The Judge's Daughter/Church on Sunday

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The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Miér Abr 14, 2010 7:50 pm


Hola, sí, soy Celeste (: (?) Bueno, como que quería subir algo en esta parte desde hace bocha, y no sé por qué justo ahora que mi internet anda para el culo se me ocurrió hacerlo... Con decir que me dice que falta 1 día y 16 horas para que se termine de descargar el CD de American Idiot se pueden hacer una idea...
Anyway, esta es una fic que originalmente subí en mi flog, /handgrenade_gd [véase debajo de mi firma el link (?)], y de la que si leo los primeros capítulos y eso ahora, no me gusta, doy asco! (?) Pero bueno, fue terminada... no me acuerdo cuando, en el 2008 creo x) [Dios, tanto llevo escribiendo? e.e debo estar equivocada de todas formas...] Y nótese a lo largo de la historia lo sexópata que es BJ de joven y lo caprichosa que es Rose [casi no me sale el nombre de la pibita ._.] Y eso, los que ya leyeron si quieren leer otra vez, están muy al pedo Very Happy Y los que no, estaría bueno leer sus opiniones (?) Y eso! (: (?)
*abre el documento y le saca el polvo* (?)


Chapter 1: The Harrington.

- ¡Buenos días Buenos Aires! Sí, así es, vayan levantándose, arriba argentinos que hoy nos espera un nuevo día. A abrigarse porque cuando dicen que el 21 de junio comienza el invierno es porque empieza y con todo. Tenemos una temperatura de cinco grados a las ocho de la mañana y el resto del día… –
- Ya cállate. – dijo Rose con la voz ronca a su propio despertador. – Y no soy argentina… -
Definitivamente no lo era, su acento lo demostraba. A pesar de haber vivido solo hasta los diez años en Estados Unidos, había conservado un acento al estilo centroamericano que tanto la caracterizaba y, por supuesto, el idioma inglés que dominaba a la perfección.
Colocó un almohadón en su cara mientras seguía escuchando al locutor de la radio, sin levantar ni siquiera la mano para callar el molesto aparato. Se sentó en la cama después de la quita o sexta vez que el hombre dijo “a levantarse y disfrutar el día”, cosa que le fastidiaba totalmente. Se levantó y buscó algo que ponerse. Se colocó un jean cualquiera, una camiseta negra con el logo de alguna de las bandas que le gustaban y una camperita del mismo color, llena de parches. Calzó sus zapatillas y salió de la habitación, olvidándose de apagar la radio, que seguía hablando:
- Y así es, se tienen muchas expectativas para este invierno del año ’92. A los oyentes les digo… en mi opinión, será un año estupendo y seguramente que tendremos unas muy buenas vacaciones también, se esperan con ansias…

- Buen día mamá. – saludó Rose a su madre al bajar a desayunar.
- Buen día hija, ¿cómo dormiste? – preguntó amablemente después de darle un beso en la frente y volviendo a su tarea: preparar el desayuno.
- Muy bien, aunque parece que Tod estuvo jugando con mi despertador otra vez. – comentó haciendo una mueca de desagrado.
- Ah, por eso te levantaste tan temprano un sábado, ¿no? – cuestionó con risa.
Ella asintió de manera molesta y recibió una taza de chocolate que su madre le estaba alcanzando.
- Buen día bellas damas. – saludó de excelente humor su padre apareciendo en la cocina.
- Buen día amor. – dijo su madre. Se acercó a él y le dio un corto beso en los labios. Rose alejó la taza de su boca un instante y saludó a su padre también con un beso en la mejilla.
- Que raro tú levantada tan temprano. – comentó sentándose al lado de ella.
- No fue intencional, fue Tod. – repitió a su padre haciendo la misma mueca de desagrado de antes.
- Ah, ya veo. – susurró sin saber bien qué decir.
- Rob, ¿no puedes hablar con él? Se mete en mi cuarto, ya no es comprensible que haga eso, tiene 7 años. – espetó al ver que su padre ni se había inmutado por lo que le había dicho.
- OK, Rose, pero es sólo un niño. Ya aprenderá. – explicó su padre defendiendo al menor que seguramente seguía durmiendo en su habitación.
Su madre se sentó con ellos apoyando en la mesa dos tazas más con un café cortado cada una.
- No es justo, a ellos siempre los consienten más que a mí. – se quejó en voz baja la joven de cabellos dorados. Su padre suspiró.
- Rose, sabes que no es así. Tod es chico, pero sabes bien que tu hermano mayor te da todo lo que le pides siempre… A veces pienso que te mal crió demasiado… - susurró lo último, aunque ella pudo oírlo. La menor tenía una expresión de enojo en el rostro.
- ¿Entonces por qué…?-
- Matt ya es un adulto, que trabaja y se dio el lujo de tomarse unas vacaciones, por eso no te llevó con él. – interrumpió su madre antes que pueda preguntar, ya sabía que se trataba de eso.
- Exacto Lily. – acotó su padre. – Además tiene amigos en California, un lugar donde quedarse, por eso viajó…
- Ya Rob, no necesito que me expliques, sé la historia de memoria. – se levantó de la mesa y se dirigió a las escaleras. – Pero dile al mocoso que no se meta de nuevo en mi habitación, o le daré con ese bat de baseball que quiere robarme y tanto le gusta en la nuca. – espetó antes de desaparecer.
Si había algo que no soportaba realmente, era que su hermano menor se metiera en sus cosas. Desde que él había nacido… adiós abrazos y besos de mamá, regalos de papá y paseos con el hermano Matt. A los ocho años de edad había aparecido en su vida esa cosita molesta llamada Tod Harrington para “arruinar” su tranquila vida. Siempre se preguntaba si su hermano mayor habría sentido lo mismo cuando nació ella, pero la respuesta siempre era no por una simple razón: su hermano la adoraba. No lo pensaba ella sola, él lo decía siempre. Siempre se acordaba de ella, la protegía a cada momento y eso se hacía notar. El día en que Matt se olvidara de Rose, ella simplemente moriría de tristeza y él habría sido secuestrado por extraterrestres y le habrían echo un lavaje de cerebro.
Los Harrington eran una de esas familias que estaban bien económicamente. El padre de Rose era un reconocido empresario que decidió seguir con ese trabajo, aunque también había estudiado abogacía; y su madre era abogada (así había conocido a su esposo), aunque no ejercía la abogacía desde hace unos años, más exactamente, desde que se mudaron a Argentina, y obviamente no lo necesitaban. Eran todos iguales físicamente, rubios de ojos verdes intenso, exceptuando Matt, que tenía ojos color miel, y el padre de éste, Rob, que tenía pelo castaño y los ojos de su hijo mayor. Rose era una linda adolescente, muy rebelde y divertida, aunque esto último no la ayudaba a tener amigos de verdad. Todas sus “amigas” (o la gran mayoría) estaban con ella por interés generalmente. Lo sabía, pero le agradaba ser popular. Su verdadera amiga era Amy, una argentina de la edad de ella, que iba al mismo colegio y era su compañera de banco. Lo único que odiaba de su amiga era su afición o mejor dicho atracción hacia Matt. La chica estaba completamente enamorada de su hermano, a pesar que él parecía no registrarla, pero le molestaba que se acerque a él, era muy celosa. Pero a pesar de ese insignificante detalle, las dos la pasaban genial juntas, compartían muchas cosas y se confiaban todo mutuamente.
Rose volvió a su cuarto, apagó la radio que había dejado prendida y puso su propia música. Ramones sonaba a todo volumen en su equipo de música, mientras ella cantaba a toda voz sin ser escuchaba y agarraba su guitarra de vez en cuando para acompañar la música. Ese era su plan: despertar al “mocoso”, como le decía ella, que dormía en la habitación de al lado. Esa era su venganza, y la disfrutaría más cuando viera a su hermano menor en la puerta de su cuarto gritándole que baje el volumen de la música. Y funcionó…
- Beat on the brat, beat on the brat, beat on the brat with a baseball bat, oh yeah! Oh yeah! Oh, oh… - cantaba saltando para todos lados cuando Tod apareció en la puerta.
- ¡Rose! ¡Baja el volumen de la música! – gritó con las manos en su boca para expandir el sonido. Ella se hizo la sorda y siguió cantando.
- What can you do? What can you do? With a brat like that… - Se detuvo repentinamente al dejar de oír la música. – Hey, ¿qué mierda haces, mocoso?
- ¡No puedo dormir! – exclamó enojado.
- Ah, ¿no? Yo tampoco pude hoy porque cierta persona entró en mi cuarto y tocó mis cosas. –
Seguían gritándose cosas hasta que subió su madre y entró en la habitación tratando de calmarlos a ambos.
- Niños… basta… Rose deja ya de. – decía sin ser escuchada, hasta que perdió la paciencia. - ¡OK, basta ya los dos! – gritó dejándolos mudos.
- Fue ella, mamá. – dijo Tod abrazando a su madre.
- OK, no vas a creer que… -
- Yo también escuché lo fuerte que estaba la música, Rose. – la interrumpió respondiendo al abrazo de su hijo. La menor agachó la cabeza y en ese momento apareció su padre en la puerta.
- Hija, teléfono. Es tu hermano, quiere hablar contigo. – avisó rápidamente.
Rose pasó al lado de su madre y hermano sin mirarlos y se dirigió a atender su llamada. Por lo menos se había divertido cinco minutos.
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Espero que la próxima vez que suba cap el internet no ande tan para el culo ¬¬ Hope you like it (:

Edit: Progreso! faltan 12 horas y 12 minutos para que se termine de descargar el CD! *O* (?) [sí, es ironía]


Última edición por NaturalxDisaster el Vie Jul 30, 2010 11:18 pm, editado 2 veces

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Miér Abr 14, 2010 8:00 pm

Me encanta la fic *O*,ya quiero el proximo cap Smile,nunca había leído fics de argentina,pero bueno esta me encanto *O*,saludos! Smile

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Amanda el Miér Abr 14, 2010 8:22 pm

klsdjfñlkj ahora no puedo leer, pero lo haré mañana u otro día WOOT

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Miér Abr 14, 2010 8:54 pm

^
^ Gracias :$ Ahora que decis lo de Argentina, me hace pensar que no son muchas las fics argentinas que leo... Son todas chilenas ._. La única creo que es la de Iris (I) pero esa zorra no subió nunca más ¬¬ *se mentaliza que tiene que reclamarle en cuanto se meta en flog*

^ Jaja está bien xD yo recién hoy me puse al día con Hold On *-* akjfhka demasiado amor junto (L) *-*

OMFG! THE INTERNET IS ALIVEEEEEEEE! WOOT

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por roxxiie.GD el Jue Abr 15, 2010 8:12 pm

dsfjsdnbfasdjbfsdl es mi favorita celes de tus ficaas*o*
y como voy a estar al pedo la voy a leer de vuelta*O* xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por AndieDookie el Vie Abr 16, 2010 2:15 am

*-* me encantó (: jajajaja
y la canción que pusiste para despertar al hermano de Rose fue buena xDDD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Sáb Abr 17, 2010 9:58 pm

roxxiie.GD escribió:dsfjsdnbfasdjbfsdl es mi favorita celes de tus ficaas*o*
y como voy a estar al pedo la voy a leer de vuelta*O* xD

Qué manana que sos blda! xD no cuentes el final que a mí no me gusta y supongo que a nadie le debe gustar NINJA (?) xD

AndieDookie escribió:*-* me encantó (: jajajaja
y la canción que pusiste para despertar al hermano de Rose fue buena xDDD

Es lo má' mejor esa canción :L xD qué bueno que te haya gustado *-*

Acá dejo el 2º cap xd!
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Chapter 2: See you soon.

- Hola. –
- Buen día señorita, aquí estoy llamando desde California para hablar con la niña más hermosa del mundo, ¿se encuentra ella? – se escuchó del otro lado del teléfono a Matt con voz muy formal. Rose lanzó una tímida risita.
- Depende de que persona te refieras. ¿Me hablas de la más hermosa e inteligente o alguna otra perra que no sea yo? – bromeó maliciosamente.
- Como te gusta arruinar los momentos dulces hermanita…-
- Hey, hablaba en serio. – dijo fingiendo enojo. Su hermano rió.
- OK, como digas. ¿Cómo estás, hermosa? – preguntó tiernamente.
- Muy bien… peleando con Tod, como siempre… ¡Y ésta vez no empecé yo! –
- Aja, seguro… Después Lily se pone nerviosa por sus estúpidas peleas y tiene la presión por las nubes. – se refirió a su madre.
- Si me hubieras llevado contigo se hubiera ahorrado muchos dolores de estómago. – repuso blanqueando los ojos. Matt suspiró sonoramente.
- Rose, sabes que no puedes, debes ir al colegio. Además son unas vacaciones con amigos, no iba a poder estar tanto tiempo contigo. – explicó algo apenado.
- ¿Así que tienes amigos en California? – inquirió ella.
- Sí, ¿pero cómo…?
- Mamá me contó. Además, de tus amigos de aquí no creo que tengan la misma suerte que tú de tomarte esos días en California… –
- OK, es verdad… – se escucharon susurros del otro lado y a Matt ordenándole a alguien que cierre la boca.
- ¿Qué sucede? – preguntó extrañada.
- Nada, mis amigos molestando. – se limitó a responder.
Se escuchó que una voz muy chistosa gritaba algo como “deja de babearte con tu novia”, después un golpe y luego risas.
- ¿Tus amigos son algo… raros? – inquirió insegura de si esa era la palabra indicada.
- No raros… molestos pero divertidos… a veces demasiado. – contestó riendo.
- OK, creo que los dejo que sigan fumando lo que sea que hayan estado fumando para estar en ese estado de estupidez. – concluyó Rose negando con la cabeza.
- Oye, espera. – la frenó su hermano poniéndose serio. – El motivo de mi llamada también era para pedirte que no te enojes por no haberte traído. – siguió con voz de súplica.
- No te preocupes, entiendo. – dijo suspirando.
- Y también para que sepas que ya pienso volver. –
- ¿Qué? Pero si te fuiste hace menos de una semana… –
- Escúchame, lo sé. Pero yo ya vine a California varias veces a quedarme con mis amigos. Así que ellos quieren conocer Argentina ahora. – explicó con tranquilidad. Luego su tono de voz bajó un tanto. – Y perdí una pequeña apuesta.
- Que idiota eres. Como quieras, si llegas a volver con ellos, voy con ustedes. ¿Está claro? – condicionó amenazante.
- ¿Desde cuándo me das órdenes o pones condiciones? – reclamó él.
- Desde que quiero viajar a California y rompí mi propia ideología de decir “no a la autoridad”. – contestó con risa.
- Entonces yo te puedo mandar porque soy mayor y decir que… -
- Ni se te ocurra. – interrumpió seriamente, y su hermano lanzó una carcajada.
- OK, veo qué hago para convencer a Lily…-
- ¿Tanto te cuesta decirle “mamá”? –
- Tú tampoco le dices “papá” a Rob, y a Lily solo porque sabes lo sensible que es con ese estúpido tema. – reclamó sacándole en cara.
- Bueno, sí, pero… –
- Pero nada, ya deja de pelear y querer tener siempre la razón. – interrumpió él.
- No se queda así. – amenazó sonriendo con picardía.
- De acuerdo. Adiós bonita. Te veo pronto. – se despidió Matt.
- Sí, te cuidas mucho, te quiero. – contestó amablemente.
Se alejó el teléfono y se cortó la comunicación definitivamente. Al pensar en lo que habían hablado, una pequeña sonrisa apareció en sus labios inconcientemente.

- Ya idiotas, podían haberse quedado callados, ¿no? – espetó Matt cuando cortó con Rose.
- Ya Matt, sólo eran bromas… Además, te veías tan tierno hablando con tu novia… - comentó uno de ellos con tono burlón y los otros dos rieron.
- No era mi novia, Billie. Era mi hermana, en mi familia sí nos interesamos el uno por el otro, no sé cómo será en la tuya. – replicó con cierto enojo en su voz.
El chico que llegaba a tener 20 años quedó enmudecido, con sus ojos verdes muy abiertos ante la reacción de su amigo. Uno de los otros, que tenía la misma edad que ellos y un corto cabello rubio decidió hablar para calmar la situación.
- OK, chicos, no es para tanto, sólo fue una broma de mal gusto. – concluyó poniéndose en medio de los dos.
Billie seguía mudo, no se atrevía a hablar. Matt se alejó de ellos en silencio. Sabía que estaban bromeando, pero no le gustaba que se metan con su hermana, y como se había dado cuenta que no era para tanto, le avergonzaba pedirle perdón a Billie, que era un chico que no tenía una familia tan unida como la de él.
- ¡Hey, Matt! – gritaron a sus espaldas. Mike, el chico que los había separado anteriormente, se acercó y le habló cuando estuvo a su lado, algo jadeante. – Disculpa a Billie, él…-
- No, Mike. Él no tiene la culpa. Creo que me sobrepasé un poco, no debí hablarle así. – lo interrumpió agachando la cabeza.
- Bueno, si es por eso, sabes que Billie te perdonará, no es rencoroso. Además no está enojado. – lo tranquilizó sonriendo.
- Se quedó con Tré, ¿no? – inquirió cambiando de tema.
- Sí, en realidad esperan a que yo vuelva, con o sin ti a mi lado. – contestó Mike.
- Ah… volvamos entonces. – propuso comenzando a caminar otra vez.
Se reunieron nuevamente los cuatro, e hicieron como si nada hubiera pasado. Es que desde que se conocieron eran muy unidos. Se habían conocido hacía más de dos años. La banda de Billie, Mike y Tré (que en realidad hasta ese entonces no tocaba con los primeros dos) tocaba en el Gilman Street; y Matt, que estaba de vacaciones con un amigo y su familia había ido a ver algunas bandas. Era difícil conocer y detenerse a hablar con alguien entre toda la gente que había ese día en ese lugar tan pequeño, pero dio la casualidad que Billie tuvo problemas con su guitarra, se le había cortado una cuerda, y Matt llevaba la suya consigo, así que le hizo el favor de prestársela. Desde entonces no perdieron contacto, y una vez que Matt consiguió un buen empleo en la empresa de su padre, comenzó a viajar a California más seguido, hospedándose en la casa de alguno de ellos.
- OK, tenemos que aprovechar y salir hoy, ¿no les parece? – propuso Tré, un muchacho de unos 19 años, el menor de los cuatro.
Era bastante alto y corpulento, tenía el cabello rubio peinado con un intento de cresta, que en realidad muchas veces descuidaba y hacía que en su cabello quede cualquier cosa. Sus ojos era de un color azul intenso, y esas cualidades eran seguramente debido a su origen alemán, además de ser el más divertido del grupo y el que siempre hacía reír a los demás. Tenía una actitud muy extrovertida, no era raro que sea el que haya propuesto primero para salir era noche.
- Opino lo mismo. – acotó Billie.
- ¿No es lo mismo mañana? – inquirió Mike.
- No, recuerda que mañana es viernes, y a la noche tendremos que viajar a Buenos Aires. – respondió Matt.
- Ah… es verdad. ¡Qué bien que la pasaremos! – comentó sonriendo.
- ¿Tú crees? –
- Obvio, Matt. Tú lo dices porque vives allí. Nosotros podríamos decir lo mismo con el mismo tono de desagrado sobre California. – dijo Billie despeinándolo.
- Pero no es lo mismo. –
- Sí lo es. ¿Lo dices porque ganamos una apuesta y arruinamos tus vacaciones? – lo molestó Tré.
- Seguro que es por eso. – aseguró con risa Mike. Todos rieron, incluso Matt.
- OK, pero no piensen eso, no arruinaron nada. Aprendí que… no debo volver a apostar pasajes cuando juego a las cartas. Solo espero que se diviertan en el tiempo que estén allá. – dijo con amabilidad.
- Sí, por supuesto. ¿Cuánto será, Tré? ¿Cinco… seis meses? – bromeó Billie sobreactuando.
- Yo diría… casi llegando a un año. Igualmente si nos echan del hotel podemos quedarnos con Matt. – le siguió el juego el otro joven.
- Eso si no los echa mi madre y mi padre por el escándalo nuestro… – repuso Matt lanzando una risa.
- ¿Qué es una simple habitación como la mía? Con la ropa tirada por todos lados, basura… es una en toda la casa, nada grave. – repuso Tré con simpleza y sus amigos rieron.
- OK, ¿vamos a ir a algún lado? – inquirió Mike.
- Sí, tiene razón Tré, hay que aprovechar… –
- Yo siempre tengo razón, Matt. – interrumpió modestamente.
- Sí, como digas. – susurró Billie, blanqueando los ojos. - ¿Y donde piensan ir?
- No sé, vayamos a algún bar donde toque alguna banda, para pasar el rato. Lo que importa es salir. – insistió Mike.
- De acuerdo. – dijeron los demás a coro.
Unos minutos después ya estaban caminando por las calles oscuras de Berkeley, sin saber exactamente dónde ir, algún buen lugar encontrarían. Entraron en un bar a servirse un trago un rato, aunque no estaban seguros si quedarse o no. Igualmente, se quedaron un rato y pidieron una cerveza cada uno. Charlaban y tomaban animadamente, sin que nada los preocupe. Tré dio un último trago a su bebida terminando con ella.
- ¿Por qué no vamos al Gilman? Tengo ganas de ver algunas bandas… - propuso después con entusiasmo.
- ¿Sabes quién va a tocar hoy? – inquirió Mike.
- No, pero siempre hay algo interesante y además tengo ganas de tocar. – contestó sonriente.
- Ya lo da por echo… - murmuró Matt riendo.
- OK, ahora vamos, pero primero voy al baño. – aceptó Billie y seguidamente se alejó de ellos.
Se dirigió al baño y después de un rato volvió con ellos. En el camino chocó con alguien haciendo que se vuelque la bebida que llevaba en su mano. Se dio vuelta y dirigió su mirada a la chica que maldijo entre dientes.
- Lo siento. – dijo algo apenado.
Ella lo miró por primera vez, no enojada a pesar de haber echo que se moje la ropa.
- No importa. – musitó sonriendo. – Voy a tener que ir a limpiarme.
Billie sonrió y no dijo nada más, ella se dirigió al baño y él volvió con sus amigos.
- ¡Por fin! – exclamó Mike sonriendo.
- No lo molestes Mike, estaba embelleciéndose frente al espejo, déjalo en paz. – lo “defendió” Tré.
- Bueno pero tardé menos que ustedes otras veces, ¿no creen? – siguió el juego de excelente humor.
- Ya dejen de decir estupideces y vamos. – dijo Matt con risa.
Salieron del bar y se dirigieron a la calle Gilman, al cual llegaron un rato después. Disfrutaron de la noche como muchas otras veces. Un poco de música, bebidas, uno que otro porro… cosas a lo que estaban acostumbrados.
Billie andaba entre la gente buscando a los demás, los había perdido. Estaba algo mareado, caminaba con dificultad. Era el peor momento para que alguien lo chocara, y así pasó. Cayó al suelo y lo primero que hizo antes de levantarse fue mirar al que lo chocó. Reconoció al instante a la chica, que lo miraba extendiéndole la mano y pidiéndole disculpas. Le tomó la mano y se levantó, quedando a su altura.
- Tú otra vez. – repuso sonriendo.
- Es la segunda vez que chocamos, en verdad lo siento. – dijo avergonzada.
- No te hagas problemas… - dejó sin completar su oración y la miró inquisitivamente.
- Adrienne. – completó ella, comprendiendo. – Me llamo Adrienne.
- Adrienne… – repitió sonriendo. – Lindo nombre.
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Tengo que continuar con Having A Blast... creo que voy a aprovechar que estoy de buen humor (: ?) xd!

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por roxxiie.GD el Lun Abr 19, 2010 11:03 am

naah, na cuento xD
lei chau xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Lun Abr 19, 2010 11:22 am

*-* amo el cap,me reí con la "defensa" de Tré xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por AndieDookie el Mar Abr 27, 2010 3:30 pm

me encantó *O* sigo diciendo que escribes como nadie (:

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Mar Abr 27, 2010 5:12 pm

^ No es verdad u.u (U) pero gracias! xDD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Lun Mayo 03, 2010 1:56 pm

Hola, vengo a flotar.
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Chapter 3: I’m glad to meet you.

Billie y Adrienne se quedaron en silencio unos segundos después del comentario de él, entonces ella se apresuró a hablar.
- Puedes decirme Addie… es más corto. – dijo sonriendo.
- De acuerdo, Addie. – aceptó con risa.
Ambos rieron y siguieron hablando un rato más. Ella era de Minnesota, algo más lejos de lo que él esperaba, por lo que le sorprendió que haya ido a parar a Berkeley. Él también le contó de su banda, y que casualmente estaba buscando a sus amigos, igual que ella a sus amigas.
Estuvieron juntos hasta que amaneció, realmente se habían llevado muy bien, además de que Billie pensaba que era hermosa. Estaban sentados en el cordón de la vereda conversando, cuando los rayos del sol alcanzaron sus cabezas, comenzando a aumentar la temperatura del ambiente.
- Creo que debería irme. – musitó sin dirigirse a él en realidad, más bien como un pensamiento en voz alta.
- ¿Qué? ¿Ya? – reaccionó instantáneamente. Ella lanzó una risita.
- Sí, no creas que estuvimos hablando cinco minutos… – contestó con la mirada perdida hacia donde salía el sol.
- Sí… creo que tienes razón… – concordó finalmente.
Hubo un silencio, ella miraba el horizonte, y él la observaba constantemente. Después se giró hacia él.
- La pasé muy bien contigo, Billie. – susurró con una gentil sonrisa.
- Y yo contigo, Addie. – logró decir tragando saliva con dificultad y con sus ojos clavados en ella.
Se quedó mirándola detenidamente, y ella agachó la cabeza con algo de vergüenza. Miró hacia cualquier otro lado otra vez y seguidamente se levantó acomodándose un poco la ropa. Billie también se levantó.
- ¿Podrás encontrar a tus amigas? – inquirió para asegurarse si dejarla sola o no.
- Claro, no te preocupes. – respondió sonriendo. – Aunque si quieres…
- ¿Te paso mi número de teléfono así me llamas si tienes problemas? – interrumpió sonriendo. Ella rió.
- Iba a decir que me podías ayudar a buscarlas, pero creo que es mejor tu idea. – repuso sonriendo. Billie le pasó su número rápidamente.
- Llámame. – dijo antes de irse.
- Claro que sí. – aceptó ella. – La pasé muy bien contigo; nos vemos.
- Y yo contigo, adiós. – dijo comenzando a caminar.
Ella se quedó a observarlo hasta que desaparezca de vista completamente, pero unos segundos después, él volvió corriendo y le dio un pequeño y veloz beso en la comisura de los labios. Addie se quedó atónita unos instantes, y cuando reaccionó, Billie ya no estaba a su lado, pero a lo lejos se dio vuelta y sonrió. Le devolvió la sonrisa y comenzó a caminar ella también.

Esa noche, Rose se encontraba en su cuarto escuchando música. Era el anteúltimo día que tenía de descanso, el lunes debería volver a su colegio. Le desagradaba ese lugar, tan lleno de obligaciones y tareas. Se podía decir que tenía una mentalidad de niña caprichosa aún, no se interesaba tanto en problemas de sus padres, para ella, los “problemas” más importantes para resolver y los más difíciles eran los suyos. Lo que más le gustaba era estar con amigos, aunque sabía que ellos no la apreciaban por quién era. Sí, era algo triste no tener amigos de verdad, pero eso a ella no le interesaba demasiado, si tenía con quien divertirse, estaba todo bien. Más le interesaba una persona: Gabriel. Ese era el chico que la ponía boba, solamente con acercarse y musitar un tímido “hola”. Aparentemente, él no daba señales de interesarse en ella, y eso la ponía de mal humor, cuando su amiga le hacía ver la realidad. Pero a Rose le gustaba vivir en una nube, soñando despierta y sin querer despertar.
Miró el reloj que estaba al lado de su cama, donde ella yacía con la mirada clavada en el techo. Las 9 de la noche en punto. Volvió a mirar al techo y suspiró. Su padre estaba en una “reunión muy importante”, su hermano dormía seguramente, y su madre había ido a visitar a una amiga que hacía tiempo no veía. ¿Qué podía hacer? Solo quería algo para hacer, para quitarse ese aburrimiento. Se le cruzó una idea por la cabeza. Agarró su skate, se puso una chaqueta a cuadros roja y negra, de tela estilo escocesa, una bufanda negra, y salió de su habitación. Espió a su hermano menor. Efectivamente, Tod dormía plácidamente en su cama, así que rápidamente cruzó el living de la planta baja y salió de la casa. Se dirigió a una pista para skaters cerca de su casa, a la cual llegó tranquilamente sobre su skate. No había nada de gente, solo un grupo de chicos, eran cinco o seis que practicaban lejos de ella. Rose comenzó a hacer lo mismo, le divertía el deporte estando sola o acompañada, y no lo hacía nada mal. Aquellos chicos recorrían todo el parque, sin importarles que esté ella compartiéndolo. En un momento, Rose iba a una gran velocidad, subió a una baranda y cuando estaba descendiendo, alguien se atravesó delante de ella. Gritó y al caer, solo cerró los ojos. La caída no fue tan fuerte como esperaba. Sí se había golpeado, pero había caído sobre alguien, que si no hubiera estado probablemente ella se hubiera roto algún hueso. Abrió los ojos y se levantó tan rápido como pudo de arriba del extraño.
- Lo siento mucho, no quise lastimarte. – se disculpó inmediatamente extendiéndole la mano al chico, que le sonrió pero no la recibió y se levantó solo.
- No te preocupes, yo me atravesé, vos no tuviste la culpa. – dijo sacudiéndose el pantalón.
Era alto, flaco, y se notaba que su color de pelo negro no era natural. Llevaba puestos unos jeans ajustados y muy gastados, con un cinto de tachas, igual de gastado que las simples zapatillas negras que calzaba. Tenía puesta una remera de Sex Pistols, con la leyenda “God Save the Queen”, y encima una desabrochada campera de jean, llena de parches de bandas.
Se acercaron corriendo todos los demás chicos que había visto antes, obviamente estaban todos juntos. Eran en total dos chicos y tres chicas, todos con el mismo estilo. En la cara tenían perforaciones, alfileres de gancho y todos con chupines de jean.
- Jimmy, ¿estás bien? – preguntó una chica de pelo castaño claro, un poco más baja que el chico y con tono de preocupación.
- Sí, Liana, quedate tranquila. – contestó él tomándola de la cintura.
Ella lo abrazó también y apoyó su cabeza en el pecho de él.
- ¡Qué caída! – exclamó un muchacho morocho, de ojos marrones, igual de alto que su amigo, vestido casi de la misma manera, a no ser que él llevaba una simple remera negra.
- Sí, yo me detuve inmediatamente cuando vi que la chica iba directo a vos. Pero cuando vi que estaba todo bien, se me escapó un poco la risa. – dijo una chica con risa, que se acercaba sobre su skate.
- ¡Qué bien que te hayas preocupado tanto, hermanita! – espetó Jimmy con ironía, sin soltar a Liana, que reía entre dientes.
- Lamento haberlos interrumpido a todos. – volvió a decir Rose con timidez.
- Ya te dije que no importa, estoy bien, ¿no? – la tranquilizó el joven con esa simpática sonrisa que tenía.
- Sí, aunque lo hubieras matado, nos hacías un favor. – bromeó una chica que todavía no había hablado, parecía ser la menor del grupo, aunque con el mismo estilo.
- Ja-ja, que graciosa. – ironizó molesto, dirigiéndole una mirada fulminante. Ella puso cara angelical y rió.
- ¿Cómo te llamas? – cuestionó el otro chico.
- Me llamo Rose. – contestó simplemente.
- ¡Rose! Lindo nombre. Yo soy Nick, bueno… me dicen así, pero me llamo Nicolás. Ella es Luly. – dijo dirigiéndose a la hermana de Jimmy, que estaba a su lado. – Ella es Ale - señaló a la última chica que tenía un pié arriba del skate. – y ellos son Jimmy, el idiota que casi te mata, y Liana. – terminó señalando ala pareja.
- Un gusto. – repuso sonriéndoles.
- No sos de por acá, ¿no? – inquirió Luly dubitativa.
- Sí, vivo a unas cuadras, pero si es por el acento, es que nací en Estados Unidos, y aprendí español con una profesora que era de México, creo. – respondió lanzando una risita.
- Que bien. –
- Me encanta tu estilo, ¡te gustan los Ramones! – comentó Ale al ver su remera, ya que llevaba la chaqueta desprendida.
- Son mi banda favorita. Y a mí me encanta el estilo de ustedes. – dijo ella.
- ¿Por qué nunca te habíamos visto? – se preguntó Jimmy mientras acariciaba el cabello largo y lacio de Liana.
- No sé, siempre vengo después de la escuela, al mediodía. –
- Ah, seguro es por eso. Nosotros vamos todos a la tarde. Y además tenemos muchas horas de clases. – repuso él otra vez.
- ¿Por qué tienen tantas? – inquirió confundida.
- Bueno, cuando estás por terminar la escuela se suman más materias. – dijo con tono de obviedad.
- Oh, no lo sabía… es que a mí me faltan dos años para terminar. – dijo apenada.
- Entonces tenés mi edad. A mí también me faltan dos años. – se incluyó Ale.
- Sí, Ale es la más chica de nosotros. A ella le falta un poco más, todos estamos en el último año, y el más grande es Nick, que el año pasado terminó la escuela, y con suerte… Luly es mi hermana, somos gemelos, aunque capaz que no se note demasiado. – dijo con una risita. – Los demás somos todos amigos, excepto Liana y yo. – terminó clavándole la mirada a los ojos de la chica, que se sonrojó un tanto.
- Están saliendo desde hace un tiempo. – aclaró Ale fingiendo un gesto de desagrado, mientras Luly hacía señas por detrás fingiendo vomitar.
Todos rieron, excepto Jimmy, que blanqueó los ojos y besó a su novia.
- Que raro que estés sola tan tarde. – comentó Nick.
- ¡Ah, cierto! ¡Lo olvidé! Me tengo que ir. – dijo rápidamente.
- ¿Ya? Quedate un rato más. – pidió Luly.
- No, es que no le he dicho nada a mi mamá, y si vuelve a casa y no estoy, me asesina. – explicó rápidamente.
- OK, mañana si querés venir, vamos a estar acá a la misma hora, solo a pasar el rato. – la invitó Liana.
- ¡Sí, claro! Me han caído bien. – aceptó gustosa. – Nos vemos.
- ¡Chau! – se despidieron a coro mientras se alejaba.
Rose llegó casi corriendo y entró sigilosamente a su casa. Corrió a su habitación, se tiró en la cama y se sacó las zapatillas. Suspiró y justo entonces se escuchó un ruido abajo. Era su madre, que llegaba a casa pisándole los talones. Se metió bajo las sábanas antes de que ésta suba a verla y fingió dormir. Después de que se fue, se quedó en esta posición y logró conciliar el sueño con mucha facilidad.
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Bueno, chau.

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Lun Mayo 03, 2010 6:19 pm

Awww! Smile Jimmy WUB

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Miér Mayo 12, 2010 9:29 pm

Me causa gracia que nadie lea esto xD Bueno... Gracias Whatser por seguir WUB xD Here you go...
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Chapter 4: I’ll miss you.

Billie se despertó tarde ese día. Tenía una fuerte resaca de la noche anterior, aunque recordaba todo. A la chica que conoció, lo simpática y linda que le había parecido. Se levantó de su cama y cuando se dirigía al baño, sonó el teléfono. Se acercó rascándose la cabeza, y acercó el tubo a su oreja.
- ¿Sí? – fue lo único que pudo decir.
- Billie, soy Addie. ¿Cómo estás? – dijo la chica del otro lado.
- Muy bien, gracias. ¿Y tú? – se apresuró a decir, de manera algo nerviosa.
- También, logré llegar sin perderme. – comentó riendo entre dientes.
- Que bien, sabía que lo lograrías, no es muy fácil perderse en Berkeley. – dijo sonriendo. – Entonces…
- ¿Entonces qué? – inquirió al escuchar que dejó su oración sin terminar.
- Que entonces… ¿me llamaste porque te intereso? – cuestionó con picardía. Ella rió.
- ¿Acaso no me dijiste que te llame? –
- Sí, si te perdías, así yo te ayudaba. – contestó con risa. Después se quedaron en silencio. – Me hubiera gustado… que te pierdas…
- ¡Hey! ¿Por qué? – exclamó sorprendida.
- Porque… así te podría ver otra vez. – musitó dulcemente.
Addie sonrió, sonrojándose ligeramente y sin decir una palabra.
- Yo… hoy no tengo nada para hacer… - comentó con voz casi inaudible.
- Yo tampoco… a ver, espera un momento, sí tengo… Mierda, hoy es el viaje. – recordó tirándose en la cama.
- ¿Viaje? – repitió confundida.
- Sí, me voy de vacaciones con mis amigos a Argentina. – le contó con entusiasmo.
- Wow, genial. –
- Sí, pero no te veré unas semanas… - se lamentó. Addie pensó por unos segundos y después dijo:
- Si quieres puedo pasar por tu casa, y estamos juntos mientras haces las maletas. – propuso.
- ¡Sí, claro! Me encantaría que vinieras, aunque mi casa es un asco, pero no importa… ¿Te digo la dirección?
- Claro. – aceptó ella.
Billie le dictó la dirección y después cortó la comunicación. Antes de que venga Addie, se fue a dar una ducha rápida, y luego bajó a desayunar. Tomó algo rápidamente, y cuando estaba por ir a su cuarto, tocaron el timbre. Corrió a la puerta, y ahí se encontró con ella, más hermosa que la última vez que se habían visto, provocando sensaciones que era raro que sintiera, pero aún así pasaban por su cuerpo y mente.
- Hola. – saludó sonriendo.
- Hola, pasa… por aquí. – dijo rápidamente con las palabras algo enredadas.
- Con permiso. –
Entraron en la casa y comenzaron a hablar. Billie le había ofrecido algo para tomar, pero ella no quiso nada. Le ofrecía cualquier cosa con tal de desligarse cinco segundos para mojar su cara con agua fría y pensar bien en lo que estaba pasando. Era la segunda vez que la veía, y sentía que la amaba de toda la vida, ¿podía pasarle eso a una persona, más precisamente a él? Pasaron largo rato conversando y riendo en el living, la conversación se hacía más natural; y después fueron a la habitación para seguir hablando mientras él hacía las maletas. Estaba guardando remeras, cuando sintió que ella estaba muy callada. Se giró hacia donde estaba sentada y la observó unos segundos, miraba por la ventana de espaldas a él.
- Hey… ¿qué pasa? – inquirió sentándose a su lado.
- Nada… solo que… la he pasado muy bien aquí en Berkeley… En mi casa no es lo mismo… Digamos que no es un lugar muy agradable. – contestó con una triste sonrisa.
- Entiendo… ¿No tienes a nadie con quien quedarte? –
- Sí, mis tíos, pero nunca me dejarían vivir con ellos, mis padres no querrían. – contestó haciendo una mueca de desagrado. Luego su voz se apagó. – Vuelvo a casa el domingo.
- ¿Qué? ¿No te podré ver cuando vuelva? – exclamó apenado.
- No… ¿Por qué… te preocupa tanto? – inquirió dirigiendo su mirada a los verdes ojos de él.
- Si me miras así… - dijo después de una breve pausa. – no sabría qué responderte. – Hizo silencio unos segundos y tragó saliva con dificultad. – Capaz que es porque… me encanta estar contigo, hablar, escuchar tu risa… Y tengo que confesar que… me debo ver como un estúpido cuando te miro como te estoy mirando ahora, cuando te acercas a mí. Dios, que hermosa eres…
- Yo… no me quiero ir. – musitó agachando levemente la cabeza. – Todo lo que dijiste me pasa a mí también… Me encanta estar contigo más que cualquier otra cosa, Billie Joe.
Él la acarició lentamente, se acercó y la besó dulcemente, con movimientos lentos y delicados, brindándole a la vez un cálido abrazo.
- No quiero alejarme de ti. – musitó Addie con lágrimas en los ojos.
- Yo tampoco, te prometo que vamos a volver a vernos, ¿si? – prometió él, secándole los ojos con delicadeza.
La volvió a besar tomándola de la cintura, recorriendo su cuerpo con sus manos mientras ella hundía su mano en el corto pelo de él. Siguieron besándose y lentamente él se fue recostando encima de ella, que retrocedió hasta que su cabeza chocó con la almohada. Las manos de Addie rodearon el cuello de Billie, mientras él acariciaba el cuerpo de ella y su boca descendía ligeramente hacia su cuello, siempre dando pequeños y delicados besos. Las manos del joven comenzaron a meterse debajo de la ropa de ella, sigilosamente y con cuidado.
Un molesto sonido comenzó a escucharse, Addie abrió los ojos al mismo tiempo que él y ambos levantaron sus cabezas, sin abandonar la posición en la que estaban antes. El teléfono sonaba constantemente, y esa no fue la única interrupción. En ese instante se abrió la puerta. Ambos giraron sus cabezas y vieron como Tré se quedaba paralizado ante la escena.
- Oh, por Dios… – musitó Addie levantándose inmediatamente.
- Billie… – logró decir con asombro.
- Tré, ¿qué haces…?
- ¡¿Cómo pudiste?! – lo interrumpió sobreactuando una escena “dramática” de celos. Billie hizo una mueca de desagrado y Tré rió.
- Addie, lo siento mucho… – comenzó a disculparse.
- Hey, galán… el teléfono, suena desde que llegué. – avisó Tré recostándose en la cama. Él se quedó mirando a Addie.
- Atiende. – musitó con una leve sonrisa.
Se acercó y llevó el teléfono a su oreja.
- ¿Hola?
- ¡Billie! ¿Cómo estás? – se escuchó la voz de Mike del otro lado. El único que faltaba para completar la escena. Billie no contestó, el lugar de eso suspiró sonoramente con enfado. – OK, creo que no debí llamar, ¿no? En todo caso, mejor te aviso que Tré…
- Sí, Mike… Tré ya está aquí conmigo. – lo interrumpió mirando de reojo a su otro amigo, que se había dado cuenta de su error.
- Ah… OK… eh… ¿interrumpimos algo? – inquirió bajando la voz.
- Sí, Mike, bastante. Pero ahora ya no importa. Nos vemos a la noche en el aeropuerto. – espetó con enojo.
- Ah… entiendo… ¿era tu despedida? – siguió con voz inocente.
Billie hizo una mueca de desagrado y cortó. Se giró hacia los otros dos después, que lo miraban algo temerosos.
- Emm… ¿Cómo está Mike? – cuestionó Tré sin saber bien qué decir. Billie lanzó un suspiro de cansancio y Addie lanzó una pequeña risa. - ¿Y esta muñeca quién es? – preguntó después dirigiendo su vista a Adrienne.
- ¿Eh? Ah, sí. Tú no la conocías… Ella es Adrienne. Addie, él es mi amigo Frank, más conocido como Tré. – contestó presentándolos a ambos.
- Es un placer conocerla en tan bella situación, señorita. – dijo tré sonriendo de manera pícara. Ella rió nerviosamente.
- También es un placer conocerte… Aunque no sé si decir lo mismo de la situación… -
- Ni que lo digas… por lo menos no fue tan vergonzoso como la vez en que Tré me encontró con la loca de la vuelta… Wow, que ebrio tuve que haber estado… - murmuró rascándose la cabeza, como pensamiento en voz alta. Tré lo escuchó y se echó a reir.
- Sí, pero no puedes comparar aquella vez con ésta… estabas muy ebrio y lo mejor fue cuando te pusiste a gritar “I’m feeling like a dog in heat… and that’s why I do it with this bitch now!” – comentó entre carcajadas.
Billie se puso colorado mientras los otros dos reían sin parar, y aunque quería permanecer serio, en un momento casi se le escapa una carcajada también a él. Después de un rato más hablando, llevó a parte a su amigo unos momentos para hablar a solas.
- ¿Qué pasa, Romeo? – inquirió divertido.
- Ya no me digas así, idiota. – lo calló él. – Escúchame… Tré, a mí, esta chica, me gusta en serio… ¿entiendes?
- Ay, que tierno. – dijo sonriendo con cara inocente. Billie hizo oídos sordos al comentario.
- Y no la voy a ver por un largo tiempo, porque cuando yo vuelva, ella no va a estar. – siguió mientras su amigo asentía lentamente. – Además yo…
- ¿Quieres que te deje para que terminen lo que interrumpí? No tengo ningún problema… - lo interrumpió yendo al grano.
- No, no es eso… Es que lo que interrumpiste… fue… mucha casualidad, es decir, yo no pensé que ella… bueno, tú sabes… En realidad… -
- ¡Hey! – lo calmó agarrándolo de los hombros. – Ya entendí, ¿si? Tú no le vas a decir si quiere seguir porque lo de recién tampoco estaba planeado, ¿es verdad?
- Sí, exactamente. – confirmó mordiéndose el labio. – Lo único que quiero es que te vayas y me dejes pasar lo que queda de la tarde con ella. No pretendo que pase nada más, solo quiero que estemos juntos antes de separarnos.
- OK… hubieras empezado por ahí. – dijo con risa. Billie sonrió.
- Dile a Mike que me disculpe, que nos vemos hoy en la noche. –
- No te preocupes. – repuso Tré sonriendo.
Se saludaron y luego el chico salió de la casa. Billie volvió a su habitación, donde estaba Addie. La encontró leyendo una libreta que reconoció al instante.
- ¿Qué haces con mi…? –
- ¿Esto lo escribiste tú? – inquirió con una gentil sonrisa en el rostro.
- Bueno, sí… – contestó deteniéndose.
- Están muy buenas. – comentó hojeando las páginas del cuaderno.
- ¿En serio te gustan? – musitó sentándose a su lado. Ella asintió con la cabeza.
- Creo… que nunca te escuché cantar… seguro que sí, es que son tantas bandas que muchas no recuerdo… ¿les pusiste música a todas estas letras ya? –
- No, las últimas hay algunas que no. Generalmente me gustan todas las letras que hago, pero siempre hay una que promete más que otra. – contestó señalándole algunas.
- A mí me parecen todas muy lindas y muchas son muy dulces. – opinó dirigiendo su mirada a los ojos de él.
- Gracias. – logró decir embozando una pequeña sonrisa.
Se acercó y la besó acariciándole la mejilla con los dedos, sintiendo el cálido tacto con su piel, sin querer pensar en que después de ese día se tendrían que separar por un largo tiempo.
Pasaron juntos el resto de la tarde, Billie le cantó un par de canciones después de que ella insistió tanto. Comieron algo, ya que al mediodía estaban prácticamente desayunando y les había agarrado hambre otra vez, y hablaron mucho más. Con la ayuda de Addie, él pudo preparar más rápidamente las maletas, así que tuvieron más tiempo libre. En la tarde, se tiraron en el sofá, abrazados, a mirar televisión un rato. Él la acariciaba mientras ella descansaba su cabeza en el hombro de él. De repente, ocultó la cabeza entre el cuello y el hombro de Billie y lo abrazó más fuerte.
- Te voy a extrañar. – le susurró al oído.
- Yo también… mucho más de lo que te imaginas.
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Me fui a ver mi unitario y uno de los pocos programas que veo en TV, lo pasan una vez a la semana, so I can't miss it! D:

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por roxxiie.GD el Jue Mayo 13, 2010 5:53 pm

jajajajaajaj la de tre XDDD
- COMO PUDISTEE ?-
AHAHAHAH XDDDDDDDDD
me acuerdo la primera vcez qe lo lei me empeze a cagar mal de la risa xDD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Jue Mayo 13, 2010 6:01 pm

- Ay, que tierno. – dijo sonriendo con cara inocente.
xDDDDDDDDD!! Me lo imagino a Tré haciendo esa cara! xD!

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Jue Mayo 13, 2010 9:06 pm

roxxiie.GD escribió:jajajajaajaj la de tre XDDD
- COMO PUDISTEE ?-
AHAHAHAH XDDDDDDDDD
me acuerdo la primera vcez qe lo lei me empeze a cagar mal de la risa xDD

Te reíste por varias cosas me parece... leía tus comentarios y me imaginaba a vos meándote en tu silla de la risa, por flashadas mías, qué cool! xDDDDD!

Whatsernamee escribió:- Ay, que tierno. – dijo sonriendo con cara inocente.
xDDDDDDDDD!! Me lo imagino a Tré haciendo esa cara! xD!

Todo irónico y tiernito WUB xDDD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Mar Mayo 18, 2010 8:11 pm

Si alguien lee, y quiere continuar leyendo y yo me cuelgo por semanas, avísenme para que suba, si total esta ya está terminada y no tienen que esperar nada Smile Y eso sería, enjoy this shit xd
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Chapter 5: Do you want to…?

- Rose, levántate, tu hermano llega hoy y viene con unos amigos a almorzar. – le dijo Lily a su hija esa mañana.
- ¿Qué? – masculló con todo el pelo revuelto entre las sábanas.
Miró el reloj. Eran las 6 de la mañana, un lunes, y eso significaba que debía ir al colegio. Dio un respigo y se quedó diez minutos más en la cama. Al levantarse, se cambió, se lavó los dientes, se arregló y bajó a desayunar. Su madre le había preparado una taza de chocolate con galletas, como a ella le gustaba.
- ¿Te levantaste temprano solo porque viene Matt? – inquirió llevándose una galleta a la boca.
- ¿Qué dices? Siempre me levanto temprano. –
- Sí, pero Tod entra más tarde que yo a la escuela… – comentó sin dejar de perseguirla con la vista. – En fin, me voy si quiero llegar temprano.
- Que tengas un buen día, cielo. – se despidió su madre.
- Tú igual. – dijo antes de calzarse la mochila y salir de la casa.
Salió de su casa y se dirigió a la parada del autobús. Luego de unos segundos, el vehículo se detuvo delante de ella y la condujo a su destino. Era una mañana común y corriente. Todavía era de noche, ya que en invierno amanecía mucho más tarde. Cuando cruzó el portón de la entrada, el solo recién se asomaba a lo lejos. Sonrió al ver a su amiga Amy esperándola. La chica de cabello oscuro con mechas verdes se levantó de las escaleras donde estaba sentada y se acercó. Después de estar conversando un rato, se hizo el debido izamiento a la bandera y entraron a los salones. Tuvieron una agotadora y normal mañana de clases, sin nada fuera de lo común.
- ¿Tu hermano ya está en tu casa, Rose? – preguntó su amiga con interés. Ella la miró de reojo.
- No, hasta cuando to estuve, él no había llegado. – contestó cortante.
- Pero si dijiste que salía ayer en la noche, ¿tanto puede tardar? –
- No lo sé, seguro se retrasó el vuelo o algo. La verdad no me interesa, no se fue hace tanto. Creo que es estúpido. – comentó con seriedad.
- ¿Qué? Pensé que le tenías aprecio a tu hermano… – exclamó confundida.
- Sí, Amy, pero podía haberse quedado más tiempo en California… Teniendo esa oportunidad… Hace solo una semana que se fue. – explicó todavía sin mirarla.
- Entiendo… Pero tenés que reconocer que si pasara más tiempo empezarías a extrañarlo. – Rose lanzó una risita, reconocía que tenía razón.
A la salida de la escuela, se quedaron un rato hablando en la puerta. Rose le contó de los chicos que había conocido, y que el domingo en la noche había vuelto a ir a la pista de skaters, como la había invitado Liana.
Seguían conversando cuando se acerca un chico a ellas, que se detuvo a saludar. Rose se había puesto algo colorada a pesar de no haber articulado ni una palabra aún.
- Hola Amy, hola Rose. – dijo el chico sonriendo.
- Ho-hola Gabriel. – tartamudeó la chica rubia también sonriendo.
- ¿Qué andabas haciendo? – preguntó Amy, ya que su amiga no decía palabra alguna.
- Estaba por ir a mi casa, solo me paré a saludar un rato. – contestó simpáticamente.
- Ah, que amable de tu parte. –
- ¡Gaby! – llamó a lo lejos un chico de su clase.
- ¡Sí, ya voy! – le contestó haciendo señas con una mano. – Me voy chicas, nos vemos mañana.
- Sí, chau. – saludó Amy con un beso en la mejilla.
También saludó a Rose y comenzó a alejarse.
- ¡Gabriel! – le gritó antes que desaparezca de vista.
- ¿Eh? Rose, ¿qué pasa? – cuestionó girándose hacia ella.
- Me preguntaba si… este fin de semana harás algo… Es que el lunes no habrá clases, y tendremos más tiempo libre… - se excusó rápidamente.
- Eh… lo siento, Rose. Mi papá quería que acampemos en Tigre este fin de semana largo, no voy a estar en casa. – contestó el chico. Ella se quedó muda, con la cabeza agachada. – No te enojas, ¿no?
- ¡No! Claro que no. Entiendo perfectamente. – reaccionó algo avergonzada. Él rió.
- OK, nos vemos mañana, linda. – se despidió haciendo un gesto con mano y con una sonrisa.
- Sí… Adiós… – logró decir, derritiéndose totalmente.
Se juntó con Amy otra vez, totalmente feliz a pesar que el chico no iba a poder juntarse con ella. La chica la miró con el ceño fruncido.
- Tengo entendido que te dijo que no iba a poder salir con vos este fin de semana… Entonces, ¿por qué estás tan feliz? – inquirió con una sonrisa. Rose suspiró.
- ¡Piensa que soy linda! – contestó con una mirada soñadora, y ante esto, Amy comenzó a reír.

- Perdón… Muchas grr… grr… ¿gracias? – repetía Billie tratando de aprender algunas frases básicas en castellano, mientras estaban los cuatro en un taxi, ya en Argentina.
Tré le preguntó algo al oído a Matt, y éste le contestó también en secreto. Seguidamente se giró hacia Billie, que leía atentamente un libreta donde tenía anotadas un montón de frases. Le tocó el hombro llamándole la atención y su amigo levantó la vista.
- Eres una mierda con el castellano. – dijo en el idioma que su amigo no pudo entender.
- ¿Cómo dijiste? – inquirió con cara de no haber entendido nada. Matt y Mike reían por lo bajo, y Tré permanecía serio.
- Solo una frase que deberías aprender, y que vas a escuchar muy seguido. – contestó sonriendo, como si no hubiera dicho nada desagradable.
Billie hizo una mueca de desagrado y suspiró, mientras Matt y Mike seguían riendo.
- Matt, enséñame frases útiles, éstas son fáciles y alguna vez en mi vida ya las he escuchado. – se quejó cerrando el pequeño “manual”.
- Pero no sé qué tipo de frases quieres que te enseñe. – repuso mirando por la ventanilla.
- Él quiere saber frases para gritarles a cualquier trasero bonito que se le cruce. – saltó Tré de repente.
- ¡Hey! Yo no… –
- Sólo sílbales, Billie. No es necesario que digas nada. – lo interrumpió Matt sin muchas ganas de enseñar a sus amigos.
- ¿Y qué pasa si justo me toca una histérica? No voy a saber qué decir… – repuso encogiéndose de hombros.
- Diles que lo sientes. – contestó Tré con simpleza.
- ¿Y cómo voy a saber si me dicen algo bueno o malo? –
- Ay Billie, la cara lo dice todo; y si en vez de sonreír te golpean supongo que también te darás cuenta si les gustaste o no… – espetó Matt.
- O también pueden gritarte “degenerado”. – agregó Mike de repente, pronunciando aquella palabra en castellano.
- ¿Dege… qué? – trató de repetir su amigo.
- Degenerado. – repitió su amigo con simpleza.
- ¿Y cómo lo sabes? – cuestionó Billie mirándolo de manera extraña. Tré rió por lo bajo.
- Bueno… – comenzó a decir su amigo, que miró de reojo al otro, con algo de odio. – Es que en el avión… Tré me dijo que le haga un piropo en francés a la azafata… Y antes de que su mano me golpee, gritó eso… – contestó con enfado, y Tré no pudo contener más la risa.
- Ah, ya veo. Por eso tienes esa marca roja en la cara. – entendió Billie, sin ayudar demasiado en la situación con su comentario.
Mike agachó la cabeza, aguantándose las ganas de golpear a Tré, que seguía riendo.
De repente el auto frenó de golpe y se detuvo totalmente. El conductor se disculpó y bajó del auto. Después de unos instantes se volvió a acercar a ellos.
- Escuchame flaco, se me quedó el auto, voy a tener que pedir otro. – le dijo a Matt. Éste pensó un momento y luego dijo:
- No se haga problema, estamos cerca de casa, nos vamos en autobús. Dígame cuanto le debo. – después de pagarle al taxista, se dirigió a sus amigos. – Nos bajamos acá, seguimos en autobús.
- OK. – dijeron a coro los tres.
Bajaron y agarraron sus bolsos. Después, caminaron hasta la esquina a esperar un autobús que los deje cerca. “Estamos cerca de la escuela de Rose”, pensó Matt mientras caminaban. De repente, Tré lo llamó y él se detuvo, dejando sus pensamientos atrás.
- Hey Matt, ¿podemos comprar algo? – preguntó señalando un kiosco.
- ¿Tan rápido vas a comenzar a gastar? – se quejó Mike.
- Solo un chocolate, es una golosina Mike, por favor. – se excusó poniendo cara de súplica.
- De acuerdo, deja que te acompañe. – aceptó Matt acercándose.
Billie y Mike se quedaron donde estaban mientras los otros dos iban a comprar. Miraban a la gente pasar, hablando animadamente de cosas que ellos no entendían, se sentían sapo de otro pozo. Algunos los miraban extrañados. ¿Será que se notaba que no eran de ahí? ¿O acaso tenían monos en la cara?
Una chica pasó rápidamente delante de ellos, vestida con un uniforme de colegio, y una mochila en la espalda. Prácticamente había chocado contra ellos y no lo había notado, al igual que Mike, que miraba hacia cualquier lado. Billie, en cambio, no pudo dejar de notar lo corta que llevaba la pollera, y lo ajustada que según sus ojos era la remera que llevaba, formándole un cuerpo perfecto; la manera en que bailaba su cabello rubio junto con sus pasos, y lo perfectos que eran sus movimientos a pesar de ir apurada. Le silbó persiguiéndola con la mirada. Sonrió, pero esa sonrisa desapareció cuando la chica se dio vuelta. Lo fulminó con la mirada de tal manera que al principio pensó que se atrevería a desfigurarlo a golpes, pero se dio vuelta y siguió caminando orgullosamente, murmurando algo entre dientes.
Pronto volvieron Matt y Tré, éste último comiendo su chocolate, así que terminaron de acercarse a la parada del autobús. Éste llegó enseguida, así que subieron y se acomodaron donde pudieron, ya que estaba bastante lleno y con pocos asientos libres. Casi todos se dirigieron al fondo, excepto Billie, que se quedó adelante. El vehículo siguió llenándose, hasta que no quedaron asientos libres y mucha gente viajaba parada. Los vidrios de las ventanas estaban totalmente empañados, como era común en invierno, y todos cerrados, no corría una gota de aire frío. Justo cuando el vehículo comenzó a avanzar otra vez, se tuvo que detener porque alguien se acercaba corriendo para alcanzarlo. Instantáneamente, Billie reconoció a la chica a la que le había silbado, una vez que estuvo arriba. Ella se paró a su lado, sin percatarse que era él, solo miraba por la ventana. Él agachó la cabeza y el autobús avanzó de una vez. En un momento, la miró de reojo y justo ella dirigió su mirada a él. Abrió más grande de lo que eran sus ojos verdes y frunció el entrecejo con enojo. Él se hundió en su asiento y después se aclaró la garganta.
- Eh… – dudaba tratando de recordar alguna frase para decir rápidamente. - ¿Quieres…? – masculló corriéndose un poco, ofreciéndole un lugar en su asiento.
Era estúpido, pero lo único que se le había ocurrido en ese momento. No podía negar que estaba demasiado nervioso, más porque la joven lo miraba con los mismos ojos llenos de odio con los que lo miró estando en la calle.
- Lo lamento. – dijo con acento. – Al lado de un degenerado no me siento.
Se quedó atónito, sin saber qué decir, y ella no le dirigió más la mirada. Con aires de orgullo, se dirigió a la parte de atrás del autobús, dejándolo sin habla, y con algo de odio. Lo único que había entendido perfectamente era la palabra “degenerado”, y el resto se le había echo una laguna en la cabeza, sin lograr comprender con exactitud. Afortunadamente, no debería volver a cruzarse con esa chica rubia y que parecía una chiquilina; de lo contrario, se llevarían pésimo debido al “odio” que reinó desde el principio en cada palabra y mirada de ella. Ya no era algo porque preocuparse… o eso creía Billie Joe.
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Ay rubia, te hizo mal la lluvia! O tenés la mente turbia... Soñas que te sigue un paparazzi! Con lentes negros de noche parecés un nazi! No te acompaño en sentimiento, vas a morir de un attaque de pensamiento... Y le grité a la cara congelada: OTRA RUBIA TARADA! ♫♪
Aguante el Cuarteto de Nos, guacho Cool
Curiosidad: La primera parte de ésta historia está MUY basada en la primera parte de la canción Invierno del '92, de la banda ya mencionada. Incluso coinciden las fechas, porque la historia comienza en invierno de ese año, en Buenos Aires. No puedo asegurar que haya hecho eso a propósito, pero en fin... Eso sería xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Mar Mayo 18, 2010 10:09 pm

Me encanta el Cuarteto de Nos WUB Maldito Invierno del 92 ♪♫ (? me gusta mas el disco Raro que Bipolar xD hablando de la fic.. Ajajaja me imagino a Tré xDD! pobre Billie ._. eso le pasa por guiarse de lo que dice Matt xD! quiero el siguiente *-*

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Lun Mayo 24, 2010 3:58 pm

Querida lectora Whatsernamee, acá está el otro cap (:
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Chapter 6: You! (The Judge’s Daughter).

Rose se alejó de aquel muchacho, que se había comportado muy extraño, por cierto. El autobús iba repleto de gente, así que se quedó cerca de la puerta del medio para poder bajar más rápido en momento de la llegada. Iba tan lleno que no vio a su hermano, que viajaba sentado más al fondo junto con Mike y Tré. Ella bajó cuando llegó a su destino, y al detenerse el vehículo, Matt miró por la ventana mientras reía. De repente abrió grande los ojos, su risa se apagó y se levantó de un salto.
- ¡Nos tenemos que bajar acá! – exclamó agarrando su bolso.
Mike y Tré hicieron lo mismo y se fueron acercando ala puerta como pudieron, esquivando gente. Matt le gritó a Billie avisándole que se levante y baje por la puerta de adelante, y éste así lo hizo. Cuando estuvieron todos abajo, dieron al mismo tiempo un sonoro suspiro. Habían echo demasiado escándalo entre toda la multitud, por lo que se sentían aliviados de todos esos ojos observándolos.
- Mierda, tenemos que caminar ahora. – se quejó Matt.
- ¿Cuántas cuadras? – inquirió Mike.
- Sólo dos… ¿Pero cómo no me di cuenta? – seguía quejándose el joven.
Con sus bolsos en la mano, comenzaron a caminar, hablando de cualquier cosa y ya olvidando el incidente del autobús. Incluso Billie, que había tenido dos incidentes, contando el de esa chica rubia, que en ese preciso momento estaba llegando a su casa después de la jornada escolar.

Rose entró en su casa, cruzó el pequeño jardín delantero y después de estar dentro se detuvo en el living, buscando a su madre. Al verla, la saludó con un beso en la mejilla y se dirigió a su cuarto.
- ¿Matt no llegó? – inquirió cuando estaba en las escaleras.
- No, debe estar por llegar, me llamó por teléfono antes de subir a un taxi… Me preocupa, está tardando demasiado. – contestó mirando por la ventana.
La menor sonrió y negó con la cabeza antes de seguir subiendo las escaleras. Al entrar en su habitación, tiró su mochila en algún rincón y se tiró en la cama boca arriba. Suspiró y comenzó a escuchar ruidos en la planta baja.
- Ay, mi nene, ¿cómo estás? – exclamó su madre.
Ella rió. Su madre aún trataba a Matt como un niño en ciertos aspectos, seguramente con ella y Tod pasaría lo mismo, nunca cambiaría.
Sin cambiarse el uniforme, salió de la habitación y bajó corriendo las escaleras hacia el living. Su hermano estaba de espaldas al pie de éstas, así que cuando llegó al anteúltimo escalón, saltó arriba de él, colgándose de su cuello. Matt dio un par de vueltas riendo y después ella se bajó quedando delante de él, con una gran sonrisa en su rostro. Lo miró atentamente unos segundos y lo abrazó con fuerza.
- Idiota, como te haces extrañar… – dijo sin soltarlo.
- Yo también te extrañé, hermosa. – repuso contestando a su abrazo.
Ella se separó y le dedicó una sonrisa. Después desvió su vista a Tré, que estaba detrás de Matt. Se acercó algo ruborizada y lo saludó, al igual que Mike, que estaba a su lado. Después se acercó al tercer muchacho con una sonrisa, y cuando estiraba la cara para darle un beso en la mejilla…
- ¡Tú! – gritaron los dos a la vez, retrocediendo como si hubieran visto al mismísimo demonio en persona.
Rose tenía una cara de espanto imborrable, involuntaria al tomar aquella situación tan repentinamente. Y Billie tenía los ojos verdes bien abiertos al igual que su boca, queriendo escapar rápidamente de allí, estaba demasiado sorprendido. Los demás miraban confundidos la escena.
- Disculpen… ¿se conocían ya? – inquirió Matt.
- No. – se apresuraron a decir los dos a la vez. – Bueno, sí. – volvieron a decir al mismo tiempo, y se miraron sin saber qué más decir. Matt frunció el entrecejo.
- Bueno, sí nos conocíamos. – dijo finalmente Rose con total seriedad.
Billie le lanzó una mirada fulminante, esperando que no diga nada de lo que había echo. Por más insignificante que sea la situación, no quería tener problemas con su amigo.
- Él estaba en el mismo autobús que yo hoy. Y nos peleamos porque… él no le quiso dar el asiento a… ¡una mujer embarazada! Eso… Eso pasó… –
Todos se quedaron en silencio y ella agachó la cabeza rápidamente, rogando por dentro que algo la ayude a ser más creíble.
- ¡No estaba embarazada! Era una mujer gorda, ya te lo dije, comotellames. – fingió pelea Billie repentinamente. Rose levantó la vista y trató de decir algo, pero las palabras no le salían. – Y a la mujer ni siquiera le importaba el estúpido asiento…
- ¿Cómo que no? ¡Estaba quejándose de que no debió ponerse esos zapatos! – discutió ella, y ahí entonces se hizo creíble aquella mentira.
- OK, creo que no es momento de discutir eso… Ya pasó. – sentenció Mike.
- Opino lo mismo. – agregó Matt, mirando igualmente de manera muy extraña a Rose y Billie. – Vengan que les digo donde dejar los bolsos. – les dijo a sus amigos.
Los cuatro subieron a la habitación de Matt, y Rose quedó con su madre, en completo silencio.
- Que rara situación… – comentó la mujer dirigiéndose a la cocina.
- Sí… demasiado… – murmuró la quinceañera rascándose la cabeza.
Luego se encaminó a la cocina para ayudar a su madre en algo. Mientras preparaban la comida, conversaban; se llevaban muy bien como madre e hija, y Rose siempre le podía confiar todo a la mujer. Después Lily le ordenó a su hija que se vaya a cambiar antes de que esté la comida. La chica subió a su cuarto, y antes de meterse, se acercó a la puerta de su hermano. Apoyó la oreja y se pudo a tratar de descifrar algo de lo que estén haciendo. De repente se alejó y corrió a su cuarto (que era el de la puerta de al lado), ya que había escuchado pasos.
Matt salió de su pieza y se acercó a la puerta de su hermana. Tocó la puerta y entró cuando ella le indicó. La encontró con las narices metidas en su armario, buscando algo que ponerse, y ya descalza. Se recostó contra la pared y la observó. Ella lo miró esperando que diga algo.
- ¿Se te ofrece algo? – cuestionó de una vez.
- No, descuida. – contestó con simpleza.
Se quedaron en silencio otra vez, mirándose. Sólo hasta que ella levantó las cejas y dio un suspiro.
- ¿Entonces te puedes ir? Me tengo que cambiar. – le pidió cruzándose de brazos.
- Te voy a ser sincero… Si quiero algo. – dijo finalmente.
- ¿Qué?
- Algo mío. – siguió mirándola acusadoramente y acercándose.
- ¿Pero qué es? ¡Ya dime! – exclamó riendo y haciéndose la tonta.
- Primero… ese póster. – respondió señalando en la pared, un póster de tamaño mediano de The Clash. – Antes de irme me parece que estaba en mi pared, ¿o no? Es raro que se muevan solos…
- Sí, es verdad… - comenzó a decir. – Rara vez ocurre, y parece que dejó de moverse solo justo cuando llegó a mi pared. – bromeó tomándole el pelo. Él alzó una ceja y ella rió. - ¿Y qué es lo segundo?
- Lo segundo es mi privacidad. – contestó dirigiéndose a la puerta. Rose frunció el entrecejo. – Yo no escucho detrás de las puertas cuando estás a solas con Amy. – su hermana abrió grande los ojos y comenzó a balbucear cualquier cosa.
La interrumpió la risa de su hermano, que se dispuso a retirarse, pero ante ese acto la había dejado más tranquila.
- Hermano… – lo detuvo ella.
- ¿Si?
- ¿Qué es lo tercero? – inquirió con curiosidad.
- No hay tercero por ahora. Y cuanto a lo primero, te puedes quedar con el póster. – dijo haciendo que se dibuje una gran sonrisa en el rostro de la chica.
- ¡Gracias!
- De nada… Igual, me compré uno mucho más grande. – le presumió retirándose de una vez.
Rose hizo una mueca de desagrado y sacó la ropa que se iba a poner. Se puso un pantalón ajustado de jean, una remera de Ramones (la misma que había usado cuando estuvo en la pista de skaters) y unas zapatillas cómodas, no como esos zapatos de colegio que detestaba. Después de un rato, su madre la llamó, y ella bajó a almorzar. Al llegar al comedor, sus hermanos y los tres invitados ya estaban ahí.
Se sentó al lado de su hermano menor y al levantar la vista se topó con la mirada de Billie, que estaba sentado en frente de ella. En todo lo que estuvieron esperando, ninguno mostró la mejor cara, se miraban de reojo y hacían un gesto de desagrado cada vez que sus miradas se cruzaban. Lily llegó con una pizza y comenzaron a comer, todos en absoluto silencio.
- Oh, creo que olvidé las servilletas. Yo… –
- ¡Yo las busco! – interrumpió Rose a su madre levantándose instantáneamente de un salto.
Caminó tranquilamente a la cocina, cuanto más tardara mejor. Su situación con Billie era incómoda, lo miraba y lo único que quería era decirle cosas desagradables. No sabía el por qué de ese sentimiento de rechazo, no había sido tan grave lo que le había echo después de todo. Estaba lleno de hombres babosos en todos lados, y de todos, Billie no era el peor. Entonces, ¿por qué el odio? Siguió preguntándose lo mismo cuando volvió al comedor y siguió reinando el silencio, cuando subió a su habitación, al terminar la tarde, e incluso al caer la noche.
Había pasado el día entero en su habitación, escuchando música, o haciendo cualquier otra cosa, pero no quería hacer nada que la obligue a salir y cruzarse con él.
Ya a la noche, agarró su guitarra y se puso a tocar. Estaba muy tranquila, esa actividad la relajaba totalmente, definitivamente amaba tocar la guitarra. De repente, golpearon la pared desde la habitación de su hermano. Ella se detuvo porque su hermano hacía eso cada vez que le quería decir algo.
- ¡Hermanita, iguala esto! – gritó Matt desde su cuarto.
Inmediatamente después, otra guitarra comenzó a sonar. Se escuchaba muy bien, un punteo bastante difícil, que pensándolo bien no parecía hacerlo su hermano. Rose frunció el entrecejo y dejó su guitarra a un lado. Se acercó a la puerta de su hermano y la abrió sin avisar. Como lo sospechaba: su hermano no tenía ninguna guitarra en la mano. En cambio, el que usaba el instrumento y estaba demasiado concentrado era Billie. Ella sonrió maliciosamente y corrió a su cuarto. Agarró su guitarra eléctrica, la conectó al amplificador, y comenzó a hacer los punteos más difíciles que sabía, sus dedos parecían volar.
Los dos sonidos mezclados comenzaron a hacerse más pesados, ya era solo un fuerte ruido el que salía de las habitaciones, que volvía loco a cualquiera. Cuando ya estaban por estallar los oídos de todos, se cortó la luz repentinamente. Rose en su habitación y Billie en la de Matt, se quedaron paralizados.
- ¡Pueden dejar de hacer ese ruido infernal! – gritó la madre de la adolescente desde la planta baja, la cual había cortado la energía de la parte de arriba de la casa para que dejaran de tocar.
Unos instantes después, volvió la luz, y todos salieron al pasillo. Rose y Billie se miraron con odio sin decir una palabra.
- Hey… que bien tocas. – comentó Tré con una risita nerviosa.
- Muchas gracias. – dijo alagada.
Billie fulminó con la mirada a su amigo, que más bien había echo el comentario para salir del incómodo silencio.
- Igualmente, solo agilizaba los dedos… Eso que tú hiciste no es nada comparado con la manera en que yo manejo la guitarra. – presumió haciéndose el superado.
- Yo solamente practicaba, niño. No te hagas ilusiones, es difícil superarme. – siguió la pelea ella, cada vez con menos paciencia.
- Yo creo que los dos son buenos. – dijo Mike sonriéndoles.
Billie y Rose lo miraron incrédulos, no esperaban su opinión. Mike agachó la cabeza y prefirió no hablar más.
- OK, chicos… – comenzó a decir Matt, pero su madre lo interrumpió.
- ¡Bajen ya, vino su padre! – los llamó la mujer.
- Bajemos ya. – ordenó Matt, que seguidamente bajó las escaleras con Mike y Tré detrás suyo.
- ¿Y tú no vas? – inquirió la menor de mala manera.
- Ya voy… “linda”. – espetó Billie haciendo un gesto despectivo.
Bajó las escaleras y a Rose parecía que le corría veneno por las venas en ese momento.

Y como sos la única que lee, te dejo otro cap porque soy buena (?)

Chapter 7: Rose loves Green Day!

Rob saludó a los tres invitados de su hijo mayor cuando estuvieron abajo. Los tres muchachos trataron de ser lo más agradables posible delante de él, no querían causar ningún tipo de problema, por más mínimo que sea. Afortunadamente, al mayor parecían haberle caído bien los amigos de Matt, entablaron una conversación rápidamente y de una manera muy natural.
- Así que tocan en una banda. – comentó Rob sonriendo.
- Así es, señor. – contestó Billie, algo orgulloso.
- Sí, sí, Matt me ha comentado… Además son muy buenos, los he escuchado. Recuerdo muy bien cuando Rose vino corriendo a contarme muy emocionada que Matt había conocido a los miembros de su banda en el viaje a California, que por cierto, ¿cómo se llama?
- Green Day. – contestó otra vez el muchacho, imaginándose en realidad, a la mocosa que tanto odiaba emocionada porque su hermano lo había conocido a él.
- Ah, sí… Bueno, es que no son tan conocidos por aquí… –
- Ni pretendemos ser asquerosamente famosos. – comentó Tré con risa.
Roba iba a seguir hablando, hasta que apareció Lily en el umbral de la puerta.
- Ya pueden venir a la mesa, está la comida. – dijo sonriendo.
- De acuerdo. – dijeron a coro.
Cuando se disponían a trasladarse al comedor, una voz que provenía de las escaleras los detuvo.
- ¡Rob! – llamó Rose bajando rápidamente.
- Hija, ¿cómo estás, princesa? – saludó abrazándola.
- Muy bien. – contestó primero. Después su mirada se dirigió a Billie y cambió un poco sus palabras. – Un poco fastidiada de a momentos, pero bien…
- ¿Y qué estabas haciendo en tu cuarto? – inquirió el hombre.
- Solo practicaba con la guitarra. – contestó con simpleza.
- Ah, se llevarán bien con Billie entonces, tengo entendido que él es el guitarrista de esa banda que tanto te gusta. – opinó haciendo que Rose quiera callarlo de un golpe por la bronca que sentía.
Billie blanqueó los ojos, pero no comentó nada. Estaba aguantándose una risa triunfadora.
- No lo sé… – musitó la adolescente, totalmente colorada.
- OK, vamos o tu madre se enojará porque dice que no le gusta calentar la comida. – dijo Rob.
Todos se dirigieron al comedor, Rose todavía con algo de odio, pero conteniéndose.
- Hey… – le susurró Billie cuando pasó a su lado. Ella lo miró inquisitiva. - ¿Quieres un autógrafo?
Ella gruñó y lo miró con odio, mientras él reía por lo bajo y se dirigió a sentarse al lado de Mike. Rose se ubicó en su lugar y esperó a que llegara su plato. Un rato después, ya todos estaban en la mesa, con un plato de lasaña en frente. Comían tranquilamente, todos en silencio, menos Rob, Lily y Tod, que platicaban animadamente.
- Rose, ¿planeaste algo para éste fin de semana largo? – inquirió su padre.
- No, lo más probable es que arregle algo con amigos – contestó pensando en el grupo de chicos que hacía poco conocía – ¿Por?
- Entonces no arregles nada, porque saldrás con nosotros. –
- Ah, ¿si? ¿Dónde? – inquirió el hermano mayor.
- Iremos de campamento – contestó Rob con una amplia sonrisa.
- ¿Qué? – exclamaron Rose, Matt y Tod al unísono, sin dar crédito a sus oídos.
- ¿Dónde? – siguió el hermano menor.
- A Tigre, no tan lejos… Voy a reservar cabañas, y si quieres puedes traer a tus amigos, Matt – contestó el mayor.
- Oh, genial, mi amor – dijo Lily a su esposo dándole un beso en la mejilla.
- ¿Les agrada la idea? – preguntó a los demás, que se habían quedado mudos. Todos se miraron de reojo.
- Sí, creo que… que es muy buena idea – contestó finalmente la adolescente, completamente cabizbaja.
- Genial, espero que la pasemos bien – terminó finalizando el tema, y llevándose un tenedor lleno de lasaña a la boca.
Cuando terminó de comer, Rose subió a su cuarto y se tiró en su cama. Por un lado le desagradaba la idea, porque tendría que pasar un fin de semana con Billie y alejada de sus amigos. Pero por otro lado, había algo que estaba olvidando, que sabía que no le iba a desagradar, pero ¿qué era? Entonces lo recordó: Mi papá quería que acampemos en Tigre este fin de semana largo, no voy a estar en casa, recordó exactamente lo que Gabriel le había dicho. Al venirse esas palabras a su mente, lanzó un grito de felicidad y una gran sonrisa se dibujó en su rostro de oreja a oreja.
Después de estar un rato largo sin hacer nada, solo tirada en la cama pensando, se cambió de ropa y se abrigó… la noche afuera estaba muy fría.

- ¿Dónde se supone que dormiremos? – cuestionó Mike.
Justo después, Matt apareció en la puerta, con dos grandes colchones. Los tiró en el piso en frente de ellos y suspiró con cansancio.
- Aquí – contestó después.
- Ah… genial – dijo otra vez el joven delgado, y le dirigió una mirada a Billie, que miraba por la ventana atentamente –. Hey, ¿qué pasa? ¡Billie!
- ¿Eh? – reaccionó él mirándolo unos segundos.
- ¿Cómo “eh”? Parece que estuvieras viendo una película pornográfica por la ventana – espetó su amigo.
- No es nada… solo pensaba – repuso seriamente. – ¿Les parece si salgo a fumar afuera?
- No hay problema – contestaron los tres.
Billie salió por la puerta y después de eso, sus pasos tomaron velocidad. Bajó las escaleras y salió afuera. Luego corrió por las calles, persiguiendo pasos algo fantasmales rápidamente, hasta que llegó a una pista de skaters. Miró a todos lados, y cuando la distinguió a la distancia, se acercó con el entrecejo fruncido. Ella le daba la espalda, estaba arreglando algo en su skate y no se había dado cuenta de la presencia de él.
- Estúpida rueda – murmuraba por lo bajo.
- Que feo eso de escaparse de casa – dijo haciendo que Rose sienta que se le helaba la espalda.
- Bi-Billie… – murmuró girando hacia él - ¿Co-cómo me…?
- Te vi bajar por la ventana de tu pieza, y agradece que no te vio tu hermano – contestó antes de que ella formule la pregunta.
Se quedaron en completo silencio, mientras él sacaba un cigarrillo y un encendedor. Lo encendió y lanzó humo tranquilamente, mirándola otra vez con cierta indiferencia. Rose tenía la cabeza agachada y estaba completamente muda, seguramente ensimismada pensando en lo que podría decir.
- Por favor… – musitó haciendo que le preste atención – Por favor… no le digas a nadie que estoy aquí – pidió con mirada de súplica.
Se quedaron mirándose unos instantes. Sentía cierto desconcierto a la manera de hablar de ella, y luego solo hizo que sus ojos recorrieran el oscuro suelo. Ella agachó la cabeza estando muy ruborizada, esperando que diga algo como si fuera una sentencia.
- De acuerdo – aceptó finalmente. Rose levantó la vista de inmediato.
- ¡Gracias! – exclamó sonriendo.
- Pero…
- ¿Pero, qué? – inquirió alzando una ceja, sabiendo que ese “pero” debía aparecer en aquel momento.
- Quiero algo a cambio – contestó con una maliciosa sonrisa. Ella hizo una mueca de desagrado.
- Está bien – aceptó con desgano –. ¿Qué pretendes?
- ¿Qué podría pretender con alguien como tú? – musitó acercándose a ella, que lo miró confundida. – Lo dejo a tu imaginación.
- Yo…
- ¡Rose! – llamaron a sus espaldas. Ambos giraron sus cabezas tratando de divisar las caras que llamaban en la lejana oscuridad, y solo ella los pudo reconocer.
- ¡Jimmy! Chicos, ¿cómo están? – saludó cambiando de idioma al hablar – Después hablamos de esto – se dirigió a Billie, que sabía que demasiado no entendería de esa conversación.
- Como digas – repuso dándole una pitada a su cigarrillo y lanzando humo por la nariz.
Le lanzó una última mirada recelosa y corrió donde sus amigos, dejándolo solo. Él se sentó cerca de allí y tampoco le hizo más caso.
- Pensamos que no ibas a venir – dijo Luly cuando estuvieron todos juntos.
- Sí, y de no ser así les hubiera avisado – aclaró Rose.
- ¿Ese es tu novio? – inquirió Liana.
- ¿Quién?
- El que está allá, el que fuma… No está nada mal – aclaró Luly.
- ¿Ese? ¡No! Es Billie, y es lo más lejano a mi novio que puede haber – contestó de manera desagradable.
- Ah… Es que recién estabas con él… – volvió a decir Liana.
- Sólo me molestaba – aclaró queriendo terminar con el tema.
- Decile que se acerque – propuso Ale de repente.
- ¿Qué? ¡No! No quiero – se negó ella.
- ¿Por qué? Está ahí solo, que se haga amigo – insistió Nick.
- Pero…
- ¡Eh, flaco! – le gritó su amigo a Billie, que se giró hacia ellos.
- No te entenderá, Nick – avisó Rose.
- ¿Por qué? ¿Es de otro planeta? – cuestionó con risa.
- No, pero es de Estados Unidos, y no habla español – explicó la chica.
- Ah… ¿O sea que vos sabes hablar inglés? – inquirió Jimmy.
- Sí, creí que les había dicho que nací en California y que viví allí hasta los 5 años – contestó lanzando una risita.
- Eso explica tu acento, aunque creí que eras de Centroamérica – repuso él otra vez.
- Muy interesante, pero llama a tu amigo – volvió a insistir Nick.
- ¡Otra vez con eso! Y no es mi amigo.
- Nick, parece que te gusta más a vos que a Luly ese chico, decile a Rose que te enseñe como declarar amor en inglés y los dejamos a solas – comentó Liana con risa.
- En realidad no me gusta ese chico, pero sabes que no le hago asco a nada – repuso el joven levantando una ceja.
- Sabemos tu condición – dijo Ale.
- Tú eres…
- Es bisexual – completó Ale otra vez.
- Ah… no lo sabía.
- Entonces, ¿le decís que se acerque? – insistió Luly. La rubia lanzó un suspiro cansino y blanqueó los ojos.
- OK… – aceptó finalmente. - ¡Billie! – le gritó a él, que estaba sentado mirando solamente al piso. - ¡Ven!
Él se levantó y se acercó frunciendo el entrecejo.
- ¿Qué quieres? – inquirió mirándola.
- Chicos, él es Billie Joe, canta y es guitarrista de…
- ¡Green Day! – completó Liana totalmente emocionada.
- ¿Los conocen?
- ¿Conocerlos? Por supuesto, a todos nos encanta esa banda, aunque seamos de escuchar más punk de los ’70 – contestó Luly.
- ¿Qué se supone que pasa? – preguntó Billie confundido.
- Ellos son Liana, Luly, Ale, Nick y Jimmy, amigos míos. Y casualmente escuchan tu banda – contestó sin mirarlo.
- Ah, wow, tienes con quien compartir tus sentimientos hacia mí – molestó en voz baja riendo entre dientes.
Ella lo pisó haciéndose la distraída y Billie casi lanza un grito de dolor, pero lo reprimió murmurando algo con la cabeza agachada.
- Dijo que es un placer conocerlos – les dijo Rose a sus amigos con una falsa.
Estuvieron conversando un largo rato, como podían, Rose traduciendo de mala gana, y Billie diciéndoles las cosas de mala gana, cosas que, aunque estén en otro idioma, se notaba que no eran agradables, y que entre los dos no había ningún tipo de química o señal siquiera de que su relación iba a mejorar. Parecía que estaban condenados a odiarse hasta el último momento en que se vean, ese odio que hacía que ella lo vea a él como un estúpido egocéntrico, que no le importaba nada ni nadie, y como un degenerado; y que él la vea a ella como una chiquilina mal criada y mimada.
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Me había olvidado lo mierda que podían ser estos caps... x.x Anyway... (:

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Lun Mayo 24, 2010 6:36 pm

me pondré a leer denuevo jojojojo Cool xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Lun Mayo 24, 2010 6:53 pm

^ Cool Laughing xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Lun Mayo 24, 2010 8:15 pm

Se me habian olvidado algunos detalles del fic xD... genial que lo hayas subido denuevo Very Happy

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Mar Mayo 25, 2010 1:38 am

WTF? como que le cae mal? D: como seria encontrártelo? WUB Celes es buena y me dejo otro cap Woohoo! (? xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Mar Mayo 25, 2010 3:58 pm

^ En ese tiempo no era famoso internacionalmente, Whatsi xDDD Pero igual es verdad, no puede caerle mal (: Es que Rose es una caprichosa de mierda u_U lo sigue siendo incluso en la segunda parte Laughing

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Mar Mayo 25, 2010 10:40 pm

No me importa que no sea famoso Celes! (? *se enoja* (? igualmente seria muy lindo WUB " Es que Rose es una caprichosa de mierda" xDD no seas mala u.u (?

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Miér Mayo 26, 2010 1:36 pm

Si soy mala, porque es detestable D: (?) Yo soy del equipo de Billie Smile *había equipos Neutral* xDDD

Edit: Y a pesar de todo, justificaba siempre a Rose cuando mi prima me decía algo xD total, las cosas salen de mi cabeza 1313 (?) xDDDD!

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Miér Mayo 26, 2010 2:14 pm

Fuck off, doble post!
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Chapter 8: Trying to get on well.

- ¡Terminamos! – exclamó Tré con una gran sonrisa.
- Querrás decir que Billie y yo terminamos, tú estuviste sentado viendo esa estúpida novela argentina desde que llegamos – espetó Mike dando seguidamente un gran suspiro.
- Que encima dudo mucho que hayas entendido algo de lo que dice – agregó Billie.
- Matt me ha enseñado bastante, y por lo menos sé decir más cosas además de muchas gracias – repuso el chico rubio con una sonrisa burlona.
- Yo también sé decir más que eso – desafió Billie sin mirarlo. Tré rió.
- Eres una mierda con el castellano – dijo su amigo, como Matt le había enseñado, en ese idioma que Billie no pudo entender.
- ¿Otra vez esa frase? ¡No entiendo qué me dices! Y encima parezco el único, porque siempre que lo dices, Mike o Matt ríen – se quejó señalando a su otro amigo, que efectivamente, reía por lo bajo.
Así siguieron conversando. A lo que se referían Mike y Tré al principio era a su nuevo departamento. Habían alquilado uno para el tiempo que se queden en Argentina, y ya habían terminado de arreglarlo. Después de eso, habían quedado a que Matt los pasaría a buscar para llevarlos al centro a recorrer el Gran Buenos Aires, así que solo les quedaba esperar.
Era temprano, y Tré investigaba en la cocina; descubrir que existe esa delicia llamada “dulce de leche” no pasaba todos los días. En cuanto a Billie, él estaba desparramado en el sofá, mirando al techo, esperando que ocurra algo para dejar de lado esa aburrida posición.
Sin aguantar más, se levantó y se dirigió a la puerta de entrada. Tré justo regresaba de la cocina y lo encontró con la mano en el picaporte.
- ¿Dónde vas? – inquirió con la boca llena.
- A dar una vuelta – contestó sin demasiadas ganas de dar explicaciones.
- Te vas a perder, ¿por qué no esperas a que venga Matt? – le aconsejó su amigo tirándose en el sofá en el que Billie había estado hacía instantes y prendiendo la televisión.
- No puedo esperar más, Tré. Estoy aburrido – dijo caprichosamente.
- Como quieras… – llegó a decir antes de que Billie cierre la puerta detrás de él y dejara de oírlo.
Caminaba tranquilamente, pensando en todo, de alguna manera, esas caminatas le servían para inspirarse en sus canciones. Muchas veces eran una pérdida de tiempo, pero generalmente siempre algo salía de esas reflexiones. Y cuando pasaba mucho tiempo solo y sin producir ningún tipo de letra, por más estúpida que fuera, solo quería alguien con quien desgastar su tiempo, pero no como la compañía de sus amigos. Se daba cuenta de que quería la compañía de una mujer, alguien que sepa decir más de dos palabras con seriedad y que lo mire de manera distinta. Mike y Tré eran una muy buena compañía siempre, sabían oírlo y lo aconsejaban, pero siempre desde un punto de vista muy parecido al de él mismo.
Al llegar a una esquina, hizo que levante su cabeza el sonido de una campana. Se encontraba frente a un colegio, y un montón de niños comenzaban a salir de él. Prefirió seguir caminando antes de que la avalancha de gente se le venga encima, así que continuó su camino a ningún lado. Se detuvo en una plaza y se sentó en uno de los bancos mientras observaba a la gente pasar, prácticamente sin notar que él estaba allí, cada uno en su mundo, con demasiadas cosas en la cabeza como para tomarse un tiempo para pensar en algo.
- Well, I’m a waste like you, with nothing else to do… – trataba de cantar algo que se le había ocurrido al instante, imaginándose también algún tipo de melodía – May I waste your time too…
- Hey, que bien se escucha eso – dijeron a sus espaldas.
No pudo comprender nada de lo que le dijeron, pero igualmente se dio vuelta. Una chica con uniforme de colegio, morocha y con un mechón verde de pelo le sonreía. Iba a intentar decir alguna cosa, pero además de que no sabía qué decir, alguien los interrumpió.
- Amy, ten el dinero, el señor del kiosco no tenía cambio para… – dijo otra chica, que se detuvo al ver a Billie.
- ¿Tú otra vez? – exclamó sorprendida.
- ¿Por qué en inglés? – cuestionó Amy confundida.
- Créeme que tampoco me agrada decir lo mismo – repuso Billie agachando la cabeza.
- Ah… Ahora entiendo – comprendió la chica sin que fuera necesario que nadie explique nada –. Este es el amigo de tu hermano del que me hablaste…
- Vamos, Amy – ordenó Rose orgullosamente.
- Que chiquilina eres, Rose – comentó su amiga haciendo una mueca de desagrado. Después se dirigió a Billie, empleando lo básico que sabía de inglés que le enseñaban en la escuela. – Que bonita voz, me encantó… – se detuvo al ver que su amiga se alejaba y volvió a hacer la misma mueca de desagrado y disgusto que antes – ¡Lo siento, nos vemos!
Él le sonrió y las observó alejarse, todavía preguntándose como personas tan agradables, como esa chica, podían aguantar a una pendeja como Rose.
En la tarde, Matt los fue a buscar como había prometido, y los llevó a recorrer algunos lugares turísticos de la ciudad. Les gustaba aprender de otros lugares, especialmente a Billie.
En la noche, cuando volvieron al departamento, cada uno se puso a hacer cosas distintas, en el caso de Billie, volver a ocupar su lugar en el sillón, al igual que en la mañana. Se sentía vacío, algo le faltaba, además de algo con que entretenerse. Algo que no tenía hacía días, y que era importante para él, y no sabía qué era, hasta que su vista se dirigió a su libreta de canciones.
- Hola… Si, me gustaría hablar con Adrienne Nesser… Es que la última vez que nos vimos me dio éste número, yo no tengo el de su casa… Sí, dígame que anoto… – decía dirigiéndose a la persona que lo atendió cuando intentó comunicarse con ella.
Eso era lo que le faltaba, le hacía falta oír la voz de Addie, estar con ella. Estar a su lado era algo imposible, obviamente, pero se conformaba con oír su voz, conversar un rato. Marcó el número que le dieron rápidamente y esperó. No le importaba que fuera larga distancia, solo quería escucharla. Cuando estaba por colgar, una voz femenina se escuchó del otro lado.
- Hola.
- I hold my breath and close my eyes and dream about her… Because she’s 2,000 lights years away… – le cantó haciendo que ella emboce una pequeña sonrisa y se quedara en silencio – Hola hermosa.
- Hola Billie. –
- ¿Me extrañaste? – inquirió con risa.
- Más de lo que te imaginas – musitó con dulzura.
- Addie, no hagas que me den ganas de estar ahí contigo abrazándote y besándote… Aunque en realidad… ya tenía ganas desde antes de llamarte.
- Y tú no seas ridículo – espetó con risa.
- Puedo ser más ridículo que eso – comentó haciéndola reír.
- ¿Cómo la están pasando? – cuestionó Addie.
- Muy bien, por ahora. ¿Y tú cómo estás?
- Me gustaría poder contestarte algo parecido… – contestó con un suspiro.
- No me digas eso… Quisiera estar allí contigo… – musitó apenado.
- No quiero que te angusties por mi culpa, cambiemos de tema – reaccionó instantáneamente –. Cuéntame, ¿qué tal es allá?
- Bueno, es muy lindo lugar… La verdad es que es más distinto a Berkeley de lo que me imaginaba.
- ¿Más lindo o peor? – inquirió seguido de una carcajada.
- No sé si se podría decir mejor o peor… De verdad es bonito, visitamos solamente Buenos Aires y fue genial, pero se nota que no todo es perfecto y que tiene sus cosas desagradables… En eso sí se parece a Berkeley – trató de explicar recordando todo lo que había visto.
- Creo que entiendo… ¿Y la gente? ¿Cómo son? ¿Te ha gustado alguna argentina? – cuestionó con cierto tono cortante al formular la última pregunta.
- Bueno… todas las características que pudiste escuchar de un argentino alguna vez son ciertas – comentó con risa, ella también rió –. Y en cuanto a lo otro… Sí, sí son lindas, pero todavía no encontré a ninguna como tú.
- Sí, claro… ¿Se supone que debo creer eso?
- Si me haces el favor, realmente no se me ocurre nada mejor que decir – confesó comenzando a reír.
- Qué estúpido eres – dijo divertida de la situación.
- ¡Billie! Ahí estás, ven, pedimos pizza con Tré y ya llegaron – lo llamó Mike apareciendo a su lado.
- De acuerdo, enseguida voy – contestó Billie, que después se dirigió a Addie –. Escucha bonita, me tengo que ir… Hoy es el día en que gracias a mis amigos comienzo la dieta de la pizza… O empanadas… deberías probarlas, están muy buenas…
- Aprende a prepararlas y cuando regreses cocinas para mí – propuso ella. Él dudó unos instantes.
- Sinceramente, no me veo con un delantal puesto delante de una cocina – repuso después de imaginarse la situación. Ella rió y cuando la risa cesó, dio un suspiro.
- OK, nos vemos.
- Sí, te llamaré de nuevo bonita – repuso él.
- Y esperaré esa llamada… Adiós – se despidió lentamente.
- Adiós… Te amo – musitó dejándola paralizada.
Se alejó el teléfono de la oreja y cortó. Después corrió a donde estaban sus amigos, que ya habían acabado con una pizza entera y al parecer ni se habían dado cuenta.
Haber hablado con Addie lo había tranquilizado, ese comportamiento estúpido debido a la felicidad no se fue hasta el momento de acostarse. Además de ser la mujer que le sacaba el buen humor más que ninguna otra, era la primera a la que trataba bien en días. Con su madre, había discutido antes de irse; con Lily la relación era buena, pero no lo suficiente como para opinar; a la azafata del avión no había querido hablarle, parecía algo esquizofrénica; y por último, Rose, que era mejor hacer de cuenta que no existía alguien con ese nombre, que no existía ella. Le molestaba cambiar su humor cada vez que aparecía ella, arruinaba su día, por más que él intente no hacerle caso, esa chiquilina buscaba pelea, y él tenía que mostrar su peor cara obligadamente. Tal vez debía empecinarse en mejorar su relación con la chica rubia… ¡Si! Eso debía hacer. Aunque no sería tarea fácil. No quería hablar con ella, era estúpido el hecho de pensarlo. Prefería que la buena onda vaya apareciendo de a poco y mediante acciones y hechos, es decir, discreta e indirectamente.
El resto de la semana, casi no se cruzó con ella, así que su oportunidad de “comenzar de nuevo” se daría recién el sábado en la tarde, cuando se dirijan a Tigre, al campamento organizado por Rob, que por cierto, esa fecha llegó rápido. Al anochecer estaban viajando en el gran auto del empresario, con bastante equipaje guardado (la mayoría de la familia) y conversando animadamente. Por el lugar donde dormirían no tenían que hacerse problemas, estaban alquiladas tres cabañas: una para el matrimonio, otra para Rose y Tod, y otra para los cuatro amigos. Además, el lugar contaba con diversas actividades para hacer, como caminatas a la orilla del río, parrilladas y, aunque estaban cerradas debido a la estación, piscinas con distintas profundidades.
Al llegar, todos bajaron del vehículo e hicieron fila para agarrar cada uno su bolso, o mochila, en el caso de los muchachos.
Billie ya tenía su mochila colgada al hombro, cuando escuchó quejas desde el auto. Se volteó y se quedó unos segundos observando a Rose, con una sonrisa burlona en su rostro. La chica hacía fuerza y estiraba el bolso que estaba atrancado dentro del baúl del auto. “Es ahora o nunca”, pensó para sus adentros. Por más que no quisiera y le disfrutara del sufrimiento de ella, sabía que debía tratar de que su relación con ella mejore. Se acercó tímidamente y se aclaró la garganta. Ella lo miró amenazante unos segundos.
- Emm… ¿Te ayudo? – se ofreció agachando la cabeza.
Ella abrió grande los ojos, sorprendida por lo que oía. Agachó levemente la mirada e iba a decir algo cuando se acercó a ellos el hermano mayor.
- Deja que te ayude, Rose – dijo sacando el bolso y llevándoselo.
Los dos se quedaron inmóviles, sin decir una palabra. Rose se incorporó lentamente, recobrando su orgullo y estirando su ropa.
- De nada… – murmuró Billie blanqueando los ojos con ironía.
Instantáneamente, ella se dio vuelta y lo fulminó con la mirada, parecía que estaba esperando la más mínima provocación por parte de él para comenzar a discutir otra vez, y su oportunidad había llegado.
- Disculpa, tú no hiciste nada por mí, por más que tuviste intenciones – espetó haciendo comillas a la palabra “intenciones”. Él suspiró.
- ¡Pero qué mal agradecida que es la gente hoy en día! En especial las rubias que se creen el ombligo del mundo, como por ejemplo… mmm… ¿tú? – dijo sobreactuando. Ella gruñó con enfado.
- ¡Tarado! – le gritó en castellano, por lo que Billie no pudo descifrar exactamente la clase de insulto que había recibido.
Rose se alejó enojada, con la mirada en alto, se metió en su cabaña y no salió más. Billie, en cambio, tiró su mochila arriba de su cama y se fue a sentar a orillas del río, regañándose a sí mismo por haber desaprovechado la oportunidad, y principalmente, por dejar a su subconsciente provocarla para que ella contestara de la peor manera. Definitivamente eran como imanes del mismo tipo: se repelían cuando estaban juntos.
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Uno sólo porque se me da la fucking gana (?) Smile

Spoiler:
Pero hay 2 de Scattered NINJA

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Miér Mayo 26, 2010 10:11 pm

^ TEAM BILLIE WOOT (? xD


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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Jue Mayo 27, 2010 6:08 pm

Yeah! Formemos el Team Billie! WUB El que quiera unirse que lo ponga en la firma :') pero yo lo pongo depsués, porque ahorame fui a dar clases de inglés xd

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Jue Mayo 27, 2010 10:37 pm

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Sáb Mayo 29, 2010 9:58 pm

^ Al final no pude poner el coso en la firma porque no me queda más espacio [¬¬]. Pero en cuanto tenga tiempo, lo cambio Laughing Team Billie! ÚNANSE, FUCKERS! (?)
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Chapter 9: Campside: first day.

Al otro día, Rose se despertó como a las 9 de la mañana. Levantó levemente la cabeza y miró a su alrededor con todo el pelo en la cara y la sábana en la cabeza. Volvió a apoyar su cabeza en la almohada y suspiró. Trataba de no moverse demasiado, le tenía desconfianza a su cama, se movía demasiado y parecía a punto de caerse. Se incorporó lentamente y miró a la cama de al lado. Su hermano ya no estaba, siempre se levantaba temprano, por eso decía ella que era hiperactivo.
Extendió su mano para alcanzar su ropa, que estaba en los pies de la cama, y cuando levantó su remera quedó inmóvil. Sobre su pantalón, y moviéndose viscosa y lentamente, había una araña grande y negra, dirigiéndose hacia ella. Se quedó inmóvil unos instantes y cuando terminó de reaccionar, ahogó un fuerte y estruendoso grito desesperado. Saltó de la cama, quedándose parada en ésta, y al saltar al piso, la madera que la sostenía terminó de romperse y se desplomó totalmente.
- ¡¿Qué demonios pasa?! – se escuchó un grito desde la cabaña de al lado.
Con el ruido que había producido pudo despertar a cualquiera. Ahora Rose estaba inmóvil, temblando ligeramente, con la vista clavada en la cama destrozada, y el animal que seguía moviéndose entre las sábanas, de una manera un poco más apurada por escapar después de tal aturdimiento.
Ya olvidado el incidente ocurrido al despertar y después de haber eliminado aquel bicho que detestaba de una manera no tan agradable, Rose se dirigió a unos baños del lugar a lavarse. Al llegar, se cruzó con la persona que menos deseaba ver: Billie. Él la miró con odio; sus gritos lo habían despertado temprano. Sin embargo, no mencionaron una palabra y abrieron las canillas (ya que éstas estaban afuera y al lado había un baño para hombres y otro para mujeres.
Cuando terminaron de lavarse y se disponían a irse, Billie no se pudo contener y abrió su gran bocota para decir algo.
- ¿Te asustaste hoy a la mañana? – inquirió con risa.
- ¿Y tú tuviste que levantar tu trasero temprano? – espetó haciendo un gesto desagradable.
- Sí, por culpa de tus grititos… Ni que hubieras visto un monstruo – contestó molesto.
- No, no era un monstruo, era una araña. Y en todo caso, si gritara cuando veo monstruos, estaría gritando ahora – se dio vuelta para irse, pero Billie la detuvo.
- Espera, ¿dijiste… araña? – cuestionó atemorizado de su respuesta. La chica asintió, mirándolo extrañada - ¡Oh, no! ¿La mataste?
- Naturalmente – confirmó ella seriamente.
- ¡Ay, no puede ser! ¡Tú sí que sabes hacer las cosas bien, Rose! – le gritó con enfado.
- ¿Qué esperabas que haga? ¿Qué salga corriendo a tu cabaña con la tarántula en mis manos y te diga “ten más cuidado la próxima vez, puede caer al río”? – se quejó al descifrar que el animal había sido de él.
- No, pero no era necesario que la mataras. ¡La tuve conmigo un día solamente! La encontramos anoche con tu hermano Tod, cuando tú te encerraste como lo autista que eres – espetó cada vez más enojado.
- ¿Yo, autista? Seguro que tengo más amistades de las que tienes tú, porque no me paso la vida encerrada en una habitación sola, y porque no ando siempre con los mismos dos idiotas al lado – Billie la agarró del brazo completamente furioso al escucharla decir esto.
- No te permito que hables así de Mike y Tré, por lo menos ellos son amigos de verdad, que están a mi lado porque se interesan en mi amistad y no por mi hermano o mi padre empresario.
- Yo no quise decir eso de ellos dos, ¡tú me haces decir esas cosas! ¡Y por lo menos yo tengo padre para que me envidien! – espetó soltándose y dejándolo mudo.
Billie iba a estallar en cualquier momento, estaba tocando fibras delicadas y todas al mismo tiempo. La cólera que sentía hacía que de sus ojos quieran salir lágrimas de ira, que obviamente no iba a dejar escapar. Si de la boca de Rose salía otra palabra más, seguro la mataba. Pero ahora no sabía como reaccionar, se quedó mirándola, con los puños apretados y el cuerpo tenso.
- ¿No dices nada más? ¿Sabes qué? Pensé que podría llevarme bien con los amigos de mi hermano, pero lo peor fue haberte conocido, Billie Joe. Te hubieras quedado en California con tu novia… si es que tienes alguna puta que se le pueda decir así – farfulló dándose vuelta para irse, y como la gota que colmó el vaso.
Billie agarró un gran balde con agua helada que había al lado de la canilla, y se acercó a ella, que no tuvo tiempo ni siquiera de reaccionar. Se dio vuelta y lo último que vio fue una furiosa mirada de ojos verdes con su rostro de temor reflejado en ellos. Unos segundos después estaba toda empapada. Dio unos pasos hacia atrás todavía con el balde en la cabeza, y él le puso la traba con el pie, por lo que cayó justo en un charco de lodo.
- La próxima vez que te bañes, además de sacarte todo ese lodo del pelo, pásate el jabón por la boca – le susurró cerca del oído, con una sonrisa en los labios.
Rose comenzó a gritar, con su cabeza dentro del balde, un montón de insultos o simplemente para hacer escándalo. Él se alejó sin hacer caso, sintiéndose un poco más aliviado y aguantándose la risa. Antes de entrar a su cabaña, se detuvo a observar un auto detenerse a lo lejos.
- ¡Billie Joe, te voy a matar! – gritaba Rose completamente sucia acercándose a él, pero se detuvo cuando llegó a su lado.
Del auto bajó un hombre mayor primero, y unos instantes después lo siguió…
- ¡Gabriel! – exclamó la joven, poniéndose totalmente colorada. Billie sonrió maliciosamente.
- Así que ese es tu chico… – murmuró con maldad.
- Cállate, imbécil – espetó la menor.
- Ojo con esa boquita, veo que todavía no le pasaste jabón – dijo dándose vuelta para entrar en la cabaña.
- Oye, espera… ¿No vas a empezar a llamar la atención o algo así para que Gabriel me vea así? – preguntó señalándose, como una especulación.
- Es algo que tú harías, pero no tengo por qué hacerlo yo – explicó sin darle importancia. Rose se quedó pensando.
- ¡Ah! Ya entiendo… No dices nada para que yo no le diga nada a mis padres o a mi hermano que tú me empujaste, ¿no? – lo detuvo otra vez.
- Si quieres ir a llorarles, ve. No seré hipócrita, Rose, porque tuve un motivo para hacerlo. Me provocaste – repuso con simpleza –. Y en realidad, no estás en condiciones de hacer amenazas…
- ¿A qué te refieres? – inquirió confundida.
- A que parece que te olvidaste que el lunes pasado te encontré fuera de casa sin permiso de mami y papi… Me debes algo – contestó agachándose levemente para que quede su vista exactamente delante de ella.
- ¿Algo? ¿Co-cómo qué? – tartamudeó sin poder moverse. Billie la miró de arriba abajo con un gesto de desaprobación.
- Mejor otro día que estés… más limpia – repuso dispuesto a irse otra vez.
Ella se quedó pensando, y unos instantes después una maldita idea se cruzó por su cabeza. Se tiró encima de él y… lo abrazó.
- ¿Pero qué…? ¡Ah, perra! – le gritó tratando de alejarla, ya que lo estaba ensuciando completamente.
- Yo también te quiero – decía haciéndose la tonta.
Billie seguía intentando alejarla, cuando una voz hizo que los dos quedaran inmóviles.
- ¿Rose?
- Ga… Gabriel… – logró decir ella, totalmente inmóvil.
Todos se quedaron en silencio y lo primero que se le ocurrió hacer a Billie, fue rodear la cintura de ella con su brazo y sonreír fingiendo simpatía.
- ¿Qué crees…?
- No sabía que tenías novio – la interrumpió el chico, tratando de sacar un tema de conversación.
- ¿Qué? No, él no es mi novio… para nada – repuso poniéndose colorada detrás de la suciedad de su cara –. Él es Billie… Emm… Sólo habla inglés…
- Ah, hola – lo saludó con un apretón de manos al músico, que trataba de descifrar lo que decían.
Después se dirigió a saludar a Rose, pero ambos se detuvieron, la cara de la chica estaba toda sucia.
- Ah… espera – dijo ella. Agarró la remera que Billie tenía puesta y se limpió la cara.
- ¡Hey! ¿Qué haces? – le gritó apartándose.
- Ahora sí – se dirigió a Gabriel, y lo saludó con un beso en la mejilla.
Billie blanqueó los ojos y se metió en la cabaña de una vez. Se tuvo que sacar la ropa sucia y, ya que estaba, agarró sus cosas para ir a bañarse. Llevaba el torso desnudo y la toalla colgada en el hombro. Cuando caminaba hacia las duchas, le silbaron a lo lejos. Se dio vuelta y al instante reconoció a sus amigos, que se acercaban a él.
- Lindo cuerpo, muñeca – bromeó Tré mirándolo de arriba abajo.
- Gracias, lo trabajo mucho – repuso él seriamente.
- ¿Qué estabas por hacer? – inquirió Mike.
- ¿No es obvio? Bañarme – contestó con tono de obviedad.
- ¿Tienes… barro en los brazos? – divisó su amigo parpadeando para ver mejor.
- Ahora entiendes por qué me voy a bañar temprano – dio como respuesta –. ¿Dónde estaban tan temprano?
- Caminábamos – respondió Tré.
- Con Matt y su familia – agregó Mike –. Aunque los padres de él y su hermanito se quedaron atrás después, y los fue a buscar.
- Ah, que bien… – dijo algo quedado – OK, ve voy a quitar ésta mugre.
- Me hubiera gustado verte caer – comentó Tré con una risa antes que se aleje. Billie se giró y rió maliciosamente.
- Es que no fui yo es que se cayó… fue Rose – repuso con una sonrisa maldita, haciendo reír a los otros dos.
Siguió su camino hacia las duchas. Al llegar, colgó la toalla en la ventana y comenzó a terminar de desvestirse. El lugar estaba lleno de vapor y hacía calor, probablemente Rose se había bañado hacía unos segundos. Imaginarse esto lo hizo reír, le hubiera gustado empujarla mil veces más. Justo entonces, escuchó que alguien a sus espaldas corría la cortina de la ducha donde él no había entrado todavía. Se giró y quedó paralizado al encontrarse con la rubia, completamente desnuda y cubriéndose solo con una toalla. Él se cubrió rápidamente, haciendo torpes movimientos para alcanzar su toalla.
- Ro… – comenzó a decir, pero ella gritó y lo interrumpió – ¡Espera, espera! Ay, ¿por qué todas me tienen que pasar contigo? Tranquilízate, ¿si? – la calmó acercándose rápidamente.
Se quedó mirando su cara de horrorizada unos instantes, y con su vista la recorrió de la cabeza a los pies, con la boca semiabierta y sintiendo su corazón más acelerado que lo común.
- ¡Aléjate de mí, degenerado! – espetó haciendo que se sobresalte y vuelva a concentrarse en la situación.
- ¿Degenerado? Sabes que fue un accidente, no soy nada de eso – se defendió él.
- Te sigues acercando – repuso mirándolo como para que se dé cuenta y poniéndolo algo nervioso.
- Ah… bueno, pero…
- ¿Por qué? – lo interrumpió mucho más calmada.
- ¿Por qué, qué? – dijo confundido.
- Quiero que me expliques qué fue lo que hizo que te sigas acercando, si tú me odias – se explicó con simpleza.
- Yo… no te odio – repuso en susurros –. Yo no odio a nadie solamente porque viva peleando con ellos, y todavía no hiciste nada para que te odie, y dudo que lo hagas… Eres una niña, Rose. Digamos que… solo nos llevamos mal…
- Pésimo.
- Horrible.
- Entiendo – musitó agachando levemente la mirada –. Pero no contestaste lo que te pregunté.
- ¿Quieres saber por qué me sigo acercando? – inquirió quedando mucho más cerca de ella, que tuvo que colocar su mano en el cuerpo de él para detenerlo.
- Sí – murmuró levantando la cabeza y mirándolo a los ojos.
¿Por qué le hacía eso? Parecía como si la mirada de esos grandes ojos verdes en los cuales se cruzaban cabellos rubios, lo manipulearan, de tal forma que ni él sabía lo que sucedía con sus impulsos. Podía oír su corazón agitado, latiéndole con fuerza por dentro, y se le había trabado la lengua de manera que no podía siquiera balbucear.
La tomó por la cintura, haciendo que la joven se estremezca al sentir el contacto de su piel desnuda con su mano, y con la otra mano, le tomó el mentón, conduciéndole los labios a los suyos muy lentamente, sintiendo una especie de efecto imán cada vez que se acercaban más y más… Finalmente, Billie pudo saborear esos carnosos labios que por alguna extraña razón deseaba, y sorprendentemente, Rose no parecía reaccionar mal ni tener intenciones de hacerlo. Los movimientos eran lentos y delicados, como saciar una especie de sed que sufrían sin darse cuenta. De a poco se fueron alejando, a la vez que él daba pequeños besos en la comisura de sus labios. Ella se quedó inmóvil, había empezado a temblar por una mezcla de frío con nervios. Enseguida se alejó.
- ¿Qué hiciste? – musitó confundida.
- Yo… no sé… – llegó a decir antes de escuchar que golpeaban la puerta. Ambos se quedaron duros, y él sacó coraje para hablar de algún lado – ¿S-sí? Está ocupado…
- ¡Billie! ¿No has visto a Rose? La busca un amigo de ella – se oyó la voz de Matt, que hizo que ella casi se desmaye.
- No… no la he visto – mintió rápidamente.
- OK, si la vez dile que la busco. Te dejo que te sigas bañando tranquilo – repuso antes de irse.
Billie se recostó contra la pared unos segundos, dando un gran suspiro y cerrando los ojos. Cuando volvió a mirar, Rose ya estaba cambiada casi por completo y pasó corriendo velozmente en frente de él. Salió rápidamente y lo dejó solo, sin darle oportunidad ni siquiera de que diga nada. Esa situación había sido demasiado confusa, y por más que lo seguía pensando, todavía no creía ni él mismo lo que había echo.

Aguante Billie NINJA Muerte a Rose, que se lo quería coger pero se hace la difícil (?)

Chapter 10: Campside: second day.

– Estúpida caña… – se quejaba Billie por lo bajo desenredando la tanza de su caña de pescar.
– Billie, no puedes ser tan inútil – le espetó Tré desde donde estaba sentado frente al río, esperando sacar algo.
¬– ¿Por qué no desatas tú esta mierda? – gritó deteniendo su labor un segundo.
– Es que tiene razón, amigo. Deberías curarte mejor ese dedo además… Las heridas con anzuelos no son ninguna broma – opinó Mike, pasando a su lado y sentándose cerca de Tré.
Hacía un rato, un anzuelo había traspasado la piel de la mano de Billie, por lo que Mike tuvo que hacer de enfermero y quitárselo sin que su amigo haga que se le salga un pedazo de carne.
El chico se dio por vencido y se sentó al lado de ellos a observarlos y simplemente conversar. Era el segundo día de campamento, la estaban pasando bien, a no ser por un pequeño detalle: Billie no había dormido. Había estado pensando en lo que había echo el día anterior, no sentía impresión de él mismo, sino de ella. No lo había apartado como había esperado. Y además, en todas las cosas desagradables que le había dicho la joven, más allá de pensar que habían salido de su boca, pensaba en ellas de la manera en que afectaban su vida.
– Creo que… en estas ocasiones haría falta tener un padre… Como esos que te enseñan este tipo de estupideces… – comentó con la vista perdida en el río.
- No te aflijas por eso, mi padre nunca me enseñó, aprendí solo – dijo Mike para levantarle el ánimo.
– Pero tienes padre… adoptivo, pero lo tienes… – insistió con tono de obviedad.
– ¿A qué viene todo esto? Sé que de vez en cuando te puedes afligir por la muerte de Andy, pero nunca lo dices… Es que no es un tema del que quieras hablar, a eso me refiero – explicó Tré mirándolo unos segundos.
– Sólo es que… Me tocaron el tema… de una manera no tan agradable, y me quedé pensando en eso – contestó recordando su discusión con Rose.
– Y la que te tocó el tema fue…
–…Rose – completó la oración que dejó Mike sin terminar.
– Lo sabía – repuso él –. No tienes que hacerle caso, Billie. Es una pendeja, y no tiene idea lo que es… Tómalo como cosas de niña.
– Sí, pero…
– ¿Disculpa? – se escuchó que dijeron a sus espaldas, interrumpiendo a Billie.
Los tres se dieron vuelta y se encontraron con la chica rubia parada detrás de ellos.
– ¿Estaban hablando de mí? – inquirió después.
– No, para nada – dijeron a coro.
– Mike, Tré, ¿puedo hablar con Billie un segundo? – pidió sin dar demasiadas vueltas.
– Por supuesto – dijo Tré levantándose y sacando su caña.
Mike le lanzó una mirada a Billie y luego imitó a su otro amigo, dejándolos a solas a los dos. Rose se sentó al lado del joven, que seguía con la mirada perdida en el río.
– ¿A qué se debe eso? – cuestionó después de unos segundos de silencio.
– Quiero que me expliques por qué me besaste ayer en la mañana – exigió directamente.
– Porque tenía ganas – respondió con la simpleza en que uno puede decir “buenos días”.
– ¿Qué? No puede ser, si nos llevamos…
– Yo nunca puse eso en la balanza, Rose – la interrumpió clavándole la mirada, haciendo que se quede callada –. Escucha, en éste sentido somos diferentes, o capaz que ves las cosas como una niña… Que yo te bese, no significa que esté enamorado de ti, de echo no lo estoy, porque, como bien ibas a decir, nos llevamos muy mal y yo no te soporto. Pero creo que eres muy linda, hermosa, como te dije… Y me dieron ganas de besarte – explicó haciendo que por último se ponga algo colorada.
– Tú… no me habías dicho que te parecía hermosa – musitó sonrojada.
– Bueno… ahora lo dije – contestó pensativo.
– ¿Pero y si te confundías e intentabas hacer… algo más? Digo, es que yo estaba… casi desnuda – preguntó en un tono de voz muy bajo. Él lanzó una estruendosa risa que duró muy poco.
– Es que si no hubiera venido Matt, no me hubiera “confundido”, como dices tú – dijo haciendo que ella de un suspiro de alivio –. Yo lo hubiera echo con mis ideas bien claras, ¿de qué confusión me hablas?
– ¡¿Qué?! – exclamó abriendo grande los ojos – ¿Me ibas a obligar… a… violar?
– Disculpa, tú no decías que no cuando te besé – dio a modo de respuesta alzando una ceja.
– OK, pero yo no hubiera querido… – repuso colorada como un tomate, más por la naturalidad con que decía las cosas – Me hubiera dado vergüenza…
– Ya no importa ahora, voy a dar una vuelta antes de que haga de noche – dijo levantándose –. Y recuerda que me debes algo… – le susurró al oído haciendo que se estremezca.
– Yo… – comenzó a decir dándose vuelta, pero él ya se estaba alejando sin prestarle atención.
Se quedó pensando en lo que habían hablado, tenía coherencia lo que le había explicado, más sabiendo que una de las cualidades de los hombres era la facilidad que tenían para acostarse con alguien sin sentir “amor”. Todo lo que le dijo podía traducirse en que la consideraría como una chica para pasar el rato o, dicho de una manera muy argentina, una calentura. Rose no sentía lo mismo, pero ya no lo odiaba como creía odiarlo antes. Quería seguir pensando para aclarar bien lo que sentía; no era nada especial, solo quería asegurarse de no sentir esa “calentura” ella también, porque no era lo que a ella le gustara.

Ya en la noche, se encontraba en la cama. Daba vueltas una y otra vez, sin poder conciliar el sueño. Lo miró a su hermano Tod, que dormía placenteramente, desparramado por completo en su cama, lo cual le hacía sentir algo de envidia. Cansada de la situación, decidió ir al baño, solo para salir y dar una vuelta que le haga recobrar el sueño.
La noche era fría y oscura. La niebla que había hacía que la vista alcance solo algunos centímetros más de donde uno estaba parado. Rose salió de su cabaña con el pijama puesto solamente; un simple pantalón blanco de la misma tela de la remera holgada, con los pies descalzos. Llevaba una linterna en la mano, y caminaba sigilosamente, con los ojos muy abiertos, girando su cabeza constantemente ante cada ruido que sus oídos alcanzaban a oír.
Se encaminó al baño, que quedaba bastante alejado de donde ellos acampaban. Entonces giró, y al ver lo bonito que se veía el río a la luz de la luna, se acercó a la orilla. Se sentó en el tronco de un árbol caído que se encontraba allí, y su vista se perdió en el agua. Pensaba en todo, en que el chico que le gustaba se encontraba a solo metros de ella, y que a la vez tenía al ser más detestable durmiendo al lado de su cabaña.
Al acordarse de Billie, hizo un gesto de desagrado y resopló con molestia. Agarró unas cuantas piedras y las empezó a arrojar al río, lo más lejos que podía.
– Estúpido Billie, ¿quién se cree que es? – Murmuró entre dientes – “Ay, mírenme, toco en una banda punk y sé puntear maravillosamente con la guitarra…”
– Que raro… Yo iba a decir lo mismo de ti, solo que en vez de “toco en una banda punk” iba a decir “soy un intento de punk asquerosamente mal criada” – espetó una vocecita detrás de ella, que le heló la espalda. Se giró inmediatamente.
– Bi-Billie Joe… – trastabilló con los ojos muy abiertos.
– ¿Acaso tú quién te crees que eres? He venido a pasar unas vacaciones bien, sin problemas con mis amigos, pero nunca pensé que me encontraría con una molestia constante como tú – exclamó con enojo.
– Tú eres el insoportable, pesado, egocéntrico y demás cosas aquí, yo también quiero mi vida tranquila con mi familia – repuso ella.
– No sé tú, pero… yo ya me cansé de esto – dijo sentándose a su lado y dando un suspiro.
– Sí, pero tú siempre me provocas – volvió a decir con molestia.
– ¡Y tú a mí! – se defendió. Luego resopló resignado – OK, OK, OK… Entonces… ¿Tregua? – propuso extendiendo su mano. Ella dudó y luego sin mirarlo directamente a los ojos la estrechó.
– De acuerdo, no más peleas… – dijo seriamente.
Se quedaron sentados uno al lado del otro observando el río, ninguno quería decir nada. Billie decidió romper el silencio, iniciando lo que sería su primera charla como gente normal… Aunque no lo hizo de la mejor manera.
– Sabes que… sabía que las peleas no durarían mucho – comentó con la vista perdida.
– ¿Cómo lo sabías? – inquirió extrañada. Él le dirigió una mirada depravada.
– Porque se nota que hay mucho de mí que te gusta – contestó sonriendo. Ella le clavó la mirada de repente.
– ¡Qué egocéntrico eres! ¿No crees que sea al revés? Es decir, tú te me tiraste encima a mí… – contradijo no con buena cara.
– Claro que no… – susurró acercándose a ella, que retrocedía lentamente, con las manos apoyadas en el piso.
– Eres un idiota Billie, déjame – exigió al ver que él no tenía intenciones de dejar de molestarla.
– Pero si solo es para pasar un buen rato, nada más – dijo para después sujetarla por la cintura con una mano.
– Basta… – musitó casi llorando.
Lo miraba atentamente a los ojos, que observaban atentamente sus labios y parecía que no la oían en absoluto. Sus respiraciones se oían perfectamente, chocando continuamente y como lo único cálido en ese momento.
– No… ya no puedo parar – dijo inconcientemente.
Lentamente comenzó a besarla, al principio ella parecía haber cedido por la confusión, no sabía lo que hacía; pero después reaccionó y lo alejó bruscamente.
– ¡Te dije que me dejes! – exclamó enojada pero aún así confundida.
– Pero no creo que sea lo que quieres – repuso con una sonrisa traviesa.
Su brazo volvió a sujetarla de la cintura, y con la otra mano comenzó a acariciar su cuerpo, mientras le besaba el cuello delicadamente.
– ¿Cómo puedes saber tú eso? – logró decir con los ojos cerrados y tragando saliva con dificultad.
– Porque no me has vuelto a alejar…
La mano de él se introdujo debajo de su remera y comenzó a acariciar su piel, subiendo hasta llegar a su objetivo. Alcanzó sus pechos acariciándolos lentamente, y ante el contacto, Rose sintió que iba a estallar, por más que quería no podía librarse, y esa mano jugando con su cuerpo de esa manera hizo que lance un pequeño y casi inaudible gemido. Billie se dirigió a su boca luego de sonreír levemente, y mientras la besaba se deshacía de esa remera, para comenzar a besarle el cuerpo entero. Ya no hacía más frío en aquel lugar abierto, sentía un clima perfecto a su alrededor.
¿Por qué no podía alejarlo de su cuerpo? ¿Por qué sabía que se iba a seguir excitando más si lo dejaba hacer lo que pretendía? Pero la estaba utilizando. Él no la amaba, ni ella a él… Es más, se repelían cuando estaban juntos. Además, ella nunca había entregado su cuerpo a nadie, ¿por qué tenía ese deseo de que la primera vez fuera sin amor y solamente para disfrutar el momento?
Los labios del chico llegaron a sus pechos, deteniéndose allí. Rose temblaba, ¿y en qué se supone que estaba pensando? Abrió los ojos y lo empujó bruscamente, aunque no lo hizo con la fuerza suficiente como para tirarlo hacia atrás. Billie perdió el equilibrio y volvió a caer sobre ella, que pensó que no se iba a dar por vencido y abrió la boca para gritar. Él, impulsado por sus reflejos, llevó su mano a los labios de ella y le ordenó que haga silencio. Ambos se quedaron congelados en ésta posición, respirando agitadamente, mirándose a los ojos, y escuchando el más mínimo ruido producido por los pasos de alguien.
– ¿Hay alguien ahí? – preguntó la voz de Matt.
La chica abrió grande los ojos y él coloco su dedo en los labios, indicándole que haga silencio. Los dos temblaban, el frío que había vuelto era indescriptible, y Rose estaba abrigada solo por el “abrazo” de Billie, que también moría de frío.
Matt, que estaba tan cerca de ellos, vaciló unos instantes con el entrecejo fruncido, escuchando atentamente cada sonido e intentando percibir con la vista cada movimiento fuera de lo normal, pero no lo conseguía. Se fue alejando poco a poco hasta que se metió en su cabaña.
Justo después, su hermana levantó su puño y lo impactó con fuerza en el ojo de Billie Joe. Éste se levantó inmediatamente, aguantándose las ganas de gritarle algo. La miró con odio, con una mano aún en la zona golpeada. Ella se cubrió con su remera y se levantó torpemente.
– No tienes que cubrirte, puedes…
– ¡Claro! A ti te conviene – lo interrumpió irónicamente.
– No es porque me convenga o no, Ya te he visto y BESADO los pechos, ¿no crees que es estúpido? Iba a decirte que podías ponerte la remera – espetó con enojo.
– No, porque yo no que…
– ¿Me dirás ahora que tú no querías? ¿Me estás cargando? Sabes que esto es muy estúpido, si Matt no hubiera aparecido, quién sabe qué hubiera pasado – decía acercándose a ella, que retrocedía lentamente –. Eres una pendeja todavía, Rose. Yo no seré el hombre más maduro, pero tú no tienes idea. Eres como las demás niñas de tu edad… ¡Otra rubia tarada! – gritó directo a su cara congelada.
Ella se sobresaltó y dio más pasos hacia atrás que lo debido. Tropezó y cayó; unos segundos después estaba bajo el agua, en el frío y en ese momento pantanoso río. Billie se quedó paralizado, le preocupaba lo que le pudiera hacer Rose cuando salga, pero ella… no salía.
– Ro-Rose… – titubeó acercando su cabeza a la orilla.
Intentaba divisarla en la profundidad, pero no podía. No se veía nada, estaba muy oscuro hasta para buscarla con la vista. El río no era muy ancho en esa zona, pero era bastante profundo.
– ¡Rose! – gritó desesperado cuando terminó de cerciorarse que no saldría sin ayuda –. ¡Rose, resiste!
Sus gritos se escucharon y retumbaron por todo el lugar, pronto todos comenzaron a salir de las cabañas. Billie no esperó. Se quitó su remera y zapatillas, y se tiró a buscarla. No veía nada, ¿por dónde buscar? Estaba desesperado, había caído por su culpa. No quería que le suceda nada, más allá de ese motivo. No quería perderla.
Sintió un movimiento de agua cerca de él, hundió su cabeza y siguió buscando por tanteo, hasta que lo alcanzó. Un enmarañado cabello largo se enredó en su mano, y después sintió el resto de su cuerpo, ella ya estaba entre sus brazos. La sostuvo con un brazo y comenzó a nadar hacia la superficie otra vez. El camino se le hacía largo y difícil de alcanzar, ya le costaba mantener la respiración a él, y cuando pensaba que Rose se estaba ahogando aún en brazos de él, la desesperación lo abrumaba. Aire, sentirlo nunca había sido tan reconfortante y aliviador como en ese momento. La chica tenía su cabeza apoyada en su hombro, comenzó a toser y débilmente le dirigió la mirada unos segundos.
Matt vio salir a Billie con su hermana en brazos y se metió a ayudar sin dudar. Juntos sacaron a la chica por completo; él estaba muy cansado, se tiró en el piso mientras respiraba entrecortadamente y los demás presentes asistían a Rose, que comenzó a toser nuevamente.
– Rose, estúpida, ¿qué demonios hacías? Me asusté Rose, me asusté mucho – exclamó su hermano abrazándola fuertemente, sin fijarse en el pequeño detalle de que no llevaba nada que le cubra el torso.
Ella no podía decir nada. Abrazaba a su hermano, mientras su cara seguía mojada, ahora por las lágrimas, y respiraba muy agitadamente. No era momento ni siquiera para buscar o comenzar a balbucear alguna excusa. Billie, ya habiendo recuperado el ritmo normal de su respiración pero igual de empapado, se acercó y le tiró algo en los pies.
– Ten – dijo sin mirarla, dándole la espalda dispuesto a marcharse –, ponte mi remera… Te vas a resfriar.
La chica se quedó mirándolo cubierta por los brazos de su hermano, mientras él se dirigía a su cabaña a cambiarse seguramente. Se puso rápidamente la que le alcanzó Billie, y su madre luego la ayudó a secarse bien antes de acostarse otra vez. Y por más que lo intentó, no pudo dormir el resto de la noche. Había estado muy cerca de la muerte, y la había salvado la persona que tanto detestaba y más la confundía a esas alturas. Después le había prestado su remera, porque prefería que ella esté bien cubierta antes que él. Y Rose no paraba de pensar… “Entonces él… de verdad no me quería ver hoy antes de caer al agua…”
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Holy shit, iba a comentar algo más, pero en fin... Me fui a seguir viciando por ahí Very Happy (?

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Sáb Mayo 29, 2010 10:14 pm

mi amar estos capitulos WUB ¿por que sera? Blink!

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Sáb Mayo 29, 2010 10:27 pm

^ Unite al Team Billie, que está en contra de Rose porque es una gila que se hace la difícil! Very Happy Sólo tenés que poner en tu firma "Team Billie!" :L [yo no lo hice todavía porque tengo que juntar las imagenes para que me quede espacio -.-]

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Sáb Mayo 29, 2010 11:48 pm

¡Otra rubia tarada! – gritó directo a su cara congelada.

Cuarteto de Nos (? xD mañana me voy a poner Team Billie,no ahora porque quiero ponerlo junto a la imagen de los premios xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por NaturalxDisaster el Sáb Mayo 29, 2010 11:58 pm

^ OK Cool yo tengo que achicar links y kasfhksaj qué bronca u_U Goodnightfolks!

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Dom Mayo 30, 2010 2:48 pm

puedo unirme sierto? :3

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Dom Mayo 30, 2010 6:19 pm

Of course! Rolling Eyes

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Scattered.Pictures el Dom Mayo 30, 2010 6:22 pm

gracias Laughing ... lo pondré de inmediato xD

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

Mensaje por Whatsernamee el Dom Mayo 30, 2010 6:29 pm

Me too estoy abriendo el photoshop xD (bueno basta del tema,quiero cap Rolling Eyes)

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Re: The Judge's Daughter/Church on Sunday

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