siempre.

La luz llegó directo al rostro de Rose esa mañana. Con los ojos entrecerrados dio un bostezo y se incorporó refregándose un ojo. Miró a su alrededor, encontrándose en la habitación de Billie. Él no estaba junto a ella; la noche anterior, a pesar de haber estado juntos, había decidido irse a dormir al sillón y ella se puso su pijama, por las dudas que Matt despierte. Se levantó, agarró su ropa y se dirigió al baño. Al salir de ahí, ya estaba cambiada y arreglada, por lo que se dirigió a desayunar. Su camino a la cocina nunca había sido tan largo e intranquilo. Al pasar por la habitación donde debía estar durmiendo su hermano, se detuvo al ver que él no estaba allí. Y al pasar por el living se puso más nerviosa aún al ver que Billie no dormía en el sillón. Prácticamente corrió a la cocina y abrió la puerta quedándose paralizada.
– Mike… – salió de su boca confundiéndose con un suspiro de alivio.
– Hola, Rose – saludó él, que estaba sentado al lado de Matt. Él ni siquiera miraba a su hermana, se concentraba en juguetear con su taza de café.
– ¿Dónde está Billie? – preguntó aún intranquila.
– Salió a comprar cigarrillos… eso creo – contestó confundido.
– Oh…
– Es un idiota. Los tres sabemos que lo que quería era evitarme – dijo por primera vez Matt. La joven agachó la cabeza –. Y tú… la pasaste bien anoche, ¿no?
Rose tragó saliva con dificultad y retrocedió unos pasos. ¿Por qué su hermano no había intervenido si los había escuchado en la habitación de al lado?
– Matt, basta…
– No, no la pasé bien, ¿sabes? – interrumpió a Mike con un ataque de coraje repentino –. En la tarde, pasé uno de los peores momentos de mi vida. Gracias Matt, te has ganado el honor de haberlo provocado tú. Y por la noche me sentía demasiado mal. Tal vez buscamos apoyo entre Billie y yo… Ahí me di cuenta que no estaban tan mal mis errores.
– ¿Qué yo te hice pasar un mal momento? Sí, lo hice, pero la culpa fue solamente tuya – refutó levantándose de su asiento –. ¡Tú eres la que se acostó con él por una calentura!
– ¿Cómo sabes que fue así?
– Porque Billie tiene novia, Rose. Lo sabías y no te importó. Él sólo lo hizo para quitarse las ganas, y tú le seguiste el juego…
– Sí, ambos lo sabíamos. Pero no puedes reclamarme eso ahora, porque estoy en otra posición – interrumpió mirándolo fijamente.
– Ah, ¿si? ¿Y qué tiene de diferente ahora? ¿Qué tuvo de diferente la noche de ayer que las demás? – cuestionó irónicamente.
– Que me di cuenta que… ¡que yo lo amo! – gritó con lágrimas en los ojos.
Matt se quedó mudo, con los ojos muy abiertos. Y Mike no entendía nada, en todos los sentidos de la palabra “entender”. A partir de que el otro chico había gritado que su hermana se había acostado con Billie por una “calentura”, habían comenzado a hablar (o más bien, a gritarse) en castellano, por lo que el joven californiano no había entendido ni media palabra de lo que decían, y no se atrevía a preguntar tampoco. En ese momento se oyó el ruido de la puerta de entrada, rompiendo el frío silencio provocado luego de los gritos. Unos segundos después, Billie entró en la habitación prendiendo un cigarro y mirándolos de reojo.
– Supongo que tienes todo listo – dijo lanzando humo por la boca y mirando a Matt con indiferencia.
– Me falta decírselo a ella – repuso cortante.
– ¿A qué te refieres? – preguntó Rose confundida.
– Nos vamos de aquí. No tengo dinero, por lo que ya hablé con papá, le inventé algo y en un par de semanas ya tendremos los pasajes con el dinero que él nos enviará. Hasta entonces estaremos en la casa de Mike – contestó levantándose de su asiento.
– Hey, ¿cómo es eso de “estaremos”? Me suena a manada – espetó Billie frunciendo el entrecejo.
– ¿Y a qué esperabas que suene? MI hermana y yo nos vamos de aquí. ¿Pensaste que la dejaría sola con alguien como tú? – farfulló despectivamente.
– Ya lo hiciste todo este tiempo, Matt. Y creo que a ella no le desagradó – dijo a modo de burla, por lo que lo hizo enojar y se acercó amenazadoramente.
– ¡Basta los dos! – gritaron Mike y Rose al mismo tiempo. Se produjo un corto silencio.
– Matt, me iré contigo – anunció ella luego –. Sólo porque le prometí a mamá que te cuidaría, a pesar de que los dos ya rompimos esa promesa.
– No te iba a dejar que te quedes con ésta mierda de todas formas – espetó saliendo de la habitación y empujando a Billie al salir.
Él lo miró con odio y luego se llevó el cigarrillo a la boca buscando pasar por alto esa provocación. Rose suspiró agachando la mirada.
– Mejor prepara tus cosas y yo los espero para que vayamos juntos. Trataré de hablar con Matt – dijo Mike poniendo su mano en el hombro de la joven.
– Sé que ya has tratado, Mike. No te molestes más, por favor – repuso sin mirarlo. Luego intentó sonreírle –. Gracias.
Su amigo sonrió, la besó en la frente y luego salió en busca de Matt, chocando su mano con la de Billie al pasar. La joven dirigió su mirada a Billie, que estaba recostado contra la pared terminando con el maldito cigarrillo que tenía desde que llegó. Se acercó sin decir una palabra.
– ¿Por qué te vas? – musitó apoyando su cabeza en la pared.
– ¿Por qué me quedaría? – replicó mirándolo de reojo.
– Porque… me harás mucha falta – contestó acercándose y tomándola de la cintura –. Porque no quiero que te vayas…
– Pff! Claro… Eso díselo a Matt – exclamó con sarcasmo.
– Se lo puedo decir si quieres… – dijo lanzando una risa –. Y si no quiere entender, se las verá conmigo…
– ¿Para que te golpee como ayer? – recordó alzando una ceja.
– Sabes que no fue justo, me tomó por sorpresa – repuso molesto, pero aún así sonriendo.
– Sí, claro – ironizó blanqueando los ojos.
– Eres una mierda – espetó con risa.
Ella rió y luego él la besó intensamente. De repente, la chica se alejó con brusquedad dando un quejido de dolor.
– ¡Oye, me mordiste! – exclamó tocándose el labio.
– Para que no me olvides – dijo con risa. Ella lo miró fingiendo odio, pero aún así sonrió levemente.
– Sabes que… es difícil que volvamos a vernos en serio, ¿no? – logró decir apenada.
– Lo sé – contestó más seriamente –. Rose, pase lo que pase, prométeme que aunque no me ames, nunca te olvidarás de mí ni de lo que pasó entre nosotros… Yo nunca lo olvidaré – pidió acariciándola y mirándola a los ojos.
– Lo prometo – musitó sonriendo débilmente.

Otro más?... Bueno Smile

Chapter 39: Only a child.

– Arriba el ánimo. ¿Acaso es una tortura pasar los días en mi casa? – intentó Mike sacarle una sonrisa a Rose.
Iban camino a la casa del chico, en completo silencio. Ante el comentario, la chica sólo pudo sonreír, pero no se atrevía a hablar. Obvio que no era una tortura, le estaba enteramente agradecida a Mike por haber intervenido de esa manera, ya que sabía que su hermano hubiera preferido mil veces pasar los días en la calle que compartiendo techo con Billie Joe.
Cuando por fin llegaron a la casa de su amigo, éste les mostró dónde dormirían. La casa de Mike era menos espaciosa que la de Billie, por lo que sólo contaba con una habitación de más. En esa habitación dormiría la joven, y Matt dormiría en una cama improvisada en el piso, al lado de su amigo. Las cosas habían cambiado, ya no podían tener la misma confianza de hermanos que antes. Ese era un problema que sólo el tiempo y varias charlas solucionarían.
¿Cómo se le había ocurrido a Rose decirle algo como lo que le había dicho a Matt? “Yo lo amo”, le había salido decir en ese momento de discusión. Sí, eso se podía confirmar. Se podía confirmar comprobándolo en el momento de salir de la casa de Billie. El dolor punzante que había sentido en el pecho al alejarse de ese lugar, no tendría por qué haberlo sentido. Al alejarse de él, toda esperanza de ser feliz se esfumaba, mientras su vida intentaba volverla la misma chiquilina que era antes de ese viaje. Al verla a Addie, cuando conoció a esa mujer sólo pudo actuar de manera totalmente indiferente; prometiendo que no volvería a acercarse a él, una promesa sin sentido. Y por último, al verlo herido en el suelo. Aquella imagen de la persona que amaba siendo lastimada, sólo la hacía ponerse peor. Aquellos momentos hacían que pensar que amaba a Billie Joe no era tan descabellado como imaginaba. Y la última noche que habían pasado juntos lo demostraba. Cada caricia y contacto que recordaba se podía reemplazar con la palabra “amor” de cualquier manera.
Rose estaba recostada en la cama pensando, y al recordarlo se estremecía, apareciendo una tonta sonrisa en sus labios de manera instantánea e involuntaria. Para despejar su mente, recordó la canción que estaba escribiendo varios días atrás. Buscó en su bolso no desarmado todavía y se puso a escribir; las palabras indicadas llegaban a su mente de manera que dejar de anotar era imposible.

Staring out of my window, watching the cars go rolling by. My friends are gone, and I’ve got nothing to do... – cantaba aquella tarde sentada en el patio trasero acompañada de su guitarra.
El sol estaba cayendo y la vecina de al lado regaba las plantas. La mujer algo regordeta escuchaba a la joven y sonreía levemente sin ser vista. Al terminar su labor, echó una última mirada curiosa y se metió en su casa. El agua que había tirado había refrescado el ambiente además de sólo las plantas del jardín, y Rose suspiró sintiendo el perfume de la tierra húmeda que tanto le gustaba. Siguió tocando.
So I sit here patiently, watching the clock tick so slowly. Gonna get away or my brains will explote...
Give me something to do to kill some time… – se oyó una voz detrás de ella. Se giró sobresaltada –. Take me to that place that I call home.
Take away the strains of being lonely – se unió a cantar sin siquiera mostrar una sonrisa, sólo confusión –. Take me to the tracks at Christie Road.
Se quedaron en silencio. Hacía mucho no cantaban juntos, y cuando creyeron que nunca más pasaría, simplemente pasó. Matt agachó la mirada y sigilosamente se sentó al lado de ella, que no quería mirarlo. Suspiró y desvió la mirada, completamente apenado por todo.
– Sé que… cometí muchos errores – comenzó a decir con algo de timidez –. Eso no quita los que hayas cometido tú.
– Lo sé. Pero no creo que era para que te pongas así como ayer, ni para que golpees a Billie como lo hiciste – espetó con enojo.
– No sé si lo hubiera golpeado si no hubiera estado drogado – admitió haciendo una mueca de desagrado –. Pero no intentes arreglar las cosas, Rose, porque él y yo jamás volveremos a ser amigos.
– Por mi culpa, ¿no? – musitó con la vista clavada en el piso.
– No, no sé si fue por tu culpa. Fue la culpa de los tres. Él por romper su promesa, yo por no soportar la situación, y tú por tus sentimientos – contestó mirándola por primera vez.
– ¿Mis sentimientos? – inquirió frunciendo levemente el ceño.
– Sí. Sé que te molestará un poco lo que te diré, pero eres una niña, o tienes la actitud de una. Cuando Billie te pidió que pases una noche con él, ¿por qué ibas a decirle que no? Él pensaba que no había problemas, nadie se enteraría… Todo estaba estúpidamente bien – dijo haciendo que ella ponga atención a sus palabras y gestos –. Y sabes que no te culpo por haberte enamorado de él, porque era obvio que iba a pasar…
– ¿Estás diciendo que todo lo que hice o siento es por estar influenciada o por querer ser igual o algo así a Billie? – inquirió con confusión.
– En verdad… creo que sí – admitió siendo directo –. Sé que tienes personalidad propia, Rose. Pero tener iniciativa propia es distinto. Y tú, lamentablemente, no la tienes. No tiene que ver aquí el hecho de que seas o no una niña, pero tus acciones fueron orientadas por las de él. Supo aprovecharlo cuando sabía que no debía hacerlo, y por eso lo odio – explicó seriamente.
Ella se quedó pensativa unos instantes, analizando lo que le decía, no lo veía tan descabellado. No quería que fuera verdad, pero a la vez parecía serlo. No pensaba contestar de ninguna manera a ese último planteo, él sabía eso. Se paró y se acomodó la ropa.
– Lamento… lamento mucho haberte golpeado – musitó luego.
Ella lo miró, pero él ya se había dado vuelta y metido en la casa antes que su hermana pueda comentar nada.
Al caer la noche, la joven se levantó con la guitarra en mano y se metió a la casa. Ya no podía estar más afuera por más de que esté más agradable que adentro, debido a que no había luz y los mosquitos comenzaban a devorarla. Apenas cerró la puerta trasera, se aproximó sigilosamente a la cocina al escuchar ruidos, o más bien, voces. Oculta detrás de la pared, divisó a Mike hablando con alguien que no llegaba a ver, y eran casi susurros los que omitían.
– De acuerdo, no creo que Matt se niegue, pero cuida de que no se acerque a una jeringa. Sabes que está algo depresivo – oyó decir a Mike.
– No te preocupes, no soy tan idiota. Entonces, tú podrás… Bueno, tú sabes… estar tranquilo con ella sola – reconoció luego la voz de Tré; no podía estar equivocada, la voz de su amigo era especial.
– Sí. Es que si no lo hago ahora, sé que no tendré otra oportunidad. Y ella necesita apoyo en ese sentido porque…
– ¡Shh, viene alguien! – murmuró callándolo.
La chica se ocultó más, pero no se referían a ella. Unos segundos después, Matt entró en la cocina con una toalla en la mano. Acababa de bañarse, por lo que saludó a Tré y dejó lo que llevaba colgado en la silla. Estuvieron conversando un rato y luego se sentaron. Los dos amigos actuaban con total normalidad, como si nada hubiera pasado, pero la gran duda había quedado implantada. Sin embargo, Matt no lo notaba. Al no estar de buen humor, los otros dos sabían que no podían tener la misma confianza de siempre, y más cuando su mejor amigo era precisamente la persona que el otro chico no podía ver ni en figurita.
– Hey Matt, ¿qué te parece si vienes a mi casa hoy? Le decía lo mismo a Mike, pero mañana tiene que salir – invitó Tré en un momento.
– ¿Y Rose? – inquirió él.
– Tu hermana creo que se sentirá algo incómoda, conmigo no tiene tanta confianza. Se puede quedar a hacerle compañía a Mike, con él sí se lleva de maravilla – explicó otra vez.
– De acuerdo – aceptó encogiéndose de hombros.
“No, Matt”, pensaba Rose para sus adentros. No sabía por qué esa situación le inspiraba desconfianza, no quería quedarse a solas con Mike. Aunque no podía ser tan malo. Sabiendo de quién se estaba hablando, no podía desconfiar de su mejor amigo, pero no podía decir que lo conocía del todo. Tomó aire y entró en la habitación de una vez, haciendo de cuenta que nada había pasado. Saludó a Tré y se dirigió a guardar la guitarra que todavía tenía en la mano.
Al salir de su habitación, prácticamente chocó con su hermano, sobresaltándose un tanto.
– Oye, iré a la casa de Tré hoy a dormir – comunicó al instante, luego de un corto silencio.
– ¿Y Mike?
– Se queda contigo – respondió de manera cortante.
La chica se estremeció y tragó saliva con dificultad. Su hermano la miró extrañado, pero no hizo comentarios, y luego se fue en busca de sus amigos.
No se imaginaba qué le podía llegar a pasar, o qué le podría decir Mike. Tampoco se imaginaba nada bueno, el misterio de la situación, el “plan perfecto” funcionando, no le brindaban la confianza de siempre. Corrió a la puerta de entrada, donde Tré y Matt se despedían del joven rubio y delgado. Éste los observó unos instantes con una sonrisa y luego cerró la puerta.
Al girar, Mike notó que Rose lo observaba desde el pasillo, y le dedicó una sonrisa, que aunque quiso, no pudo devolver. La miró extrañado y se acercó preguntándose qué le podía suceder. Al tenerla adelante, ella agachó la mirada, ansiosa y temerosa.
– ¿Sucede algo, Rose? – preguntó torciendo su cabeza en busca de los ojos de la rubia.
– N-no… nada… todo está perfecto – tartamudeó sonriendo con nerviosismo.
– Ah, mejor… – musitó alzando las cejas. Luego se produjo un silencio –. Oye… quisiera hablar contigo…
– ¡Wow! Mira la hora, me dio demasiado sueño – exclamó al instante –. Si no te molesta, podemos hablar mañana, Mike. Cuando esté Matt, y así él puede opinar, ¿si? ¡Adiós!
Le dio un beso en la mejilla y desapareció rápidamente, dejándolo paralizado en el lugar, sin poder decir nada. Cerró la puerta de su habitación y dio un profundo suspiro quedando sentada en el piso. Se había librado del problema… o eso creía. Unos minutos después, Mike tocó la puerta con sus nudillos y llamándola. Su corazón se aceleró nuevamente, y lo primero que pudo hacer fue meterse en la cama con ropa y todo.
– Rose, permiso, pero debo decirte algo – dijo el chico abriendo la puerta. Al verla, frunció la boca y dio un suspiro –. Rose, ya sé que no estás dormida, no soy idiota. Lo que no entiendo es por qué no quieres hablarme.
– ¿Eh? No, no, Mike, yo no me hacía la dormida, sólo… intentaba dormir – se apresuró a decir incorporándose –. ¿Y por qué piensas que no quiero hablarte?
– ¿Y por qué duermes con ropa? – señaló alzando una ceja.
Ella recorría la habitación con los ojos, sin fijarlos nunca en su amigo, completamente muda. El chico se acercó y se sentó a su lado dando un suspiro. Luego la miró por unos instantes esperando que ponga atención, pero no lo hacía.
– ¿Me puedes mirar, por favor? – pidió cansado. Ella lo hizo con timidez –. ¿Qué sucede?
– Nada… Creo que otra vez son estupideces mías – reconoció bajando la voz. Él lanzó una risa.
– Puede que sí, y puede que no – comentó blanqueando los ojos.
– ¿A qué te refieres?
– Es que… Estás así porque has escuchado algo de lo que hablé con Tré, ¿no es así? – adivinó comprendiendo.
– Así es – contestó sin querer fingir más –. ¿Qué… qué sucede?
– Tenemos que hablar muy seriamente tú y yo, pero esto no es una broma, Rose – dijo Mike mirándola a los ojos.
__________________________________________________________________________________________

Chan :O! (?) Creo que Lu me golpeó cuando leyó el capítulo que sigue (I) xDDD En fin, yo había dicho "Mal Nacidos"? Deben escucharlos haciendo clic acá! o en su página de purevolumen Laughing Y eso es todo amigos (:

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Miér Jul 21, 2010 7:23 pm

Wn!, la misma sensacion de curiosidad que senti cuando lei esto la primera vez me paso ahora D:!, pero la diferencia es.... ajajajaj ya lo saben Cool xD. La media explicación Celes Blink! xD, te entiendo, yo ahora me ire por que quiero ahcer fotos y wa!... ahí se va mi tiempo ¬¬ xD. Mas WOOT

Scattered.Pictures
Peacemaker
Peacemaker

Femenino Mensajes : 7527
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 19/05/2010
Edad : 23
Localización : Santiago, Chile

http://www.fotolog.com/desertsongg

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Miér Jul 21, 2010 7:29 pm

creo que en realidad me fui un poco de tema cuando hablé de la vida de mis Sims xDDD Anda a leer Yesterday D: xDD Rape me... rape me, my friend ♫ (?)

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Jue Jul 22, 2010 4:21 am

^Celes como podes cantar eso? :O (? Nirvana WUB

– Hey, ¿cómo es eso de “estaremos”? Me suena a manada – espetó Billie frunciendo el entrecejo

"Me suena a manada" Shrek XD OMFG! necesito cap *O*

Whatsernamee
Redundant
Redundant

Femenino Mensajes : 13486
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 19
Localización : Buenos Aires,Argentina

http://twitter.com/Heroesxcons

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Jue Jul 22, 2010 1:30 pm

^ Yeah, Nirvana xDD Rape me... Rape me... again! *súper guitarra* ♫
Sii xDD Se me pegaron un montón de frases de esa fucking película, es genial xD Y las últimas dos son TAN malas u.u (U) Después, en un rato... ahora tengo que practicar On The Wagon con mi hermana WOOT [con una batería casera que se hizo, formada con... un almoadón, un muñeco, y cuatro cajas Cool los pedales te los debo, pero en fin (R) xDD]

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Jue Jul 22, 2010 7:33 pm

NaturalxDisaster escribió:creo que en realidad me fui un poco de tema cuando hablé de la vida de mis Sims xDDD Anda a leer Yesterday D: xDD Rape me... rape me, my friend ♫ (?)

eso fue un mandato! Crying or Very sad xD, iré a leer oh ¬¬ xD o shit!... esa cancion de nirvana WUB rape me (L) xD

Scattered.Pictures
Peacemaker
Peacemaker

Femenino Mensajes : 7527
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 19/05/2010
Edad : 23
Localización : Santiago, Chile

http://www.fotolog.com/desertsongg

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Dom Jul 25, 2010 5:57 pm

Listen, do you want to know a secret? NINJA
A este fic le quedan exactamente 7 capítulos de vida... contando los que voy a subir ahora Smile
__________________________________________________________________________________________

Chapter 40: Hold on to yourself.

– Ya dime qué sucede, por favor – pidió agachando la cabeza.
– OK – aceptó tomando aire –. Rose, estuve pensando mucho desde la vez que hablamos antes de que te dirijas al aeropuerto. Ya había estado pensando en este tema desde la noche que me contaste… bueno, tu problema.
– ¿Pensabas en… mí? – balbuceó sintiendo como costaba que las palabras salgan de su boca.
– ¡Sí, Rose, siempre lo hago! – contestó Mike de manera obvia.
En ese momento, una loca idea se cruzó por la cabeza de la joven. Mike estaba… No, no podía siquiera pensarlo. Aún así dudaba. Su mayor “miedo” era que su mejor amigo esté enamorado de ella. Y ante el comentario y la obviedad con la que lo había dicho, quedó sorprendida. “Wow, esto no está bien, ¿se supone que es normal?”, se preguntó a sí misma.
– A-ah, ¿si? Bueno, es que… ¿tan importante soy para ti?
– Claro que sí. OK, eso creo. No entiendo por qué tantas preguntas, pero si es lo que quieres saber… Sí, Rose, eres muy importante para mí – dijo dejando congelada a la chica, la cual comenzó a juguetear nerviosamente con sus manos.
“¡Qué bien, Rose! No podrías estar en mejor situación”, ironizó para sus adentros. Mike alzó la mano y la tomó del mentón ejerciendo una leve fuerza para que lo mire a los ojos.
– Necesito que me mires a los ojos y me digas la verdad – advirtió con seriedad mientras los adentros de la joven gritaban “maldita sea” queriendo hacerla desaparecer.
– Mike…
– Rose, te daré una oportunidad – el corazón de la rubia parecía que iba a detenerse – para que me digas…
– No…
– Si estás embarazada o no – terminó frunciendo el entrecejo.
¿Qué? ¿Sólo eso? Rose estaba con sus ojos cerrados como si eso hiciera que las palabras de él no lleguen a sus oídos. Seguía obligándola a que lo mire a los ojos, pero el alivio que sentía ella en ese momento era uno que aún no experimentaba él.
– ¿Era… eso? – logró decir quedadamente.
– ¡Sí, era eso! ¿Qué esperabas, una declaración de amor? – rió soltándola.
– Ja… qué gracioso… ¿cómo se te ocurre? – le siguió el juego bajando el tono de voz.
– Si quieres te digo que te amo, pero primero responde con la verdad – dijo con un toque de sentido del humor.
Otra situación “embarazosa”. Ella sabía que lo estaba, un sexto sentido se lo decía. Aunque debía cerciorarse primero, pero aún así, no podía decirle a Mike, a pesar de que era su mejor amigo.
– No lo sé… – salió de su boca, como para no decir la verdad, pero tampoco mentir.
Él suspiró profundamente, no con alivio, con fastidio. Sentía que conocía demasiado a Rose, porque en muchos aspectos era igual a Billie. Como comparación, siempre se decía a él mismo “en este caso, Billie diría…”, y muchas veces funcionaba con la joven. En esa oportunidad se dijo así mismo que su amigo mentiría de la manera en que lo hace un actor en una película, o un político presentándose en su campaña electoral; por lo que Rose había reaccionado muy distinto, dejando ver lo débil que era con ciertos temas. Y sabía también, que si le seguía dando vueltas al asunto, ella recobraría fuerzas como para mentir y ganar un oscar o una elección presidencial.
– Era muy probable – comenzó mirándola de nuevo – que contestaras algo así.
– Qué ingenioso – murmuró blanqueando los ojos.
– Mucho. Pero sabía que nunca me dirías la verdad por algún motivo – confesó haciendo que ponga cara de extrañeza.
– ¿Y cómo…?
– Así que tengo algo para que te saques esa “duda” – dijo haciendo comillas a la última palabra.
Salió de la habitación dejándola sola, y volvió unos instantes después para volver a sentarse a su lado. Apenas lo hizo, le entregó una caja, que ella cuando vio frunció el ceño. Leyó en letras rosadas que la caja decía “test de embarazo”, y luego miró a Mike. Su mirada lo decía todo. El rechazo en ese momento no se podía ocultar, y Mike no tuvo que preguntarse qué haría Billie Joe en ese momento para ponerse firme y, en cierta forma, “obligarla” a que haga el test.
– Lo harás, y ahora mismo – dijo señalándola con el dedo.
– ¡Mike!
– Nada de “Mike”, nena. Te harás el puto test y así dejaremos de lado esa duda – espetó como reta un padre a su hija.
Ella suspiró y agachó la mirada. Qué raro, extraño, que era todo eso. Nunca se habría imaginado en esa situación, discutiendo con su amigo por saber si estaba o no embarazada. ¿Y si lo estaba? Mike iba a querer decirle la verdad a Billie Joe, y eso no quería ni pensarlo. A pesar de lo ocurrido, quería olvidar a Billie, sus sentimientos no eran seguros, y pensaba que podía ser un capricho, uno más. Además, ella amaba a Gabriel aún… ¿Aún lo hacía?
– Escucha, Rose – interrumpió Mike sus pensamientos –. Sé lo difícil que debe ser esto para ti. Yo no me veo como padre a los veinte años, así que no me imagino lo que debe ser lo tuyo que tienes quince. Pero tenemos que saberlo, por el bien tuyo, del bebé, y de Billie…
– ¡Yo no quiero que Billie sepa! – exclamó echándose a llorar.
Se abalanzó sobre su amigo, que la tomó entre sus brazos sin saber qué decir. Luego se aclaró la garganta.
– De acuerdo, pero por eso también debemos hacer el test. Si sale que no estás embarazada, no habrá nada que ocultarle a Bill, ¿no? – ella asintió secando sus lágrimas –. De lo contrario… yo te ayudaré a buscar una solución.
Ella sonrió levemente, todavía refregando sus ojos, quitando todo rastro de llanto. Luego se dio cuenta de algo que anteriormente no había notado, y una ansiedad mezclada con preocupación la invadió.
– Tré sabe de todo esto – afirmó abriendo grande los ojos. Mike suspiró.
– Sí, Rose. Él lo sabe – confirmó agachando la cabeza.
– ¡Te dije que no se lo dijeras a nadie!
– Lo sé, pero entiende que me pedía explicaciones – se excusó y comenzó a imitar a su amigo –. “¿Para qué quieres que Matt venga conmigo?”; “¿Te acostaras con ella?”; “No sabía que eras tan degenerado”.
Ella rió tapándose la boca. Luego suspiró pensativa. Tré no era mala persona, pero le daba vergüenza imaginar como había tomado la noticia. Debía hablar con él a pesar de que Mike ya lo había hecho, necesitaba estar segura de sus gestos, no sólo palabras… A esas se las lleva el viento.
– Creo que no es tan grave después de todo que Tré lo sepa.
– No, te lo aseguro. Está demasiado loco, pero te puedo confirmar yo que sabe guardar un secreto – reiteró él.
Se levantó y estiró su cuerpo haciendo que suenen algunos huesos de su cuerpo. Luego la miró y sonrió, recibiendo contestación. Le extendió la mano para que se levante. Esa mano no sólo significaba una ayuda, también era un empujón. El más pequeño empujón que necesitaba para animarse a sacar una duda de su lista. Dio un sonoro suspiro y la tomó. Finalmente, había sido empujada.
– Suerte – murmuró su amigo guiñándole un ojo.
¿Cómo debía tomar eso? ¿Era un “espero que sea niño”, o un “ojala no estés embarazada”? Qué situación confusa…
Caminó hacia la puerta después de haber agradecido sólo con una sonrisa. Antes de salir, se dio vuelta y lo miró.
– Mike, gracias por decirme hoy que pensabas mucho en mí… Yo… yo también lo hago, me alegra que seas mi amigo – dijo haciéndolo sonreír.
– A mí también me alegra – repuso tranquilamente. Luego se acercó y abrió la puerta de una vez –. Te espero en el comedor, y te quiero con una respuesta.
Al salir, Mike fue hacia la derecha, directo al comedor, y Rose hacia la izquierda, directo al baño. Ni siquiera sabía cómo se usaba esa cosa, nunca había comprado uno en su vida, ni siquiera para su madre. “Para algo se inventó un papel junto al producto, que generalmente tiene un título enorme que dice INSTRUCCIONES”, se regañó a sí misma. No quería darle más vueltas al asunto, y a la vez sí. Ya estando frente al espejo del baño, se quedó observando su reflejo. Las manos le temblaban, y esto hacía que el contenido de la caja hiciera un leve ruido dentro de ella.
No podía soportar más, Mike ya la había ayudado en lo que podía, ahora dependía de ella. Debía ser fuerte, afrontar cualquier resultado, sin pensar en lo malo. Si tenía problemas no podía echarse a llorar, lo mejor era buscar algún tipo de solución, y así, decidida, sacó el contenido de la caja.

Mike estaba tirado en dos sillas unidas, formando una especie de cama, mientras tarareaba cualquier canción para pensar en algo que no sea el resultado del test. Aún así, la impaciencia era demasiada, ante cualquier canción olvidaba la letra, o la confundía con cualquiera que sonara similar. Cantar o decir más de una cosa a la vez no era algo que una persona normal pudiera hacer, y parecía que él lo intentaba por más estúpido que parezca.
I fought the law and the, the law won… – canturreaba entre dientes la canción de una de sus bandas favoritas.
Siguiendo la letra entre dientes, se levantó de un salto y comenzó a caminar en círculos por la habitación. ¿Cuánto tiempo había estado metida en el baño? ¿Dos, tres horas? No, era imposible. El tiempo corría tan lento para él estando afuera, como para la chica estando dentro.
– Mike… – musitó una voz apagada que le heló la espalda. Se giró de inmediato y la vio a Rose parada a escasos metros de distancia, totalmente inmóvil.
– ¡Rose! ¿Qué sucedió? – preguntó rápidamente acercándose a ella.
– Oh, Mike… – balbuceó abrazándolo fuertemente. Él la contuvo, sin perder ansiedad –. No pude, no pude verlo.
– ¿Qué me dices? ¿Cómo que no pudiste? – exclamó sorprendido.
– Tengo miedo…
Él suspiró sin soltarla y luego la tomó de los hombros para mirarla directo al rostro.
– Escúchame, vas a dejar de dar vueltas como una calesita; ahora iremos al baño, tomarás esa cosa, y leerás qué dice, ¿de acuerdo? – ella asintió levemente –. Vamos.
Se dirigieron al baño sin separarse, y al llegar, Mike se paró en seco estando en la puerta. Ella comprendió que la observaría desde allí, así que se acercó y tomó el objeto con temor.
– No puede ser, parece que fuera a ser yo el padre del niño… – murmuró pasando su mano por su pelo, despeinándolo –. ¿Qué dice, Rose?
Giró su vista hacia ella. La rubia le daba la espalda y estaba en completo silencio. El test cayó de sus manos, pero su expresión era nula, no demostraba ningún tipo de indicio de que hubiera dado positivo o negativo. Mike tampoco se movió del lugar. Sólo esperaba que ella se dé vuelta, y diga el resultado obtenido.

Les cabe que las deje con la intriga?

Chapter 41: My girlfriend left me on the phone.

Mike se acercó con la cabeza agachada, y al estar a su lado, le colocó la mano en el hombro demostrando apoyo. Ella seguía muda, y luego de unos interminables segundos de silencio, se abalanzó sobre él y lo abrazó ocultando su rostro en su pecho. Él la abrazó sin decir nada, sin apresurarla, hasta que sintió que lloraba. Le levantó la cara delicadamente con su mano y la joven desvió los ojos.
– ¿Qué salió? – inquirió lo más suavemente posible.
– Sí, Mike… Estoy esperando un hijo de Billie Joe – musitó con un nudo en la garganta.
El muchacho suspiró soltándole el rostro y agachando la cabeza. Escuchó que lloraba nuevamente, así que la miró y la contuvo en sus brazos otra vez. Era difícil decir algo en esa situación. Decir “lo siento” no era correcto, pero viendo la manera en que estaba Rose tampoco podía decir “felicitaciones”. Tampoco creía que era momento de hablar. Demasiada conmoción en un rato y para encima molestarla diciéndole lo que debería hacer… No, no debía hacerla sentir incómoda.
– Rose, ¿te quieres acostar? – ella asintió con la cabeza y luego se separaron –. Vamos, tranquila, ¿si? – la joven volvió a asentir y salieron del lugar.
Llegaron a la habitación y él esperó afuera hasta que ella se termine de cambiar. Luego entró y la ayudó a acostarse, a pesar de que ella insistía en que no era necesario. La besó en la frente y se paró.
– Hasta mañana – dijo sonriendo.
– Hasta mañana, papi – bromeó con risa. Él rió y se dirigió a la puerta –. Oye Mike – llamó deteniéndolo –, sólo quiero que sepas que no lloraba porque estoy embarazada. Es decir, no creo que un bebé sea algo por lo que alguien… debería sentirse desgraciado, por más malas que sean las circunstancias.
– ¿Entonces por qué? – preguntó confundido.
– Yo sé que toda madre ama a sus hijos. Si llego a tener este bebé, sé que lo haré también. Sólo que… yo quería que pasara estando segura de que la persona que está a mi lado no se alejará – explicó apenada.
– Y sabiendo que lo amas – agregó comprensivo. Ella dudó unos segundos, evidentemente Mike no estaba al tanto de sus sentimientos –. ¿No es así?
– Sí – contestó finalmente –. Por supuesto.
Él asintió levemente con la cabeza y sonrió. Ella también lo hizo y así, el joven salió de la habitación. No tenía sueño. Estar en aquella cama para Rose no tenía sentido. En ese momento, sólo quería saber de Billie Joe.

Aquella mañana, Billie Joe sintió algo de frío recorrer su espalda. Al “despertar” (si se podía decir que había logrado dormir), se cubrió con las sábanas y no se quiso levantar. Era en vano quedarse un rato más, tampoco lograría dormir ni siquiera por cinco minutos.
Se levantó perezosamente y vistió su pantalón. Por la ventana, el día estaba gris y lluvioso, a eso se debía el leve descenso de temperatura. Entró al baño y después de lavarse los dientes mojó mucho su cara con agua fría para no parecer dormido, aunque no se le ocultaba demasiado. Luego se metió en la cocina y se preparó el desayuno, a pesar que era cerca del mediodía.
Sentía la necesidad de aclarar su mente, sus ideas. Su cabeza pedía a gritos un descanso o ayuda sin conseguirlo. No terminó el cereal que se había servido, sólo jugaba con la cuchara mientras pensaba con su cabeza apoyada sobre su mano izquierda.
¿Qué le sucedía? Ni él podía describir cómo se sentía, si extrañaba a Adrienne o a Rose, si amaba a una o la otra. Había llegado a dudar de un amor que antes del viaje pensaba que era eterno. Todo por culpa de… él mismo. Si no hubiera jugado con los sentimientos de una simple niña, no se habría enamorado de ella. Y el resultado de todo eso era desastroso. Addie enojada, Rose se estaba por ir para siempre de su vida, y él no había conseguido nada. Estaba patéticamente sólo, sin el pan y sin la torta, diciéndolo de manera brusca.
Rose. Pensar en ese nombre era un capricho, no podía perderlo todo por un capricho. Tenía que controlarse, no pensar en ella… ¿era precisamente posible? Decidió empezar su especie de “tratamiento” analizando bien lo que sentía por Addie. Pensaba constantemente en qué podía hacer por ella en ese momento, y entonces sintió una fuerte necesidad de llamarla por teléfono.
Se levantó de un salto, dejando el desayuno que no pensaba terminar, y corrió hacia el teléfono. Marcó el número y esperó ansioso.
– Contesta… contesta… – murmuraba moviendo su pie intranquilo.
– ¿Hola?
– Addie, ¿eres tú?
– Sí – contestó ocupando un tono de voz algo distante.
– Addie, soy Billie – dijo, aunque sabía que ya había comenzado a hablarle mal y que no tenía demasiado futuro aquella charla.
– Sí, lo sé – espetó cortante.
– Qué bueno, pensé que te habías olvidado de mí…
– ¡Qué raro, yo había pensado lo mismo de ti! – interrumpió sarcásticamente –. Ya se fue, ¿no? ¿Volvió a su maldito país y por eso recién ahora se te ocurre llamarme?
– No digas eso…
– ¿Y qué quieres que diga? Yo había venido pensando pasar dos semanas espléndidas, junto a ti. Porque en ti venía pensando – dijo comenzando a llorar –. Sabes que sí fueron dos semanas hermosas… pero nunca me imaginé que debería pensar más en cómo terminarían, en lo que sucedería este tiempo.
Su voz se apagó y se quedaron en silencio. Él suspiró, sin saber qué decir en aquel momento en realidad.
– Sé que terminaron mal. Y fue mi culpa – musitó entre balbuceos –. Con esto no pretendo nada, sólo que sepas que pienso que tienes razón en enojarte… Yo te amo, Eighty.
– Lo sé, Billie Joe. Pero no sé si habrá “Eighty” para ti de ahora en adelante – fue lo último que dijo.
Antes que él pueda decir algo, ella cortó, dejándolo con la palabra en la boca. Maldijo entre dientes y tiró el teléfono a un lado. Abrazó sus rodillas con sus brazos y se quedó en esta posición. Recordando la corta conversación, una lágrima logró salir de sus ojos verdes, que no ocupaban el brillo que los hacía parecer esmeraldas como siempre. La bronca que sentía era demasiada. Si hubiera podido, se hubiera arrancado de la cabeza a las dos juntas: a Addie y a Rose.
Ese mismo día, la llamada Eighty volvió a Minnesota, donde simplemente se limitaría a pensar en lo sucedido, y esforzarse por encontrar una solución y una respuesta para dar. Billie, en tanto, buscaba alguna manera de salir de esa situación, algo repentino que cambie todo. Aunque sentado sin hacer nada, lo único que conseguía era pensar más en ellas, en cada una creyendo enloquecer.
A Rose tenía que olvidarla, no podía siquiera pensar en ella. No por Matt, él no le importaba en lo más mínimo, sino por ella. Llegaría el momento de que le toque volver a Argentina, y en ese momento, no quería que ella deje un futuro atrás, todo lo obtenido por él. La niña era terca, nunca lo escucharía, ni a él ni a nadie, y de manera que él no quería meterla en ese embrollo. Olvidar, eso debía hacer. Por más difícil que fuera, lo intentaría, ya había comenzado a tratar de no pensar en las últimas semanas… pero era demasiado difícil.

Los días pasaron con lentitud en las calurosas y soleadas calles de Oakland y sus alrededores. O tal vez solamente para él lo fueron. Menos de una semana había pasado desde que llamó a Adrienne, y por más que había intentado millones de veces, según los padres de la chica ella no estaba en casa y siempre agregaban “creo que salió con un amigo”. Estaba confirmado: papá Nesser lo aborrecía, y el hecho de que ella siga enojada no le favorecía tanto a él en ese sentido.
El viernes por la tarde, Billie salió a caminar. El sol estaba bajando ya, por lo que veía personas que evidentemente regresaban de las playas, los hombres con sus panzas coloradas al rojo vivo, y las mujeres con sus hijos y anteojos de sol puestos sin haberse cambiado la parte de arriba del traje de baño aún. ¿Hacía cuánto no hacía surf? Le agradaba ir a la playa con sus amigos. Él, Tré y Mike hacían sus competencias de surf siempre, y luego pedían pizza en algún lugar cerca de allí. Definitivamente debían juntarse, extrañaba tener un verano “normal”.
Llegó hasta la casa de Mike al poco rato, sin siquiera pensarlo. Al no tener nada más que hacer ni dónde ir, iba a pasar a saludar, con total normalidad, como solía hacer. Al llegar a la puerta, colocó su mano en el picaporte y se detuvo por completo. Retiró su mano como si le hubiera agarrado corriente eléctrica, y retrocedió un par de pasos. No podía entrar, había recordado que en esa casa estaban pasando los días los hermanos Harrington, y a ninguno de los dos los quería ver. Si lo veía Matt, comenzarían a pelear por lo mismo de siempre, y si la veía a ella… Rose provocaba que haga las cosas más estúpidas con sólo ruborizarse ante él, quería dejar de ser víctima de sus propios sentimientos. Mike debía esperar, mientras esas dos personas estuvieran allí, él no pensaba ingresar.
Era una de las pocas veces en las que su fuerza de voluntad era mayor y había ganado. ¿Era un progreso? Progreso o no, su logro había sido arruinado cuando se dio vuelta. Se giró para volver a su casa tan de repente, que chocó bruscamente con la persona que estaba evitando. Rose estaba a centímetros de él, con una mueca de dolor en el rostro y pasando su mano por su brazo. Había estado caminando cabizbaja, por lo que tampoco lo había visto a él. Levantó la mirada haciendo que choque con los ojos más verdes que jamás había visto, que provocaban que sienta miles de cosas a la vez; al verlos, el resto del mundo parecía desaparecer, porque sólo esos tenían su atención.
En un momento, esos ojos permanecieron cerrados. Billie luchaba contra sus propios impulsos de manera desesperada, no debía hablarle, mirarla, y mucho menos, besarla. Estaba siendo derrotado.
– Rose… – musitó alzando su mano y rozándole la mejilla.
Se había ruborizado otra vez. El calor que había subido a sus mejillas no se podía ocultar, y era una imagen tan tierna para los ojos de él, que no podría apartarse. Agachó su cabeza de inmediato, sin atreverse a decir nada y rogando a su cuerpo reaccionar de alguna forma.
– Lo siento… – salió de su boca llegando con dificultad a oídos del joven.
Le tomó la mano con suavidad y la alejó para luego comenzar a caminar. Corrió a la puerta de entrada y se metió en la casa. Antes de cerrar la puerta, Billie vislumbró sus ojos con lágrimas a punto de salir mirándolo por última vez, y luego desapareció otra vez.
Tragó saliva con mucha dificultad y se dio vuelta comenzando a caminar, atravesando el pequeño patio delantero. Sin poder dar muchos pasos más, cayó sentado en la vereda y tomó su cabeza con una mano y la otra sobre su rodilla. Se quedó en aquel lugar, sentado en el cordón de la vereda, pensando. Cada milésima de segundo que recordaba, hacían que desee volver corriendo a aquella casa a buscarla. Si lo hacía, estaría arruinando la vida de ambos, solamente con correr, tomarla en brazos y besarla. Eran acciones que para él no se le podían ni ocurrir en ese momento con una persona como Rose.
__________________________________________________________________________________________

Y'know? Aún hay maáas! Very Happy (?) Having A Blast y Westbound Sign ;D Estoy con todas las pilas hoy! (?) Ok, no u.u (?) Después tal vez haya Yesterday xD
Amanda, quiero I Fought The Law! D:

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Dom Jul 25, 2010 6:28 pm

dsadadadsada te las mandaste hoy! WOOT , ahora a leer having y luego westbound (L) , justo termine mis tareas WOOT xD

Scattered.Pictures
Peacemaker
Peacemaker

Femenino Mensajes : 7527
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 19/05/2010
Edad : 23
Localización : Santiago, Chile

http://www.fotolog.com/desertsongg

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Dom Jul 25, 2010 10:44 pm

“No sabía que eras tan degenerado”. XD!!!!

OMFG! espera un hijo de Armstrong ._____.

Whatsernamee
Redundant
Redundant

Femenino Mensajes : 13486
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 19
Localización : Buenos Aires,Argentina

http://twitter.com/Heroesxcons

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Dom Jul 25, 2010 11:18 pm

Yeah xd! Y vieron que da vueltas y no se lo quiere decir? ¬¬ TEAM BILLIE FTW!
Hoy me porté bien, Scattie WUB no pidan cap por un tiempo (?)

_________________________________________________

BlogTwitter •  TumblrFacebook

Teams, awards and more stuff...
Casada por Whatser, con Renacuajo Tripolar, Lau y Gisse


I wanted you, you wanted ME...

NaturalxDisaster
Moderador
Moderador

Femenino Mensajes : 10720
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 21/03/2010
Edad : 23
Localización : En la casa de TU VIEJA

http://charlatansxsaints.blogspot.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 3:15 pm


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 4 de 7. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.